Alguien tira de mi pierna, escucho ruido a mi alrededor pero no logro identificarlo, la cabeza empieza a darme vueltas, abro lentamente mis pesados párpados, miro a mi alrededor y veo que estoy en la celda, solo que hay un intruso en ella, Peter.
-¡Por fin! -dice molesto mientras bufa.
Froto mis ojos mientras me siento sobre el colchón, suelo tener el sueño pesado.
-¿Qué pasa? -digo tras un bostezo con la voz ronca.
-Vamos, tenemos que arreglarte -tira de mi brazo consiguiendo que me ponga de pie.
-¿Arreglarme para qué? -Varias imágenes llegan a mi cabeza de la tarde anterior, Justin, hoy empezaba nuestro plan -oh, ya.
Tira de mis muñecas tan fuerte como todas las otras veces, estoy tan dormida que ni si quiera me molesta, subimos por los mismos pasadizos pero esta vez no nos dirigimos al despacho de Justin, sino que a unos pasillos más lejanos.
Entramos en una habitación, un vestidor para ser exactos, Peter me dice que coja algo que me quede bien y que sea bonito, ya que vamos a pasear y luego a un restaurante. El vestidor es enorme, me dirijo hacia las perchas y me doy cuenta de que hay ropa de muchas formas y tamaños, con los zapatos pasa igual. Cuando elijo la ropa me lleva hacia un baño y me dice que me duche y me lave los dientes, lo cual agradezco mucho.
El baño es gigantesco, una gran bañera (más bien parece una piscina) está colocada al fondo, me lavo el pelo, salgo de la ducha y me visto con unos vaqueros negros, una camisa verde y unas sandalias del mismo color que la camisa. Con la toalla seco mi pelo que con mis manos y un poco de espuma que encuentro lo rizo, encuentro un cepillo de dientes sin usar, lo saco de la caja y me los lavo, doy por echo que no hay maquillaje después de revisar casi el baño entero, luego salgo encontrándome a Peter esperando.
-Vamos, Justin la está esperando.
Avanzamos un par de pasillos más, estoy esperando junto con Peter en lo que parece ser una sala de estar, hay grandes sofás blancos con pequeñas mesas de té negras, hay cuadros muy curiosos colgados, juraría que algunos de ellos son de grandes pintores.
Pude descifrar algunos pintores como Pablo Picasso ,Paolo Uccello ,Leonardo da Vinci , no suelo mostrar interés por los pintores, pero debo de decir que los cuadros de Pablo siempre me han llamado la atención tienen un estilo único que nadie logra conseguir, ¿serían originales? Seguramente. En la espera de Justin observo con detenimiento estos hermosos cuadros que realmente adoro.
Escucho unos pasos e inmediatamente dejo de prestar atención a los cuadros, Justin aparece a través de las puertas corredizas, va vestido con unos vaqueros negros, una sudadera blanca y unas supras del color de la sudadera, para terminar lleva sus habituales gafas de sol negras, que en mi opinión, prefiero que no las lleve, para así poder perderme en las profundidades de sus ojos miel.
Justin y Peter hablan en susurros sobre algo, yo solo permanezco a la espera y sigo contemplando estos maravillosos cuadros, quién sabe cuando podré volver a verlos.
-¿Lista? -dice y asiento, me agarra del abrazo y me lleva fuera de la mansión, donde como la primera vez que entré (vaya, parece que fue hace mucho desde eso) se encontraba una gran fuente en el centro de un enorme jardín, salimos de allí y nos montamos en un deportivo rojo, me hace sentarme en el copiloto, Justin decide dejar el techo en lugar de hacerlo descapotable, en el interior me decepciono.
-Vamos a ir al centro, pasearemos un rato por el parque comiendo helados, allí nos podrán ver todos, fingiremos estar enamorados, iremos al centro, pasearemos por las tiendas compraremos un par de prendas, luego almorzaremos en un restaurante del que ya reservé mesa, y luego volveremos aquí.
Asentí memorizando el plan, es fácil, tampoco creo que me pueda equivocar con eso.
-También te aviso de que si intentas escapar, no duraré en volarte la cabeza -dice como si nada, vuelvo a asentir, tampoco pensaba desaprovechar la oportunidad de ser la pareja de Justin, aunque sea un montaje.
Veinte minutos de incómodo silencio después, llegamos al gran parque, Justin aparca y me pide que me quede en el coche, cosa que hago, me estoy jugando mucho en esto.
Sale del coche, se dirige a mi puerta, la abre como si fuera un caballero y me tiende su mano, la agarro y salgo del coche, Justin cierra el coche y paseamos bajo unos grandes árboles, sintiendo la fresca y mojada hierba a nuestros pies, Justin me da la mano y paseamos hasta que encontramos un heladero.
-¿De qué quieres el helado mi amor?
-Mm, quiero de chocolate -digo con una sonrisa de boba, son los efectos del chocolate en mi.
-Pues que sea un helado de chocolate para la princesa -dice con un tono dulce en la voz, wow ¿ese es Justin?
Solo pide un helado, por lo que entiendo lo que pretende hacer. Le tiende el dinero al heladero, me da mi helado y caminamos hasta un banco, lleno la pequeña cuchara de plástico pero en vez de dirigirla hasta mi boca, la dirijo hasta la de Justin, todas las miradas están puestas en nosotros.
-Toma mi amor -digo lo suficiente alto para que todos nos escuchen. Justin abre su boca y come el helado.
-Mm, que rico, como tú -dice y me mira coqueto.
Yo suelto una risita y lleno otra cucharada pero esta vez para mi, y entre cucharadas para él y para mi, terminamos el helado.
-¿Te apetece un paseo, cariño? -me dice mientras muestra una sonrisa traviesa, ¿qué estará tramando?
-Claro -nos levantamos del banco, y Justin me coge de la cintura, con todas las miradas aún puestas en nosotros, caminamos por el enorme parque.
Nos situamos en la zona donde hay más gente, tendemos una manta en el césped y nos tumbamos sobre ella, Justin permanece a mi lado y me sigue abrazando, estamos mirando las nubes.
-Mira esa de ahí, parece un avión -le digo señalando una gran nube.
-Sí, y aquella otra parece un cerdito volador -reímos por su comentario, mientras pasamos un rato más diciendo a que se parecen las nubes.
Justin se gira y queda de cara hacia mi, me sonríe y yo me giro hacia su lado también, me acerca hasta él y mi corazón se acelera, hace como si me susurrase algo al oído y yo río como si hubiese dicho algo gracioso, me mira a los ojos y lentamente se acerca a mi, está a unos milímetros de mi y puedo oír su respiración, mi corazón late tan fuerte que parece que va a salir del pecho, Justin cierra los ojos y yo hago lo mismo, luego siento sus labios sobre los míos, unidos en un dulce beso, no es salvaje, ni soso, es simplemente tierno. Separa sus labios de los míos lentamente y cuando abro los ojos veo que él ya los tiene abiertos, se lame sus labios lentamente y me abraza.
Que lástima que todo sea una actuación, porque he de decir que incluso yo me la creí. Aunque igual... Debería de pensar que todo es real, y vivir aunque sea por unos momentos en un sueño.
Permanecemos abrazados sin decir nada un rato más, luego nos levantamos para dirigirnos a comprar ropa.
Su mano agarra mi cadera y me atrae hacia él, se ha vuelto a colocar las gafas que antes se había quitado para poder ver bien las nubes, andamos al rededor de diez minutos mientras comentamos historias que ''hemos vivido juntos'' y nos decimos cosas dulces.
Realmente parecemos una pareja enamorada, vaya, si no fuera porque lo sé, pensaría que lo está.
-¿Te apetece entrar a esta tienda? -me dice señalando una, yo me encojo de hombros y entramos.
Es bonita y acogedora, prendas de todas las tallas y colores se extienden a mi alrededor.
-Mira princesa, este vestido parece bonito -dice Justin señalando un vestido rosa, no es ni elegante, ni vulgar, más bien para dar un paseo -ven, vamos a probártelo.
La dependienta nos lleva hasta los probadores, donde Justin me hace probarme el vestido. Es bonito y me queda muy bien, tiene unas pequeñas mariposas en el vuelo, y el rosa combina con el color de mi piel. Salgo con él puesto como Justin me había dicho que hiciese.
-Vaya -dice mirándome de arriba abajo – estás preciosa, quiero decir, más de lo que ya eres, tenemos que buscar unos zapatos para él.
Me hace salir con el vestido puesto hacia la zona de los zapatos, encuentro unos tacones que combinan perfectamente y Justin decide que debo quedarme vestida así, luego de pagar las prendas, salimos de allí, con la bolsa de la tienda, pero en ella en lugar de ir estas prendas, van mis anteriores ropas. Justin carga la bolsa y con su mano libre coge la mía, caminamos algunas tiendas más para comprar complementos que Justin me hace poner.
-Ven, vamos a echarnos una foto -dice Justin y yo asiento sonriendo, saca su móvil y pide a un hombre que nos tome una foto.
Luego de eso caminamos hasta el restaurante que no se encontraba muy lejos, un hombre nos atiende y nos lleva hasta nuestra mesa, Justin como todo un caballero me ayuda con la silla y luego se sienta en la suya.
-Si no te importa cielo, ya pedí la comida en la reserva, tiene que estar al venir -dice sonriendo -espero que te guste lo que pedí.
-¿Y qué pediste exactamente?
-Es una sorpresa -sonríe dulcemente, mientras desde el otro extremo de la mesa agarra mi mano.
El restaurante está completamente lleno de gente rica e importante, algunos nos miran de reojo y otros fijamente , traen la comida que sinceramente no tengo ni idea de lo que es, pero sabe genial. El almuerzo lo pasamos diciendo cosas bobas.
Cuando terminamos caminamos abrazados como la pareja más enamorada del mundo, al salir del restaurante Justin me da un beso casto en los labios, beso que deja que desear. Sintiendo todavía el roce de sus labios sobre los míos, andamos dirección al coche, me abre la puerta, pero antes de dejarme entrar, me agarra de la cintura y me besa apasionadamente tomándome por sorpresa y dejándome sin respiración, cuando termina nuestras respiraciones son agitadas y pesadas, me monto en el coche, cierra la puerta y va hacia la suya, arranca y salimos a toda velocidad.
-¿Crees que lo hicimos bien? -le pregunto cuando llevamos unos minutos en silencio.
-No lo sé, supongo que si.
-Todos nos miraban, pero no vi a nadie que nos tomase fotos -digo no muy convencida.
-Eso es porque estaban ocultos, cuando te ibas a montar en el coche vi algo de moverse entre los arbustos así que decidí besarte, ya tienen su exclusiva, creo que lo hemos conseguido.
Asiento, algo ¿decepcionada? Por dios Jazmyn, todo esto es un montaje, ¿creías que te iba a besar porque le gustas? Pues tal vez si... La punzada en el corazón me está matando, y esta vez el camino a ''casa'' se me hace más corto de lo previsto.
Cuando ya divisaba la mansión a lo lejos, se me ocurrió una pregunta.
-Oye Justin... ¿Quién es Marie?
-Eso no te importa.
-Lo sé, pero es que da un poco de … Miedo.
-No te hará nada -dice mientras aparca.
Entramos a la mansión, Justin me hace entrar a su despacho y él sale para hacer algo, minutos después vuelve a entrar.
-Mañana volveremos a salir -dice mientras se sienta en su silla giratoria.
-¿Dónde iremos? -digo y hago un gesto desagradable al ver que pretende encender una de sus ''sustancias''.
-Iremos a un Spa, el más lujoso de la ciudad -asiento – almorzaremos en algún restaurante de comida rápida, luego entraremos al cine daremos un paseo e iremos a un concierto.
-¿Un concierto? ¿De quién? -digo extrañada.
-De mi gran amiga Miley Cyrus -da una calada a sus sustancias, y expulsa el humo en mi dirección -he pensado, que será mejor que te de una habitación para mantenerte limpia, y así no pasarás miedo por Marie -añade.
-Oh -digo sin saber que decir.
Justin se levanta, y me hace acompañarlo, andamos un par de pasillos y entramos en una puerta, hay una cama de matrimonio de colcha blanca situada en el fondo, grandes estanterías con libros cubre una pared, hay un pequeño sofá de terciopelo (blanco también) con una pequeña mesa delante, al lado del sofá hay una lampara de pie, más al lado hay dos puertas, una da a un vestidor del tamaño de mi antigua habitación, lleno de ropa y zapatos de todo tipo, y la otra puerta da a un pequeño (nótese la ironía) baño, con una bañera grande, no obstante más pequeña que la del baño de esta mañana, un retrete y un lavabo con un gran espejo, hay un pequeño armario de color blanco donde supongo que dentro hay toallas, champú etc.
-Esto no quita el hecho de que vayas a estar encerrada, porque lo estarás, solo que en esta habitación, era la de invitados, hice traer ropa de tu talla y zapatos de tu número.
-¿Y la comida? -digo mientras lo miro.
-Te traerán el desayuno, saldrás conmigo para el almuerzo y la mayoría de las veces cenarás aquí, a no ser que salgamos de noche -dice y se encoge de hombros.
-Está bien -digo y le sonrío.
-Recuerda, mañana salimos -dice como modo de despedida.
Me tiendo en la cama escuchando el click de una cerradura, abro el cajón de la mesita de noche para saber si hay algo, encuentro un reproductor de música junto con unos cascos, sonrío y le doy las gracias mentalmente a Justin, miro las listas de canciones y encuentro carpetas con varios cantantes, Avril Lavigne, Selena Gomez, Miley Cyrus, Justin Timberlake, Katy Perry, y más variados, habían incluso melodías de Mozart, abro la última carpeta extrañada de que no tenga nombre, las canciones tampoco lo tienen, reproduzco la primera canción y la dulce melodía de One Time me sorprende, y con la dulce voz de Justin quedo rendida en un dulce sueño.
*********************************************************************************
Perdooooooooooon, ya sé que me retraso muchísimo, casi diez días, pero joder he estado super atareada, y tenía bastantes exámenes no he podido ni respirar, entre eso y las salidas,( porque tengo una vida social xD) pues no me dio tiempo a publicar, por eso les traigo dos capítulos, el cuatro y el cinco, espero que los disfruten y les gusten, mis disculpas otra vez, y decirles que a partir de ahora subiré una vez en semana porque ya no puedo dedicar tanto a escribir por más que quiera, tengo otras obligaciones, mil gracias por la espera, porque yo también sé lo que jode que te hagan esperar, en fin, en una semana nos vemos ñ.ñ no sé que día, porque esta semana es Halloween, pero bueno, ya a la larga les diré un día en concreto que subiré, en fin que ¡hasta la semana que viene! Les quiere,
Patri~
lunes, 28 de octubre de 2013
If you hate me, kill me. Capítulo cuatro
Justin
da vueltas por el despacho pensativo mientras acaricia su barbilla,
empieza a marearme, susurra maldiciones e insultos que yo jamás
habría utilizado y que a penas había escuchado de otras personas,
suelta una serie de ''mierdas'' mientras se detiene, me mira y vuelve
a repetir todo el proceso.
-¿Quieres
parar? -digo atacada por su repentino nerviosismo.
-¿Es
que no ves que intento pensar? -se detiene y me atraviesa con la
mirada, de un segundo a otro se volvió loco, definitivamente este
chico es bipolar.
-¿Se
puede saber que pasa? Ahora soy ''tu cómplice'' se supone que eso me
da derecho a saber ciertas cosas.
-No,
no te da derecho a nada, ¿Y quieres callarte de una vez?
-Lo
haré cuando tú dejes de dar vueltas por la habitación como un loco
al que están a punto de encerrar.
-Vale,
bien -apoya las manos en el escritorio y baja la cabeza -¡Eso es!
¡ya lo tengo!
-¿Que
se supone que tienes exactamente? -digo mientras lo miro entre
confusa y perdida.
-Bien,
este es el plan -dice mientras emocinado se agacha a coger una serie
de planos y papeles.
-Espera
espera, ¿qué plan, qué dices?
-¡Dios,
que te calles!
Suelto
un bufido enorme, me inclino hacia atrás en mi silla y hago como si
estuviese sola en el despacho, me estaba sacando de quicio y créanme
que eso no es para nada bueno.
-Necesito
que me prestes atención -dice mientras señala unos planos -ven
aquí.
Me
levanto de la silla y me acerco hasta él.
-La
pasma (gracias a ti) está a punto de pillarme, sospechan de mi desde
hace bastante tiempo y no puedo permitir que me atrapen después de
lo duro que trabajé durante todo este tiempo, así que tú y tu
maldito trasero intervendrán para salvar lo que estoy a punto de
perder, así cumplirás tu ''condena'' y te dejaré en libertad.
-¿Y
qué es exactamente lo que tengo que hacer? -digo con interés al ver
que me están abriendo una puerta directa a la libertad.
-Si
ellos -dice refiriéndose a la policía -ven que he encontrado pareja
y que mantengo una vida normal y tranquila me dejarán en paz, y
cuando se descuiden daremos el mayor golpe que existe, atracaremos el
banco más importante del mundo, y tú -me señala- me ayudarás a
hacerlo, así dejándote en total libertad.
-¿Y
cómo estás tan seguro de que en cuanto salga de aquí no te
delataré?
-En
primer lugar, porque fuiste mi cómplice y eso tendría condena para
ti, y no una bonita que digamos – muestra una sonrisa de medio lado
-y en segungo, porque para entonces estarás tan locamente enamorada
de mi que no serás capaz de decir nada.
Justin
Justin... Llevo diez años enamorada de ti, pero está claro que no
me tomaste en serio cuando te lo dije... Lo que en realidad es un
punto a mi favor.
-Eso
habrá que verlo -sonrio maliciosamente -¿Y cuándo empezamos?
-Ahora
mismo.
Me
señala varios planos del banco, pasadizos y demás, intentamos idear
el gran plan pero no logramos obtener mucho.
-¿Cuándo
sería eso?
-Debe
de ser dentro de un mes, hemos conseguido infiltrarnos y tan solo
tenemos una oportunidad, que desde luego no pensamos desaprovechar,
después de pasar dos años cavando túneles y consiguiendo datos.
-¿¡Un
mes!? Es imposible, no podremos hacerlo.
-Uno
nunca pierde la fe, desde luego que lo haremos, no te preocupes.
-No
se yo...
-Mañana
iremos a Manhattan y pasearemos como una pareja feliz donde todos nos
puedan ver para así distraer a la policía y no levantar sospechas,
el gran Bieber no podrá dar un golpe si está enamorado, eso es lo
que les quiero hacer creer -sus ojos obtienen cierto brillo al
hablar, quizás sea vicio o tal vez lujuria.
-Eso
no quita el hecho de que te tengan vigilado -digo no entendiendo del
todo su plan.
-Lo
sé, tendré que tener cuidado, pero no vendrá mal aparecer después
de tantos meses y con una pareja, así pensarán que el tiempo que
estuve fuera fue para conquistarte y no sospecharán de mi en cuanto
al reciente robo, y tampoco pensarán que esté apto para pensar en
un nuevo golpe estando enamorado.
Ahora
si tenía sentido lo que me decía, era un muy buen plan después de
todo, pero el robo... No lo veo ciertamente posible.
Después
de pasar varias horas más discutiendo sobre el plan, volvieron a
encarcelarme, vaya, pensé que después de todo tendría algún que
otro lujo, pero ya veo que me equivocaba, Peter me había soltado con
la misma o con incluso más brusquedad que con la que me había
sacado, empezaba a odiar a ese tipo, con unos tan amable y con otros
tan jodidamente demente, debe de tener serios problemas mentales.
Luego
de una hora de aburrimiento y silencio, la cena llegó que se basaba
en... ¿Qué mierda era eso? Jesús, tenía una pinta horrible, no sé
si vale la pena arriesgarse a probarlo, definitivamente Peter me
quería borrar del mapa. Me armo de valor y lo pruebo, y sabe aún
peor de lo que se ve y mira que eso ya es decir, hago terribles
muecas pero poco a poco me lo como, al fin y al cabo nunca se sabe
hasta cuando volveré a comer. Me doy cuenta de que a Marie no le
habían traído cena, al igual que tampoco almuerzo y por eso cuando
me trajeron el almuerzo no me di cuenta de que tenía compañía.
-¿Por
qué tú no tienes comida? -le pregunto dejando el plato a medias.
-Yo
tengo una comida diaria -dice mientras me mira indiferente como si
realmente no le importase.
-Toma
-le digo mientras le tiendo mi comida y ella niega varias veces así
siendo incapaz de convencerla -al menos bebe agua -tampoco soy capaz
de lograrlo por lo que me doy por vencida -como quieras...
-De
todas formas, gracias, ha sido un gesto muy bonito.
-No
hay de qué, supongo.
Termino
de comer esa,horrible cosa, porque no tiene otro nombre, y me tiendo
en el sucio y roto colchón, estoy prácticamente muerta de calor
¿cómo podrá estar Marie tan tranquila mientras yo no hago más que
dar vueltas y abanicarme con las manos? Pienso en la opción de
rociarme con el agua del retrete, pero luego me doy cuenta de que es
algo demasiado asqueroso, prefiero morir de calor.
Finalmente
el sueño y el cansancio me vencen quedando así plácidamente
dormida, bueno, ''plácidamente'' el colchón prácticamente mata
lenta y dolorosamente mi espalda, pero aún así intento no darle
mucha importancia, y con el dulce rostro de Justin en mi mente logro
soñar.
sábado, 19 de octubre de 2013
If you hate me, kill me. Capítulo tres
-¿Qué
es todo esto? -ladeo el rostro para no seguir contemplando su penoso
estado, ya que mis ojos se envolvían en dolor al ver el sufrimiento
que debió de pasar, ¿Cuánto tiempo llevaría aquí? Por su pelo
deduzco que mucho, pero igual... Ya lo tenía largo desde antes.
-No
tengas miedo de mi... Recuerda que estoy encarcelada -hago una mueca
que ella no logra ver gracias a que le estoy dando la espalda,
lentamente me vuelvo hacia ella, cada vez que veo su rosto, que miro
sus oscuros y vacíos ojos, se me encoge el corazón .
-¿Qué
es todo esto? -sigo insistiendo al ver que no contesta mi pregunta,
ella mira hacia sus descalzos y pálidos pies, luego de unos segundos
sube la cabeza y sonríe , pero no es una sonrisa de felicidad, ni
sarcástica, ni tímida, es una sonrisa de tristeza.
Estaba
triste, ¿tal vez por mi? ¿por lo que me harían? ¿o por ella?
Quizás sea por las tres.
-¿Qué
hiciste para acabar aquí? -dice volviendo a ignorar mi pregunta.
-¿Por
qué no contestas? -digo indignada.
-Porque
no tengo respuesta -vuelve a bajar la cabeza y repite la acción de
antes, pero esta vez sin la sonrisa.
-¿Cuánto
tiempo llevas aquí? -ya que no tengo respuesta, decido preguntar
otra cosa, aquí la nueva es obvio que soy yo.
-El
tiempo ya no vale nada cuando entras... -susurra, me mira y ahora su
sonrisa es amarga -pero podría decirte que mucho, cada día marco un
palito allí -señala una pared que está prácticamente repleta de
palitos -podría calcular que unos tres años.
-¡Oh
dios míos! -instintivamente mi mano se posa en mi boca -pero...
¿Cuántos años tienes?
-Cuando
llegué aquí tenía diecinueve, por lo que podría decirse que cerca
de los... Veintidos.
Como
bien había pensado antes, es menor que yo, no por mucho tiempo, pero
lo era.
-¿Cómo
has acabado aquí...? -ya casi me da pánico escuchar su respuesta.
-Yo
lo amaba -veo como varias lágrimas recorren su rostro.
Dio
su respuesta por finalizada, pero no, yo necesitaba más, algo de
información, algún dato...
-¿A
quién? -temía su respuesta, pero estaba bastante clara cual era.
-Él...
Justin...
-¿Qué
pasó con él? -varios minutos de silencio incómodo nos rodean-por
favor... -susurro para que me cuente su historia.
-Él
me prometió un para siempre, me juró que me amaba, pero solo era
una tapadera... Para que yo no dijera nada... Y luego, simplemente me
deshizo de su vida, me metí donde no debí, hice cosas que no debía,
le entregué todo a la persona equivocada, y ahora... Ahora pago por
ello.
-Yo...
Yo lo siento.
-¿Y
tú? -clava sus negros ojos en mi, en ellos no hay ni tristeza ni
odio, solo frialdad.
-Yo...
Lo reté.
No
me apetecía en lo absoluto contar toda la historia, era demasiado
penoso como para querer hacerlo, así que me limité a decir lo justo
y necesario.
-Entiendo...
-dice tan bajito que casi me cuesta oírla.
-¿Que
pasará conmigo? -Intento buscar respuestas, quizás ella las tenga,
pero mi interior solo ruega que no sea mi destino el mismo que el
suyo.
-No
sé... Tantas y tantas personas han pasado por esa misma celda, no
duraron ni una mísera semana.
-¿Que
pasó con esas personas? -la miro con miedo, y su mirada es tan
gélida que casi me dio miedo.
-Las
mataron -dando así por terminada la conversación se dio media
vuelta y se tumbó en el colchón, yo hago lo mismo pero con más
cuidado.
El
calor casi me está matando, es increíble el frío que sentí
mientras hablaba con Marie, y que ahora casi esté muriendo de calor.
Impresionante como una persona puede cambiar tu estado físico y
psíquico.
La
puerta de afuera se abre y mi corazón empieza a latir con violencia,
el mismo hombre que me había encerrado ahora se dirigía a mi celda,
lentamente la abrió y dijo que saliese, temerosa hago lo que me
dice, me coge fuertemente por las muñecas y empezamos a subir.
-¿A
dónde me llevas? -le pregunto curiosa al ver que vamos por pasillos
diferentes a los de antes.
-No
te importa -masculla y sé en ese momento que no le agrada mi
compañía.
Recorremos
un par de pasillos más hasta que se detiene en una de las puertas,
la golpea con una suavidad y delicadeza casi impropia de un hombre
tan robusto como parece ser.
Se
oye un lejano ''pasa'' y eso hacemos, el hombre del cual desconozco
su nombre, me empuja para que pase primero, es un despacho, un poco
oscuro, mis fosas nasales se llenan de un espantoso olor que
reconozco como tabaco y otras sustancias las cuales no pienso
mencionar, una gran nube de humo choca contra mi haciendo que tosa
fuertemente, odio todo lo que tiene que ver con fumar, y lo que menos
soporto es el humo en mi cara. Hay un amplio escritorio de madera de
pino justo frente a mi, justo detrás se encuentra Bieber con los
pies apoyados en el escritorio mientras fuma esas sustancias no
nombradas anteriormente, sonríe al ver mi reacción con esas ...
Bueno, ya saben, no voy a volver a repetir lo que ya es obvio.
-¿Qué
tal las primeras horas de encarcelamiento, pequeña perra?
-Mejor
de lo que a ti te gustaría, pequeño imbécil -digo con una sonrisa
de suficiencia sabiendo que había pisoteado su gran ego masculino.
-Peter,
puedes salir -dice refiriéndose al hombre ya no tan desconocido para
mi.
-Como
usted ordene señor -dice y sale de la habitación dejándonos
completamente solos.
-Oh,
toma asiento, vaya a ser que la princesita se agote.
-Voy
a tomarlo, vaya que el pequeño capullo se asuste por la diferencia
de altura, es lo que tiene que otros sean superiores a ti.
-¿Te
crees mejor que yo? -suelta una carcajada que bien podría haberse
escuchado en China, bueno, teóricamente no tenía ni idea de donde
me encontraba, igual estaba allí.
-No
me lo creo, es que lo soy -muestro una sonrisa torcida que
inmediatamente lo irrita, apoya sus manos en el escritorio
fuertemente mientras levanta su cuerpo levemente.
-Maldita
perra, no sabes con quien te estás metiendo.
-Oh,
¿es que no sabes utilizar otro insulto? Ese ya está perdiendo el
efecto.
-Podría
hacerlo, pero creo que perra es el que mejor te describe -vuelve a
sentarse y esta vez muestra una sonrisa en su cara.
-Creo
que a ti el de capulle te va que ni pintado -digo con una sonrisa
entre dientes.
-Eres
una fiera imposible de domesticar -dice indiferentemente.
-Ya
me lo habían dicho muchas veces -como si fuera una conversación con
un amigo de toda la vida me inclino hacia atrás mientras miro mis
uñas como si no hubiese nadie más a mi alrededor.
-¿Pero
se puede saber que te pasa? -dice y veo ira reflejada en sus ojos.
-¿Perdona?
-digo confusa.
-¿Cómo
puedes estar ahí tan tranquila sabiendo que en cualquier momento te
puedo matar?
-Simplemente
no me preocupa -digo mientras me encojo de hombros.
-Maldita
sea, ¿no puedes ser simplemente como las demás chicas para que te
pueda matar y se acabe la historia?
-Que
te quede algo claro, yo -digo mientras me señalo -no soy como las
demás.
-¿Y
ahora que hago contigo? ¿te mato? -dice realmente confuso, parece
que la cabeza le da vueltas.
-Haz
lo que quieras -digo como si nada, como si realmente no me importase
cuando realmente estaba muriendo por dentro lenta y dolorosamente.
-¡Joder!
-da un fuerte golpe a la mesa mientras suelta palabrotas y yo aparto
el humo que me molesta terriblemente.
-¿Quieres
apartar esa cosa de mi? -digo mientras señalo esa cosa con esas
sustancias no nombradas.
-¿Te
molesta? -dice divertido con una sonrisa.
-Básicamente
todo lo tuyo me molesta.
Se
levanta de la silla y se acerca a mi lentamente, coge humo y lo
expulsa en mi cara irritándome por completo.
-¿¡Pero
tú eres tonto!? -digo mientras toso fuertemente -apártate de mi.
-Y
si no quiero, ¿qué? -mi rostro está completamente rojo de la furia
-ahora ya no eres tan chula ¿eh?
-Mira
idiota, que tu cosa me moleste no quiere decir que deje de ser quien
soy.
-¿Mi
cosa? -suelta una carcajada estruenda-lo dices como si fuera delito.
-Es
que es delito -lo atravieso con la mirada mientras vuelve a sentarse
en su silla.
-¿Y
qué? ¿A caso robar no lo es? ¿Y matar tampoco?
-Sí,
y mucho peores.
-¿Crees
que me va a importar añadir otro delito a mi infinita lista?
-Lo
dudo mucho, la verdad.
-Siento
comunicarte que tu tiempo se ha acabado, y gracias a tu apestosa
actitud tengo una muy buena idea -su sonrisa es malévola, ¿que
estará tramando?
-¿Y
bien? -digo con algo de miedo.
-Tú
-me señala -me ayudarás a cometer delitos, serás mi cómplice.
-¿Qué?
Ni de coña -niego con la cabeza.
-No
era una opción, era una obligación.
Da
unas vueltas en su silla mientras en su rostro se muestra una sonrisa
de suficiencia, estaba perdida, su cómplice... Joder, no hay manera
en el infierno en la que yo cometa algún delito. Justin... ¿Qué
quieres hacer conmigo?
*********************************************************************************
¡Buenas! Perdón por no subir ayer, pero ya saben, era viernes y salí, así que no tuve tiempo, pero aquí les traigo el capítulo tres, espero que les guste :) gracias a todos por leer, y ya saben, si pudiesen recomendarme mejor, pues eso es todo, mañana creo que podré subir el capítulo cuarto, y aviso de que en wattpad en un rato subiré el capítulo cinco :) a partir del cinco ya será más interesante, los primeros capítulos se basan en lo que ha pasado, luego será la historia que vive y por último, como termina ésta , mil gracias otra vez, les quiere
Patri~
jueves, 17 de octubre de 2013
If you hate me, kill me. Capítulo dos
Siento
como varias lágrimas recorren mis mejillas, estaba ahí, justamente
a unos centímetros de mí, tantas y tantas noches que había soñado
con este momento y ahora que por fin lo tengo, quiero que sea una
terrible pesadilla, y no sé si por fortuna o por desgracia, lo tengo
frente a mí.
Justin,
mi querido y amado Justin, estando a unos centímetros y que tocarlo
sea uno de los riesgos de mi vida, desde aquí puedo oler su dulce
aroma, tantas veces había soñado en dormir en su regazo y poder
aspirar su olor, tantas veces había soñado con saber como huele,
como es... Y ahora simplemente quiero desaparecer, pero eso no va a
suceder. Dios, ¿por qué me malinterpretas siempre? Quería estar
con él, sí, pero no de esta manera, Justin... Él me matará, la
persona que más amo en el mundo, la que me alegra día a día y me
mantiene en este mundo, va a ser la misma que haga que desaparezca de
él.
Oh
Justin... Si tú supieras cuantas veces he pasado llorando escuchando
tu dulce voz mientras mentalmente me susurrabas un ''todo estará
bien'' cuantas veces me habías acunado sin necesidad de tocarme,
cuantas veces me habías dado esa chispa de esperanza que le faltaba
a mi vida, y ahora me la quitas, ¿cómo es posible?
Justin
pasó junto a mi en algún momento de mis pensamientos y se colocó
frente a mi de rodillas.
-Sabes...
He estado a punto de perderlo todo por culpa tuya, y como
comprenderás no puedo dejar que te vayas de rositas, tienes que
pagar tus consecuencias, llevo más de una hora pensando cuál será
tu muerte, pero ahora que te tengo aquí creo que debería de
divertirme un rato -sus ojos se vuelven oscuros y una sonrisa sombría
asoma en su rostro.
Solo
puedo temblar de miedo ante sus palabras, ¿Qué... qué me va a
hacer?
-Justin
-jadeo en un sollozo.
-Estoy
aquí pequeña perra -susurra con una chispa de malicia.
-Oh
dios mío -sollozo un poco más fuerte que antes- ¿qué pasó
contigo? ¿dónde está el chico del que me enamoré?
-Ese
murió hace tiempo, cuida esa boca si no quieres ir al mismo lugar
que él.
Sollozo
aún más fuerte que todas las veces anteriores, ¿voy a morir?
-No
por favor... Yo... Yo lo siento, no era mi intención... Si hubiese
sabido que eras tú... Oh dios... Nunca podría hacer nada que te
perjudicase... Yo... Yo simplemente llevo diez años enamorada de
ti...
-¿Crees
que me lo voy a creer estúpida? ¡¿Crees que soy idiota?! -bajo la
mirada, dije toda la verdad -¡Contesta maldita inútil!
-No
pretendo que me creas, solo te decía la verdad.
-¿Sabes?
-Justin ahora daba vueltas por la claustrofóbica habitación- mañana
tú y tus estúpidas ''verdades'' estarán enterradas bajo tierra.
-¿Y
por qué no lo haces ya? ¡Qué más me da ya! Solo vivía por y para
tí, y resulta que ahora eres tú quien tiene mi vida en sus manos,
¡hazlo ya joder! -Justin me mira estupefacto sin saber que hacer
-¡que lo hagas te dije! ¡Mátame!
-A
las mujeres no hay quien las entienda -dice con una mueca en su
rostro -deberías de estar rogando por tu vida, pero tú -me señala-
tú ruegas porque te mate.
-El
único motivo por el que vivía es ahora el motivo por el cuál voy a
morir – Ladeo la cabeza y muestro una sonrisa torcida.
-Mira
estúpida, si me estás tomando el pelo...
-Si
te estoy tomando el pelo, ¿qué? -mi sonrisa se hace más ancha,
hace rato que dejé de llorar -¿me vas a matar? ¡pues hazlo! ¡te
estoy esperando valiente!
Justin
se acerca enfurecido y me agarra por el cuello de la camisa.
-¿Sabes qué perra? Que no te
pienso dar el jodido gusto de morir, ¿dices que yo lo soy todo para
ti? Pues lo seré, me tendrás siempre en tu mente, seré el hijo de
puta que te haga la vida imposible día a día, hasta que te canses y
tu pena sea tan grande por morir, que pedirás y rogarás que te mate
y yo mismo te descuartizaré con mis propias manos, oh, mi
satisfacción será tan grande.
-No
tienes los cojones suficientes para hacerlo -le reto, y en sus ojos
hay un brillo que identifico como diversión.
-¿Me
estás poniendo a prueba? -levanta una ceja y ahora es él quien
sonríe -te estás metiendo en terreno peligroso.
-¿No
crees que ya estoy metida en él? -digo y su sonrisa es más ancha
aún.
Se
acerca tanto a mi que puedo oír su respiración.
-Sí,
lo estás, y cada segundo de tu vida desearás no haber desobedecido.
-Eso
habrá que verlo -sonrío con malícia y él me mira con aires de
superioridad.
-Adelante
perra, bienvenida a la tortura -dice antes de salir por la puerta
quedando así la pequeña habitación completamente a oscuras y en
silencio.
Lo
único que se puede oír es mi agitada respiración, y mi corazón
desbocado.
¿Qué
acabo de hacer? Acabo de retar al gran Justin Bieber.
Cuando
me decían que Justin era malo... Debí escuchar, si él quiere puede
matar a alguien por el simple hecho de pestañear, y no queda resto
alguno de conciencia en su memoria. ¿Qué ocurrió con él? Antes...
Antes era increíble estar con él, el sueño de toda chica, poder
abrazarlo era la vida de muchas, mi vida. Poder sentirlo... La
esperanza que pocas pudieron obtener. Y poder verlo... Bueno, eso es
lo que acabo de hacer, aunque no del modo en que realmente me
gustaría.
Yo
solo pedía poder abrazarlo y decirle lo mucho que significa para mí,
que es el amor de mi vida desde que tengo conciencia, que pasar el
resto de mi vida y envejecer junto a él es mi objetivo, despertar
todos los días a su lado y escuchar un ''buenos días princesa'' es
mi meta, que me ame tanto como lo amo yo a él, eso es lo que
necesito. Esa chispa que me ha mantenido viva durante tanto tiempo,
esa, que me ha ayudado en todos esos malos momentos, solo por él.
Cada lágrima que derramaba se convertía en sonrisa, cada insulto,
se convertía en un alago, y solo gracias a él.
¿Qué
pasará ahora conmigo? ¿Se preocuparán por mi? ¿Me estarán
buscando? ¿Me habrá echado alguien en falta? Lo dudo mucho...
Ahora
que tengo a Justin en mis manos, deseo morir. En unas horas mi vida
se ha convertido en una ironía, ¿Por qué todo me pasa a mi? Cuando
quiero morir, no me dejan hacerlo.
La
puerta se abre, pero extrañamente ya no tengo miedo, no tengo miedo
a lo que me hagan, ni mucho menos miedo a la muerte. Un hombre
bastante alto y robusto me saca de la habitación a rastras, pasamos
por lujosos pasillos y bajamos por lo que parece ser un túnel
subterráneo, paramos en una sala con celdas, genial.
-Entra
aquí -dice el hombre mientras de un empujón me mete en una
asquerosa y sucia celda, en una esquina hay un colchón roto y
desaliñado, en la pared contraria hay un retrete acompañado de un
lavabo.
El
hombre desde fuera por debajo pasa un plato de comida con un vaso de
agua del que la mitad fue derramada al ser lanzada, y unas sucias
mantas que coloco sobre el colchón. Hace un calor asfixiante, el
hombre sale de allí dejándome completamente sola, la habitación
está iluminada por una tenue bombilla que se tambolea de un lado a
otro y parece que pronto va a caer en picado, miro el plato y dudo
unos momentos de si debo comer o no, podría llevar cualquier tipo de
droga, más tarde decido que lo mejor es probar bocado, las patatas
medio crudas son insípidas, y el arroz demasiado duro, unos trozos
de filete tiesos lo acompañan, el agua es medio blanca gracias a la
gran cantidad de cloro que lleva.
-Te
acostumbrarás -doy un respingo y casi acabo atragantada con el agua,
la voz era débil y provenía de la celda de al lado, ni si quiera me
había dado cuenta de que tenía compañía. Una mujer pálida, con
grandes bolsas debajo de sus negros y profundos ojos , que desprenden
dolor y ansiedad por ser liberada, su cuerpo casi esquelético me
produce un escalofrío, su larga melena negra llega por las rodillas,
está descuidada y estropeada, me mira con ojos saltones y
asustadizos, sonríe tímida y puedo ver que sus dientes están
estropeados, a pesar de su estado puedo decir que es una mujer joven,
tal vez de mi edad o incluso más joven. Entonces me doy cuenta de
que es mi reflejo en unos años, poco a poco me consumiré y moriré
con el más profundo dolor... En ese instante me llegan las palabras
de justin a la cabeza '' hasta que te canses y tu pena sea tan grande
por morir, que pedirás y rogarás que te mate y yo mismo te
descuartizaré con mis propias manos''
-¿Quién
eres? -lo digo en un susurro como si temiese de ella.
-Soy
Marie, diría que estoy encantada... Pero no creo que sea el caso -su
voz suena amarga en las últimas palabras.
Al
ver que yo ya no decía palabra alguna, susurró un ''¿y tú? ¿quién
eres''
-Yo...
Yo soy Jazmyn.
*********************************************************************************************
¡Buenas! Aquí traigo el capítulo dos de esta historia, en primer lugar darles millones de gracias por la gran bienvenida que ha obtenido esta historia, wow es impresionante, no me esperaba tanto, hacía tiempo que blogger no estaba tan lleno, en fin que mañana les traeré el capítulo tres, estoy intentando escribir todos los días un capítulo, aunque la semana que viene las voy a pasar fatal porque tengo tres exámenes muy importantes y difíciles el viernes, aún así al menos el lunes y martes subiré capítulo, de todas formas a medida que vaya actualizando les iré contando, en fin que aquí les dejo el segundo capítulo, espero que disfruten de él y que les haya gustado, aviso de que en wattpad subiré en un rato el capítulo cuatro, allí siempre iré dos capítulos por delante, en fin, gracias por su atención y si pueden recomendarme, se los agradecería, les quiere
Patri~
miércoles, 16 de octubre de 2013
If you hate me, kill me. Capítulo uno
Justin...
¿Dónde estará? Me gustaría tanto poder estar con él, olerlo,
besarlo, abrazarlo, amarlo... Pero es simplemente imposible, por más
que lo busco no logro encontrarlo.
Todos
dicen que estoy loca, que ni si quiera debía de pensarlo, muchos no
entienden como puedo amar a un ser humano como él, ¿y por qué no
hacerlo? Él me dio los mejores momentos de mi vida, me sacó las
mejores sonrisas, las mejores lágrimas, él me dio un motivo por el
cuál vivir, sin él probablemente me habría suicidado, él me dio
motivos por los cuales luchar y seguir adelante, mi ídolo, mi héroe,
mi inspiración, mi vida... Todo se resume en él.
Luego
de tantas ''beliebers'' que iban criticando a otras porque no eran
verdaderas, ellas hicieron eso que dijeron que nunca harían, lo
dejaron, se marcharon. Pero yo no, dije que en lo bueno y en lo malo,
y le prometí un para siempre, y digo que lo pienso cumplir.
Su
sonrisa... Cuando pienso en su sonrisa un grupo de mariposas acude a
mi interior para rebolotear y hacerme llevar hasta las estrellas y no
dejarme caer jamás, cuando escucho su voz... Ahí es cuando
realmente muero de amor, es simplemente él lo que me hace amarlo.
¿Qué
será de él? A veces es duro ver que no da muestras de vida, él
simplemente puede desaparecer por dos largos meses sin dar muestras
de vida, y yo solo puedo esperar al ataque del gran Bieber, porque
siempre vuelve.
Aparto
el ordenador a un lado y suspiro de frustración, no lo encuentro por
ningún lado, ¿dónde se habrá metido? Necesito encontrarlo.
Bajo
las escaleras y salgo a la calle, necesito despejarme, tanto pensar
en Justin me está matando, llevo cuatro meses sin saber de él, ¿le
habrá pasado algo? No... Eso es absurdo, a él nunca le podría
pasar nada, porque si le pasa algo... Yo simplemente muero.
¿Qué
hago en este mundo sin él? Me mantengo viva por un motivo : su
sonrisa.
Triste,
lo sé, que la sonrisa de una persona que ni si quiera sabe que
existes sea lo único que te mantiene con vida.
Camino
hacia el centro comercial, entro a una tienda de ropa para mirar si
hay algo interesante o que merezca la pena, tras ver varias pendras
buenas decido que es mejor ir al banco para sacar algo de dinero y
así comprarlas, el banco no está muy lejos, sólo a unas cuadras.
Cuando
llego introduzco la tarjeta y la máquina solo me da error, tras
varios intentos decido que lo mejor es entrar, con un suspiro de
frustración entro al banco y hago cola, varias personas están en la
misma situación que yo , tienen aspectos cansados por lo que deduzco
que llevan bastante aquí.
Miro
a mi alrededor y noto algo raro en el ambiente, hay personas
inquietas que miran de un lugar a otro esperando algo, o a alguien.
No le doy importancia y sigo esperando mi turno, pero la cola no
avanza, ¿qué narices pasa? Camino hacia el principio tras decirle
al hombre que tengo delante que me guarde el sitio, cuando llego veo
que una señora de mediana edad está discutiendo con el pobre
hombre. Hago una mueca y decido volver a mi lugar, pasan diez, quince
y veinte minutos, y no logro avanzar ni un mísero lugar, cuando
estoy por darme por vencida y salir, veo que varios hombres vestidos
de negro salen de sus escondites y ponen sus pistolas contra el
cuello de los pobres empleados del banco, las puertas se cierran y
entro en pánico.
-Quiero
que todos pongáis vuestros malditos traseros aquí -dice una chica
saliendo de la nada -¡Ya!
Hago
lo que dice, lo que menos necesito en este momento es morir.
-Echar
aquí vuestros teléfonos, ahora.
Tiende
una bolsa y va pasando persona por persona, bien, tengo dos
teléfonos, puedo dar simplemente uno y quedarme con el otro, en
cuanto se descuiden llamaré a la policía. Cuando la bolsa llega a
mi saco uno de los teléfonos, la chica sin percatarse de lo que
estoy tramando sigue avanzando.
Varios
hombres nos llevan a una sala del banco y nos encierran allí a
todos mientras obligan a los empleados a sacar todo el dinero. Y no
es hasta ahora que no me percato del miedo que tengo y del riesgo que
voy a correr, ¿de veras quiero arriesgar mi vida? Sí, sí quiero
hacerlo.
Me
acerco a la puerta y golpeo fuertemente y grito, hasta que uno de los
hombres abre bruscamente.
-¿Qué
mierda quieres? -dice en un grito.
-Necesito
ir urgentemente al baño -digo con una mueca.
-No
se puede salir -dice y cierra la puerta en mis narices.
-¡Por
favor! -digo y sigo dando golpes en la puerta.
¡Está
bien, está bien! -dice luego de diez minutos -pero escúchame bien,
como hagas algo, cualquier movimiento raro u otra cosa extraña, no
duraré en matarte.
Sus
ojos me atravesaron con la mirada escudriñando mi rostro. Mierda,
podía darme por muerta. Me amarra las muñecas y me lleva hasta el
baño, suelta mis muñecas me encierra dentro y cierra la puerta.
Puedo oír su respiración desde aquí, en el baño hay eco, mucho
eco. Saco el móvil lo pongo en silencio y abro un grifo, llamo a la
policía y me lo cogen al tercer tono, suspiro y susurrando doy la
dirección, no estoy segura de que vengan, pero al menos lo intenté.
Se escucha el ruido del girar del manillar, guardo el móvil
rápidamente y hago como si me estuviese mojando el rostro.
-Se
acabó el tiempo -dice y me agarra fuertemente de las muñecas.
Me
vuelve a llevar a la sala donde me encierra con todos, que estúpido,
ni si quiera revisó si llevaba algo al baño, fue más fácil de lo
que pensaba. Me siento en una esquina y lo único que puedo hacer es
esperar a que llegue la policía, estoy atenta a todo lo que hablan y
dicen por si pasa algo, pero tras veinte minutos nada ocurre y mi
desesperación llega a grandes extremos.
-¡Mierda
la pasma! -se oye de gritar fuera -¿Cómo mierda nos han
descubierto?
-Ha
tenido que ser esa chica que dejaste ir al baño -dice alguien
acusadoramente.
-¡Dije
que no saliese nadie! Joder.
-¿Qué
hacemos?
-Traer
a la chica, aquí, ya.
Oh
dios mío, vienen a por mi, voy a morir. Una capa de lágrimas se
forma en mis ojos, pero como la chica fuerte que soy las devuelvo a
su lugar.
Se
abre la puerta fuertemente provocando un estruendo y el mismo hombre
que me dejó salir me agarra de las muñecas fuertemente.
-Pagarás
por esto.
Se
me hace un nudo en la garganta pero no digo palabra alguna.
Me
llevan por unos pasadizos que no conozco que llevan a una salida un
tanto extraña. Me tiran al maletero de un coche, un ferrari para ser
exactos. Empiezo a respirar demasiado fuerte y rápido, me está
entrando pánico, pero ya simplemente me tengo que aguantar y morir
de miedo.
Arrancan
bruscamente haciendo que choque contra uno de los laterales, por
suerte el maletero es espacioso y puedo incluso estirarme, me
acurruco y lloro en silencio, el ferrari viaja a toda velocidad por
dios sabe donde.
Una
hora aproximadamente después estacionan el ferrari y me sacan del
maletero. Entramos en una lujosa mansión perdida en la nada, me
encierran en una habitación para minutos después abrirse, alguien
se coloca junto a mi, le estoy dando la espalda, el sujeto se agacha
y me susurra al oído.
-Maldita
perra, me jodiste pero bien, pagarás por esto.
Y
en ese momento, en ese jodido momento reconozco esa voz, esa que
tantos llantos me había provocado, esa que tanto había amado, esa
voz, que me jodería la existencia. Irónico, ¿eh? que la persona
que ames te odie, y te piense matar.
*********************************************************************************
Buenas :3 les traje el capítulo uno ya que varias personas se quejaron de que no me encontraron en wattpad, debido a este inconveniente voy a ir subiendo por aquí los capítulos, espero que les guste la historia, poco a poco iré subiendo más capítulos, espero que les guste y que disfruten :) mil gracias por leer, les quiere,
Patri~
martes, 15 de octubre de 2013
If you hate me,kill me
¡Buenas lectores! Ya sé que hace mucho que no aparezco por aquí, les quiero decir que comencé una nueva historia que se titula como bien puse en el título, NO pienso publicarla hasta que esté terminada, para así no andar mareándolos con que la dejo tirada o no, en todo caso la estoy publicando en Wattpad que para los que no lo sepan es una aplicación que se pueden bajar desde el móvil o tablet o directamente pueden entrar desde el ordenador con google o cualquier otro, allí pueden buscar la historia por el título o bien desde mi cuenta: ThePinkBlack , como iba diciendo desde ahí SÍ que la voy a ir subiendo, la pueden leer desde ahí pero corriendo el riesgo de que la borre y comience otra como muchas veces hice por aquí, éste blog será tan solo para cuando las tenga terminadas y listas, entonces iré subiendo capítulo por día o semana para que puedan ir leyendo sin riesgo de que la borre o no la termine, les voy a dejar aquí la introducción de la historia para ver que les parece o si les interesa leerla, aviso de que en Wattpad ya están subidos los capítulos uno y dos y que por ahora me gusta como va y cumple todos mis requisitos, en fin, que muchas gracias por leer y por la atención, ya no los entretengo más y les dejo aquí la introducción:
¿Qué
pasa si te enamoras de un famoso? Muchos lo hacen pero... ¿Y si no
es un famoso normal? Quiero decir, y si este famoso esconde algo,
tiene un pasado y un presente oscuro, tienes dos opciones: marcharte,
o quedarte.
Si
escoges la primera, hiciste bien, porque podrías adentrarte en un
mal lugar, pero si escoges la segunda... Buena suerte, porque podrías
correr el riesgo de tu vida.
No
lo llames, no lo nombres, no hables sobre él, no hables con él, no
estés cerca o junto a él, no sonrías, no llores, no hagas
absolutamente nada que tenga que ver con él, porque, podrías estar
en grabes problemas si te metes con el gran Justin Bieber.
Luego
de dejar la música y perder a todas sus fans, él cambió, ¿que qué
pasó? Eso es algo que nadie jamás de los jamases sabrá, pero lo
que si saben, es que es algo muy oscuro.
Hasta
ahora nadie ha querido saber nada más de Justin, nadie se le acerca,
tienen miedo, miedo de mirarlo y que lo maten, pero ¿qué pasará si
todavía existe una fan enamorada? Su última belieber.
Luego
de la tragedia, no quedó nadie, pero sin embargo, a pesar de todo lo
que pasó, ella siguió amándolo incondicionalmente, ella era la
única verdadera belieber entre todas aquellas millones de fans, la
única.
Ella
sabe que él es malo, pero aún así no puede evitar amarlo, lo
quiere, lo desea, lo necesita. Ella lo busca, lo piensa, lo sueña, y
lo encuentra...
¿Qué
pasará cuando lo encuentre? ¿Se sorprenderá Justin de tener a
alguien que lo ame? ¿O simplemente la matará como con muchos otros
hizo?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)