¿Cómo
puedo seducir a Justin? Suspiro, recojo un mechón que cae por mi
frente con un ganchillo, me acerco a él con paso decidido moviendo
las caderas más de la cuenta, idea que cogí gracias a la rubia de
bote. Cuando estoy frente a él me inclino tanto que dejo mi escote
completamente a su vista, ¿no me estaré pasando? Parezco una
fulana. Coloco una mano en su pierna, cerca de su paquete y la muevo
de arriba hacia abajo, acerco mis labios a su oído donde dejo mi
respiración unos segundos para luego susurrar con voz seductora
''¿así está bien?'' Justin ladea el rostro dejándome ver sus ojos
dilatados, la reacción me asusta, doy un paso hacia atrás pero él
estira sus brazos hasta mis caderas haciendo que me siente sobre sus
piernas, noto un bulto que hace que ponga una mueca de asco.
-¿Por
qué te alejas? -susurra en mi oído con voz ronca.
-Porque
creo que ya está bien por hoy -trago saliva, mis palabras sonaron un
poco entrecortadas e inseguras.
-Pero
mañana entras a trabajar, hoy será la única clase... -su voz es
cada vez más ronca y sus pupilas están cada vez más dilatadas.
-No
creo que necesite más clases -digo esta vez con voz más decidida
mientras quito sus brazos de mi y me alejo de él.
-Está
bien, tú te las pierdes...
-No
las necesito -repito con voz alta y clara.
Justin
se levanta, se acerca a la puerta mientras la abre susurra algo que
no logro escuchar.
-¿Qué?
-digo frunciendo el ceño.
-Que
mañana a las siete pasaré a por ti -dice con la voz menos ronca.
-Está
bien -susurro al tiempo que cierra la puerta.
Suspiro,
pongo la alarma del reloj que hay en la mesita de noche a las seis en
punto, me doy una rápida ducha, me meto en la cama mientras me cubro
por las sábanas porque el frío empieza a llegar.
***
Un
molesto ruido hace que me despierte, con los ojos cerrados tanteo
hasta dar con el despertador, lo apago y me siento sobre la cama, me
froto los ojos con las manos y salgo de la cama, el desayuno ya está
colocado sobre la mesa, rápidamente me bebo el zumo de naranja y me
como las tostadas para proceder a arreglarme. Me lavo los dientes,
rizo mi pelo y me maquillo, me visto con la ropa que escogió Justin
y me miro en el espejo, suspiro, parezco una desesperada poligonera.
Me
hecho una proporción grande de perfume, necesito oler bien. Miro el
reloj, ya son las siete, me siento en la cama a esperar a Justin que
no tarda en llegar, con el habitual click de la puerta me levanto
para encontrármelo. Me acerco a él y nos dirigimos a la salida,
Justin saluda a Peter y luego entramos al coche.
-Bien,
repasemos el plan -dice Justin, suspiro agotada y asiento -vas a
entrar allí, luego preguntarás a la secretaria por Christian Santos
, cuando estés cerca de él lo seduces cuanto puedas y ya él te
dará las indicaciones, todo lo demás es cosa tuya.
-De
acuerdo -digo, tras minutos de silencio me vuelvo hacia él
-Justin... ¿Y si no lo consigo? -digo preocupada.
-Tranquila,
si no lo consigues nos dedicaremos al primer plan.
Asiento
poco convencida.
-Tres
días es poco tiempo para prepararlo todo -susurro tras una leve
meditación.
-Por
eso tendremos todo preparado, de todas formas, estoy seguro de que lo
lograrás.
-Eso
espero -digo en un hilo de voz.
Avanzamos
por las pobladas carreteras mientras nos acercamos cada vez más a mi
terrible destino, ¿y si allí pido ayuda y me escapo? No, no podría
alejarme de Justin. Aunque por otra parte... En dos semanas todo
acabará, el robo se habrá cometido y yo estaré en libertad, ¿pero
realmente quiero eso? ¿Quiero alejarme de Justin para siempre? No,
no quiero.
-Ya
hemos llegado -dice Justin mientras frena suavemente frente a un
enorme edificio.
Se
me corta la respiración y el pánico me llega, ¿puedo hacerlo? No,
esa no es la pregunta, ¿quiero hacerlo? No... Pero por él, por él
lo haré.
Bajo
del coche, entro por las grandes puertas de cristal, ando con paso
decidido hacia una secretaria que veo a lo lejos, es delgada, con el
pelo algo canoso, desde aquí se puede oír su horrible voz de pito.
Me coloco frente a ella esperando que finalice la llamada pero no lo
hace, espero cinco minutos pero sigue al teléfono.
-Perdone
yo... -la mujer levanta la mano en mi dirección diciendo que me
mantenga en silencio, luego suelta una larga carcajada por algo que
han dicho en la otra línea.
-Perdona
pero yo soy Jazmyn... -aquella desagradable mujer vuelve a hacer lo
mismo, frustrada y cabreada desconecto el teléfono de la mujer para
que me preste atención, ella suelta un chillido que hace retumbar
mis tímpanos.
-¿Se
puede saber que haces? -dice mientras echa chispas con la mirada.
-Ahora
que por fin, después de media hora tengo tu atención, ¿podría
decirme dónde puedo encontrar al señor Christian Santos?
Una
carcajada resuena detrás mía por encima de los chillidos de aquella
mujer, me vuelvo, un hombre vestido de traje, de unos treinta años,
con una melena castaña ondulada y salvaje, ojos azules, mucho más
alto que yo, se acerca hacia donde estoy discutiendo con la
secretaria.
-Yo
soy Christian, ¿qué necesitas?
-Yo...
Eh, soy Jazmyn -digo embobada por las profundidades de sus ojos.
-¿Eres
la chica en prácticas? -asiento incapaz de hablar -encantado -dice
mientras extiende su mano, la agarro con buen gusto y sonrío de
forma encantadora.
-¿Es
que no le piensas decir nada? -dice aquella mujer indignada.
-Se
me olvidaba, ella es Marisa, te acostumbrarás.
Christian
me lleva por unos pasillos hasta un despacho, se sienta en una silla
giratoria y hace que yo me coloque a su lado, me explica unas cosas
del ordenador, entonces recuerdo mi cometido, me dice que tome
asiento, me dirijo hacia una de las sillas que hay frente a él que
ahora se encuentra de pié, hago que el bolso se me caiga y me agacho
a recogerlo, marcando mi trasero de más.
Cuando
vuelvo la vista hacia él veo donde la tenía clavada, bien, buen
comienzo.
Coloco
la silla a su lado y sigue explicándome cosas que realmente ya sabía
desde antes, pero me hago la tonta para pasar más tiempo junto a él.
-¿Lo
has entendido? -dice tras otra de sus aburridas explicaciones.
-Sí,
creo que sí.
-¿Podrías
traerme un café de la máquina? Puedes servirte otro si quieres.
Asiento
con un plan en la cabeza, cuando ya los tengo vuelvo contoneando mis
caderas, aún estando de pié me inclino frente a él para posicionar
su café en la mesa, dejando mi escote completamente a su vista,
luego vuelvo a mi sitio, cuando llevo más de medio café bebido hago
que un poco de este caiga sobre el escote de mi vestido y parte de mi
piel. Suelto un pequeño chillido por el calor del café.
-¿Estás
bien? -dice preocupado.
-Me
quemo -digo señalando el café sobre mi piel.
Coge
una servilleta y empieza a secar sobre mis pechos y la zona de la
tela, dejando que clave sus ojos en mis senos, siendo ese mi
cometido.
-Creo
que ya está -dice aún con su vista fija en el mismo lugar, cuando
se da cuenta de que estoy mirando hacia la dirección de sus ojos él
aparta la mirada.
-Oh,
puedes mirar, tranquilo -digo con calma -también los puedes tocar
-digo cogiendo su mano y posicionándola encima de uno de mis senos y
dejándola ahí.
Él
queda cortado por mi reacción, pero lejos de quitarla coloca su otra
mano en el otro seno, yo sonrío y me acerco más a él.
-Puedes
hacer conmigo lo que quieras... -susurro.
-¿Lo
que quiera? -dice con voz ronca.
-Lo
que quieras -vuelvo a susurrar.
Me
levanto de la silla y me siento sobre sus piernas aún con sus manos
puestas en mi, coloco mi mano sobre su paquete y él gime, creo que
esto será pan comido. Lentamente me baja el vestido y el sostén,
lleva uno de mis pezones a su boca y me hace gemir. Cuando sus manos
están a punto de bajar mi tanga alguien toca la puerta, me
sobresalto y bajo corriendo de encima de él, me visto rápidamente y
abro la puerta.
-Señorita
Jazmyn, han venido a buscarla para que vuelva a casa -dice Marisa
poniendo mala cara. Asiento y me voy con ella.
Cuando
salgo encuentro a Justin apoyado sobre el capó del coche y yo corro
para abrazarlo, estoy asustada por lo que ha pasado.
-¿Qué
tal tu primer día, pequeña? -dice cariñosamente mientras me besa
en los labios.
-Podría
haber sido mejor -digo mientras suspiro -vayámonos, por favor.
Justin
asiente, entramos en el coche y no hablamos en todo el trayecto,
cuando llegamos me acompaña hasta mi habitación y entra, nos
sentamos los dos en la cama.
-¿Qué
ha pasado? -dice preocupado por mis lágrimas.
-Es
que él... Estuve a punto de hacerlo con él -gimoteo.
-¡Eso
es genial! -dice Justin extrañado.
-No,
no lo es... -sollozo más fuerte.
-¿Por
qué no?
-¿No
lo entiendes Justin? Estuve a punto de perder mi virginidad con él.
El
rostro de Justin cae mientras abre y cierra la boca sin saber muy
bien que decir.
-¿Por
qué no me lo dijiste?
-Quería
ayudarte.
-Está
bien, abortamos la misión, seguiremos con la primera.
-No,
no, Justin no.
-No
dejaré que pierdas la virginidad con él, ¿me entiendes?
-Pero
entonces el plan...
-No
importa el plan -dice negando con la cabeza.
-Sí,
Justin, sí importa.
-¿Quieres
seguir adelante con él? -dice y yo asiento -entonces sólo hay una
solución.
-¿Cuál?
-digo ya sin rastro de lágrimas en mí.
-Piérdela
conmigo.
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¡Hola!
Siento el retraso, ya sé que pensaban que hoy no subiría, pero ya ven, aquí estoy, gracias a todos por leer, espero que les guste este capi, decidí hacerlo más picante, ¡nos vemos el viernes! Les quiere,
Patri~
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