The story of my life

lunes, 22 de abril de 2013

¿Y qué si te odio? Capítulo nueve

*Nota importante al final, estén atentos en este capítulo y participen en el concurso.

Capítulo nueve: ''de nada sirve escapar de las garras del amor''

Pestañeé varias veces con la esperanza de que él no estuviese allí, pero de nada sirvió, su cara era todo un poema, miró a cara de perro y luego a mi, y así por un minuto mientras yo hacía lo mismo con él y con, dios mío, Zendaya, esa era la chica que me había tirado la bola de papel en el instituto.
¿Qué hacía ella ahí? Madre mía...

-Judit -dijo el bastardo dándome varios golpes en el costado para que me moviese, cara de perro se sentó en frente de Nick y yo me tuve que sentar en frente de Zendaya, genial.

Pasamos varios minutos en silencio mirándonos hasta que estuvieron todas las ''parejas'' -ug, que horror- sentadas, entonces un hombre apareció por arte de magia y se sentó en la silla libre, esta silla era más alta y grande por lo que supuse que sería un jefe o algo de eso.
El hombre debía de tener unos treinta años, era de pelo negro y revuelto, ojos marrones y pequeños, era algo bajo y regordete.

-Bienvenidas a Nittind, espero que les guste el lugar -se pasó la mano por el pelo haciendo que este se despeinase – cada chica vivirá con sus respectivas parejas en una casa, montaréis un negocio, cuidaréis de la casa y tendréis que tener hijos, las normas son básicas así que espero que no rompan ninguna, no pueden escapar, ni engañar a sus parejas, deben de hacer lo que sus parejas les ordenen, deben de pedirle permiso a sus parejas para todo, y deberán pasar un ritual en el que diremos si están preparadas para ser inmortales o no

Todas asentimos, menuda mierda.

-Que tengan una buena vida -dijo retirando la silla y desapareciendo por arte de magia

-Vamos a casa -dijo cara de perro

Me cogió de la mano y salimos de allí, de veras que le agradecí que saliésemos tan rápido, cuando el bosque quedó atrás caminamos hasta lo que parecía un pueblo, allí paramos en una casa blanca, era normalita, de tres plantas, entramos en ella y lo primero que vi fue una entradita, luego había un gran salón, la cocina, un baño pequeño,un patio trasero con piscina incluida, luego subimos a la segunda planta, había un dormitorio de matrimonio, dos cuartos individuales, un baño grande, un cuarto para la colada, la planta de arriba era una terraza.

-¿Te gusta?

-Sí, está bien

-¿Cuál es mi cuarto? -pregunté separándome de la barandilla de la terraza

-Está claro que el de la cama de matrimonio, recuerda que somos pareja

Mierda, se me había olvidado ese pequeño detalle.

-Oh... claro -di un suspiro

-Mira ni tú quieres casarte conmigo ni yo contigo, así que tengamos la fiesta en paz, no te pido que me beses ni nada, simplemente les daremos los hijos que quieren y listo, no es tan complicado

Una duda estalló en mi cabeza, ¿cómo serían nuestros hijos? Teniendo en cuenta que ellos eran de otro planeta.

-¿Cómo serán nuestros hijos? -pregunté finalmente

Dio un suspiro.

-No lo sé, aún nadie ha conseguido tener un hijo, por eso nos hacen bajar a todos, para que alguien lo consiga, pero para tener un hijo las parejas deben de tener unas cualidades que desconocemos, por eso lo de ir buscando mujeres hasta encontrar a una especial

Es decir, que si nosotros no lográbamos tener un hijo yo volvería a la Tierra, esto era genial, ya que ninguna persona lo había conseguido ¿por qué lo iba a hacer yo? Aunque no me entusiasmase la idea de perder mi virginidad con él, era guapo, pero no me entusiasmaba.

-¿De qué te ríes? -pregunté molesta

-Piensas que soy guapo y no has perdido la virginidad aún

-¿Cómo...? - dije sorprendida

-Puedo leer tu mente, eso quiere decir que hemos dado el primer paso como pareja

Oh, genial, maravilloso, estupendo.

-¿Podrías simplemente dejar de leer mi mente?

-Está bien -dijo con un suspiro -ya no te la leo

¿No? Pues haría la prueba, cara de perro es tan estúpido que no sabe ni leer.
Levantó una ceja mirándome con cara extraña.

-Sabía que aún leías mi mente, deja de hacerlo

-No puedo

-Sí puedes

-Que no

-Que sí

-Te he dicho que no

-¿Y por qué no?

-Ya te he dicho que es el primer paso como pareja

-¿Y cuál será el segundo?

-No lo sé

-Dirás ''no te lo quiero decir''

-Vamos adentro

-No me cambies de tema -cara de perro- que sé que sabes el segundo paso

-Deja de llamarme cara de perro

-No quiero, son mis pensamientos

Dio un gran suspiro, mejor dicho, un enorme suspiro.

-Intento que tengamos la fiesta en paz

-Yo no tengo la culpa que el señorito no se tomase la molestia de enamorarme y traerme por las buenas

-Ni yo de que me tocase una niñata molesta como tú

-Mira no me caes bien, no te caigo bien, simplemente vallamos por caminos diferentes e intentemos cruzarnos lo menos posible -dije entrando a la casa

-No podemos hacer eso, entiende que somos pareja y que si no logramos congeniar tú morirás, entiende que no te dejarán volver a la Tierra sabiendo de nuestra existencia

Me congelé en el sitio, si no lograba tener un hijo con el bastardo simplemente moriría, no tendrían piedad de mi, no volvería a ver a mi familia. Mis ojos se cristalizaron, seguí mi camino hacia dentro sin contestar nada, bajé las escaleras lo más rápido que mis piernas me lo permitían, sequé varías lágrimas que se escaparon de mis ojos.

-Judit -dijo una voz lejana -aguanta por favor, todo depende de ti

-¿Quién eres? -susurré , pero no obtuve respuesta

¿Qué depende de mi? Nada tenía ya sentido, de la noche a la mañana toda mi vida había cambiado, estúpido pueblo, jamás debimos mudarnos.
Me senté en el césped del jardín, se estaba bien allí, miré a mi alrededor, habían muchos cerezos a lo lejos, quería ir allí, necesitaba ir allí, me levanté del suelo y cuando me disponía a ir hacia allí una mano agarró mi brazo.

-¿Dónde te crees que vas?

-¿Y a ti que te importa? -dije fulminándolo con la mirada

-Recuerda que debes de obedecer todas mi órdenes

-Me da igual lo que ese estúpido dijese -dije soltándome de su agarre -yo no dependo de nadie

Sí, definitivamente yo era un hueso duro de roer, así que más le valía tener cuidado conmigo.

-Mira niñata, intento ser amable contigo, pero está claro que no puedo, simplemente tenías que decirme voy allí y te diría vale, pero no, tú tienes que ser molesta y fastidiarlo todo -dijo enrojeciendo del enfado – si quieres ir por las malas, tranquila, iremos por las malas, los humanos sois estúpidos, nosotros intentamos ser buenos pero vosotros tenéis que arruinarlo todo

Sentí mis mejillas arder, vale que la pagase conmigo, pero mi raza no tenía nada que ver en esto, él no debía despreciarnos.

-Ojalá te pudras con los de tu especie -grité con algunas lágrimas más por salir

Corrí hacia los cerezos, de verdad que no me apetecía hablar con ese … con ese...

Nota mental:

Buscar nuevos insultos.

Fin de la nota mental.

Los cerezos no estaban muy alejados por lo que llegué en tan sólo unos minutos, cuando estuve entre los cerezos me dejé perder por los cientos que había, el aire era puro, una suave brisa acarició mi melena, parecía que el viento me susurraba que todo iba a estar bien, ojalá eso fuese posible.
De pronto escuché pasos, dejé que se acercaran a mi, me daba igual, de todas formas ya había dejado de llorar y el enfado se me había pasado.

-¿Qué hace una chica tan bonita como tú sola aquí?

-¿Qué hace un chico tan idiota como tú solo por aquí?

-¡Viva la reina de la simpatía!

-¿Qué quieres Nick?

-¿No es obvio? -dijo con una risita -vine a por ti

-Déjate de juegos, ya no estamos en la Tierra -dije entre dientes

-¿Acaso dije alguna vez que estuviese de juegos?

-Dios, con lo tranquila que estaba yo aquí -dije mirando hacia dos pájaros que luchaban por una miga de pan - ¿por qué no te vas con tu pareja a tu casa y me dejas en paz?

-Ella no me interesa -dijo volviendo mi cabeza para que lo mirase -me interesas tú

-Que lástima que yo no esté interesada en tu oferta -dije poniendo cara de pena fingida

Dio una carcajada.

-Mira humana, niégate todo lo que quieras, pero serás mía y solo mía, disfrutaré todas las noches de tu compañía mientras tenemos hijos sin parar

Ahora fui yo la que dio una carcajada.

-Avisa me cuando eso pase -dije levantándome del suelo

-Quizás en un par de semanas lo consiga

-Sigue soñando –dije alzando mi dedo corazón en su dirección

-Ese dedito pronto estará en otro lugar como lo sigas alzando de esa manera

-¿Es una amenaza? -dije fingiendo miedo

-Sí, es una amenaza -dijo acercándose dos paso hacia mi

-Mira como tiemblo -dije riendo

-Tómatelo a risa si quieres, pero no estoy hablando en broma

-Lo que tú digas -dije dando media vuelta para volver a casa

Esta vez volví a casa andando por lo que tardé un poco más, ya estaba anocheciendo por lo que una brisa fría recorrió todo mi cuerpo, la puerta solo estaba encajada por lo que pude entrar con facilidad, mis tacones estaban algo sucios, suerte que estaba acostumbrada a correr con ellos, si no seguramente me fuese matado.
Ahora debería de encontrarme con cara de perro, no me apetecía para nada la verdad, pero debía de hacerlo.

-¿Dónde has estado?- me dijo en cuanto entré en el salón

-Como si no lo supieses- bufé

-Quiero que salga de tus labios -dijo molesto

-He estado en los cerezos -solté mientras pasaba el peso hacia mi cadera izquierda

-¿Con quién?

-¿De veras esto es necesario?

-¡Sí! -gritó

-¡No me grites! -dije agotada por toda la situación

-Está bien -dijo calmándose

Hice girar mi talones y caminé hacia las escaleras, subí a la habitación, como supuse toda mi ropa estaba en el armario, cogí el molesto camisón y ropa interior, entré al baño, me di una rápida ducha me vestí y bajé a la cocina, se supone que debía de cocinar, en uno de los armarios encontré macarrones así que decidí cocinar eso, cuando la comida estuvo lista la serví en la mesa que había.

-Jacob -lo llamé

-¿Qué? -dijo asomándose a la cocina

-A cenar -dije secamente mientras me sentaba en una de las sillas

-De acuerdo

Di gracias a que mamá me enseñó a cocinar varios platos, cosas como unas lentejas, un puchero y así, los macarrones me salieron bien, por lo que di gracias a dios.

-Están buenos -dijo cuando terminó de comer su plato

Yo solo asentí, no tenía ganas de hablar con él.

-Eh, Judit, mañana es nuestra unión como pareja

Cerré la puerta del lavavajillas con fuerza, realmente no quería hacer esto.

-Me voy a dormir -dije finalmente saliendo de allí

Subí las escaleras y me encerré en el cuarto, allí me acosté en la cama, quedándome profundamente dormida.

-Judit … -volvió a llamar esa voz

-¿Quién eres? -susurré

-De nada sirve escapar de las garras del amor

-¿A qué te refieres? -pregunté en un susurro

-Me refiero a él

-¿A quién?

-Busca en tu corazón, allí hallarás tu respuesta

Y la voz se extinguió.

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¡Hola!

Pues bueno aquí estoy otra vez, lo siento muchísimo por la tardanza, pero tuve que recuperar una asignatura pendiente y además que estoy en feria, por lo que me costó muchísimo encontrar este hueco, les aviso que la semana que viene tengo un millón de exámenes, intentaré subir pero de todas formas les recompensaré con varios capítulos que subiré seguidos, y que muchísimas gracias por leerme, por visitar mi blog día a día, y por todo, este capítulo se lo quiero dedicar a mi tío segundo que en paz descanse, y bueno que ya descubriréis algunas cosas que me tengo guardadas, espero que les esté gustando la historia y les aviso de que hay un nuevo concurso chan chan chan ,  pues deben de decirme quién creen que es la persona que habla con Judit, quien acierte podrá hacerme una pregunta sobre la novela, como saben nada del final por que ni idea xD pues ya me despido, y les digo que me pueden agregar que no como a nadie, que muchas personas ya comprobaron eso, mil gracias, los quiere

Patri~

lunes, 15 de abril de 2013

¿Y qué si te odio? Capítulo ocho

Capítulo ocho: ''szanjunch''

Me levanté del suelo inmediatamente, mierda, no había sido un sueño.

-¿Y mi cuchillo? -pensé

-¿Buscabas esto? -me dijo su voz fría haciendo que los pelos se me pusiesen de punta

-¿Qué demonios...?

Lanzó el cuchillo al aire para luego cogerlo del mango, se acercó a mi muy despacio, yo seguía en el suelo por lo que empecé a andar en gatas hacia atrás ya que no podría mantenerme en pié.

-¿Dónde te crees que vas? -dijo cogiendo mi camisón y alzándome hacia arriba dejando su rostro a centímetros de mi cara

-¿Quién eres? -dije mirando sus ojos grises

Parecía no tener más de 18 años, alto, fuerte, pelirrojo, con algunas pecas por la zona de la nariz y debajo de los ojos, ¿quién era ese chico?

-Soy un szanjunch

-¿Un qué? -dije parpadeando varias veces

Dio un suspiro.

-Somos seres de otro planeta, venimos a llevarnos a una mujer virgen con nosotros para poder crear una nueva especie

-No pienso ir contigo -dije intentando deshacerme de su agarre

-Nunca dije que podías elegir

-¿Por qué yo?

-No creas que quiero nada contigo niñata, lo hago por que me obligan así que date prisa

-Déjame extraterrestre -dije dándole un golpe en la entrepierna

-Serás hija de tu … -dijo revolcándose en el suelo

Rápidamente cogí el cuchillo pero cuando intentaba salir de la habitación el demonio -ya sabéis, así lo apodé yo- me cogió del pié haciendo que cayese al suelo, por suerte el cuchillo no me hizo nada.

-No vas a ninguna parte -dijo sin quitar la mano de mi pié

-¿Quieres morir? -dije apuntando el cuchillo en su dirección

-Humana patética -dijo riendo a carcajadas -soy inmortal


Extraterrestre uno, humana cero, genial.

-Igual si te hago una herida podré huir

-Nada de lo que hagas me dañará

-¿Entonces por qué estás en el suelo?

-Quería reírme un poco de ti

Extraterrestre dos, humana cero.

El demonio se levantó del suelo y me cogió del camisón, ¿cómo haría para librarme de él?

-Andando

-Deja al menos que me cambie

Dio un suspiro y asintió, me llevó hasta mi cuarto y cerró la puerta, un momento un momento ¿qué hacía él ahí? No, no, de eso nada.

-Me gustaría cambiarme a solas -dije carraspeando

-¿Qué más te da? Si te voy a ver desnuda de igual manera

-Ni lo sueñes

-¿Acaso crees que los hijos se tienen por el aire? -dijo levantando una ceja

-¡No pienso hacer nada contigo! -dije gritando

-¿Crees que yo quiero tener un hijo con una niñata insolente malcriada?

Le di con mi palma de la mano en la cara, sabía que no le iba a suceder nada, pero yo me sentiría mejor.

Sus ojos brillaron de la furia, juro que si fuera un dragón fuese echado fuego por la boca, me hubiese calcinado y luego hubiese tirado mis cenizas a los perros.

-Mira humana te lo voy a decir sólo una vez, cambia te si no quieres que te lleve por los pelos a mi planeta -dijo con voz letal

Si las miradas matasen... Yo ya estaría muerta. Abrí mi armario ¿qué se supone que me debería de poner?

-Oye extraterrestre, ¿qué se supone que me debo de poner?

-Aparta -dijo dándome un empujón y poniéndose frente al armario

Extraterrestre tres, humana cero, muy bien Judit, sigue así.


El demonio sacó un vestido de seda blanco y unos tacones rojos, luego me ordenó, sí, ordenó, que sacara un pintalabios rojos, ug, maldito bastardo.

-Ya estás lista

-¿Así visten las mujeres de allí?

-Allí no hay mujeres, solo humanas

-¿Entonces como naciste? -dije parpadeando varias veces

-No es de tu incumbencia

-¿Por qué no me dijiste que podía ponerme lo que sea?

-Por que en cuanto lleguemos tendremos una fiesta de bienvenida para las parejas y hay que ir bien vestidos

''Parejas'' no, definitivamente no me gustaba como sonaba eso.

-¿Qué pasará con mis padres?

-Aparecerás muerta en la bañera

Me llevé las manos a la boca sin poder creerlo, ¿qué demonios decía el bastardo?

-Es una broma -dijo rodando los ojos -simplemente desaparecerás

-Creo que eso es peor

-Dejarás una nota

-¿Y qué pongo?

Cogí lápiz y papel, para poder escribirla.

-''Mamá, papá, no puedo estar más aquí, lo siento, me voy con el chico que amo, os quiero a todos, no lo olvidéis'' -si, si, con el chico al que amo...

Mis nervios estaban al máximo, ¿qué podría hacer para escaparme? Nada, pero tampoco iba a quedarme de brazos cruzados, el bastardo metió mi ropa en una especie de cápsula pequeña infinita, -eso es lo que parece, claro- luego me cogió de la mano.

-Debes fingir que me amas, de lo contrario te matarán y harán que baje a por otra chica, se supone que debía de conquistar te pero no tenía ganas, la verdad

-De todas formas no lo hubieses conseguido

-Eso es lo que tú te piensas

De pronto todo se volvió oscuro, notaba la mano sudorosa de el bastardo,mi corazón se iba a salir en cualquier momento, ¿qué pasaría ahora? Dios, ni si quiera había soltado la nota, maldita idiota, cerré los ojos con fuerza , una fuerte ventolera hacía que mi pelo se despeinase, el olor a playa me sobresaltó, abrí los ojos lentamente, ¿estábamos en la playa?

-Bienvenida a Nittind, Judit

-¿En tu planeta hay playas?

-Mi planeta es igual que el tuyo, solo que no hay contaminación, ni fábricas, ni coches, ni borrachos, ni nada de eso, tenemos casas y tiendas, trabajamos de forma diferente, las mujeres sois las que lleváis las tiendas y os encargáis de la casa

Genial, machistas.

-Oye la nota...

-Tranquila, la he enviado

-Gracias -dije con un suspiro pequeño -oye bastar... mmm, esto, ¿cómo te llamas?

-Jacob -dijo suspirando

-Tienes nombre de perro -dije con una risa tonta

-Pues no es que el tuyo sea muy original -le di una mirada dura

-¿Cuántos años tienes? -quería saber algo de ''mi pareja''

-19

-¿Por qué me han elegido a mi para ser tu pareja?

-No es que tuviese mucha opción, las de tu especie últimamente pierden la virginidad muy pronto, y a los 19 es la edad en la que debemos encontrar nuestra pareja , y esta debe de ser virgen

-¿Por qué?

-Haces muchas preguntas -dijo tirando de mi mano mientras caminábamos hacia dios sabe donde

-¿A dónde vamos? -dije al ver que nos adentrábamos en un bosque

-A la fiesta para las nuevas parejas

-¿En un bosque?

-¿Te quieres callar? -dijo parándose en seco

-Vaya humor de perros, mira, igual que tu nombre -ni loca perdería mi sarcasmo

Extraterrestre tres, humana uno, já, ya iba ganando puntos, bueno al menos uno.

El nombre de perro cogió mi mano y volvió a caminar pero esta vez a paso ligero.

-Oye, -dio un largo suspiro -¿piensas ir así?

-Humana molesta -masculló entre dientes y por harte de magia estaba vestido con una chaqueta negra, con un pantalón a conjunto y una camisa blanca

Los árboles poco a poco fueron desapareciendo hasta dejar un claro, había una gran carpa de color rosa pastel, con lazos colgados, una mesa extendida a lo largo, con varias parejas sentadas, oh, perfecto, yo era la más arreglada, maldito bastardo. Todas las miradas se fijaron en nosotros, y de pronto lo vi, ¿qué hacía él ahí? No, esto era una pesadilla seguro que si, debía de ser lo.

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¡Hola!

Pues ya estoy de vuelta, lo sé, lo siento, pero estoy super agobiada con deberes, examenes, trabajos extras, recuperaciones bla bla bla y encima llega la feria, en fin, he pillado un huequito y aquí estamos, este capítulo se lo quiero dedicar a todos mis lectores, gracias por seguir aquí día a día <3 y pues eso, que los quiero y que la semana que viene subiré seguramente el miércoles o asi por la feria,mil gracias, los quiere,

Patri~ 


lunes, 8 de abril de 2013

¿Y qué si te odio? Capítulo siete


Capítulo siete: ''¿me quieres?''

 


No me di la vuelta, sabía que si lo hacía desaparecería, siempre lo hacía y esta vez no iba a perder mi oportunidad de ver le la cara, simplemente me tensé por completo dejando que su fría mano pasase por mis cabellos, así pasaron los minutos, en silencio mientras él jugaba con mi cabello, en silencio, esperando a que él dijese algo puesto que yo no lo haría por nada del mundo, ¡ni soñarlo!

-Judit... -dijo casi en un susurro

No, ya no podía callar más, necesitaba respuestas, y las necesitaba ya, por lo que pensando y pensando (claramente en elegir las mejores preguntas) me decidí por hacer lo en ese momento.

-¿Quién eres? -dije en un susurro ahogando las últimas sílabas

Soltó una carcajada.

-Ya te dije, soy o tu mejor o tu peor pesadilla, elige

-No me gustan las pesadillas -dije susurrando pero con más fuerza en mi voz

-¿No? Pues yo creo que si -dijo susurrando en mi oído

-¿Por qué dices eso? -susurré mientras mi cuerpo entero experimentaba un escalofrío

-Sé todo de ti, más de lo que piensas Judit

-¿Qué clase de broma es esta? -dije a punto de voltearme, pero al darme cuenta de que si lo hacía se esfumaría no lo hice

-Sabes perfectamente que no es ninguna broma Judit... -susurró mi nombre como si de acunar a un niño se tratase

-¿Qué quieres de mi? -dije aterrada por la situación

-¿No es obvio? -dijo maliciosamente -te llevaré conmigo, cuando menos te lo esperes y con quien menos te lo esperes, yo estoy ahí, vigilándote día a día, ten cuidado

Dichas estas palabras dio un leve mordisco en mi oreja y desapareció haciendo que yo cayese al suelo, ¿qué era todo eso? ¿quién era? ¿por qué yo? Preguntas, preguntas y más preguntas, solo eso.
Me levanté del suelo, terminé mi cena en silencio, sin música, sin película, sin nada, simplemente pensando, me lavé los dientes y me fui a dormir, quizás dormida ya dejaría de atormentarme.

O eso esperaba.

-Judit...

-¿Mm?

-Serás mía...

No podía abrir los ojos por más que quería y deseaba, ni si quiera podía hablar, era como una roca indefensa ante cualquier peligro, pero no entendía, si podía hacer conmigo lo que quisiese cuando quisiese, ¿por qué no lo hacía? Simplemente podría ahorrarse un montón de problemas e interrupciones, quizás es que quería hacerme sufrir más de lo que ya sufriría cuando me consiguiese.

El demonio -así lo había bautizado yo- se acercó a mis labios y como una brisa los rozó para inmediatamente desaparecer.

Estaba cansada, realmente lo estaba, es que ya ni en mis sueños me iba a dejar descansar, ¿qué le pasaba a ese horrible ser en la cabeza? Dios, ¿dónde estás cuando más te necesito?
Finalmente me dormí.

***

Me picaban los ojos, los froté fuertemente, miré hacia el reloj de mi mesilla de noche, las 11:37 ¡¿por qué no me había despertado nadie?! Ya era tarde hasta para preocuparse de eso, de todas formas ya era viernes, mi tiempo estaba transcurriendo rápido, miré hacia la ventana, ésta estaba cerrada y con la persiana bajada, se oían truenos y lluvia muy fuerte, de seguro mamá no me había despertado por eso, el maldito demonio no se me había vuelto a aparecer desde aquel día, ¡dios gracias por oír mis oraciones! Posé mis pies en el frío suelo, levanté mi cuerpo por completo haciendo que el camisón se estirase por completo, en realidad no me gustaban los camisones pero mamá había insistido mucho en que lo llevara, todo por ella.

-Vamos Judit, deja te el camisón, ya sabes que ese pijama tuyo no me gusta -dijo días atrás mi mamá

-Pero mamá, sabes que no me gustan los camisones, ¿no podías simplemente comprarme un pijama nuevo?

-Sabes perfectamente que no me gustan los pijamas -dijo frunciendo el ceño

-Podrías hacerlo por mi

-Podrías ponerte el camisón por mi -dijo cruzándose de brazos

-Vamos mamá, no me obligues

-No me obligues tú a que te castigue

-Esto es ridículo -dije alzando los brazos al aire

-¡Judit! -gritó mi madre -harás lo que yo te diga, para eso eres mi hija

-Soy tu hija, no tu perro -mascullé entre dientes

-¿Qué dijiste? -dijo alterada

-Ug, ¡deja me en paz! Me pondré tu estúpido camisón, ¿contenta?

-¡Esas contestaciones señorita! -dijo gritando

-Dios, deja me ya

Mi mamá me dio un tortazo en mi mejilla derecha haciendo que varias lágrimas se deslizasen por ambas mejillas. Esta vez se había pasado.

-Te odio -grité alejándome de allí corriendo

Los recuerdos me azotaron haciendo que la cachetada de mi mamá se reviviese en mi memoria.

Bajé abajo, no había absolutamente nadie, esto no era buena señal, no me gustaba para nada estar sola en casa, bueno al menos ahora no, puede que en tiempos atrás lo amase pero sin duda ya no.

-¿Mamá? -pregunté confusa -¿papá? -no obtuve respuesta, pero los ruidos provenían de su habitación y cada vez eran más fuertes

Me acerqué más a la habitación, se oían ruidos, volví a la cocina y cogí un cuchillo, no podría entrar sin estar armada, puse la oreja en la puerta, los ruidos aumentaban mientras mi corazón aceleraba.

-Bien Judit, ahora o nunca -pensé

Abrí la puerta de un golpe rápido y seco, pero lo que vi no me ilusionó para nada, deseé no haber entrado allí nunca, ¿qué demonios...? chillé descontroladamente para luego desmayarme, no, no, no y no, esto debería de ser un sueño, de seguro ahora me despertaba en mi cama cubierta por una capa de sudor, sí, seguro que era eso.

Pero no lo era.

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Chan chan chan, lo sé lo sé, ¡es lunes! jajaja pues encontré un huequito y dije, pues a escribir :) este capítulo se lo quiero dedicar a Elena Boo Bear , muchas gracias cielo :) y bueno decirles que el secreto del ¿me quieres?  se desvelará en el próximo capítulo :O lo sé lo sé, es muy fuerte xD  también quiero decirles que en este capítulo hay una frase clave que servirá para el futuro en la novela , pues me cuentan por chat o por mensajes privados en tuenti y quien hacerte podrá hacerme una pregunta sobre la novela, la que sea y se la desvelaré, eso si, nada del final por que ni idea xD pues eso es todo amores, nos vemos este finde y si puedo subir antes pues eso haré :) eso si, no les diré el ganador por que si no le van con el cuento y no quiero que les cuenten :p jajaja sé que es cortito y eso el capi pero lo siento, además de que es un adelanto, no se me quejen de que sea una birria , bueno y ya si que me despido, les quiere

Patri~

domingo, 7 de abril de 2013

¿Y qué si te odio? Capítulo seis


Capítulo seis: ''Si te mueves te mato''

-¿Qué quieres? -dije cruzándome de brazos cansada de esperar

-Te quiero a ti, ¿es que todavía no te ha quedado claro?

-Deja me en paz imbécil -dije cerrando la puerta en sus narices

Entré en casa, cogí un zumo de naranja de la nevera, unas galletas con pepitas de chocolate y me dirigí al salón para ver alguna película o cualquier cosa.

-¿Me quieres?

-¿Me quieres? -volvió a preguntar en mi oído helándome la piel por completo

Me di la vuelta lentamente para poder ver el rostro por completo, pero cuando hice eso ya había desaparecido, ¿qué mierda...? con el corazón en la boca corrí a mi habitación para llamar a mi madre, no podría estar sola ni un segundo más, ¿qué había sido eso? Juro que había alguien ahí, dios si sentí su aliento, su voz... ¿pero quién es? ¿qué quiere? ¿cómo ha entrado? ¿por qué me persigue? Preguntas, eso era lo único que tenía en mente, preguntas sin respuesta que pronto se resolverían sin más, luego estaba Nick, ¿qué quería él? Con tanto pensamiento casi no me di cuenta de que ya había subido las escaleras y estaba frente a mi habitación, cogí el teléfono móvil, tenía un mensaje, ''¿Me quieres?'' mensaje enviado desde un número desconocido, no podía ser, ¿qué iba a hacer? Del susto al ver el mensaje caí al suelo de culo, me levanté inmediatamente y llamé a mi madre.

-¿Judit? -dijo mi madre extrañada

¿Y ahora que iba a decir? De seguro que me iba a tratar como una loca si le contaba esto.

-¿Tardarás mucho en llegar? -dije finalmente

-Pues todavía me quedan un par de horas mínimo, tu hermano volverá esta noche y tu padre está conmigo, ¿te pasa algo cariño?

Me descompuse, mi piel jamás había estado tan blanca, empecé a temblar ¿por qué? ¿por qué hoy?

-¿Puede venir alguna amiga a hacerme compañía mamá?

-Claro cariño

-Gracias, luego nos vemos

-Hasta luego

Corté la llamada, mi madre de seguro que no me creería así que llamé a Brenda la que contestó inmediatamente.

-¿Judit?

-Hola Brenda -dije contenta de que lo hubiese cogido tan rápido -¿puedes venir a casa?

-¿Ahora?

-Sí

-Es que me pillas muy ocupada ahora, lo siento, estoy con Meli y Susi

Perfecto, mis únicas amigas estaban juntas y ocupadas, mi familia no vendría hasta la noche … Nada podía irme peor ¿o si?

Pegan a la puerta.

Perfecto Judit, ¡deja de pensar!

Nota mental:

Dejar seriamente de pensar.

Fin de la nota mental

De puntillas y procurando no hacer ruido bajé las escaleras, los golpes en la puerta no dejaban de sonar, me apresuré en ponerme en la mirilla, no había nadie.

Un momento un momento, los golpes seguían sonando ,¿qué mierda...?

Nota mental:

Revisar seriamente la mirilla.

Fin de la nota mental

Decidí por abrir, ¿qué podía salir mal?

Mucho, mucho podía salir mal.

-Si te mueves te mato -oí susurrar en mi oído a alguien

-¿Quién eres? -dije sin moverme ni un centímetro

-Tu mejor, o tu peor pesadilla, según como lo veas

De pronto, como por arte de magia había desaparecido, ¿qué había sido eso? Debía ir seriamente al médico.

Nota mental:

Ir urgentemente al médico.

Fin de la nota mental

¿Por qué siempre preguntaba lo mismo? ¿me quieres? ¡y yo que sé! Ni si quiera sé su nombre.
Estúpido dramatismo.

Subí a mi habitación, cogí ropa limpia y me dirigí al cuarto de baño, puse música a todo volumen y me di una rápida ducha, me vestí y cuando me iba a cepillar el pelo casi me da un infarto, en el espejo empañado estaba escrito ''¿me quieres?'' dios, definitivamente esta era mi peor pesadilla.
Pasé una toalla por el espejo, me cepillé el pelo y bajé a la cocina para cenar algo, estaba muerta de hambre.

Preparé una pizza de jamón y queso, dios era mi preferida, además de que yo siempre le añadía tomate por encima haciendo que el sabor cambiase por completo, así quedaba perfecta, sin duda la pizza era mi comida preferida.

Después de prepararla fui al salón la puse en la mesa junto con una gaseosa y puse una película romántica, dios lo admito, las películas románticas me pierden, son tan geniales... supongo que será cosa de adolescentes, o no, ¿quién sabe? Después de todo puede haber viejecitas que les guste las películas de amor, supongo.

Nota mental:

Informarme más del tema.

Fin de la nota mental


Nota mental:

Dejar de hacer notas mentales.

Fin de la nota mental

Not¡PARA! Dios, es que ni con una misma se puede hablar ya.

Una mano se posó en mi hombro haciendo que me estremeciese por completo.

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¡Hola!

Chan chan chan aquí llega Patri cumpliendo su promesa, oye un premio eeh, que me lo merezco, que he subido cuando peor estaba :P , nada amores que mil gracias por leer y por las petis, ¡me encanta que me hagáis caso! que mil gracias por los halagos, dios si sois los mejores, y sobre todo gracias a los que se consideran mis fans, ¡mil besos! pues eso, que sé que es muuuuuuuuuuuuuy corto y sosillo, pero como ya he dicho no estoy en mi mejor momento, buah que asco de tíos D: jejeje, no estoy aquí para contar mi vida pero ya sabéis que me en royo como una persiana y eso , que me habléis por tuenti, que no muerdo, que hay gente que ya lo ha comprobado jajaja, y bueno aquí vuelvo a dejar mi tuenti y twitter

Leslie Kidrauhl

@Patriibeliebeer

Os quiere,

Patri.