The story of my life

martes, 27 de agosto de 2013

En busca de la felicidad, capítulo cuatro


Capítulo cuatro: ''Mentiras''

Vuelvo a mirar mi aspecto en el espejo, vestido de paseo, un moño perfecto. Son las cinco menos diez. Faltan diez minutos para que Joe llegue y estoy prácticamente desesperada, una nueva sensación, una que jamás había tenido.¿Por qué tengo tantas ganas de que venga? Es una pregunta sin respuesta que ronda en mi cabeza. Coloco un mechón rebelde y bajo las escaleras a su espera. Más le vale ser puntual si no yo me sé de alguien a quien no va a volver a ver. Miro hacia la ventana, un coche de caballos frena delante de la puerta y una gran sonrisa inunda mi cara, ¡ha venido! Realmente no pensé que lo haría.
Da tres toques en la puerta, salgo de mi ensoñación y me encamino a abrirle.

-Lena -dice con una reverencia

-Joe -digo mientras hago una reverencia perfecta

-¿Vamos? -dice y me tiende su brazo que cojo con gusto

Abre la puerta del coche y como todo un caballero me deja pasar a mi primero, cuando ya estoy posicionada, entra él y cierra la puerta con un fuerte estruendo haciendo que los caballos troten, no obstante, controlados por un buen señor.

-No pensé realmente que fueses a venir -dice y me mira con una sonrisa ladeada

-Yo pensaba que usted no vendría en mi busca

-¿Cómo no iba a ir un caballero en busca de una preciosa damisela?

-Oh por favor -digo negando con la cabeza

-¿Me va usted a decir que no es una preciosa damisela?

-Eso mismo

-Esto es ridículo

-Si usted lo dice -digo mientras me encojo de hombros

Se hace el silencio en el carruaje, miro hacia la ventana y veo bonitos paisajes pasar.

-¿Dónde vamos? -pregunto al ver que no conozco estos territorios

-Es una sorpresa

-No me gustan las sorpresas

-Vaya mentira acaba de decir, señorita, se nota en el brillo de sus ojos que le hace ilusión

-¿Ilusión? Siento desilusionarle, pero ilusión es una palabra que no está en mi diccionario

-Déjeme decirle señorita, que debería de renovar ese diccionario

-¿Por qué debería de hacerlo?

-Porque a veces, señorita, los cambios vienen muy bien

-No necesito ningún cambio, señor, mi vida está perfectamente así tal cual

Se inclina hacia atrás y ladea el rostro para poder observarme mejor.

-No pareces feliz

-Nunca dije que lo fuese

-¿No quieres ser feliz?

-Creo que todos queremos eso, señor

-Entonces, ¿por qué no dejas que yo te dé esa felicidad?

-Porque no creo que usted me la pueda dar

Hace una mueca bastante desagradable al oír mis palabras.

-¿Por qué piensa eso?

-Porque mi felicidad no depende de ninguna persona, y menos de un hombre

-Vaya, parece que tenemos aquí una feminista

-No lo niego, señor

-¿Puedo saber el motivo de esa decisión?

Me acerco a su oído mientras le susurro las siguientes palabras.

-No, no lo puedes saber

Suspira fuertemente y vuelve su rostro hacia la ventana que le corresponde y yo hago lo mismo.
Derrepente el carruaje se detiene en un gran estruendo haciendo casi que volquemos, fuera se oyen fuertes gritos, Joe me indica que me agache y eso hago inmediatamente. Ambos guardamos silencio e intentamos oír la conversación, pero las voces suenan demasiado distorsionadas como para poder interpretarlas. Fuera se oye un disparo, entonces es cuando me doy cuenta de que mi vida corre peligro. Mi respiración se vuelve fuerte y agitada, me aferro al brazo de Joe con brusquedad, y ahí es cuando se da cuenta de que tengo miedo. Me atrae hacia él y me abraza.

-No tengas miedo -me susurra

Y no es hasta ese momento en el que me doy cuenta de que estoy llorando y sollozando en voz baja. Joe me seca unas lágrimas que recorren mis húmedas mejillas.

-Estoy aquí, ¿vale? No te va a pasar nada mientras yo esté aquí -me mira a los ojos y entonces sé que me dice la verdad -voy a salir

-No, no lo hagas, por favor

-Si no lo hago, ellos entrarán, queda te aquí y no hagas ruido, así creerán que no hay nadie más

Asiento débilmente. Joe abre la puerta y sale, tengo el corazón en un puño, ¿y si le pasa algo? Sería mi culpa. Intento escuchar lo que dicen, y esta vez se oye con más claridad.
Pero un disparo acompañado de un grito hace que deje de oír para actuar, me levanto y abro la puerta, no puedo estar ahí sabiendo que la vida de Joe corre peligro, que le han hecho daño e incluso que ha muerto.
Bajo del carruaje y me encuentro con una escena que para nada pensaba encontrar.

-¿Qué es esto? -grito y los ojos de Joe parece que van a salirse de las órbitas

Y la escena es la siguiente: Joe discutiendo con una grabación.

-¿Intentabas hacerte el héroe? Esto me parece increíble -digo mientras lanzo lo brazos al aire

-No es lo que parece -dice mientras se a cerca a mi

-¿No? Pues explica me lo -grito

-Verás yo... -se queda en silencio

Doy los dos pasos que nos quedaban de separación y le doy una fuerte bofetada.

-¡No te vuelvas a acercar a mí en la vida!

Me doy la vuelta y empiezo a caminar de vuelta a casa, realmente no me importa si llego al anochecer. Oigo sus pasos detrás de mi.

-No me sigas -le grito

-Lena espera, esto no es lo que parece -dije en un tono lastimero

Paro en seco y me giro hacia él, mi cara está roja de la rabia.

-¡Esto no tiene ninguna otra explicación! -grito y vuelvo a andar

-Deja que te lleve a casa al menos

-No quiero que hagas nada por mí -escupo y me pierdo en mi caminar

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