-Estás
preciosa
-Gracias,
madre
-Vamos,
hoy es un día muy especial
-Para
ti todos los días lo son -mascullo
-Deja
de poner caras o nadie querrá conocerte
-Madre
ya le dije que no estoy dispuesta a buscar algún amorío
-Espero
que algún día cambies de idea , hija
-Madelyn,
el coche ya está aquí
-Ya
has oído
Agarro
mi pomposo vestido, saludo a los caballos con una caricia y entro.
Los caballos van de camino al baile, de veras no me apetece ir para
nada, ¿para qué quería yo conocer a un hombre? Exacto, para nada.
Pero mi madre empeñada en que me debo casar, me ha obligado. Veo el
castillo a lo lejos y un cosquilleo recorre mi estómago, tengo la
sensación de que será una buena noche a pesar de todo, de que algo
muy especial me va a cambiar la vida.
Un
hombre de aspecto canoso me abre la puerta y me tiende la mano que
acepto con gusto para bajar. Recojo la falda de mi pomposo vestido
para dar un pequeño salto, ando el largo camino hasta llegar a las
puertas del baile, un hombre de edad avanzada pregunta mi nombre para
ver si realmente estoy invitada, cuando hace todas las comprobaciones
me abre la puerta y puedo pasar al lugar.
Las
velas que iluminan el lugar desprenden alegría, al fondo del salón
hay una pequeña orquesta y al lado parejas bailando, a la derecha
hay mesas que están siendo servidas para la cena que se dará a
continuación, a la izquierda hay una chimenea y alrededor sofás y
sillas en las que hay un grupo de gente hablando animadamente.
Definitivamente yo no encajo en ese lugar. Cuando voy a dar media
vuelta e irme un apuesto muchacho se me acerca.
-¿Me
concedes este baile, señorita?
-Por
supuesto -digo con una sonrisa
Es
bastante alto, fuerte, pero no demasiado, su tono de piel es bastante
moreno, su pelo alocado de color castaño parecía bastante suave,
tenía unos ojos grises preciosos, acompañados por una sonrisa
perfecta.
-Y
diga me, señorita, ¿Cuál es su nombre? -dice mientras nos
incorporamos en la sala de baile
-Lena
¿y usted?
-Bonito
nombre, mi nombre es Joe
-¿Cómo
es que nunca le vi por aquí? -digo alzando una ceja -quiero decir,
he venido más veces y nunca lo vi
-Eso
mismo le iba a preguntar yo , quizás sea cosa del destino
-¿Destino?
Yo no creo en eso, creo en las casualidades
-¿No
cree que eso es lo mismo, señorita? -dice mientras me da una vuelta
-No,
no creo que lo sea
-Vaya,
parece usted ser todo una cabezota
-No
me conoces -digo indignada
-¿Y
si le digo que si? -susurra en mi oído
Me
separo bruscamente de él, pero me coge de la muñeca y me acerca.
-Vamos
señorita, era una broma
-Una
broma de muy mal gusto, señor
-Desde
luego estas mujeres, no hay quien las entienda
-¿Perdona?
-levanto una ceja – creo que debería de irme
-Pero
si acabas de llegar, el baile acaba de comenzar
-Realmente
no me gustan estos acontecimientos
-Eso
es por que no has sabido divertirte, la compañía ayuda mucho
-No
lo creo, señor
La
orquesta deja de tocar, hago una reverencia y me alejo de él, las
mesas ya están puestas, busco una por una hasta que encuentro la que
dice mi nombre y me siento.
-¿Está
segura de que no crees en el destino?
-Mera
coincidencia, señor
Y
es que en parte mi alegría fue inmensa al ver que uno de mis
acompañantes de mesa sería él.
-Puede
que esta sea una velada escelente
-No
lo creo, señor
-Vamos
señorita, no sea aburrida
-No
pretendo ser lo
Tras
el discurso del dueño y un brindis, procedimos a cenar, no puedo
evitar mirar de reojo a Joe que de vez en cuando me dirige sonrisas.
-¿Que
tengo que no dejas de mirar? -digo señalando mi cara
-Es
solo que usted es preciosa, señorita
Me
sonrojo por el alago.
-Gracias,
señor
-Sólo
decía la verdad -dice sin darle importancia
Ningún
chico me lo había dicho jamás, y es que yo no tenía nada especial,
estatura media, delgada, de pelo cobrizo , ojos marrones y un par de
pecas por aquí y por allá.
Recogen
el primer plato, que por cierto, estaba un poco seco, sirven el
segundo más yo ya no sé si podré comer más.
Miro
el plato y jugueteo un rato con la comida.
''Vamos
Lena, tú puedes'' me digo.
-Que
estómago más pequeño tienes ,señorita
-Quizás
sea que usted tiene uno muy grande -digo entre dientes
Joe
suelta una carcajada que resuena en todo el salón, más nadie nos
mira..
-Me
gustas, tienes sentido del humor
-Siento
decirle que no era ninguna broma
Me
mira y niega con la cabeza, sus ojos están brillantes de la risa y
su cara expresa felicidad.
-Deberías
de ser un bufón, realmente tienes talento
Lo
miro con una mueca, incrédula.
-Ese
trabajo no es para una dama como yo, en cambio para un payaso como
usted le vendría de perlas
Suelta
otra carcajada y yo le respondo con un gesto de desagrado.
-Vamos
señorita, me estoy quedando con usted
Este
tipo es un verdadero idiota.
Arrastro
mi silla hacia atrás y me pongo en pié.
-¿Donde
vas?
-Me
vuelvo a casa
-Vamos
mujer, aún es pronto
-Prefiero
no escuchar más sus bromas desagradables
-Realmente
no pensé que le molestasen tanto, vamos, siéntese no voy a seguir
haciéndolas
Me
lo pienso un par de veces pero finalmente me siento.
-Y
dígame, ¿A que familia pertenece?
-Pertenezco
a los Swaggys ¿Y usted?
-Vaya,
una familia realmente importante, yo pertenezco a los Swiftens
-Una
gran categoría, señor
-Lo
mismo digo, señorita
Se
llevan el segundo plato y al poco tiempo traen el postre, tiene buena
pinta, por lo tanto como un poco.
-¿Le
apetece dar un paseo?
-La
verdad es que sí -digo cogiendo la mano que me está tendiendo
Nos
abren la puerta y caminamos por los extensos jardines del castillo,
la noche es fresca, corre una brisa que puede helarte la piel, más
parejas dan un paseo por los jardines en distintas direcciones, la
luna está reflejada en el precioso lago que hay a continuación, se
oyen un par de grillos por aquí y por allá, frente al lago hay un
pequeño banco de piedra en el que nos sentamos.
-Realmente,
¿por qué estás aquí?
-Mi
madre, quiere que encuentre un marido -digo en un suspiro
-Te
entiendo, mi madre es igual -dice mientras su mirada se pierde en el
lago
-Creo
que debería de irme, es tarde
-Te
acompaño
-De
acuerdo
Se
levanta y me tiende su mano que cojo con gran gusto, me acompaña
hasta la entrada donde me monto en el coche de caballos, Joe como
todo un caballero me abre y cierra la puerta.
-¿Nos
volveremos a ver?
-Eso
depende del destino -digo antes de que los caballos comenzasen a
cabalgar
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*O* ¿Qué les parece? Volví. Una historia totalmente nueva, sin cosas paranormales ni esas cosas tan raras que siempre acabo metiendo xD En estos últimos meses he madurado mucho, tanto yo como mis historias, esta vez no voy a fallarles y voy a escribir todas las semanas, ¿que día? pues no lo sé... Pues eso, que mil gracias por leer y por la espera, son los mejores, si ven faltas de ortografía y esas cosas disculpen, pero es que no he podido revisarla, un beso, les quiere
Patri