The story of my life

sábado, 12 de abril de 2014

Me llaman la gafe. Historia tres

Mi mirada recorre las estanterías del supermercado de arriba abajo, atún, tomate y patatas son algunos de los ingredientes que voy cogiendo. El carrito está completamente lleno cuando me coloco en la cola para pagar, espero, impaciente hasta mi turno. Poco a poco voy colocando en bolsas las cosas, que luego meto dentro del carro para pagar y poder volver más deprisa a casa.

-Son ciento treinta y dos euros con cincuenta -señala la mujer que está detrás de la caja, lleva recogida una coleta alta que se mueve al son de sus movimientos.

-Muy bien -mi mandíbula se descuadra un poco al escuchar el precio, suerte que cogí ciento cincuenta por si las moscas. O mejor dicho, que debería de haber cogido, ¡porque el monedero no está! ¡no está!

-¿Hay algún problema? -dice la mujer esperando, con el ticket en la mano.

-¿Qué? No, no, ninguno.

Mis manos se deslizan con rapidez por el bolso, buscando el monedero rosa pastel que me compré hace dos semanas. Pero sin obtener ningún resultado, maldigo varias veces y me golpeo en la cabeza, al recordar que tonta de mí, seguramente lo había dejado en el coche.

-Perdón señorita, pero tengo que seguir trabajando -señala su reloj, impaciente, no aparta su mirada de mí en ningún momento.

-Me he dejado el monedero en el coche, si me deja ir a buscarlo...

-No pretenderá robar, ¿verdad? ¡Seguridad! -pulsa un botón rojo, y al fondo aparecen dos hombres corpulentos.

Asustada, agarro el carro con una mano, y el bolso con otra, haciendo una maniobra para dar la vuelta y empezar a correr. Esquivo a niños pequeños y madres al teléfono, abuelas con bastones y adolescentes abrazados. Mi huida provoca un caos en el supermercado, y de un momento a otro, todos me dan caza.

Diviso las puertas a unos metros de mí, y las cruzo con agilidad, chocando con una mujer subida a unas escaleras, que acaba en el suelo.

-¡Perdón, perdón! -grito mientras consigo pasar las puertas y pisar el duro asfalto, el coche está a unos simples pasos de mí, lo abro con el mando y cojo las bolsas antes de llegar para tirarlas al vuelo en los asientos traseros, le doy una patada al carrito y arranco a toda velocidad, y tras un giro brusco, consigo salir de los aparcamientos dejando a los guardas atrás.

En unos minutos consigo llegar a casa y depositar las bolsas en la mesa de la cocina, suspirando coloco una mano en mi frente, secando el pesado sudor, saco el móvil de uno de los bolsillos y... ¡Descubro el monedero justo en el otro!


¡Bendita sea mi buena suerte! 

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¡Hola!

Aquí les traigo un capítulo de estas pequeñas mini historias, espero que les guste. Iba a subir el capítulo ocho de viaje para dos en recompensa de las muchas visitas que está teniendo últimamente el blog, pero he decidido dejarlo guardado porque en breves empieza aquí la feria y prefiero tenerlo reservado por si no puedo escribir, poder subir. Mil gracias por aguantar mis historias, espero que les haya gustado, un besazo y un abrazo, les quiere

Patri~

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