The story of my life

sábado, 18 de enero de 2014

If you hate me, kill me. Capítulo quince

Miro hacia la ventanilla del avión, acabamos de montarnos y vamos en primera clase, esto es agradable, aunque ciertamente nunca he viajado en avión y eso provoca en mi cierta... tensión. Más aún para mi, digamos que tengo un poco de pánico y que para incrementar ese pánico, tengo un poquito, pero solo un poquito de claustrofobia.
Nos anuncian que nos abrochemos los cinturones porque ya vamos a despegar, mi corazón se agita y no puedo evitar estar tremendamente nerviosa, el avión empieza lentamente a moverse y al principio me recuerda a un coche, pero cuando veo que se aleja de la tierra, ya no me recuerda a un paseo con Justin, y una sensación terrible recorre mi cuerpo. Mis respiraciones se vuelven agitadas casi superando a mi corazón.
-¿Estás bien? -dice alguien a mi lado, pero un pitido suena en mis oídos sin dejarme oír con claridad, todo empieza a volverse oscuro y por mi espalda se desliza mi típico sudor del pánico.
Empiezo a tener escalofríos por todo el cuerpo y un frío inunda mi espina dorsal a pesar del calor aparente en el avión.
-¿Jazmyn? ¿Estás bien? -hay una nota de angustia en la voz, noto como la conciencia se empieza a esfumar y dejo de oír todo a mi alrededor excepto ese pitido ensordecedor, el frío, el sudor y la gran molestia en el cuerpo era lo único que sentía, pero en mis labios sentí algo, se movían solos, sin yo obedecerlos ¿acaso estaban continuando un beso sin mi permiso? Intento mover cualquier otra parte de mi cuerpo pero nada me hace caso, y sin embargo mis labios obedecen a otra persona.
Y como si no fuese suficiente el frío que ya siento, sobre mi es derramado algo aún peor y no puedo evitar reaccionar, mis ojos se abren por el impacto y mi cuerpo al fin reacciona, con los ojos de par en par localizo cientos de otros pares sobre mí y me empiezo a sentir intimidada.
-¡Oh, por fin! -alguien me abraza con fuerza y una calidez me inunda.
-Estaba, yo no...
-Shh -la voz de Justin me hace callar mientras el abrazo se alarga.
-No podía moverme -añado ignorando a Justin.
-Estabas temblando, pensé que tenías frío, pedí subir la calefacción y entonces pensé que estabas dormida, y como me respondiste el beso me extrañó y luego tú...
-Justin tranquilízate -digo, por la velocidad de sus palabras y la incomprensibilidad que empezaba a sentir por sus balbuceos.
Los pares de ojos que antes tan atentamente me habían observado, lentamente dejaron de hacerlo, una azafata nos sirvió un vaso de agua a ambos y con gusto lo aceptamos. Luego los dos callamos, esperando que el ambiente se tornase más tranquilo.
-¿Por qué me besaste? -pregunto, tras varios minutos de analizar.
-¿Qué? -dice perplejo, sin esperárselo en lo absoluto.
-Quiero decir, si creías que yo estaba dormida ¿por qué lo hiciste?
-¿Y tú por qué lo correspondiste si no podías mover ninguna otra parte del cuerpo?
-Yo pregunté primero -digo, lo miro a los ojos y en ellos hay cierto brillo.
-¿Acaso tú luego me piensas responder?
-No -confieso.
-Ahí tienes mi respuesta.
Bufo y me hecho hacia atrás en mi asiento.
-¿Te encuentras ya mejor?
-¿De qué hablas? -digo abriendo un ojo para mirarlo.
-¡Jazmyn! -dice molesto.
-Se me había olvidado... ¡Gracias por recordarme mi pánico!
-Tú lo que tienes es una sobredosis de querer llamar la atención.
Cabreada lo miro, con los ojos entornados, me levanto y salgo en busca de la azafata que está a dos pasos de mí, Justin vuelve la cabeza en mi dirección para saber qué es lo que hago.
-¿Podría tener un cambio de asiento? -pregunto, esperanzada de que haya alguno libre por cualquier parte del avión.
-Lo lamento señorita, pero no tenemos ninguna plaza libre.
-Oh -detrás de mi puedo escuchar la risita de Justin triunfal.
Vuelvo a mi asiento con la cabeza gacha, tras pasar por el lado de Justin me siento mirando a la ventana, no sin antes mascullar un ''imbécil'' con el que él me responde un ''gracias'' bastante irónico.
Después de unas largas horas de viaje en avión y otro ataque de pánico al aterrizar, logramos llegar a Francia, para ser más exactos, a París.
-¿Qué te apetece hacer primero? -dice Justin con cierta alegría.
-Soltar las maletas -contesto un poco borde.
-Me refería después de eso -su mirada es severa pero no añade nada más y yo no le contesto.
Caminamos hasta parar un taxi que nos lleva hasta nuestro lujoso hotel, y mayor es mi sorpresa al saber que compartiremos habitación ¡oh Dios mío! Justin y yo en la misma habitación, compartiendo cama, esto no puede acabar bien.
-¿Qué te parece? -dice tras dejar las maletas en el suelo.
-Que tiene pocas camas -añado buscando alguna puerta secreta.
-¿No crees que iba a ser un poco raro que pidiésemos dos habitaciones o una con dos camas?
-Sí, tienes razón, lo sería.
-De todas formas, siempre que quieras puedes dormir en el suelo.
-¡Justin! -le doy un pequeño empujón que le pilla desprevenido y le hace perder el equilibrio durante unos segundos.
-¿Acabas de empujarme? -dice con una mirada retadora.
-¿Qué? No, yo soy un ángel.
Se me acerca con paso sigiloso, como si fuese un gato a punto de atacar y lentamente doy pasos hacia atrás huyendo de él, hasta que topo con la pared y él sonríe victorioso, pero sin esperárselo huyo por el lado de la cama hasta colocarme al otro lado de la habitación, Justin ríe por mi astucia pero repite mi acción y se coloca frente a mí, ésta vez me acorrala contra la esquina de la pared y me carga como un saco de patatas mientras yo doy patadas y empiezo a gritar su nombre y que me suelte, y lo hace, sobre la cama mientras me hace cosquillas.
-¡Para Justin por favor! -varias lágrimas se me escapan de la risa, pero él no se detiene.
-¿Y qué me das si lo hago?
-No tengo nada para darte -las palabras suenan cortadas a causa de la risa.
-Entonces me temo señorita que, no podré soltarla.
-¡Por favor!
-Mm, puede, y sólo puede que lo haga si reconoces que soy el chico más guapo del mundo.
-¿Qué? ¡No voy a decir eso!
-Entonces no pararé -dice con burla.
-¡Está bien, está bien! ¡Justin es el chico más guapo del mundo!
-Muy bien -dice mientras me suelta.
Mi respiración agitada se va tranquilizando mientras me relajo y me seco las lágrimas de mi rostro.
-¡Nunca dije que Justin! -digo mientras corro dirección al baño y echo el pestillo.
-Maldita seas Jazmyn, ¡nunca te metas con Justin, lo pagarás muy caro!
-Puede que seas el mejor bromista, pero yo soy la más astuta -digo con burla.
-Eso ya se verá -dice pensativo.
Para molestar a Justin, decido darme una ducha caliente para así poder también, quitar el sudor y el mal olor a causa de las horas en el avión. Me doy una de esas duchas largas y reflexivas en las que incluso te atreves a cantar.
Al salir maldigo porque no llevé ninguna ropa conmigo al cuarto de baño y ahora solo tengo para cubrirme una toalla. Me seco el pelo con una pequeña y me cubro con la grande el cuerpo, lentamente abro la puerta esperando ver a un Justin cabreado, pero me sorprendo al ver la habitación oscura y vacía y a la vez, me relajo.
Cojo una de mis maletas, pero al abrirla mayor es mi sorpresa al ver que está vacía, ¿Justin habrá metido la ropa en los armarios? Algo en él me hace dudar mucho sobre eso, pero aún así, me acerco a comprobarlo y tal y como pensé, están vacíos, las maletas de Justin están tiradas a un lado de la cama con la ropa dentro. La puerta de la habitación se abre mientras yo me encuentro revolviendo todo a mi alrededor.
-¿Buscabas esto? -dice un Justin pícaro mientras muestra una de mis prendas -pues tendrás que venir a buscarlas.
-¡Justin! -grito mientras me dirijo en grandes zancadas hacia él -devuélveme la ropa ahora mismo -lo digo frustrada y cabreada pero a él no le produce ningún miedo y comienza a correr por los pasillos.
-Maldita sea -mascullo mientras corro tras él para intentar alcanzarlo y conseguir mi ropa.
Los pasillos del hotel están transitados y Justin y yo vamos provocando alboroto por allí donde vamos, todas las miradas están fijas en nosotros, pero sobre todo en mí ¡corriendo por los pasillos tapada tan solo por una toalla!
En cuanto alcance a Justin va a morir. De verdad que lo hará, vaya vergüenza la que estoy pasando.
Y sin esperármelo en una de las esquinas se encontraba él, que me coge en brazos mientras yo grito y me devuelve a la habitación y me tumba en la cama.
-Así aprenderás que no me la puedes jugar.
Está sobre mí, su respiración está tan agitada como la mía a causa de la carrera. Mis ojos se encuentran con los suyos, pero no puedo protestar.
-¿Dónde está la ropa? -mi respiración se tranquiliza, pero la cercanía de Justin no ayuda a que mi corazón se relaje en lo absoluto.
-En un lugar seguro.
-Justin...
Y me calla, pero me calla con un beso que me pilla desprevenida y que hace que mi corazón se agite más que nunca, porque es un beso robado, de esos que te dan cuando te quieren de verdad y no porque estás fingiendo frente a las cámaras.
Mi respiración antes relajada ahora se vuelve agitada a causa del beso, pero antes de que logre normalizarla Justin me vuelve a besar, y esta vez se lo devuelvo con más ganas que la anterior.
Lentamente se separa de mi y de debajo de la cama saca mi ropa.
-Aquí tienes -dice cuando se aleja y me lanza la ropa.
Cojo algunas prendas y me vuelvo al baño a vestirme, un tanto agitada y atontada por Justin. ¡Justin me ha besado dos veces y sin cámaras! Debo de estar soñando. Aunque también cabe la capacidad de que sea parte de la molesta broma, aún así ¡lo ha hecho! Y yo no puedo estar más eufórica.
Cuando salgo del baño Justin está tumbado sobre la cama con los brazos sobre la cara.
-¿Justin?
-¿Mm? -responde.
-Nada, pensé que estabas dormido.
-No, no lo estoy, ¿te importa si me doy una ducha?
-No, claro, yo mientras arreglaré la ropa.
Justin asiente mientras coge algo de la suya y se dirige al cuarto de baño. Chico listo.
Cojo toda la ropa que está tirada bajo la cama y sobre ella a causa del revuelo que hice antes y la ordeno y coloco en el armario, hago lo mismo con la de Justin y para cuando termino la puerta del cuarto de baño se abre y Justin arreglado sale por ella.
-¿Lista?
-Claro, pero... ¿qué vamos a hacer?
-¿Te apetece ver la Tour Eiffel?
-¡Me encantaría! -digo entusiasmada.

-Pues vamos entonces -dice mientras me tiende su mano y yo la agarro con gusto.

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¡Hola!
¿Pensaban que no iba a subir? Bueno en realidad era así, pero me aplazaron el examen del martes para la semana que viene, así que este finde sólo tengo que estudiar para un examen, por eso subí capi, pero tengo un examen muy importante de física y química el jueves y el viernes uno de matemáticas, y estoy completamente pegada en los dos exámenes, así que entiendan que este viernes, probablemente no suba, y que subiría el sábado como hice hoy, pero celebro mi cumpleaños así que... Y el domingo es realmente mi cumple y no voy a escribir, pero bueno, si encuentro un hueco durante la semana subiré o bien antes o el viernes y si no lo hago, no se preocupen que no es que vaya a dejar la novela, sino que no puedo subir. Bueno espero que les haya gustado el capítulo, un beso, les quiere
Patri~

viernes, 10 de enero de 2014

If you hate me, kill me. Capítulo trece

En el coche hay un calor agradable que es proporcionada por la calefacción, mi cuerpo se relaja y empiezo a entrar en calor, el frío había empezado a calarme hasta los huesos en el parque acuático. Una bonita melodía sale de los altavoces, melodía que no se puede cantar porque es tocada tan solo por un piano, noto como no soy la única que se encuentra a gusto, Justin también lo está, tanto que parece no querer salir del coche y en lugar de tomar rumbo a casa, coge otra dirección.
-¿Dónde vamos? -pregunto, pero en realidad es más la curiosidad lo que siento.
-¿Te apetece un McDonald's? - lo dice pícaro, y eso hace que ni si quiera dude la respuesta.
-Eso estaría genial -mi voz suena dulce, más de lo que nunca había sonado.
Para mi sorpresa, en lugar de aparcar el coche, pedimos desde él, nunca pensé que Justin permitiría que comiésemos en su coche, los hombres siempre son muy cuidadosos con los coches, parecen más sus hijos, y bueno, más aún teniendo un coche como el de Justin, porque vaya coche...
Avanzamos un poco más y aparcamos no muy lejos de allí para proceder a comer, esta vez, a diferencia de cuando vine con Justin aquí, como más despacio y cuidadosa, pero mi apetito es bestial, eso es algo que no se puede evitar.
-¿Cómo es posible que en un cuerpo tan pequeño y menudo entre tanta comida? -pregunta Justin perplejo, yo me encojo de hombros.
-Misterios de la vida, quizás se debe a que he tenido suerte -mi sonrisa se ensancha y la suya me acompaña.
-Pues sí, muy buena suerte diría yo, otras matarían por estar en tu lugar -suspiro ante sus palabras, la verdad es que ya me lo habían echado en cara muchas personas a lo largo de mi vida, pero yo nunca le tomé mucha importancia realmente, si no les tocó, y a mi sí, tampoco es que sea mi culpa o algo así.
-Lo sé, y en verdad lo veo una tontería, pero puede que quizás se deba al echo de que yo nunca tuve que experimentar dietas ni nada por el estilo.
-¿Nada de alimentarse de tofu? -pregunta riendo.
-Nada de tofu -suelto una pequeña carcajada que inmediatamente contagia a Justin y acabamos riendo como locos el uno del otro.
Acabamos nuestras hamburguesas y refrescos entre risas y bromas, con Justin era imposible no reír, él es simplemente tan... él.
-Justin, ¿te puedo hacer una pregunta? -digo, temerosa de ello.
-Depende de lo que sea.
-Cuando aquella vez me dijiste que nunca habías estado enamorado, ¿era verdad o mentías?
En su rostro se borra cualquier nota de broma y se pone serio para contestar, trago saliva a la espera.
-Bueno, el típico amor adolescente sí, pero...Ese sentimiento que te haga sentir que esa es la persona, no, en ese caso no la habría dejado escapar -en el final de su respuesta forma una leve sonrisa triste.
Vaya, y pensar que yo voy a dejar a Justin sintiendo todas esas cosas... Me hace sentir una pésima persona, quizás, quizás ya no vuelva a sentir algo así y todo acabe porque yo fui tonta y quise perder a la persona de mi vida. Tal vez ya nunca me enamore porque mi corazón le pertenezca a Justin, pero el suyo no me pertenezca a mi.
Triste historia, sí, pero realmente es así y es lo que hay, no podemos tener todo lo que queremos en la vida, por mucho que queramos que sea así, todo sería tan increíblemente fácil que no se le vería el chiste.
-¿Y tú? -pregunta, estaba tan sumida en mis pensamientos que había olvidado incluso la conversación.
-¿Yo qué? - frunzo el ceño intentando recordar lo que habíamos hablado para encajar la pregunta, pero no logro acordarme.
-Si alguna vez has estado enamorada -dice, sus ojos miel se posan en los míos y las descargas eléctricas vuelven a mí.
-Realmente sí, más de lo que me gustaría, bueno se podría decir que mi corazón ya tiene dueño -contesto, esperando que por nada del mundo me pregunte quién es ese alguien, pero para mi suerte, no lo hace.
No me había dado cuenta que durante la conversación nos habíamos ido acercando hasta que Justin se echa hacia atrás en su asiento, y yo hago lo mismo, nuestras narices habían casi topado.
-¿Y qué se siente cuando estás enamorado? -tras ver mi cara de perplejidad, añade -quiero decir, nunca lo he sentido y tengo curiosidad por saber, por si algún día lo siento para estar alerta.
-Bueno, creo que no es algo que se pueda definir -continúo dudando, tanto ante su pregunta como ante mi respuesta – cuando lo sientas créeme que lo reconocerás.
-¿Se sienten como mariposas picoteando en tu interior? ¿Como una corriente eléctrica? ¿Es como que no quieres que esa persona se aleje de ti nunca y no puedes estar un segundo alejado de ella sin echarla de menos?
Para no haberlo sentido nunca, sabe decir ciertas cosas de las que yo misma siento con él.
-Uhm sí, supongo que sí, según dicen cuando sientes eso hacia otra persona es como si ella te perteneciese, como si en algún momento fuese a venir a ti, pero no sé, realmente yo no creo eso.
-¿Es porque esa persona con la que tú sientes eso no te corresponde? - Justin estaba realmente raro, nunca me imaginé teniendo una conversación de amor con mi secuestrador mientras trato de explicarle que éste mismo no siente ese tipo de cosas hacia mí y que por eso no creo en el amor, de cierta manera.
-Puede ser, sí, puede que sea eso.
Vuelve a inclinarse hacia atrás en su asiento, otra vez habíamos vuelto a estar pegados y ni si quiera me había percatado, me inclino hacia atrás imitándolo e intento tener la mente despejada para poder controlar mi cuerpo.
-Interesante conversación -murmura, que extraño que se encontraba Justin, ¿se sentía emocionado? Tal vez podría decirse así, pero tampoco puedo decirlo al cien por cien segura. No estoy en la mente de Justin como para saber con certeza, uno nunca se puede fiar de las personas completamente por muy unidos que estén, siempre se puede mentir y no darte ni cuenta de que te has tragado sus palabras siendo todas y cada una de ellas mentiras.
-Sí, bastante – digo, mi vista se fija en un punto indefinido de la ventana del lado de Justin, el aparcamiento está casi vacío, debe de ser tarde ya.


-Creo que deberíamos irnos ya -dice tras pensar unos segundos.
-Sí, yo también lo creo -añado.
Justin arranca el coche y nos ponemos en marcha, frena frente a un contenedor para que yo eche los restos de comida y los plásticos que lo contenían. Las calles están casi desiertas, y los coches avanzan rápido deseosos de llegar a casa para poder descansar al fin.
-Deberíamos irnos de la ciudad.
-¿Qué? -me encontraba mirando la ventana pero tras sus palabras no pude evitar girarme hacia él y mirarlo con cara de incredulidad.
-Ya sabes, se va a producir el robo y no deberíamos de estar presentes para que no nos acusen.
-Sí, puede que tengas razón -más tranquila vuelvo a girarme hacia la ventana para contemplar la carretera desaparecer ante nosotros -¿dónde piensas ir?
-No sé, estaba pensando que tal vez podíamos ir a visitar a tus padres.
Toso fuertemente ante sus palabras, lo miro con los ojos como platos.
-¿Es que estás loco? No vamos a ir a ver a mis padres.
-Solo era una sugerencia -se encoge de hombros y vuelve a fijar la vista a la carretera que antes estaba puesta en mí.
-Tal vez deberías pensar otra.
-Sí, quizás tengas razón, ¿qué sugieres tú?
-No tengo ni idea.
-Bueno, ya se nos ocurrirá algo, pero deberíamos de salir mañana, para no ser muy llamativos.
-Sí, eso estaría bien.
-¿Qué te parece un tour por Francia?
-Me encantaría -lo miro con una enorme sonrisa, ir a Francia siempre fue mi sueño.
-Rumbo a Francia entonces -nuestras miradas se encuentran y no puedo evitar sonreír.


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¡Hola!
Pues aquí está el capítulo nuevo, espero que les guste, y bueno informarles de que probablemente no suba la semana que viene y la otra quizás, porque estoy de exámenes y no de los fáciles, necesito estudiar ya que tengo cada día de la semana un examen nuevo, de todas formas intentaré subir la semana que viene, un beso, les quiere
Patri~

jueves, 2 de enero de 2014

If you hate me, kill me. Capítulo trece

Su mano recorre una y otra vez mi mandíbula, y yo no puedo parar de rogar en mi interior que me bese. Y aún con sus ojos fijos en los míos, decide no hacerlo, baja la mano lentamente y la deja caer a un lado, mis ojos dejan de mirar los suyos. Poco a poco sus pasos se dirigen a una dirección totalmente opuesta a la mía, y así, me deja ir.
Mi corazón late asustado, mis ojos rápidamente son abiertos por el susto. Una semana. Tan solo es un sueño, un sueño que podría hacerse realidad en los próximos siete días. Se va... Me voy... No importa la forma en que se exprese, pero se acabó, lo que empezó como un secuestro acabó como en un sueño, viviendo una novela de película, pero que por desgracia, como en la vida real, no tiene un final feliz.
Mientras mi mente viaja por un montón de recuerdos que para mí, serán inolvidables, mi cuerpo se mueve dirección al baño, y tras una ducha, espero sentada en la cama. Un suave click me hace sonreír, esperando ver a Justin me llevo un gran chasco al ver que se trata de Peter, al que por cierto hacía tiempo que no trataba conmigo.
-Justin la espera -dice tras abrir la puerta para que salga.
Avanzamos por los pasillos en busca de su despacho, golpeo la puerta suavemente y tras entrar Peter desaparece detrás de mí. Justin está sentado en su habitual silla con libro en mano, me siento frente a él, que deja el libro sobre el escritorio y suspira.
-Interesante lectura -digo tras leer el título -pero no pareces muy entusiasmado con ella, ¿no te está gustando? -digo intentando romper el hielo.
-No es eso -se pasa la mano por el pelo dejándolo despeinado y proporcionándole un aspecto bastante sexy.
-¿Entonces? -pregunto algo extrañada por su respuesta, quizás no se trate del libro.
-No es nada, de verdad -sus ojos se posan en mí por primera vez desde que entré en la habitación.
-Rayita no te pone, ¿verdad? Yo sé que es eso -digo en tono bromista.
-Me pone mucho -dice con una sonrisa, yo se la devuelvo.
-Claro, es lo que tienen los personajes imaginarios, que todos te gustan.
-Tú también -dice, su mirada se desvía, pero la sonrisa sigue en su rostro.
-¿Yo también qué? -digo, más perpleja por sus palabras que por no entender el significado de ellas.
-Nada, cosas mías no te preocupes -sus ojos se vuelven a posar en mí.
Mi corazón no puede evitar estar feliz, ¿yo le gusto? Quizás, quizás sea mentira o una broma, ya que mientras lo dijo su mirada no sostenía la mía y su sonrisa seguía puesta en él. Debe de ser eso. Pero como la tonta princesa que me creo, espero que sus palabras sean ciertas para convertirlo en mi príncipe.
-¿Vamos? -se levanta de la silla, ahora puedo ver sus jeans color oscuro y su camisa color rojiza, pero mi vista no llega a sus pies, aunque no me es muy difícil deducir que va acompañado de sus habituales supras.
Nos dirigimos en coche hacia la gran ciudad, pero para mi sorpresa, paramos en un grandísimo parque acuático.
-Justin, pero yo no tengo biquini -digo molesta.
-Tranquila, ya te traje yo uno -dice mientras revolotea sus ojos hasta ponerlos en blanco.
Entramos y Justin me introduce en un lugar para cambiar mi ropa por un bonito biquini color azul, cuando salgo no puedo evitar reír al ver que él lleva un bañador del mismo color que el mío. Agarra mi mano y caminamos por el parque acuático en busca de algo interesante para ambos. Entonces lo vemos, a lo lejos, un tobogán enorme en el que hay que tirarse en un rosco color amarillo por parejas y que acaba en una piscina.
-Justin, quiero ir a esa -digo mientras la señalo, él sonríe asintiendo y nos dirigimos hacia ella.
Subimos la gran escalera que hay hasta llegar hacia arriba, la altura hace que se me revuelvan las tripas, pero el apretón de Justin hace que todo cobre sentido. Cuando llega nuestro turno ambos nos sentamos y empezamos a caer hacia bajo, no puedo evitar gritar, adrenalina, eso es todo lo que siento al caer, y mi cuerpo vuela hacia arriba en busca de la piscina tras el salto mortal que tiene el tobogán, haciendo que trague más agua del que realmente me gustaría, pero mi risa es notable cuando levanto mi rostro y mi cuerpo del agua en busca de la salida.
La mano de Justin busca la mía y rápidamente la encuentra, caminamos hacia algo más tranquilo, parece un castillo de princesa e inmediatamente me siento como una, y subiendo en la torre con Justin a mi lado me siento como en un cuento de hadas. Una cascada hace que ambos acabemos empapados de la cabeza a los pies pero realmente no importa, se siente refrescante, hay una ventana que nos deja ver todo a nuestro al rededor, pero yo solo tengo ojos para él. Mis ojos y los suyos, se encuentran, y no puedo evitar sentir la carga eléctrica que siento cada vez que eso ocurre, lentamente él se acerca a mí, y me besa, lo hace como si de un momento a otro yo fuese a desaparecer de su vista, como si yo solo estuviese en su mente y de un momento a otro se despertase, pero no, es real. Cuando sus labios dejan los míos no puedo evitar sorprenderme al ver como muerde mi labio inferior para acabar con el beso.
La cascada nos sigue mojando, pero nada importa a nuestro al rededor, porque yo solo tengo ojos para él y él solo tiene ojos para mí. Poco a poco me separo de él, pero ni mi corazón ni mi respiración están relajadas. Se siente tan bien besar a Justin. Su mano vuelve a sujetar la mía con fuerza, como si intentase retenerme, para luego salir del castillo y dejar nuestro cuento de hadas allí.
Damos vueltas y vueltas hasta acabar rendidos, tumbados en el césped mojado contemplamos como el día pasa, como los momentos se acaban y las personas se van. Su mano recorre mi pelo una y otra vez, el frío empieza a hacerse notable pero a mí me da igual, la electricidad que él me transmite es la suficiente como para hacerme entrar en calor. Mis ojos se mantienen cerrados para retener y sentir todo lo posible sus caricias.
-Deberíamos irnos ya -dice, pero en su voz se nota que no tiene ni la menor intención de hacerlo, y que desea tanto como yo quedarse así, para siempre.
-Sí, deberíamos -digo, con el mismo tono que él.
Pero finalmente, tras un rato más decidimos salir a causa de la oscuridad ya notable en el ambiente. Y con nuestras manos juntas, me di cuenta de que encajaban a la perfección.

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¡Hola!
Sé que el capítulo es muy corto, y tal vez un poco soso, pero bueno tened en cuenta de que subí un día antes de lo normal y que además, estoy mala. En este capítulo me he basado en una conversación que he mantenido, que me ha dado inspiración a escribir esto, así que ¡muchas gracias! Muchas gracias a todos por leer, espero que hayáis empezado bien el año, un besito, les quiere
Patri~