Justin
da vueltas por el despacho pensativo mientras acaricia su barbilla,
empieza a marearme, susurra maldiciones e insultos que yo jamás
habría utilizado y que a penas había escuchado de otras personas,
suelta una serie de ''mierdas'' mientras se detiene, me mira y vuelve
a repetir todo el proceso.
-¿Quieres
parar? -digo atacada por su repentino nerviosismo.
-¿Es
que no ves que intento pensar? -se detiene y me atraviesa con la
mirada, de un segundo a otro se volvió loco, definitivamente este
chico es bipolar.
-¿Se
puede saber que pasa? Ahora soy ''tu cómplice'' se supone que eso me
da derecho a saber ciertas cosas.
-No,
no te da derecho a nada, ¿Y quieres callarte de una vez?
-Lo
haré cuando tú dejes de dar vueltas por la habitación como un loco
al que están a punto de encerrar.
-Vale,
bien -apoya las manos en el escritorio y baja la cabeza -¡Eso es!
¡ya lo tengo!
-¿Que
se supone que tienes exactamente? -digo mientras lo miro entre
confusa y perdida.
-Bien,
este es el plan -dice mientras emocinado se agacha a coger una serie
de planos y papeles.
-Espera
espera, ¿qué plan, qué dices?
-¡Dios,
que te calles!
Suelto
un bufido enorme, me inclino hacia atrás en mi silla y hago como si
estuviese sola en el despacho, me estaba sacando de quicio y créanme
que eso no es para nada bueno.
-Necesito
que me prestes atención -dice mientras señala unos planos -ven
aquí.
Me
levanto de la silla y me acerco hasta él.
-La
pasma (gracias a ti) está a punto de pillarme, sospechan de mi desde
hace bastante tiempo y no puedo permitir que me atrapen después de
lo duro que trabajé durante todo este tiempo, así que tú y tu
maldito trasero intervendrán para salvar lo que estoy a punto de
perder, así cumplirás tu ''condena'' y te dejaré en libertad.
-¿Y
qué es exactamente lo que tengo que hacer? -digo con interés al ver
que me están abriendo una puerta directa a la libertad.
-Si
ellos -dice refiriéndose a la policía -ven que he encontrado pareja
y que mantengo una vida normal y tranquila me dejarán en paz, y
cuando se descuiden daremos el mayor golpe que existe, atracaremos el
banco más importante del mundo, y tú -me señala- me ayudarás a
hacerlo, así dejándote en total libertad.
-¿Y
cómo estás tan seguro de que en cuanto salga de aquí no te
delataré?
-En
primer lugar, porque fuiste mi cómplice y eso tendría condena para
ti, y no una bonita que digamos – muestra una sonrisa de medio lado
-y en segungo, porque para entonces estarás tan locamente enamorada
de mi que no serás capaz de decir nada.
Justin
Justin... Llevo diez años enamorada de ti, pero está claro que no
me tomaste en serio cuando te lo dije... Lo que en realidad es un
punto a mi favor.
-Eso
habrá que verlo -sonrio maliciosamente -¿Y cuándo empezamos?
-Ahora
mismo.
Me
señala varios planos del banco, pasadizos y demás, intentamos idear
el gran plan pero no logramos obtener mucho.
-¿Cuándo
sería eso?
-Debe
de ser dentro de un mes, hemos conseguido infiltrarnos y tan solo
tenemos una oportunidad, que desde luego no pensamos desaprovechar,
después de pasar dos años cavando túneles y consiguiendo datos.
-¿¡Un
mes!? Es imposible, no podremos hacerlo.
-Uno
nunca pierde la fe, desde luego que lo haremos, no te preocupes.
-No
se yo...
-Mañana
iremos a Manhattan y pasearemos como una pareja feliz donde todos nos
puedan ver para así distraer a la policía y no levantar sospechas,
el gran Bieber no podrá dar un golpe si está enamorado, eso es lo
que les quiero hacer creer -sus ojos obtienen cierto brillo al
hablar, quizás sea vicio o tal vez lujuria.
-Eso
no quita el hecho de que te tengan vigilado -digo no entendiendo del
todo su plan.
-Lo
sé, tendré que tener cuidado, pero no vendrá mal aparecer después
de tantos meses y con una pareja, así pensarán que el tiempo que
estuve fuera fue para conquistarte y no sospecharán de mi en cuanto
al reciente robo, y tampoco pensarán que esté apto para pensar en
un nuevo golpe estando enamorado.
Ahora
si tenía sentido lo que me decía, era un muy buen plan después de
todo, pero el robo... No lo veo ciertamente posible.
Después
de pasar varias horas más discutiendo sobre el plan, volvieron a
encarcelarme, vaya, pensé que después de todo tendría algún que
otro lujo, pero ya veo que me equivocaba, Peter me había soltado con
la misma o con incluso más brusquedad que con la que me había
sacado, empezaba a odiar a ese tipo, con unos tan amable y con otros
tan jodidamente demente, debe de tener serios problemas mentales.
Luego
de una hora de aburrimiento y silencio, la cena llegó que se basaba
en... ¿Qué mierda era eso? Jesús, tenía una pinta horrible, no sé
si vale la pena arriesgarse a probarlo, definitivamente Peter me
quería borrar del mapa. Me armo de valor y lo pruebo, y sabe aún
peor de lo que se ve y mira que eso ya es decir, hago terribles
muecas pero poco a poco me lo como, al fin y al cabo nunca se sabe
hasta cuando volveré a comer. Me doy cuenta de que a Marie no le
habían traído cena, al igual que tampoco almuerzo y por eso cuando
me trajeron el almuerzo no me di cuenta de que tenía compañía.
-¿Por
qué tú no tienes comida? -le pregunto dejando el plato a medias.
-Yo
tengo una comida diaria -dice mientras me mira indiferente como si
realmente no le importase.
-Toma
-le digo mientras le tiendo mi comida y ella niega varias veces así
siendo incapaz de convencerla -al menos bebe agua -tampoco soy capaz
de lograrlo por lo que me doy por vencida -como quieras...
-De
todas formas, gracias, ha sido un gesto muy bonito.
-No
hay de qué, supongo.
Termino
de comer esa,horrible cosa, porque no tiene otro nombre, y me tiendo
en el sucio y roto colchón, estoy prácticamente muerta de calor
¿cómo podrá estar Marie tan tranquila mientras yo no hago más que
dar vueltas y abanicarme con las manos? Pienso en la opción de
rociarme con el agua del retrete, pero luego me doy cuenta de que es
algo demasiado asqueroso, prefiero morir de calor.
Finalmente
el sueño y el cansancio me vencen quedando así plácidamente
dormida, bueno, ''plácidamente'' el colchón prácticamente mata
lenta y dolorosamente mi espalda, pero aún así intento no darle
mucha importancia, y con el dulce rostro de Justin en mi mente logro
soñar.
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