Su
mano recorre una y otra vez mi mandíbula, y yo no puedo parar de
rogar en mi interior que me bese. Y aún con sus ojos fijos en los
míos, decide no hacerlo, baja la mano lentamente y la deja caer a un
lado, mis ojos dejan de mirar los suyos. Poco a poco sus pasos se
dirigen a una dirección totalmente opuesta a la mía, y así, me
deja ir.
Mi
corazón late asustado, mis ojos rápidamente son abiertos por el
susto. Una semana. Tan solo es un sueño, un sueño que podría
hacerse realidad en los próximos siete días. Se va... Me voy... No
importa la forma en que se exprese, pero se acabó, lo que empezó
como un secuestro acabó como en un sueño, viviendo una novela de
película, pero que por desgracia, como en la vida real, no tiene un
final feliz.
Mientras
mi mente viaja por un montón de recuerdos que para mí, serán
inolvidables, mi cuerpo se mueve dirección al baño, y tras una
ducha, espero sentada en la cama. Un suave click me hace sonreír,
esperando ver a Justin me llevo un gran chasco al ver que se trata de
Peter, al que por cierto hacía tiempo que no trataba conmigo.
-Justin
la espera -dice tras abrir la puerta para que salga.
Avanzamos
por los pasillos en busca de su despacho, golpeo la puerta suavemente
y tras entrar Peter desaparece detrás de mí. Justin está sentado
en su habitual silla con libro en mano, me siento frente a él, que
deja el libro sobre el escritorio y suspira.
-Interesante
lectura -digo tras leer el título -pero no pareces muy entusiasmado
con ella, ¿no te está gustando? -digo intentando romper el hielo.
-No
es eso -se pasa la mano por el pelo dejándolo despeinado y
proporcionándole un aspecto bastante sexy.
-¿Entonces?
-pregunto algo extrañada por su respuesta, quizás no se trate del
libro.
-No
es nada, de verdad -sus ojos se posan en mí por primera vez desde
que entré en la habitación.
-Rayita
no te pone, ¿verdad? Yo sé que es eso -digo en tono bromista.
-Me
pone mucho -dice con una sonrisa, yo se la devuelvo.
-Claro,
es lo que tienen los personajes imaginarios, que todos te gustan.
-Tú
también -dice, su mirada se desvía, pero la sonrisa sigue en su
rostro.
-¿Yo
también qué? -digo, más perpleja por sus palabras que por no
entender el significado de ellas.
-Nada,
cosas mías no te preocupes -sus ojos se vuelven a posar en mí.
Mi
corazón no puede evitar estar feliz, ¿yo le gusto? Quizás, quizás
sea mentira o una broma, ya que mientras lo dijo su mirada no
sostenía la mía y su sonrisa seguía puesta en él. Debe de ser
eso. Pero como la tonta princesa que me creo, espero que sus palabras
sean ciertas para convertirlo en mi príncipe.
-¿Vamos?
-se levanta de la silla, ahora puedo ver sus jeans color oscuro y su
camisa color rojiza, pero mi vista no llega a sus pies, aunque no me
es muy difícil deducir que va acompañado de sus habituales supras.
Nos
dirigimos en coche hacia la gran ciudad, pero para mi sorpresa,
paramos en un grandísimo parque acuático.
-Justin,
pero yo no tengo biquini -digo molesta.
-Tranquila,
ya te traje yo uno -dice mientras revolotea sus ojos hasta ponerlos
en blanco.
Entramos
y Justin me introduce en un lugar para cambiar mi ropa por un bonito
biquini color azul, cuando salgo no puedo evitar reír al ver que él
lleva un bañador del mismo color que el mío. Agarra mi mano y
caminamos por el parque acuático en busca de algo interesante para
ambos. Entonces lo vemos, a lo lejos, un tobogán enorme en el que
hay que tirarse en un rosco color amarillo por parejas y que acaba en
una piscina.
-Justin,
quiero ir a esa -digo mientras la señalo, él sonríe asintiendo y
nos dirigimos hacia ella.
Subimos
la gran escalera que hay hasta llegar hacia arriba, la altura hace
que se me revuelvan las tripas, pero el apretón de Justin hace que
todo cobre sentido. Cuando llega nuestro turno ambos nos sentamos y
empezamos a caer hacia bajo, no puedo evitar gritar, adrenalina, eso
es todo lo que siento al caer, y mi cuerpo vuela hacia arriba en
busca de la piscina tras el salto mortal que tiene el tobogán,
haciendo que trague más agua del que realmente me gustaría, pero mi
risa es notable cuando levanto mi rostro y mi cuerpo del agua en
busca de la salida.
La
mano de Justin busca la mía y rápidamente la encuentra, caminamos
hacia algo más tranquilo, parece un castillo de princesa e
inmediatamente me siento como una, y subiendo en la torre con Justin
a mi lado me siento como en un cuento de hadas. Una cascada hace que
ambos acabemos empapados de la cabeza a los pies pero realmente no
importa, se siente refrescante, hay una ventana que nos deja ver todo
a nuestro al rededor, pero yo solo tengo ojos para él. Mis ojos y
los suyos, se encuentran, y no puedo evitar sentir la carga eléctrica
que siento cada vez que eso ocurre, lentamente él se acerca a mí, y
me besa, lo hace como si de un momento a otro yo fuese a desaparecer
de su vista, como si yo solo estuviese en su mente y de un momento a
otro se despertase, pero no, es real. Cuando sus labios dejan los
míos no puedo evitar sorprenderme al ver como muerde mi labio
inferior para acabar con el beso.
La
cascada nos sigue mojando, pero nada importa a nuestro al rededor,
porque yo solo tengo ojos para él y él solo tiene ojos para mí.
Poco a poco me separo de él, pero ni mi corazón ni mi respiración
están relajadas. Se siente tan bien besar a Justin. Su mano vuelve a
sujetar la mía con fuerza, como si intentase retenerme, para luego
salir del castillo y dejar nuestro cuento de hadas allí.
Damos
vueltas y vueltas hasta acabar rendidos, tumbados en el césped
mojado contemplamos como el día pasa, como los momentos se acaban y
las personas se van. Su mano recorre mi pelo una y otra vez, el frío
empieza a hacerse notable pero a mí me da igual, la electricidad que
él me transmite es la suficiente como para hacerme entrar en calor.
Mis ojos se mantienen cerrados para retener y sentir todo lo posible
sus caricias.
-Deberíamos
irnos ya -dice, pero en su voz se nota que no tiene ni la menor
intención de hacerlo, y que desea tanto como yo quedarse así, para
siempre.
-Sí,
deberíamos -digo, con el mismo tono que él.
Pero
finalmente, tras un rato más decidimos salir a causa de la oscuridad
ya notable en el ambiente. Y con nuestras manos juntas, me di cuenta
de que encajaban a la perfección.
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¡Hola!
Sé que el capítulo es muy corto, y tal vez un poco soso, pero bueno tened en cuenta de que subí un día antes de lo normal y que además, estoy mala. En este capítulo me he basado en una conversación que he mantenido, que me ha dado inspiración a escribir esto, así que ¡muchas gracias! Muchas gracias a todos por leer, espero que hayáis empezado bien el año, un besito, les quiere
Patri~
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