The story of my life

domingo, 8 de diciembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo once

¿Cómo puedo seducir a Justin? Suspiro, recojo un mechón que cae por mi frente con un ganchillo, me acerco a él con paso decidido moviendo las caderas más de la cuenta, idea que cogí gracias a la rubia de bote. Cuando estoy frente a él me inclino tanto que dejo mi escote completamente a su vista, ¿no me estaré pasando? Parezco una fulana. Coloco una mano en su pierna, cerca de su paquete y la muevo de arriba hacia abajo, acerco mis labios a su oído donde dejo mi respiración unos segundos para luego susurrar con voz seductora ''¿así está bien?'' Justin ladea el rostro dejándome ver sus ojos dilatados, la reacción me asusta, doy un paso hacia atrás pero él estira sus brazos hasta mis caderas haciendo que me siente sobre sus piernas, noto un bulto que hace que ponga una mueca de asco.
-¿Por qué te alejas? -susurra en mi oído con voz ronca.
-Porque creo que ya está bien por hoy -trago saliva, mis palabras sonaron un poco entrecortadas e inseguras.
-Pero mañana entras a trabajar, hoy será la única clase... -su voz es cada vez más ronca y sus pupilas están cada vez más dilatadas.
-No creo que necesite más clases -digo esta vez con voz más decidida mientras quito sus brazos de mi y me alejo de él.
-Está bien, tú te las pierdes...
-No las necesito -repito con voz alta y clara.
Justin se levanta, se acerca a la puerta mientras la abre susurra algo que no logro escuchar.
-¿Qué? -digo frunciendo el ceño.
-Que mañana a las siete pasaré a por ti -dice con la voz menos ronca.
-Está bien -susurro al tiempo que cierra la puerta.
Suspiro, pongo la alarma del reloj que hay en la mesita de noche a las seis en punto, me doy una rápida ducha, me meto en la cama mientras me cubro por las sábanas porque el frío empieza a llegar.
***
Un molesto ruido hace que me despierte, con los ojos cerrados tanteo hasta dar con el despertador, lo apago y me siento sobre la cama, me froto los ojos con las manos y salgo de la cama, el desayuno ya está colocado sobre la mesa, rápidamente me bebo el zumo de naranja y me como las tostadas para proceder a arreglarme. Me lavo los dientes, rizo mi pelo y me maquillo, me visto con la ropa que escogió Justin y me miro en el espejo, suspiro, parezco una desesperada poligonera.
Me hecho una proporción grande de perfume, necesito oler bien. Miro el reloj, ya son las siete, me siento en la cama a esperar a Justin que no tarda en llegar, con el habitual click de la puerta me levanto para encontrármelo. Me acerco a él y nos dirigimos a la salida, Justin saluda a Peter y luego entramos al coche.
-Bien, repasemos el plan -dice Justin, suspiro agotada y asiento -vas a entrar allí, luego preguntarás a la secretaria por Christian Santos , cuando estés cerca de él lo seduces cuanto puedas y ya él te dará las indicaciones, todo lo demás es cosa tuya.
-De acuerdo -digo, tras minutos de silencio me vuelvo hacia él -Justin... ¿Y si no lo consigo? -digo preocupada.
-Tranquila, si no lo consigues nos dedicaremos al primer plan.
Asiento poco convencida.
-Tres días es poco tiempo para prepararlo todo -susurro tras una leve meditación.
-Por eso tendremos todo preparado, de todas formas, estoy seguro de que lo lograrás.
-Eso espero -digo en un hilo de voz.
Avanzamos por las pobladas carreteras mientras nos acercamos cada vez más a mi terrible destino, ¿y si allí pido ayuda y me escapo? No, no podría alejarme de Justin. Aunque por otra parte... En dos semanas todo acabará, el robo se habrá cometido y yo estaré en libertad, ¿pero realmente quiero eso? ¿Quiero alejarme de Justin para siempre? No, no quiero.
-Ya hemos llegado -dice Justin mientras frena suavemente frente a un enorme edificio.
Se me corta la respiración y el pánico me llega, ¿puedo hacerlo? No, esa no es la pregunta, ¿quiero hacerlo? No... Pero por él, por él lo haré.
Bajo del coche, entro por las grandes puertas de cristal, ando con paso decidido hacia una secretaria que veo a lo lejos, es delgada, con el pelo algo canoso, desde aquí se puede oír su horrible voz de pito. Me coloco frente a ella esperando que finalice la llamada pero no lo hace, espero cinco minutos pero sigue al teléfono.
-Perdone yo... -la mujer levanta la mano en mi dirección diciendo que me mantenga en silencio, luego suelta una larga carcajada por algo que han dicho en la otra línea.
-Perdona pero yo soy Jazmyn... -aquella desagradable mujer vuelve a hacer lo mismo, frustrada y cabreada desconecto el teléfono de la mujer para que me preste atención, ella suelta un chillido que hace retumbar mis tímpanos.
-¿Se puede saber que haces? -dice mientras echa chispas con la mirada.
-Ahora que por fin, después de media hora tengo tu atención, ¿podría decirme dónde puedo encontrar al señor Christian Santos?
Una carcajada resuena detrás mía por encima de los chillidos de aquella mujer, me vuelvo, un hombre vestido de traje, de unos treinta años, con una melena castaña ondulada y salvaje, ojos azules, mucho más alto que yo, se acerca hacia donde estoy discutiendo con la secretaria.
-Yo soy Christian, ¿qué necesitas?
-Yo... Eh, soy Jazmyn -digo embobada por las profundidades de sus ojos.
-¿Eres la chica en prácticas? -asiento incapaz de hablar -encantado -dice mientras extiende su mano, la agarro con buen gusto y sonrío de forma encantadora.
-¿Es que no le piensas decir nada? -dice aquella mujer indignada.
-Se me olvidaba, ella es Marisa, te acostumbrarás.
Christian me lleva por unos pasillos hasta un despacho, se sienta en una silla giratoria y hace que yo me coloque a su lado, me explica unas cosas del ordenador, entonces recuerdo mi cometido, me dice que tome asiento, me dirijo hacia una de las sillas que hay frente a él que ahora se encuentra de pié, hago que el bolso se me caiga y me agacho a recogerlo, marcando mi trasero de más.
Cuando vuelvo la vista hacia él veo donde la tenía clavada, bien, buen comienzo.
Coloco la silla a su lado y sigue explicándome cosas que realmente ya sabía desde antes, pero me hago la tonta para pasar más tiempo junto a él.
-¿Lo has entendido? -dice tras otra de sus aburridas explicaciones.
-Sí, creo que sí.
-¿Podrías traerme un café de la máquina? Puedes servirte otro si quieres.
Asiento con un plan en la cabeza, cuando ya los tengo vuelvo contoneando mis caderas, aún estando de pié me inclino frente a él para posicionar su café en la mesa, dejando mi escote completamente a su vista, luego vuelvo a mi sitio, cuando llevo más de medio café bebido hago que un poco de este caiga sobre el escote de mi vestido y parte de mi piel. Suelto un pequeño chillido por el calor del café.
-¿Estás bien? -dice preocupado.
-Me quemo -digo señalando el café sobre mi piel.
Coge una servilleta y empieza a secar sobre mis pechos y la zona de la tela, dejando que clave sus ojos en mis senos, siendo ese mi cometido.
-Creo que ya está -dice aún con su vista fija en el mismo lugar, cuando se da cuenta de que estoy mirando hacia la dirección de sus ojos él aparta la mirada.
-Oh, puedes mirar, tranquilo -digo con calma -también los puedes tocar -digo cogiendo su mano y posicionándola encima de uno de mis senos y dejándola ahí.
Él queda cortado por mi reacción, pero lejos de quitarla coloca su otra mano en el otro seno, yo sonrío y me acerco más a él.
-Puedes hacer conmigo lo que quieras... -susurro.
-¿Lo que quiera? -dice con voz ronca.
-Lo que quieras -vuelvo a susurrar.
Me levanto de la silla y me siento sobre sus piernas aún con sus manos puestas en mi, coloco mi mano sobre su paquete y él gime, creo que esto será pan comido. Lentamente me baja el vestido y el sostén, lleva uno de mis pezones a su boca y me hace gemir. Cuando sus manos están a punto de bajar mi tanga alguien toca la puerta, me sobresalto y bajo corriendo de encima de él, me visto rápidamente y abro la puerta.
-Señorita Jazmyn, han venido a buscarla para que vuelva a casa -dice Marisa poniendo mala cara. Asiento y me voy con ella.
Cuando salgo encuentro a Justin apoyado sobre el capó del coche y yo corro para abrazarlo, estoy asustada por lo que ha pasado.
-¿Qué tal tu primer día, pequeña? -dice cariñosamente mientras me besa en los labios.
-Podría haber sido mejor -digo mientras suspiro -vayámonos, por favor.
Justin asiente, entramos en el coche y no hablamos en todo el trayecto, cuando llegamos me acompaña hasta mi habitación y entra, nos sentamos los dos en la cama.
-¿Qué ha pasado? -dice preocupado por mis lágrimas.
-Es que él... Estuve a punto de hacerlo con él -gimoteo.
-¡Eso es genial! -dice Justin extrañado.
-No, no lo es... -sollozo más fuerte.
-¿Por qué no?
-¿No lo entiendes Justin? Estuve a punto de perder mi virginidad con él.
El rostro de Justin cae mientras abre y cierra la boca sin saber muy bien que decir.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Quería ayudarte.
-Está bien, abortamos la misión, seguiremos con la primera.
-No, no, Justin no.
-No dejaré que pierdas la virginidad con él, ¿me entiendes?
-Pero entonces el plan...
-No importa el plan -dice negando con la cabeza.
-Sí, Justin, sí importa.
-¿Quieres seguir adelante con él? -dice y yo asiento -entonces sólo hay una solución.
-¿Cuál? -digo ya sin rastro de lágrimas en mí.

-Piérdela conmigo.

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¡Hola! 
Siento el retraso, ya sé que pensaban que hoy no subiría, pero ya ven, aquí estoy, gracias a todos por leer, espero que les guste este capi, decidí hacerlo más picante, ¡nos vemos el viernes! Les quiere,
Patri~ 

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