Capítulo
seis: ''No mientas más pues
tu corazón no dejará de amar''
-¿Estás loco?
Pues claro que no
-Había que
intentarlo -dice mientras me da un giro inesperado -¿Recuerdas
nuestro primer baile? -dice con el rostro ladeado y una pequeña
sonrisa
-La verdad es que
no mucho.. -digo haciendo me la tonta
-Oh, por favor
señorita, ambos sabemos perfectamente que lo recuerda con lujo de
detalles
-Puede ser -me
atrevo a sacar los dientes en una gran sonrisa
-Lena... Realmente
me gustaría que me dieses una segunda oportunidad
Agacho un poco la
cabeza pensativa, mientras niego suavemente más mi corazón no para
de decir un ''di que sí ''.
-Por favor... Lo
siento, lo siento muchísimo, mi bella damisela te trataré como la
princesa que mereces ser
Doy un pequeño
suspiro, levanto la cabeza y lo miro a los ojos, y estos expresan
todo tipo de sinceridad.
-Está bien, Pero,
una mentira, una simple mentira bastará para que no le vuelva a
perdonar
-Y creedme
damisela cuando le digo que no sucederá
-Y eso espero yo,
buen señor
-¿Me concederías
una cita?
-Siempre y cuando
no hayan mentiras
-Bien, mañana a
la tarde pues
Ambos hacemos una
reverencia mientras todos los presentes aplauden incluidos nosotros.
Hay un cambio de
parejas, un chico alto, rubio, de piel clara y ojos de un azul
intimidan te se me acerca. Realmente no podría decir si es apuesto o
no ya que lleva una máscara, pero lo que veo deja que desear.
Hacemos una
reverencia y procedemos a bailar.
-Señorita Lena,
oh, realmente tenía muchísimas ganas de conocerla
-¿Podría saber
el motivo de tal deseo?
-Me han hablado
realmente bien de usted
-Un nombre en
estos casos nunca viene mal
-Podría ser, más
su sorpresa sería muy grande si yo le contara la verdad
-¿La verdad? ¿A
que se refiere?
-Eso lo tendrá
que averiguar por sí misma
-Ya veo que es
todo un hombre misterioso, señor
-Y usted una gran
curiosa
-Tal vez venga de
familia
Ríe entre dientes
y me hace girar con una elegancia absoluta. El control y la pasión
que expresa al bailar hace incluso dudar de si es real.
-Baila usted
realmente bien -digo con una sonrisa tímida
-Usted tampoco lo
hace nada mal -me dedica una pequeña sonrisa – eres más bonita de
lo que me habían contado
-Me gustaría
saber su nombre, por favor
-Mi nombre es Josh
Priden
-Un placer
-Lo mismo digo
-hacemos la reverencia y antes de marcharse pronuncia estas palabras
-nos volveremos a ver
-No lo dudo, señor
Bailé con
bastantes chicos, pero ninguno me había llamado tanto la atención
como Josh, ¿que habrá querido decir? Quizás tan solo pretendía
asustarme. En realidad bastante confusa si que me ha llegado a dejar.
Pero eso es algo que no pensaba expresar y menos en ese ambiente.
Salgo al jardín y
me siento en un banco, necesito tomar un rato el aire. Noto como
alguien se sienta a mi lado pero no miro quién es.
-¿No crees que es
peligroso para una mujer estar sola a altas horas de la noche aquí?
-Podría ser el
caso si no se tratase de mi jardín -respondo aún sin girarme
-Tal vez tengas
razón -se acerca a mi oído y susurra lo siguiente -o tal vez no
Entonces giro para
ver reflejado en sus ojos mi cara de horror. Entonces sé que estoy
en problemas.
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