The story of my life

viernes, 10 de enero de 2014

If you hate me, kill me. Capítulo trece

En el coche hay un calor agradable que es proporcionada por la calefacción, mi cuerpo se relaja y empiezo a entrar en calor, el frío había empezado a calarme hasta los huesos en el parque acuático. Una bonita melodía sale de los altavoces, melodía que no se puede cantar porque es tocada tan solo por un piano, noto como no soy la única que se encuentra a gusto, Justin también lo está, tanto que parece no querer salir del coche y en lugar de tomar rumbo a casa, coge otra dirección.
-¿Dónde vamos? -pregunto, pero en realidad es más la curiosidad lo que siento.
-¿Te apetece un McDonald's? - lo dice pícaro, y eso hace que ni si quiera dude la respuesta.
-Eso estaría genial -mi voz suena dulce, más de lo que nunca había sonado.
Para mi sorpresa, en lugar de aparcar el coche, pedimos desde él, nunca pensé que Justin permitiría que comiésemos en su coche, los hombres siempre son muy cuidadosos con los coches, parecen más sus hijos, y bueno, más aún teniendo un coche como el de Justin, porque vaya coche...
Avanzamos un poco más y aparcamos no muy lejos de allí para proceder a comer, esta vez, a diferencia de cuando vine con Justin aquí, como más despacio y cuidadosa, pero mi apetito es bestial, eso es algo que no se puede evitar.
-¿Cómo es posible que en un cuerpo tan pequeño y menudo entre tanta comida? -pregunta Justin perplejo, yo me encojo de hombros.
-Misterios de la vida, quizás se debe a que he tenido suerte -mi sonrisa se ensancha y la suya me acompaña.
-Pues sí, muy buena suerte diría yo, otras matarían por estar en tu lugar -suspiro ante sus palabras, la verdad es que ya me lo habían echado en cara muchas personas a lo largo de mi vida, pero yo nunca le tomé mucha importancia realmente, si no les tocó, y a mi sí, tampoco es que sea mi culpa o algo así.
-Lo sé, y en verdad lo veo una tontería, pero puede que quizás se deba al echo de que yo nunca tuve que experimentar dietas ni nada por el estilo.
-¿Nada de alimentarse de tofu? -pregunta riendo.
-Nada de tofu -suelto una pequeña carcajada que inmediatamente contagia a Justin y acabamos riendo como locos el uno del otro.
Acabamos nuestras hamburguesas y refrescos entre risas y bromas, con Justin era imposible no reír, él es simplemente tan... él.
-Justin, ¿te puedo hacer una pregunta? -digo, temerosa de ello.
-Depende de lo que sea.
-Cuando aquella vez me dijiste que nunca habías estado enamorado, ¿era verdad o mentías?
En su rostro se borra cualquier nota de broma y se pone serio para contestar, trago saliva a la espera.
-Bueno, el típico amor adolescente sí, pero...Ese sentimiento que te haga sentir que esa es la persona, no, en ese caso no la habría dejado escapar -en el final de su respuesta forma una leve sonrisa triste.
Vaya, y pensar que yo voy a dejar a Justin sintiendo todas esas cosas... Me hace sentir una pésima persona, quizás, quizás ya no vuelva a sentir algo así y todo acabe porque yo fui tonta y quise perder a la persona de mi vida. Tal vez ya nunca me enamore porque mi corazón le pertenezca a Justin, pero el suyo no me pertenezca a mi.
Triste historia, sí, pero realmente es así y es lo que hay, no podemos tener todo lo que queremos en la vida, por mucho que queramos que sea así, todo sería tan increíblemente fácil que no se le vería el chiste.
-¿Y tú? -pregunta, estaba tan sumida en mis pensamientos que había olvidado incluso la conversación.
-¿Yo qué? - frunzo el ceño intentando recordar lo que habíamos hablado para encajar la pregunta, pero no logro acordarme.
-Si alguna vez has estado enamorada -dice, sus ojos miel se posan en los míos y las descargas eléctricas vuelven a mí.
-Realmente sí, más de lo que me gustaría, bueno se podría decir que mi corazón ya tiene dueño -contesto, esperando que por nada del mundo me pregunte quién es ese alguien, pero para mi suerte, no lo hace.
No me había dado cuenta que durante la conversación nos habíamos ido acercando hasta que Justin se echa hacia atrás en su asiento, y yo hago lo mismo, nuestras narices habían casi topado.
-¿Y qué se siente cuando estás enamorado? -tras ver mi cara de perplejidad, añade -quiero decir, nunca lo he sentido y tengo curiosidad por saber, por si algún día lo siento para estar alerta.
-Bueno, creo que no es algo que se pueda definir -continúo dudando, tanto ante su pregunta como ante mi respuesta – cuando lo sientas créeme que lo reconocerás.
-¿Se sienten como mariposas picoteando en tu interior? ¿Como una corriente eléctrica? ¿Es como que no quieres que esa persona se aleje de ti nunca y no puedes estar un segundo alejado de ella sin echarla de menos?
Para no haberlo sentido nunca, sabe decir ciertas cosas de las que yo misma siento con él.
-Uhm sí, supongo que sí, según dicen cuando sientes eso hacia otra persona es como si ella te perteneciese, como si en algún momento fuese a venir a ti, pero no sé, realmente yo no creo eso.
-¿Es porque esa persona con la que tú sientes eso no te corresponde? - Justin estaba realmente raro, nunca me imaginé teniendo una conversación de amor con mi secuestrador mientras trato de explicarle que éste mismo no siente ese tipo de cosas hacia mí y que por eso no creo en el amor, de cierta manera.
-Puede ser, sí, puede que sea eso.
Vuelve a inclinarse hacia atrás en su asiento, otra vez habíamos vuelto a estar pegados y ni si quiera me había percatado, me inclino hacia atrás imitándolo e intento tener la mente despejada para poder controlar mi cuerpo.
-Interesante conversación -murmura, que extraño que se encontraba Justin, ¿se sentía emocionado? Tal vez podría decirse así, pero tampoco puedo decirlo al cien por cien segura. No estoy en la mente de Justin como para saber con certeza, uno nunca se puede fiar de las personas completamente por muy unidos que estén, siempre se puede mentir y no darte ni cuenta de que te has tragado sus palabras siendo todas y cada una de ellas mentiras.
-Sí, bastante – digo, mi vista se fija en un punto indefinido de la ventana del lado de Justin, el aparcamiento está casi vacío, debe de ser tarde ya.


-Creo que deberíamos irnos ya -dice tras pensar unos segundos.
-Sí, yo también lo creo -añado.
Justin arranca el coche y nos ponemos en marcha, frena frente a un contenedor para que yo eche los restos de comida y los plásticos que lo contenían. Las calles están casi desiertas, y los coches avanzan rápido deseosos de llegar a casa para poder descansar al fin.
-Deberíamos irnos de la ciudad.
-¿Qué? -me encontraba mirando la ventana pero tras sus palabras no pude evitar girarme hacia él y mirarlo con cara de incredulidad.
-Ya sabes, se va a producir el robo y no deberíamos de estar presentes para que no nos acusen.
-Sí, puede que tengas razón -más tranquila vuelvo a girarme hacia la ventana para contemplar la carretera desaparecer ante nosotros -¿dónde piensas ir?
-No sé, estaba pensando que tal vez podíamos ir a visitar a tus padres.
Toso fuertemente ante sus palabras, lo miro con los ojos como platos.
-¿Es que estás loco? No vamos a ir a ver a mis padres.
-Solo era una sugerencia -se encoge de hombros y vuelve a fijar la vista a la carretera que antes estaba puesta en mí.
-Tal vez deberías pensar otra.
-Sí, quizás tengas razón, ¿qué sugieres tú?
-No tengo ni idea.
-Bueno, ya se nos ocurrirá algo, pero deberíamos de salir mañana, para no ser muy llamativos.
-Sí, eso estaría bien.
-¿Qué te parece un tour por Francia?
-Me encantaría -lo miro con una enorme sonrisa, ir a Francia siempre fue mi sueño.
-Rumbo a Francia entonces -nuestras miradas se encuentran y no puedo evitar sonreír.


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¡Hola!
Pues aquí está el capítulo nuevo, espero que les guste, y bueno informarles de que probablemente no suba la semana que viene y la otra quizás, porque estoy de exámenes y no de los fáciles, necesito estudiar ya que tengo cada día de la semana un examen nuevo, de todas formas intentaré subir la semana que viene, un beso, les quiere
Patri~

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