Suelto una amarga
carcajada por las palabras de Justin, ''piérdela conmigo'' ¿Acaso
me estaba pidiendo que él y yo...? Frotaría mis ojos para ver si
estoy despierta, pero la reacción de Justin me hace saber que lo
estoy.
-¿Qué te hace
tanta gracia?
-No pienso perder
mi virginidad contigo, Justin.
-¿Por qué no?
-dice frunciendo el ceño.
Eso Jazmyn, ¿por
qué no? Es decir, lo amo, más que a nada en este mundo, entonces,
¿por qué no quiero? Pues porque quiero que él esté enamorado de
mi.
-Porque no,
Justin.
-Que borde eres
cuando quieres -dice negando con la cabeza – entonces no habrá
misión.
-Pero Justin
-digo gimoteando.
-No hay peros que
valgan, y punto.
-¿Por qué te
importa tanto? -digo tras meditar esa misma pregunta en mi mente
varias veces y no encontrar respuesta.
-No es que me
importe, es que una virgen no podría darle la satisfacción que él
necesitaría para que te diese la contraseña.
Sus palabras
llegan como una bala a mi corazón, ¿me hice ilusiones? Puede...
Puede que sí. Mis ojos tientan con aguarse, mi corazón en romperse,
pero mi mente, hace que me sienta fuerte, y es que, en los peores
momentos siempre hay que ignorar, olvidar y seguir adelante, ¿por
qué Justin iba a merecerse mis lágrimas? No, no se las daré, las
guardaré para alguien que realmente me haga creer que las merece.
-Mañana vendré
a buscarte sobre la una -dice Justin tras varios minutos de silencio,
asiento y se va.
¿Cómo va a
doler un corazón que ya es inexistente? Hace tiempo que se rompió,
que Justin lo rompió.
¿Que se siente
que la persona que amas te lastime? Pues lo diré, se siente como
mierda. Lágrimas que un día fueron de felicidad han sido
remplazadas por otras de tristeza, y tal vez, aquellas otras nunca
volverán. ¿Qué pasará cuando Justin me deje ir?
Me olvidará -
susurró mi mente- lo olvidarás -dijo mi orgullo- te buscará-
gritó mi corazón.
Me doy una rápida
ducha y me voy a dormir, ¿qué tendrá Justin preparado para mañana?
***
Lentamente salgo
de las sábanas, son las once, me arreglo y a las doce y media se oye
el habitual click.
-¿Ya estás
lista? -dice un Justin totalmente impresionante, porque realmente así
es como iba, supras moradas, jeans y sudadera también moradas, pero,
lo que realmente hacía que se viese también, ¡era su gorra de los
Yankees en morada! ¡Dios! Como la extrañaba.
Ir vestido así
lo hacía ver más joven, y recordar al Justin de hace diez años
hace que mi corazón empiece a latir a una velocidad casi audible.
-Creo que sí
-digo más como pregunta que afirmación.
-Entonces vamos
-dice abriendo la puerta de par en par para dejarme pasar.
-¿Dónde vamos?
-digo extrañada.
-Ya lo verás
-caminamos hacia la salida y Justin marcha hacia la carretera a toda
velocidad.
Tras veinte
minutos de camino, Justin para frente a una cafetería al aire libre.
-¿Qué tal un
café? - abre mi puerta y me tiende la mano, la garro y me levanto,
luego junta nuestros labios en un suave beso y partimos hacia una
mesa no muy alejada de nosotros.
-No me gusta el
café, Justin -digo y él rueda los ojos.
-¿Qué tal
chocolate con churros? -dice y yo río por esa mención, y es que en
una de sus canciones más antiguas puedo recordar como parecía que
él nombraba eso.
-¿De qué te
ríes? -dice frunciendo el ceño y yo no puedo evitar reír más.
-Nada nada, sí,
chocolate con churros -mis palabras salen entrecortadas por la risa,
pero él se ve que me entiende y pide chocolate con churros para los
dos.
-¿Que tenía
tanta gracia? - él me dice tras irse el camarero y servirnos lo que
pedimos.
-Que no es nada,
de verdad.
-¿Tengo algo en
la cara? -dice alarmado mientras se señala.
-No, Justin, no
tienes nada en la cara, bueno, ahora un poco de chocolate -digo al
ver que se había manchado.
Pone cara de
susto y me hace reír, cojo una servilleta y me acerco a él, le
limpio el chocolate de la cara, y cuando estoy dispuesta a irme él
no me deja.
-Tú también
tienes un poco.
-¿Ah, sí?
¿Dónde? -digo extrañada.
-En los labios
-susurra tras llevar los suyos a los míos, juntándolos en un dulce
beso.
Nos separamos con
las respiraciones agitadas, sus ojos, sobre los míos, mis ojos,
sobre los suyos, ¿estará pensando él también en lo mismo que yo?
Porque, yo no puedo quitarme de la cabeza cuanto lo amo y que es el
hombre de mi vida.
Beso su frente y
vuelvo a mi sitio, bajo la tentación de decir te quiero, pero ¿de
qué iba a servir? Terminamos nuestros churros entre risas y bromas.
-A sí que...
-digo tras montar en el coche - ¿para comer chocolate con churros
hemos venido hasta aquí? -mis palabras salen con un intento de
levantar una ceja que como de costumbre se convierte en una expresión
rara y ridícula en mi cara.
-Por supuesto que
no, ¿qué te hace pensar eso? -me mira extrañado al decir eso.
-Porque has
vuelto a tomar rumbo a casa -digo señalando la carretera.
-Mierda -masculla
– me he equivocado de dirección -entra en un desvío para dar
media vuelta y tomar el otro rumbo de la carretera, justamente el
contrario de nuestra anterior dirección.
Suelto una leve
risita que retumba en todo el coche, Justin me mira de reojo muy
serio, pero luego también ríe, oh dios, ¡y qué risa más bonita!
Aunque Justin lo ignore, ese simple gesto hace que mi corazón lata a
una velocidad inalcanzable, ni en una carrera en la que me
persiguiese una manada de lobos conseguiría acelerar tanto mi
corazón, y es que él, tan solo él, consigue hacer que a mi corazón
le de un vuelco y casi se salga de mi pecho en un maldito segundo.
-Oh Justin
-susurro tan despacio y bajo que logro escucharlo solamente yo.
La mano de Justin
se dirige a la radio y pone una emisora, la dulce voz del presentador
nos inunda.
-Hoy haremos un
recordatorio de todos aquellos cantantes que lograron cautivar a las
masas y que hoy en día, ya pasaron la moda para suplirlos otros
cantantes.
''La moda'' no es
una palabra adecuada para Justin, él jamás fue eso, desapareció
por otro tipo de cuestiones, pero aún así, nos invadió una melodía
que reconocimos al instante, y debo decir que no fui la única
persona en el coche a la que se le puso el corazón a mil por hora,
tengo que reconocer que tengo miedo de la reacción de Justin.
Aye,
aye, aye, aye, aye, aye, aye, aye.
Me, plus you. Im'a tell you one time
Me, plus you. Im'a tell you one time
Me, plus you. Im'a tell you one time, one time, one time.
Me, plus you. Im'a tell you one time
Me, plus you. Im'a tell you one time
Me, plus you. Im'a tell you one time, one time, one time.
Era imposible no
reconocer esa canción y esa letra, la que tantas veces había
escuchado y llorado, la que tantas fuerzas me había dado, la voz de
Justin produjo una especie de revoltijo en mí, el cambio había sido
tan asombroso que... Era difícil decir que proviene de la misma
persona.
When
I met you girl my heart went knock, knock
Now them butterflies in my stomach wont stop stop
and even thought it's a struggle love is all we got
so we gonna keep keep climbin till the mountain top
your world is my world And my fight is your fight
my breath is your breath And your heart (and now I've got my)
Now them butterflies in my stomach wont stop stop
and even thought it's a struggle love is all we got
so we gonna keep keep climbin till the mountain top
your world is my world And my fight is your fight
my breath is your breath And your heart (and now I've got my)
Me sorprende la
voz de Justin cantar, pero no el Justin de la radio, el Justin de
aquí. Y no sé cómo, pero ambos acabamos cantando la canción, pero
el dúo que formaban las dos voces de Justin había sido tan bonito
que deseé volver a oírlo. Pero como toda canción, acabó, y pronto
reprodujeron más de distintos cantantes que ciertamente ya no
importaban, al menos no a mí.
-Ya casi hemos
llegado -dice un Justin alegre.
-Genial -susurro
incapaz de tragarme otra de estas canciones.
Un par de minutos
después Justin aparca, estamos en lo que parece ser un sitio en la
nada, hay una casita a lo lejos, a pesar de no haber nadie Justin
abre mi puerta y besa mis labios, no es un beso casto, ni uno frío,
tampoco cálido, es uno de anhelo y pasión. ¿Sentirá Justin eso
por mí? Son cosas que no sé, y que quizás tampoco llegue a saber
jamás, pero como es costumbre para mí, de ilusiones se vive, y los
momentos mágicos hay que disfrutarlos con todas tus ganas, porque
puede que ya no vuelvan a suceder más.
Entramos en la
casita, hay un salón pequeño pero acogedor, con una chimenea que se
encuentra apagada, nos inunda un tremendo silencio, pero que a la vez
es cálido, al lado hay una pequeña cocina que puedo ver ya que es
de espacio abierto y tan solo hay una leve separación de una barra,
hay dos puertas cerradas: a la derecha, una que dejamos atrás pero
que Justin me informó de que es un baño. A la izquierda, otra que
es a la que nos adentramos.
Mi sorpresa es
evidente al descubrir que es un estudio de grabación, ¿qué hacemos
aquí? ¿Acaso Justin sigue cantando?
-Bienvenida a mi
propio estudio de grabación, no te sorprendas, aquí no vendrá
nadie que no sea yo, y ahora tú -sus palabras provocan un grito
ahogado en mi garganta.
Justin señala
que entre con él a la cabina, es la primera vez que entro a un lugar
de estos, él se sienta en el piano y hace que yo me siente a su
lado, sus manos se deslizan por el piano tocando una dulce melodía
provocando casi un ataque a mi corazón, cuando pensaba que el sonido
del piano iba a ser el único en la habitación, la dulce voz de
Justin inunda mis oídos, lágrimas pinchan a mis ojos y yo las dejo
salir, es una melodía increíblemente hermosa, su voz, el piano,
todo provoca una armonía que puede romperte en mil pedazos una y
otra vez.
Para cuando la
canción finaliza estoy completamente bañada en lágrimas, Justin
agarra mi cintura, me acerca más a él y me abraza callando mis
sollozos que ahora dejé en libertad, sus manos acarician mi pelo una
y otra vez. Lentamente levanto mi cabeza, y aún con los ojos
aguados, miro fijamente el color miel de los suyos.
-Te extrañaba...
-susurro despacio, con miedo de que todo sea una mentira.
-Estoy aquí
-susurra aún incluso más despacio que yo.
-Pensaba que
Kidrauhl ya no existía -su brazo me envuelve con más fuerza.
-Kidrauhl siempre
estuvo aquí.
-Me alegro de que
así sea -mi voz suena entrecortada y rasposa a causa de las
lágrimas, pero el sonido llega a él.
No sé cuanto
tiempo fue, tal vez minutos, tal vez horas, pero ¿qué valor iba a
tener el tiempo teniéndolo a él a mi lado? Canción tras canción,
cantó todas aquellas que nunca lograron salir a la luz ¡y qué pena
que no lo consiguieran! Porque he de decir que cada una de ellas es
mejor que la anterior, cuando piensas que esa canción no se puede
superar, viene la siguiente y lo hace. Pero la primera, tengo que
decir que sin duda es la mejor.
-¿Te puedo pedir
un favor? -dice Justin dubitativo.
-Claro -mis ojos
se encuentran con los suyos, él suspira.
-¿Te puedes
sentar aquí? -dice señalando una silla frente al piano, hago lo que
me dice sin preguntar nada – llevo un tiempo sin inspiración y me
gustaría intentarlo ahora.
Justin se sienta
frente al piano, coloca sus manos, cierra los ojos y deja fluir la
música, lentamente sus labios se abren y lo que comienza con un
susurro acaba con una voz alta y clara, poco a poco, mientras anota
las notas y la letra, termina por conseguir una hermosa canción.
-La llamaré
Jazmyn -susurra con los ojos fijos en mí.
Y aún con el
corazón en la boca y los ojos borrosos, logro comprender que es a
mí, la canción es para mí.
-Oh, gracias
Justin -una lágrima recorre mi mejilla tras otra.
-En realidad, te
las doy yo a ti.
Está a mi lado,
me tiende una mano para que yo me levante, sus ojos buscan los míos,
se acerca lentamente hacia mí, pero en el último segundo sus labios
cambian de rumbo y besan mi mejilla.
Tras eso salimos
al exterior que ya se encuentra totalmente a oscuras, debe de ser de
noche, Justin agarra mi mano con fuerza y me introduce en el coche,
con la música sonando recorremos la solitaria carretera de camino al
que ahora debo de llamar mi hogar.
*********************************************************************************
¡Hola!
Ya sé que pensaban que había desaparecido, lo sé y lo siento mucho, pero entre las fiestas, las salidas y que estaba (y estoy) mala, pues puf, no he podido hacer mucho, el dolor de cabeza y la fiebre no me deja concentrarme, así que perdón por el tiempo y lo aburrido que es el capítulo, para escribirlo precisé más de dos horas, mi concentración estaba completamente perdida y es que entre eso y que en escribir se tarda sus horas, pues ya ven, y a mi eso de escribir por días poco a poco no me va, porque un día estoy de buen humor y hago un capítulo alegre y otro triste y ya el capítulo daría un giro completo, por eso prefiero todo del tirón, en fin, mil gracias a todos, ¡y feliz navidad! un beso, les quiere
Patri~
No hay comentarios:
Publicar un comentario