The story of my life

lunes, 28 de octubre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo cuatro

Justin da vueltas por el despacho pensativo mientras acaricia su barbilla, empieza a marearme, susurra maldiciones e insultos que yo jamás habría utilizado y que a penas había escuchado de otras personas, suelta una serie de ''mierdas'' mientras se detiene, me mira y vuelve a repetir todo el proceso.
-¿Quieres parar? -digo atacada por su repentino nerviosismo.
-¿Es que no ves que intento pensar? -se detiene y me atraviesa con la mirada, de un segundo a otro se volvió loco, definitivamente este chico es bipolar.
-¿Se puede saber que pasa? Ahora soy ''tu cómplice'' se supone que eso me da derecho a saber ciertas cosas.
-No, no te da derecho a nada, ¿Y quieres callarte de una vez?
-Lo haré cuando tú dejes de dar vueltas por la habitación como un loco al que están a punto de encerrar.
-Vale, bien -apoya las manos en el escritorio y baja la cabeza -¡Eso es! ¡ya lo tengo!
-¿Que se supone que tienes exactamente? -digo mientras lo miro entre confusa y perdida.
-Bien, este es el plan -dice mientras emocinado se agacha a coger una serie de planos y papeles.
-Espera espera, ¿qué plan, qué dices?
-¡Dios, que te calles!
Suelto un bufido enorme, me inclino hacia atrás en mi silla y hago como si estuviese sola en el despacho, me estaba sacando de quicio y créanme que eso no es para nada bueno.
-Necesito que me prestes atención -dice mientras señala unos planos -ven aquí.
Me levanto de la silla y me acerco hasta él.
-La pasma (gracias a ti) está a punto de pillarme, sospechan de mi desde hace bastante tiempo y no puedo permitir que me atrapen después de lo duro que trabajé durante todo este tiempo, así que tú y tu maldito trasero intervendrán para salvar lo que estoy a punto de perder, así cumplirás tu ''condena'' y te dejaré en libertad.
-¿Y qué es exactamente lo que tengo que hacer? -digo con interés al ver que me están abriendo una puerta directa a la libertad.
-Si ellos -dice refiriéndose a la policía -ven que he encontrado pareja y que mantengo una vida normal y tranquila me dejarán en paz, y cuando se descuiden daremos el mayor golpe que existe, atracaremos el banco más importante del mundo, y tú -me señala- me ayudarás a hacerlo, así dejándote en total libertad.
-¿Y cómo estás tan seguro de que en cuanto salga de aquí no te delataré?
-En primer lugar, porque fuiste mi cómplice y eso tendría condena para ti, y no una bonita que digamos – muestra una sonrisa de medio lado -y en segungo, porque para entonces estarás tan locamente enamorada de mi que no serás capaz de decir nada.
Justin Justin... Llevo diez años enamorada de ti, pero está claro que no me tomaste en serio cuando te lo dije... Lo que en realidad es un punto a mi favor.
-Eso habrá que verlo -sonrio maliciosamente -¿Y cuándo empezamos?
-Ahora mismo.
Me señala varios planos del banco, pasadizos y demás, intentamos idear el gran plan pero no logramos obtener mucho.
-¿Cuándo sería eso?
-Debe de ser dentro de un mes, hemos conseguido infiltrarnos y tan solo tenemos una oportunidad, que desde luego no pensamos desaprovechar, después de pasar dos años cavando túneles y consiguiendo datos.
-¿¡Un mes!? Es imposible, no podremos hacerlo.
-Uno nunca pierde la fe, desde luego que lo haremos, no te preocupes.
-No se yo...
-Mañana iremos a Manhattan y pasearemos como una pareja feliz donde todos nos puedan ver para así distraer a la policía y no levantar sospechas, el gran Bieber no podrá dar un golpe si está enamorado, eso es lo que les quiero hacer creer -sus ojos obtienen cierto brillo al hablar, quizás sea vicio o tal vez lujuria.
-Eso no quita el hecho de que te tengan vigilado -digo no entendiendo del todo su plan.
-Lo sé, tendré que tener cuidado, pero no vendrá mal aparecer después de tantos meses y con una pareja, así pensarán que el tiempo que estuve fuera fue para conquistarte y no sospecharán de mi en cuanto al reciente robo, y tampoco pensarán que esté apto para pensar en un nuevo golpe estando enamorado.
Ahora si tenía sentido lo que me decía, era un muy buen plan después de todo, pero el robo... No lo veo ciertamente posible.
Después de pasar varias horas más discutiendo sobre el plan, volvieron a encarcelarme, vaya, pensé que después de todo tendría algún que otro lujo, pero ya veo que me equivocaba, Peter me había soltado con la misma o con incluso más brusquedad que con la que me había sacado, empezaba a odiar a ese tipo, con unos tan amable y con otros tan jodidamente demente, debe de tener serios problemas mentales.
Luego de una hora de aburrimiento y silencio, la cena llegó que se basaba en... ¿Qué mierda era eso? Jesús, tenía una pinta horrible, no sé si vale la pena arriesgarse a probarlo, definitivamente Peter me quería borrar del mapa. Me armo de valor y lo pruebo, y sabe aún peor de lo que se ve y mira que eso ya es decir, hago terribles muecas pero poco a poco me lo como, al fin y al cabo nunca se sabe hasta cuando volveré a comer. Me doy cuenta de que a Marie no le habían traído cena, al igual que tampoco almuerzo y por eso cuando me trajeron el almuerzo no me di cuenta de que tenía compañía.
-¿Por qué tú no tienes comida? -le pregunto dejando el plato a medias.
-Yo tengo una comida diaria -dice mientras me mira indiferente como si realmente no le importase.
-Toma -le digo mientras le tiendo mi comida y ella niega varias veces así siendo incapaz de convencerla -al menos bebe agua -tampoco soy capaz de lograrlo por lo que me doy por vencida -como quieras...
-De todas formas, gracias, ha sido un gesto muy bonito.
-No hay de qué, supongo.
Termino de comer esa,horrible cosa, porque no tiene otro nombre, y me tiendo en el sucio y roto colchón, estoy prácticamente muerta de calor ¿cómo podrá estar Marie tan tranquila mientras yo no hago más que dar vueltas y abanicarme con las manos? Pienso en la opción de rociarme con el agua del retrete, pero luego me doy cuenta de que es algo demasiado asqueroso, prefiero morir de calor.
Finalmente el sueño y el cansancio me vencen quedando así plácidamente dormida, bueno, ''plácidamente'' el colchón prácticamente mata lenta y dolorosamente mi espalda, pero aún así intento no darle mucha importancia, y con el dulce rostro de Justin en mi mente logro soñar.





No hay comentarios:

Publicar un comentario