The story of my life

jueves, 26 de diciembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo doce

Suelto una amarga carcajada por las palabras de Justin, ''piérdela conmigo'' ¿Acaso me estaba pidiendo que él y yo...? Frotaría mis ojos para ver si estoy despierta, pero la reacción de Justin me hace saber que lo estoy.
-¿Qué te hace tanta gracia?
-No pienso perder mi virginidad contigo, Justin.
-¿Por qué no? -dice frunciendo el ceño.
Eso Jazmyn, ¿por qué no? Es decir, lo amo, más que a nada en este mundo, entonces, ¿por qué no quiero? Pues porque quiero que él esté enamorado de mi.
-Porque no, Justin.
-Que borde eres cuando quieres -dice negando con la cabeza – entonces no habrá misión.
-Pero Justin -digo gimoteando.
-No hay peros que valgan, y punto.
-¿Por qué te importa tanto? -digo tras meditar esa misma pregunta en mi mente varias veces y no encontrar respuesta.
-No es que me importe, es que una virgen no podría darle la satisfacción que él necesitaría para que te diese la contraseña.
Sus palabras llegan como una bala a mi corazón, ¿me hice ilusiones? Puede... Puede que sí. Mis ojos tientan con aguarse, mi corazón en romperse, pero mi mente, hace que me sienta fuerte, y es que, en los peores momentos siempre hay que ignorar, olvidar y seguir adelante, ¿por qué Justin iba a merecerse mis lágrimas? No, no se las daré, las guardaré para alguien que realmente me haga creer que las merece.
-Mañana vendré a buscarte sobre la una -dice Justin tras varios minutos de silencio, asiento y se va.
¿Cómo va a doler un corazón que ya es inexistente? Hace tiempo que se rompió, que Justin lo rompió.
¿Que se siente que la persona que amas te lastime? Pues lo diré, se siente como mierda. Lágrimas que un día fueron de felicidad han sido remplazadas por otras de tristeza, y tal vez, aquellas otras nunca volverán. ¿Qué pasará cuando Justin me deje ir?
Me olvidará - susurró mi mente- lo olvidarás -dijo mi orgullo- te buscará- gritó mi corazón.
Me doy una rápida ducha y me voy a dormir, ¿qué tendrá Justin preparado para mañana?
***
Lentamente salgo de las sábanas, son las once, me arreglo y a las doce y media se oye el habitual click.
-¿Ya estás lista? -dice un Justin totalmente impresionante, porque realmente así es como iba, supras moradas, jeans y sudadera también moradas, pero, lo que realmente hacía que se viese también, ¡era su gorra de los Yankees en morada! ¡Dios! Como la extrañaba.
Ir vestido así lo hacía ver más joven, y recordar al Justin de hace diez años hace que mi corazón empiece a latir a una velocidad casi audible.
-Creo que sí -digo más como pregunta que afirmación.
-Entonces vamos -dice abriendo la puerta de par en par para dejarme pasar.
-¿Dónde vamos? -digo extrañada.
-Ya lo verás -caminamos hacia la salida y Justin marcha hacia la carretera a toda velocidad.
Tras veinte minutos de camino, Justin para frente a una cafetería al aire libre.
-¿Qué tal un café? - abre mi puerta y me tiende la mano, la garro y me levanto, luego junta nuestros labios en un suave beso y partimos hacia una mesa no muy alejada de nosotros.
-No me gusta el café, Justin -digo y él rueda los ojos.
-¿Qué tal chocolate con churros? -dice y yo río por esa mención, y es que en una de sus canciones más antiguas puedo recordar como parecía que él nombraba eso.
-¿De qué te ríes? -dice frunciendo el ceño y yo no puedo evitar reír más.
-Nada nada, sí, chocolate con churros -mis palabras salen entrecortadas por la risa, pero él se ve que me entiende y pide chocolate con churros para los dos.
-¿Que tenía tanta gracia? - él me dice tras irse el camarero y servirnos lo que pedimos.
-Que no es nada, de verdad.
-¿Tengo algo en la cara? -dice alarmado mientras se señala.
-No, Justin, no tienes nada en la cara, bueno, ahora un poco de chocolate -digo al ver que se había manchado.
Pone cara de susto y me hace reír, cojo una servilleta y me acerco a él, le limpio el chocolate de la cara, y cuando estoy dispuesta a irme él no me deja.
-Tú también tienes un poco.
-¿Ah, sí? ¿Dónde? -digo extrañada.
-En los labios -susurra tras llevar los suyos a los míos, juntándolos en un dulce beso.
Nos separamos con las respiraciones agitadas, sus ojos, sobre los míos, mis ojos, sobre los suyos, ¿estará pensando él también en lo mismo que yo? Porque, yo no puedo quitarme de la cabeza cuanto lo amo y que es el hombre de mi vida.
Beso su frente y vuelvo a mi sitio, bajo la tentación de decir te quiero, pero ¿de qué iba a servir? Terminamos nuestros churros entre risas y bromas.
-A sí que... -digo tras montar en el coche - ¿para comer chocolate con churros hemos venido hasta aquí? -mis palabras salen con un intento de levantar una ceja que como de costumbre se convierte en una expresión rara y ridícula en mi cara.
-Por supuesto que no, ¿qué te hace pensar eso? -me mira extrañado al decir eso.
-Porque has vuelto a tomar rumbo a casa -digo señalando la carretera.
-Mierda -masculla – me he equivocado de dirección -entra en un desvío para dar media vuelta y tomar el otro rumbo de la carretera, justamente el contrario de nuestra anterior dirección.
Suelto una leve risita que retumba en todo el coche, Justin me mira de reojo muy serio, pero luego también ríe, oh dios, ¡y qué risa más bonita! Aunque Justin lo ignore, ese simple gesto hace que mi corazón lata a una velocidad inalcanzable, ni en una carrera en la que me persiguiese una manada de lobos conseguiría acelerar tanto mi corazón, y es que él, tan solo él, consigue hacer que a mi corazón le de un vuelco y casi se salga de mi pecho en un maldito segundo.
-Oh Justin -susurro tan despacio y bajo que logro escucharlo solamente yo.
La mano de Justin se dirige a la radio y pone una emisora, la dulce voz del presentador nos inunda.
-Hoy haremos un recordatorio de todos aquellos cantantes que lograron cautivar a las masas y que hoy en día, ya pasaron la moda para suplirlos otros cantantes.
''La moda'' no es una palabra adecuada para Justin, él jamás fue eso, desapareció por otro tipo de cuestiones, pero aún así, nos invadió una melodía que reconocimos al instante, y debo decir que no fui la única persona en el coche a la que se le puso el corazón a mil por hora, tengo que reconocer que tengo miedo de la reacción de Justin.
Aye, aye, aye, aye, aye, aye, aye, aye. 
Me, plus you. Im'a tell you one time 
Me, plus you. Im'a tell you one time 
Me, plus you. Im'a tell you one time, one time, one time. 
Era imposible no reconocer esa canción y esa letra, la que tantas veces había escuchado y llorado, la que tantas fuerzas me había dado, la voz de Justin produjo una especie de revoltijo en mí, el cambio había sido tan asombroso que... Era difícil decir que proviene de la misma persona.
When I met you girl my heart went knock, knock 
Now them butterflies in my stomach wont stop stop 
and even thought it's a struggle love is all we got 
so we gonna keep keep climbin till the mountain top 
your world is my world And my fight is your fight 
my breath is your breath And your heart (and now I've got my) 
Me sorprende la voz de Justin cantar, pero no el Justin de la radio, el Justin de aquí. Y no sé cómo, pero ambos acabamos cantando la canción, pero el dúo que formaban las dos voces de Justin había sido tan bonito que deseé volver a oírlo. Pero como toda canción, acabó, y pronto reprodujeron más de distintos cantantes que ciertamente ya no importaban, al menos no a mí.
-Ya casi hemos llegado -dice un Justin alegre.
-Genial -susurro incapaz de tragarme otra de estas canciones.
Un par de minutos después Justin aparca, estamos en lo que parece ser un sitio en la nada, hay una casita a lo lejos, a pesar de no haber nadie Justin abre mi puerta y besa mis labios, no es un beso casto, ni uno frío, tampoco cálido, es uno de anhelo y pasión. ¿Sentirá Justin eso por mí? Son cosas que no sé, y que quizás tampoco llegue a saber jamás, pero como es costumbre para mí, de ilusiones se vive, y los momentos mágicos hay que disfrutarlos con todas tus ganas, porque puede que ya no vuelvan a suceder más.
Entramos en la casita, hay un salón pequeño pero acogedor, con una chimenea que se encuentra apagada, nos inunda un tremendo silencio, pero que a la vez es cálido, al lado hay una pequeña cocina que puedo ver ya que es de espacio abierto y tan solo hay una leve separación de una barra, hay dos puertas cerradas: a la derecha, una que dejamos atrás pero que Justin me informó de que es un baño. A la izquierda, otra que es a la que nos adentramos.
Mi sorpresa es evidente al descubrir que es un estudio de grabación, ¿qué hacemos aquí? ¿Acaso Justin sigue cantando?
-Bienvenida a mi propio estudio de grabación, no te sorprendas, aquí no vendrá nadie que no sea yo, y ahora tú -sus palabras provocan un grito ahogado en mi garganta.
Justin señala que entre con él a la cabina, es la primera vez que entro a un lugar de estos, él se sienta en el piano y hace que yo me siente a su lado, sus manos se deslizan por el piano tocando una dulce melodía provocando casi un ataque a mi corazón, cuando pensaba que el sonido del piano iba a ser el único en la habitación, la dulce voz de Justin inunda mis oídos, lágrimas pinchan a mis ojos y yo las dejo salir, es una melodía increíblemente hermosa, su voz, el piano, todo provoca una armonía que puede romperte en mil pedazos una y otra vez.
Para cuando la canción finaliza estoy completamente bañada en lágrimas, Justin agarra mi cintura, me acerca más a él y me abraza callando mis sollozos que ahora dejé en libertad, sus manos acarician mi pelo una y otra vez. Lentamente levanto mi cabeza, y aún con los ojos aguados, miro fijamente el color miel de los suyos.
-Te extrañaba... -susurro despacio, con miedo de que todo sea una mentira.
-Estoy aquí -susurra aún incluso más despacio que yo.
-Pensaba que Kidrauhl ya no existía -su brazo me envuelve con más fuerza.
-Kidrauhl siempre estuvo aquí.
-Me alegro de que así sea -mi voz suena entrecortada y rasposa a causa de las lágrimas, pero el sonido llega a él.
No sé cuanto tiempo fue, tal vez minutos, tal vez horas, pero ¿qué valor iba a tener el tiempo teniéndolo a él a mi lado? Canción tras canción, cantó todas aquellas que nunca lograron salir a la luz ¡y qué pena que no lo consiguieran! Porque he de decir que cada una de ellas es mejor que la anterior, cuando piensas que esa canción no se puede superar, viene la siguiente y lo hace. Pero la primera, tengo que decir que sin duda es la mejor.
-¿Te puedo pedir un favor? -dice Justin dubitativo.
-Claro -mis ojos se encuentran con los suyos, él suspira.
-¿Te puedes sentar aquí? -dice señalando una silla frente al piano, hago lo que me dice sin preguntar nada – llevo un tiempo sin inspiración y me gustaría intentarlo ahora.
Justin se sienta frente al piano, coloca sus manos, cierra los ojos y deja fluir la música, lentamente sus labios se abren y lo que comienza con un susurro acaba con una voz alta y clara, poco a poco, mientras anota las notas y la letra, termina por conseguir una hermosa canción.
-La llamaré Jazmyn -susurra con los ojos fijos en mí.
Y aún con el corazón en la boca y los ojos borrosos, logro comprender que es a mí, la canción es para mí.
-Oh, gracias Justin -una lágrima recorre mi mejilla tras otra.
-En realidad, te las doy yo a ti.
Está a mi lado, me tiende una mano para que yo me levante, sus ojos buscan los míos, se acerca lentamente hacia mí, pero en el último segundo sus labios cambian de rumbo y besan mi mejilla.

Tras eso salimos al exterior que ya se encuentra totalmente a oscuras, debe de ser de noche, Justin agarra mi mano con fuerza y me introduce en el coche, con la música sonando recorremos la solitaria carretera de camino al que ahora debo de llamar mi hogar.

*********************************************************************************
¡Hola!
Ya sé que pensaban que había desaparecido, lo sé y lo siento mucho, pero entre las fiestas, las salidas y que estaba (y estoy) mala, pues puf, no he podido hacer mucho, el dolor de cabeza y la fiebre no me deja concentrarme, así que perdón por el tiempo y lo aburrido que es el capítulo, para escribirlo precisé más de dos horas, mi concentración estaba completamente perdida y es que entre eso y que en escribir se tarda sus horas, pues ya ven, y a mi eso de escribir por días poco a poco no me va, porque un día estoy de buen humor y hago un capítulo alegre y otro triste y ya el capítulo daría un giro completo, por eso prefiero todo del tirón, en fin, mil gracias a todos, ¡y feliz navidad! un beso, les quiere
Patri~

domingo, 8 de diciembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo once

¿Cómo puedo seducir a Justin? Suspiro, recojo un mechón que cae por mi frente con un ganchillo, me acerco a él con paso decidido moviendo las caderas más de la cuenta, idea que cogí gracias a la rubia de bote. Cuando estoy frente a él me inclino tanto que dejo mi escote completamente a su vista, ¿no me estaré pasando? Parezco una fulana. Coloco una mano en su pierna, cerca de su paquete y la muevo de arriba hacia abajo, acerco mis labios a su oído donde dejo mi respiración unos segundos para luego susurrar con voz seductora ''¿así está bien?'' Justin ladea el rostro dejándome ver sus ojos dilatados, la reacción me asusta, doy un paso hacia atrás pero él estira sus brazos hasta mis caderas haciendo que me siente sobre sus piernas, noto un bulto que hace que ponga una mueca de asco.
-¿Por qué te alejas? -susurra en mi oído con voz ronca.
-Porque creo que ya está bien por hoy -trago saliva, mis palabras sonaron un poco entrecortadas e inseguras.
-Pero mañana entras a trabajar, hoy será la única clase... -su voz es cada vez más ronca y sus pupilas están cada vez más dilatadas.
-No creo que necesite más clases -digo esta vez con voz más decidida mientras quito sus brazos de mi y me alejo de él.
-Está bien, tú te las pierdes...
-No las necesito -repito con voz alta y clara.
Justin se levanta, se acerca a la puerta mientras la abre susurra algo que no logro escuchar.
-¿Qué? -digo frunciendo el ceño.
-Que mañana a las siete pasaré a por ti -dice con la voz menos ronca.
-Está bien -susurro al tiempo que cierra la puerta.
Suspiro, pongo la alarma del reloj que hay en la mesita de noche a las seis en punto, me doy una rápida ducha, me meto en la cama mientras me cubro por las sábanas porque el frío empieza a llegar.
***
Un molesto ruido hace que me despierte, con los ojos cerrados tanteo hasta dar con el despertador, lo apago y me siento sobre la cama, me froto los ojos con las manos y salgo de la cama, el desayuno ya está colocado sobre la mesa, rápidamente me bebo el zumo de naranja y me como las tostadas para proceder a arreglarme. Me lavo los dientes, rizo mi pelo y me maquillo, me visto con la ropa que escogió Justin y me miro en el espejo, suspiro, parezco una desesperada poligonera.
Me hecho una proporción grande de perfume, necesito oler bien. Miro el reloj, ya son las siete, me siento en la cama a esperar a Justin que no tarda en llegar, con el habitual click de la puerta me levanto para encontrármelo. Me acerco a él y nos dirigimos a la salida, Justin saluda a Peter y luego entramos al coche.
-Bien, repasemos el plan -dice Justin, suspiro agotada y asiento -vas a entrar allí, luego preguntarás a la secretaria por Christian Santos , cuando estés cerca de él lo seduces cuanto puedas y ya él te dará las indicaciones, todo lo demás es cosa tuya.
-De acuerdo -digo, tras minutos de silencio me vuelvo hacia él -Justin... ¿Y si no lo consigo? -digo preocupada.
-Tranquila, si no lo consigues nos dedicaremos al primer plan.
Asiento poco convencida.
-Tres días es poco tiempo para prepararlo todo -susurro tras una leve meditación.
-Por eso tendremos todo preparado, de todas formas, estoy seguro de que lo lograrás.
-Eso espero -digo en un hilo de voz.
Avanzamos por las pobladas carreteras mientras nos acercamos cada vez más a mi terrible destino, ¿y si allí pido ayuda y me escapo? No, no podría alejarme de Justin. Aunque por otra parte... En dos semanas todo acabará, el robo se habrá cometido y yo estaré en libertad, ¿pero realmente quiero eso? ¿Quiero alejarme de Justin para siempre? No, no quiero.
-Ya hemos llegado -dice Justin mientras frena suavemente frente a un enorme edificio.
Se me corta la respiración y el pánico me llega, ¿puedo hacerlo? No, esa no es la pregunta, ¿quiero hacerlo? No... Pero por él, por él lo haré.
Bajo del coche, entro por las grandes puertas de cristal, ando con paso decidido hacia una secretaria que veo a lo lejos, es delgada, con el pelo algo canoso, desde aquí se puede oír su horrible voz de pito. Me coloco frente a ella esperando que finalice la llamada pero no lo hace, espero cinco minutos pero sigue al teléfono.
-Perdone yo... -la mujer levanta la mano en mi dirección diciendo que me mantenga en silencio, luego suelta una larga carcajada por algo que han dicho en la otra línea.
-Perdona pero yo soy Jazmyn... -aquella desagradable mujer vuelve a hacer lo mismo, frustrada y cabreada desconecto el teléfono de la mujer para que me preste atención, ella suelta un chillido que hace retumbar mis tímpanos.
-¿Se puede saber que haces? -dice mientras echa chispas con la mirada.
-Ahora que por fin, después de media hora tengo tu atención, ¿podría decirme dónde puedo encontrar al señor Christian Santos?
Una carcajada resuena detrás mía por encima de los chillidos de aquella mujer, me vuelvo, un hombre vestido de traje, de unos treinta años, con una melena castaña ondulada y salvaje, ojos azules, mucho más alto que yo, se acerca hacia donde estoy discutiendo con la secretaria.
-Yo soy Christian, ¿qué necesitas?
-Yo... Eh, soy Jazmyn -digo embobada por las profundidades de sus ojos.
-¿Eres la chica en prácticas? -asiento incapaz de hablar -encantado -dice mientras extiende su mano, la agarro con buen gusto y sonrío de forma encantadora.
-¿Es que no le piensas decir nada? -dice aquella mujer indignada.
-Se me olvidaba, ella es Marisa, te acostumbrarás.
Christian me lleva por unos pasillos hasta un despacho, se sienta en una silla giratoria y hace que yo me coloque a su lado, me explica unas cosas del ordenador, entonces recuerdo mi cometido, me dice que tome asiento, me dirijo hacia una de las sillas que hay frente a él que ahora se encuentra de pié, hago que el bolso se me caiga y me agacho a recogerlo, marcando mi trasero de más.
Cuando vuelvo la vista hacia él veo donde la tenía clavada, bien, buen comienzo.
Coloco la silla a su lado y sigue explicándome cosas que realmente ya sabía desde antes, pero me hago la tonta para pasar más tiempo junto a él.
-¿Lo has entendido? -dice tras otra de sus aburridas explicaciones.
-Sí, creo que sí.
-¿Podrías traerme un café de la máquina? Puedes servirte otro si quieres.
Asiento con un plan en la cabeza, cuando ya los tengo vuelvo contoneando mis caderas, aún estando de pié me inclino frente a él para posicionar su café en la mesa, dejando mi escote completamente a su vista, luego vuelvo a mi sitio, cuando llevo más de medio café bebido hago que un poco de este caiga sobre el escote de mi vestido y parte de mi piel. Suelto un pequeño chillido por el calor del café.
-¿Estás bien? -dice preocupado.
-Me quemo -digo señalando el café sobre mi piel.
Coge una servilleta y empieza a secar sobre mis pechos y la zona de la tela, dejando que clave sus ojos en mis senos, siendo ese mi cometido.
-Creo que ya está -dice aún con su vista fija en el mismo lugar, cuando se da cuenta de que estoy mirando hacia la dirección de sus ojos él aparta la mirada.
-Oh, puedes mirar, tranquilo -digo con calma -también los puedes tocar -digo cogiendo su mano y posicionándola encima de uno de mis senos y dejándola ahí.
Él queda cortado por mi reacción, pero lejos de quitarla coloca su otra mano en el otro seno, yo sonrío y me acerco más a él.
-Puedes hacer conmigo lo que quieras... -susurro.
-¿Lo que quiera? -dice con voz ronca.
-Lo que quieras -vuelvo a susurrar.
Me levanto de la silla y me siento sobre sus piernas aún con sus manos puestas en mi, coloco mi mano sobre su paquete y él gime, creo que esto será pan comido. Lentamente me baja el vestido y el sostén, lleva uno de mis pezones a su boca y me hace gemir. Cuando sus manos están a punto de bajar mi tanga alguien toca la puerta, me sobresalto y bajo corriendo de encima de él, me visto rápidamente y abro la puerta.
-Señorita Jazmyn, han venido a buscarla para que vuelva a casa -dice Marisa poniendo mala cara. Asiento y me voy con ella.
Cuando salgo encuentro a Justin apoyado sobre el capó del coche y yo corro para abrazarlo, estoy asustada por lo que ha pasado.
-¿Qué tal tu primer día, pequeña? -dice cariñosamente mientras me besa en los labios.
-Podría haber sido mejor -digo mientras suspiro -vayámonos, por favor.
Justin asiente, entramos en el coche y no hablamos en todo el trayecto, cuando llegamos me acompaña hasta mi habitación y entra, nos sentamos los dos en la cama.
-¿Qué ha pasado? -dice preocupado por mis lágrimas.
-Es que él... Estuve a punto de hacerlo con él -gimoteo.
-¡Eso es genial! -dice Justin extrañado.
-No, no lo es... -sollozo más fuerte.
-¿Por qué no?
-¿No lo entiendes Justin? Estuve a punto de perder mi virginidad con él.
El rostro de Justin cae mientras abre y cierra la boca sin saber muy bien que decir.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Quería ayudarte.
-Está bien, abortamos la misión, seguiremos con la primera.
-No, no, Justin no.
-No dejaré que pierdas la virginidad con él, ¿me entiendes?
-Pero entonces el plan...
-No importa el plan -dice negando con la cabeza.
-Sí, Justin, sí importa.
-¿Quieres seguir adelante con él? -dice y yo asiento -entonces sólo hay una solución.
-¿Cuál? -digo ya sin rastro de lágrimas en mí.

-Piérdela conmigo.

*********************************************************************************
¡Hola! 
Siento el retraso, ya sé que pensaban que hoy no subiría, pero ya ven, aquí estoy, gracias a todos por leer, espero que les guste este capi, decidí hacerlo más picante, ¡nos vemos el viernes! Les quiere,
Patri~