Mi corazón se acelera.
Una semana. Eso es lo que ha pasado desde que llegué aquí por
primera vez, y tras varias clases de defensa y preparaciones :ya
estamos listos. O al menos, deberíamos. Pero no hay tiempo para
asegurarnos de que lo estamos, porque de lo contrario podría ser
demasiado tarde y sinceramente, mi mente y mi cuerpo no reaccionan de
acuerdo con ésta elección, el dolor y el miedo es poderoso, pero
más aún lo es el amor. Mi cabeza gira a una velocidad mágica,
miles de recuerdos recorren mi mente, porque quien está a punto de
salvar a mi hermana, o de tener la oportunidad de hacerlo, soy yo.
Sólo yo.
Y el miedo, de perder mi
vida por el camino, o de simplemente no llegar a salvar la suya, es
tan grande, pero tan tan grande, que ni la persona más fuerte lo
podría soportar. Y no, no voy a llorar por más que las lágrimas
pidan salir de mí.
-¿Estás lista? -es
Elliot quien habla, me mira con tristeza, pero a la vez puedo ver el
miedo a través de sus ojos, está tan asustado como yo.
-No lo sé -mi voz suena
rota, pero no puedo dejar que me delate, carraspeo y vuelvo a decir
la frase con más claridad -¿y tú?
-No lo sé -dice, imitando
mi frase. Agarro su mano con fuerza, transmitiéndole todo el cariño
que puedo.
-Todo saldrá bien -es lo
único que puedo murmurar, antes de que mi forzada sonrisa no se
mantenga más en su lugar y desaparezca.
-Estoy seguro de eso -y es
él quien sonríe, pero su sonrisa no es falsa como la mía, es
verdadera, una sonrisa que transmite paz y serenidad, con la que
tranquilamente podrías soñar toda la noche y aún así, no cansarte
de ella.
Suspiro, mi cabeza se
mantiene cabizbaja, hasta que él, con toda la suavidad del mundo,
como si mi rostro fuese de porcelana, lo sube, y lentamente seca una
lágrima traicionera, que yo no sabía que existía.
-Gracias -murmuro. No
tengo respuesta, pero no me molesta, ya que el silencio que nos
invade no es incómodo, sino reconfortante.
Se oye el ruido de la
puerta, y un trajeado Michael entra tras ella.
-Seguidme -su tono no es
amigable, ni simpático, ni si quiera tranquilizador, pero no queda
más remedio que hacerle caso y avanzar.
Y ya no hay marcha atrás,
porque después de escaleras, y escaleras y más escaleras, llegamos
hasta la temible sala.
La mano de Michael se
desliza por una pantalla táctil, marcando una fecha que aunque no me
diga, ya sé cual es.
-¿Preparados? -tengo la
tentación de negar con la cabeza, pero finalmente asiento -Voy a
ajustar el tiempo a un minuto, observad todo lo que podáis y no os
alejéis del portal, e inmediatamente luego vendréis y me
informaréis de lo que habéis visto.
-De acuerdo -decimos ambos
mientras nos acercamos al azulado portal.
Y de un instante a otro,
me encuentro flotando en una espesa negrura mientras mi cuerpo da
vueltas y siento una extraña sensación en el estómago, que me hace
temblar, hasta que finalmente acabo aterrizando en un duro y frío
suelo.
Una capa blanca recorre
todo, y mi pelo poco a poco va tomando ese bonito color. Altos
árboles se alzan a nuestro alrededor y el paisaje es tan bello, que
hace revolcar a mi corazón. No me importaría quedarme aquí por
siempre. Pero presiento que ese por siempre sólo durará unos
minutos como el frío de la nieve me siga calando. A unos metros de
nosotros hay un asombroso lago, que poco a poco se va congelando y va
adquiriendo el color del lugar. Noto la presencia de Elliot a mi
lado, pero ambos estamos demasiado ocupados admirando el paisaje como
para decir palabra alguna, y sin darnos cuenta, el minuto pasa. Pero
antes de eso, puedo observar a una bella muchacha, al fondo del lago,
su piel es tan blanca como la nieve que nos rodea, sus ojos, por más
lejos que nos encontremos, transmiten el brillante azul. Su pelo es
largo y negro, haciendo destacar aún más sus bonitos ojos, y lleva
un bonito vestido color rojo acompañado de sus labios del mismo
color. Y como un espejismo, de repente desaparece, dejándome
completamente confusa.
Entristecida, por
desaparecer de aquel bonito lugar y a la vez extrañada por la
aparición de aquella muchacha, tengo que volver al blanco de las
feas paredes y no al de aquella mágica y especial nieve, entro a
aquel maldito portal, que tanto me llega a trastornar.
Y tras relatar todo
aquello que nuestra pupilas pudieron captar, nos dejan descansar para
mañana volver a por más.
Y ya en mi cama, no puedo
evitar soñar con aquella muchacha.
*********************************************************************************
¡Hola!
Antes que todo, perdón por no haber subido el viernes, pero es que estaba de feria y lo último que he pisado ha sido mi casa, ya de vuelta a la rutina pues aquí les subo el capi del viernes, aviso de que en dos semanas me voy a Francia de intercambio y no podré subir capítulo, para que luego no me reclamen xD pues nada, que siento que sea corto, espero que les guste, un besazo, les quiere
Patri~