The story of my life

lunes, 22 de abril de 2013

¿Y qué si te odio? Capítulo nueve

*Nota importante al final, estén atentos en este capítulo y participen en el concurso.

Capítulo nueve: ''de nada sirve escapar de las garras del amor''

Pestañeé varias veces con la esperanza de que él no estuviese allí, pero de nada sirvió, su cara era todo un poema, miró a cara de perro y luego a mi, y así por un minuto mientras yo hacía lo mismo con él y con, dios mío, Zendaya, esa era la chica que me había tirado la bola de papel en el instituto.
¿Qué hacía ella ahí? Madre mía...

-Judit -dijo el bastardo dándome varios golpes en el costado para que me moviese, cara de perro se sentó en frente de Nick y yo me tuve que sentar en frente de Zendaya, genial.

Pasamos varios minutos en silencio mirándonos hasta que estuvieron todas las ''parejas'' -ug, que horror- sentadas, entonces un hombre apareció por arte de magia y se sentó en la silla libre, esta silla era más alta y grande por lo que supuse que sería un jefe o algo de eso.
El hombre debía de tener unos treinta años, era de pelo negro y revuelto, ojos marrones y pequeños, era algo bajo y regordete.

-Bienvenidas a Nittind, espero que les guste el lugar -se pasó la mano por el pelo haciendo que este se despeinase – cada chica vivirá con sus respectivas parejas en una casa, montaréis un negocio, cuidaréis de la casa y tendréis que tener hijos, las normas son básicas así que espero que no rompan ninguna, no pueden escapar, ni engañar a sus parejas, deben de hacer lo que sus parejas les ordenen, deben de pedirle permiso a sus parejas para todo, y deberán pasar un ritual en el que diremos si están preparadas para ser inmortales o no

Todas asentimos, menuda mierda.

-Que tengan una buena vida -dijo retirando la silla y desapareciendo por arte de magia

-Vamos a casa -dijo cara de perro

Me cogió de la mano y salimos de allí, de veras que le agradecí que saliésemos tan rápido, cuando el bosque quedó atrás caminamos hasta lo que parecía un pueblo, allí paramos en una casa blanca, era normalita, de tres plantas, entramos en ella y lo primero que vi fue una entradita, luego había un gran salón, la cocina, un baño pequeño,un patio trasero con piscina incluida, luego subimos a la segunda planta, había un dormitorio de matrimonio, dos cuartos individuales, un baño grande, un cuarto para la colada, la planta de arriba era una terraza.

-¿Te gusta?

-Sí, está bien

-¿Cuál es mi cuarto? -pregunté separándome de la barandilla de la terraza

-Está claro que el de la cama de matrimonio, recuerda que somos pareja

Mierda, se me había olvidado ese pequeño detalle.

-Oh... claro -di un suspiro

-Mira ni tú quieres casarte conmigo ni yo contigo, así que tengamos la fiesta en paz, no te pido que me beses ni nada, simplemente les daremos los hijos que quieren y listo, no es tan complicado

Una duda estalló en mi cabeza, ¿cómo serían nuestros hijos? Teniendo en cuenta que ellos eran de otro planeta.

-¿Cómo serán nuestros hijos? -pregunté finalmente

Dio un suspiro.

-No lo sé, aún nadie ha conseguido tener un hijo, por eso nos hacen bajar a todos, para que alguien lo consiga, pero para tener un hijo las parejas deben de tener unas cualidades que desconocemos, por eso lo de ir buscando mujeres hasta encontrar a una especial

Es decir, que si nosotros no lográbamos tener un hijo yo volvería a la Tierra, esto era genial, ya que ninguna persona lo había conseguido ¿por qué lo iba a hacer yo? Aunque no me entusiasmase la idea de perder mi virginidad con él, era guapo, pero no me entusiasmaba.

-¿De qué te ríes? -pregunté molesta

-Piensas que soy guapo y no has perdido la virginidad aún

-¿Cómo...? - dije sorprendida

-Puedo leer tu mente, eso quiere decir que hemos dado el primer paso como pareja

Oh, genial, maravilloso, estupendo.

-¿Podrías simplemente dejar de leer mi mente?

-Está bien -dijo con un suspiro -ya no te la leo

¿No? Pues haría la prueba, cara de perro es tan estúpido que no sabe ni leer.
Levantó una ceja mirándome con cara extraña.

-Sabía que aún leías mi mente, deja de hacerlo

-No puedo

-Sí puedes

-Que no

-Que sí

-Te he dicho que no

-¿Y por qué no?

-Ya te he dicho que es el primer paso como pareja

-¿Y cuál será el segundo?

-No lo sé

-Dirás ''no te lo quiero decir''

-Vamos adentro

-No me cambies de tema -cara de perro- que sé que sabes el segundo paso

-Deja de llamarme cara de perro

-No quiero, son mis pensamientos

Dio un gran suspiro, mejor dicho, un enorme suspiro.

-Intento que tengamos la fiesta en paz

-Yo no tengo la culpa que el señorito no se tomase la molestia de enamorarme y traerme por las buenas

-Ni yo de que me tocase una niñata molesta como tú

-Mira no me caes bien, no te caigo bien, simplemente vallamos por caminos diferentes e intentemos cruzarnos lo menos posible -dije entrando a la casa

-No podemos hacer eso, entiende que somos pareja y que si no logramos congeniar tú morirás, entiende que no te dejarán volver a la Tierra sabiendo de nuestra existencia

Me congelé en el sitio, si no lograba tener un hijo con el bastardo simplemente moriría, no tendrían piedad de mi, no volvería a ver a mi familia. Mis ojos se cristalizaron, seguí mi camino hacia dentro sin contestar nada, bajé las escaleras lo más rápido que mis piernas me lo permitían, sequé varías lágrimas que se escaparon de mis ojos.

-Judit -dijo una voz lejana -aguanta por favor, todo depende de ti

-¿Quién eres? -susurré , pero no obtuve respuesta

¿Qué depende de mi? Nada tenía ya sentido, de la noche a la mañana toda mi vida había cambiado, estúpido pueblo, jamás debimos mudarnos.
Me senté en el césped del jardín, se estaba bien allí, miré a mi alrededor, habían muchos cerezos a lo lejos, quería ir allí, necesitaba ir allí, me levanté del suelo y cuando me disponía a ir hacia allí una mano agarró mi brazo.

-¿Dónde te crees que vas?

-¿Y a ti que te importa? -dije fulminándolo con la mirada

-Recuerda que debes de obedecer todas mi órdenes

-Me da igual lo que ese estúpido dijese -dije soltándome de su agarre -yo no dependo de nadie

Sí, definitivamente yo era un hueso duro de roer, así que más le valía tener cuidado conmigo.

-Mira niñata, intento ser amable contigo, pero está claro que no puedo, simplemente tenías que decirme voy allí y te diría vale, pero no, tú tienes que ser molesta y fastidiarlo todo -dijo enrojeciendo del enfado – si quieres ir por las malas, tranquila, iremos por las malas, los humanos sois estúpidos, nosotros intentamos ser buenos pero vosotros tenéis que arruinarlo todo

Sentí mis mejillas arder, vale que la pagase conmigo, pero mi raza no tenía nada que ver en esto, él no debía despreciarnos.

-Ojalá te pudras con los de tu especie -grité con algunas lágrimas más por salir

Corrí hacia los cerezos, de verdad que no me apetecía hablar con ese … con ese...

Nota mental:

Buscar nuevos insultos.

Fin de la nota mental.

Los cerezos no estaban muy alejados por lo que llegué en tan sólo unos minutos, cuando estuve entre los cerezos me dejé perder por los cientos que había, el aire era puro, una suave brisa acarició mi melena, parecía que el viento me susurraba que todo iba a estar bien, ojalá eso fuese posible.
De pronto escuché pasos, dejé que se acercaran a mi, me daba igual, de todas formas ya había dejado de llorar y el enfado se me había pasado.

-¿Qué hace una chica tan bonita como tú sola aquí?

-¿Qué hace un chico tan idiota como tú solo por aquí?

-¡Viva la reina de la simpatía!

-¿Qué quieres Nick?

-¿No es obvio? -dijo con una risita -vine a por ti

-Déjate de juegos, ya no estamos en la Tierra -dije entre dientes

-¿Acaso dije alguna vez que estuviese de juegos?

-Dios, con lo tranquila que estaba yo aquí -dije mirando hacia dos pájaros que luchaban por una miga de pan - ¿por qué no te vas con tu pareja a tu casa y me dejas en paz?

-Ella no me interesa -dijo volviendo mi cabeza para que lo mirase -me interesas tú

-Que lástima que yo no esté interesada en tu oferta -dije poniendo cara de pena fingida

Dio una carcajada.

-Mira humana, niégate todo lo que quieras, pero serás mía y solo mía, disfrutaré todas las noches de tu compañía mientras tenemos hijos sin parar

Ahora fui yo la que dio una carcajada.

-Avisa me cuando eso pase -dije levantándome del suelo

-Quizás en un par de semanas lo consiga

-Sigue soñando –dije alzando mi dedo corazón en su dirección

-Ese dedito pronto estará en otro lugar como lo sigas alzando de esa manera

-¿Es una amenaza? -dije fingiendo miedo

-Sí, es una amenaza -dijo acercándose dos paso hacia mi

-Mira como tiemblo -dije riendo

-Tómatelo a risa si quieres, pero no estoy hablando en broma

-Lo que tú digas -dije dando media vuelta para volver a casa

Esta vez volví a casa andando por lo que tardé un poco más, ya estaba anocheciendo por lo que una brisa fría recorrió todo mi cuerpo, la puerta solo estaba encajada por lo que pude entrar con facilidad, mis tacones estaban algo sucios, suerte que estaba acostumbrada a correr con ellos, si no seguramente me fuese matado.
Ahora debería de encontrarme con cara de perro, no me apetecía para nada la verdad, pero debía de hacerlo.

-¿Dónde has estado?- me dijo en cuanto entré en el salón

-Como si no lo supieses- bufé

-Quiero que salga de tus labios -dijo molesto

-He estado en los cerezos -solté mientras pasaba el peso hacia mi cadera izquierda

-¿Con quién?

-¿De veras esto es necesario?

-¡Sí! -gritó

-¡No me grites! -dije agotada por toda la situación

-Está bien -dijo calmándose

Hice girar mi talones y caminé hacia las escaleras, subí a la habitación, como supuse toda mi ropa estaba en el armario, cogí el molesto camisón y ropa interior, entré al baño, me di una rápida ducha me vestí y bajé a la cocina, se supone que debía de cocinar, en uno de los armarios encontré macarrones así que decidí cocinar eso, cuando la comida estuvo lista la serví en la mesa que había.

-Jacob -lo llamé

-¿Qué? -dijo asomándose a la cocina

-A cenar -dije secamente mientras me sentaba en una de las sillas

-De acuerdo

Di gracias a que mamá me enseñó a cocinar varios platos, cosas como unas lentejas, un puchero y así, los macarrones me salieron bien, por lo que di gracias a dios.

-Están buenos -dijo cuando terminó de comer su plato

Yo solo asentí, no tenía ganas de hablar con él.

-Eh, Judit, mañana es nuestra unión como pareja

Cerré la puerta del lavavajillas con fuerza, realmente no quería hacer esto.

-Me voy a dormir -dije finalmente saliendo de allí

Subí las escaleras y me encerré en el cuarto, allí me acosté en la cama, quedándome profundamente dormida.

-Judit … -volvió a llamar esa voz

-¿Quién eres? -susurré

-De nada sirve escapar de las garras del amor

-¿A qué te refieres? -pregunté en un susurro

-Me refiero a él

-¿A quién?

-Busca en tu corazón, allí hallarás tu respuesta

Y la voz se extinguió.

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¡Hola!

Pues bueno aquí estoy otra vez, lo siento muchísimo por la tardanza, pero tuve que recuperar una asignatura pendiente y además que estoy en feria, por lo que me costó muchísimo encontrar este hueco, les aviso que la semana que viene tengo un millón de exámenes, intentaré subir pero de todas formas les recompensaré con varios capítulos que subiré seguidos, y que muchísimas gracias por leerme, por visitar mi blog día a día, y por todo, este capítulo se lo quiero dedicar a mi tío segundo que en paz descanse, y bueno que ya descubriréis algunas cosas que me tengo guardadas, espero que les esté gustando la historia y les aviso de que hay un nuevo concurso chan chan chan ,  pues deben de decirme quién creen que es la persona que habla con Judit, quien acierte podrá hacerme una pregunta sobre la novela, como saben nada del final por que ni idea xD pues ya me despido, y les digo que me pueden agregar que no como a nadie, que muchas personas ya comprobaron eso, mil gracias, los quiere

Patri~

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