Capítulo
cuatro: ''Mentiras''
Vuelvo a mirar mi
aspecto en el espejo, vestido de paseo, un moño perfecto. Son las
cinco menos diez. Faltan diez minutos para que Joe llegue y estoy
prácticamente desesperada, una nueva sensación, una que jamás
había tenido.¿Por qué tengo tantas ganas de que venga? Es una
pregunta sin respuesta que ronda en mi cabeza. Coloco un mechón
rebelde y bajo las escaleras a su espera. Más le vale ser puntual si
no yo me sé de alguien a quien no va a volver a ver. Miro hacia la
ventana, un coche de caballos frena delante de la puerta y una gran
sonrisa inunda mi cara, ¡ha venido! Realmente no pensé que lo
haría.
Da tres toques en
la puerta, salgo de mi ensoñación y me encamino a abrirle.
-Lena -dice con
una reverencia
-Joe -digo
mientras hago una reverencia perfecta
-¿Vamos? -dice y
me tiende su brazo que cojo con gusto
Abre la puerta del
coche y como todo un caballero me deja pasar a mi primero, cuando ya
estoy posicionada, entra él y cierra la puerta con un fuerte
estruendo haciendo que los caballos troten, no obstante, controlados
por un buen señor.
-No pensé
realmente que fueses a venir -dice y me mira con una sonrisa ladeada
-Yo pensaba que
usted no vendría en mi busca
-¿Cómo no iba a
ir un caballero en busca de una preciosa damisela?
-Oh por favor
-digo negando con la cabeza
-¿Me va usted a
decir que no es una preciosa damisela?
-Eso mismo
-Esto es ridículo
-Si usted lo dice
-digo mientras me encojo de hombros
Se hace el
silencio en el carruaje, miro hacia la ventana y veo bonitos paisajes
pasar.
-¿Dónde vamos?
-pregunto al ver que no conozco estos territorios
-Es una sorpresa
-No me gustan las
sorpresas
-Vaya mentira
acaba de decir, señorita, se nota en el brillo de sus ojos que le
hace ilusión
-¿Ilusión?
Siento desilusionarle, pero ilusión es una palabra que no está en
mi diccionario
-Déjeme decirle
señorita, que debería de renovar ese diccionario
-¿Por qué
debería de hacerlo?
-Porque a veces,
señorita, los cambios vienen muy bien
-No necesito
ningún cambio, señor, mi vida está perfectamente así tal cual
Se inclina hacia
atrás y ladea el rostro para poder observarme mejor.
-No pareces feliz
-Nunca dije que lo
fuese
-¿No quieres ser
feliz?
-Creo que todos
queremos eso, señor
-Entonces, ¿por
qué no dejas que yo te dé esa felicidad?
-Porque no creo
que usted me la pueda dar
Hace una mueca
bastante desagradable al oír mis palabras.
-¿Por qué piensa
eso?
-Porque mi
felicidad no depende de ninguna persona, y menos de un hombre
-Vaya, parece que
tenemos aquí una feminista
-No lo niego,
señor
-¿Puedo saber el
motivo de esa decisión?
Me acerco a su
oído mientras le susurro las siguientes palabras.
-No, no lo puedes
saber
Suspira
fuertemente y vuelve su rostro hacia la ventana que le corresponde y
yo hago lo mismo.
Derrepente el
carruaje se detiene en un gran estruendo haciendo casi que volquemos,
fuera se oyen fuertes gritos, Joe me indica que me agache y eso hago
inmediatamente. Ambos guardamos silencio e intentamos oír la
conversación, pero las voces suenan demasiado distorsionadas como
para poder interpretarlas. Fuera se oye un disparo, entonces es
cuando me doy cuenta de que mi vida corre peligro. Mi respiración se
vuelve fuerte y agitada, me aferro al brazo de Joe con brusquedad, y
ahí es cuando se da cuenta de que tengo miedo. Me atrae hacia él y
me abraza.
-No tengas miedo
-me susurra
Y
no es hasta ese momento en el que me doy cuenta de que estoy
llorando y sollozando en voz baja. Joe me seca unas lágrimas que
recorren mis húmedas mejillas.
-Estoy aquí,
¿vale? No te va a pasar nada mientras yo esté aquí -me mira a los
ojos y entonces sé que me dice la verdad -voy a salir
-No, no lo hagas,
por favor
-Si no lo hago,
ellos entrarán, queda te aquí y no hagas ruido, así creerán que
no hay nadie más
Asiento
débilmente. Joe abre la puerta y sale, tengo el corazón en un puño,
¿y si le pasa algo? Sería mi culpa. Intento escuchar lo que dicen,
y esta vez se oye con más claridad.
Pero un disparo
acompañado de un grito hace que deje de oír para actuar, me levanto
y abro la puerta, no puedo estar ahí sabiendo que la vida de Joe
corre peligro, que le han hecho daño e incluso que ha muerto.
Bajo del carruaje
y me encuentro con una escena que para nada pensaba encontrar.
-¿Qué es esto?
-grito y los ojos de Joe parece que van a salirse de las órbitas
Y la escena es la
siguiente: Joe discutiendo con una grabación.
-¿Intentabas
hacerte el héroe? Esto me parece increíble -digo mientras lanzo lo
brazos al aire
-No es lo que
parece -dice mientras se a cerca a mi
-¿No? Pues
explica me lo -grito
-Verás yo... -se
queda en silencio
Doy los dos pasos
que nos quedaban de separación y le doy una fuerte bofetada.
-¡No te vuelvas a
acercar a mí en la vida!
Me doy la vuelta y
empiezo a caminar de vuelta a casa, realmente no me importa si llego
al anochecer. Oigo sus pasos detrás de mi.
-No me sigas -le
grito
-Lena espera, esto
no es lo que parece -dije en un tono lastimero
Paro en seco y me
giro hacia él, mi cara está roja de la rabia.
-¡Esto no tiene
ninguna otra explicación! -grito y vuelvo a andar
-Deja que te lleve
a casa al menos
-No quiero que
hagas nada por mí -escupo y me pierdo en mi caminar
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