Me
desperté un poco atontada, miré a los lados y estaba tendida en un
suelo frío, sola, encarcelada... Me levanté poco a poco y me dirigí
a las rejas las empecé a zarandear y grité fuerte y alto
-¿Qué
quieres? -Dijo al fin un guarda al ver el escándalo que estaba
formando
-¿Donde
estoy?
-En
la cárcel de seres mágicos
-Pero
si tengo 16 años, no puedo estar aquí
-Pero
tendrás que esperar a que vengan a buscarte
-¿Buscarme?
¿Quien?
-No
soy adivino, eso debes de decirlo tú
-¿Y
Miguel y Edu?, los chicos que estaban conmigo
-En
las otras celdas
-¿No
nos puede soltar?
-Las
normas son las normas, lo siento
-¿Por
qué nos han perseguido si somos seres mágicos?
-Mirad
entrasteis por donde no debisteis, si donde ibais era a la parte
mágica de Cádiz fuisteis a otro sitio
-¿Entonces?
¿Donde estamos?
-En
la parte salvaje, no sabéis ni la suerte que tenéis de que os
hallamos encontrado nosotros y no unos caníbales, por eso estamos en
la entrada, para que nadie pase, pero vosotros corristeis
-Teníamos
miedo, solo somos unos chicos
-Bueno
os dejaremos marchar, pero no volváis a entrar
-¡Gracias
James! -Dije leyendo el nombre en su placa
-De
nada
James
se acercó hacia la mesa cogió las llaves y nos sacó a mi y a los
chicos de las celdas
-Tened
cuidado chicos -Dijo cuando ya estábamos en la puerta
-Lo
tendremos
-Un
placer conoceros
-Igualmente
Salimos
de aquel sitio y seguimos las indicaciones que nos dio James, cuando
ya llegamos no había una puerta bonita como la otra, esta era fea,
rota y sucia, entramos y esta vez nos encontramos con un lugar
tranquilo, era todo como un pueblo, muchas casas y algunas tiendas,
gente mayor con sus bastones y nietos correteando por el parque,
chicos besándose en los bancos, era todo normal, pero mágico,
andamos hacia delante y buscamos por las tiendas un cartel que dijese
mago o algo por el estilo y encontramos un cartel que decía '' El
mago Luigi les ayudará en lo que sea'' decidimos entrar, pegamos en
la puerta y nos abrió una mujer con unas pintas raras
-¿Tienen
cita?
Al
parecer era la secretaria
-No
-Pues
vuelvan cuando la tengan -Dijo cerrando la puerta
Volvimos
a pegar
-Señorita
por favor tan solo será un segundo
-Cuando
tengan cita -Dijo volviendo a cerrar la puerta, pero esta vez puse el
pié y la puerta no llegó a cerrarse entera
-El
mago Luigi está ocupado en este momento, vuelvan cuando tengan cita
-¿Y
cuando será eso?
-Pues
este día y esta hora, de dentro de dos años
-¿Dos
años? -Dije alterada
-Si
-Es
que es urgente, necesitamos su ayuda y la necesitamos ya
-Lo
siento pero eso no es posible ahora
-Virginia
por favor -Dije leyendo el cartel que había colgado de su mesa
-¿Qué
pasa aquí? -Dijo un hombre saliendo de una habitación
-Nada
estos chicos que dicen que quieren verte ahora y yo les he dicho que
no hes posible
-Por
favor es urgente, tan solo le llevará dos segundos
-Virginia
déjalos pasar
Virginia
puso mala cara, sería su mujer o novia, eran los dos de unos veinte
años, él era un chico muy guapo y bueno ella no estaba mal, quizás
ella tendría miedo de que yo le fuese a quitar el novio o algo
-¿Qué
necesitáis?
-Necesitamos
que nos transportes a Nueva York
-Para
eso no hace falta magia, podéis coger un avión
-Por
favor, es urgente y no tenemos tiempo de coger un avión, es urgente,
muy urgente
-Deja
que me lo piense
Suspiré
hondo
-Bueno
está bien
-Gracias,
gracias, gracias -Dije mientras me lanzaba a abrazarlo
-Tampoco
es para tanto
-Créeme
que si, nos has salvado la vida
-Tampoco
creo que sea para tanto
-¿Cuanto
te debemos?
-Ya
que veo que es tan importante para vosotros, nada
-Muchísimas
gracias -Dije sonriendo y dejando de abrazarlo
Minutos
más tarde nos encontrábamos en una sala vacía, oscura y había un
circulo grande de velas, donde nos pusimos en el centro.
El
chico comenzó a decir frases raras y de un momento a otro nos
encontrábamos en Nueva York tal y como queríamos
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