The story of my life

sábado, 30 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo diez

Mi ansiedad crece con forme nos vamos acercando, grandes casas se alzan a nuestro al rededor y tiemblo por dentro, ¿les gustaré? Ya sé que eso no importa pero... ¡Maldita sea si que importa! Al menos para mi.
Muevo las manos, inquieta, por saber lo que me espera. Tan solo de pensarlo mi piel se vuelve de punta, ¿cómo debería de comportarme ante los padres de Justin? No tengo ni idea. Miro hacia Justin que se mantiene bastante tranquilo mientras conduce, maldita sea, cuanto lo envidio, ojalá yo pudiese estar así de tranquila.
-Ya casi llegamos -anuncia Justin, haciendo que mis nervios aumenten en una cantidad horrorosamente grande -pero antes creo que debería decirte algo.
-¿Qué? - me asombro yo misma de que mis palabras suenen tan firmes y no tartamudee como realmente creí que iba a pasar.
-Solo estarán mi madre y mis dos hermanos.
Me encojo de hombros y no le doy importancia, tampoco quiero ser entrometida. Justin se introduce por un lugar en el que las casas son cada vez más pequeñas y acogedoras, frena ante una de ellas e inmediatamente me siento como en casa, no es para nada lo que me esperaba y estoy muy contenta por ello.
Vestida con un vestido color coral, que llega hasta por encima de mis rodillas, con adornos color negro y tacones del mismo color, salgo del coche. Justin nota mis nervios y se coloca a mi lado.
-Todo estará bien, ¿vale? No será para tanto, créeme.
-Prométeme que nos iremos lo más pronto posible -casi ruego y un pequeño pucherito se me escapa haciéndolo reír inmediatamente.
-Te lo prometo -dice y veo un deje de diversión en su mirada.
-No te rías, no es gracioso, de seguro no te gustaría estar en mi lugar -le doy un leve codazo en el costado y vuelve a reír. Me encanta cuando lo hace.
-A mi me resulta realmente gracioso -se encoge de hombros, pongo cara de enfadada – oh vamos, no es para tanto.
-Para mi sí... -digo en un susurro. Justin no tiene ni idea de que para mi, es como si esto no fuese un juego, si no una relación, porque aunque no lo sea, pienso disfrutarla como si lo fuera.
-No te lo tomes tan apecho, anda, ven aquí -dice y me da un leve abrazo acompañado de un beso en la frente, ¿vamos?
Suspiro, cojo las fuerzas necesarias y camino a su lado hacia la pequeña casa que está posicionada frente a nosotros. Justin da unos suaves golpes contra la madera de la puerta mientras esperamos a que alguien nos abra.
Una niña nos abre la puerta y mi alma cae en picado al suelo, la reconozco en seguida, mis ojos se humedecen al verla pero rápidamente devuelvo las lágrimas a su lugar, es incluso más bonita que en fotos. Como a crecido.
-¡Justin! -grita mientras lo abraza fuertemente.
-Hey, hola pequeña, ¿cómo has estado? -dice mientras le revuelve un poco el pelo, a pesar de tantos años ellos siguen haciendo las mismas cosas, son una estampa adorable.
-¡Justin! ¡Justin! -un niño rubio corre hasta él y lo abraza tan fuerte que casi lo hace caer al suelo.
Me quedo parada mientras ellos continúan con su bonita estampa familiar. No quiero interrumpirles este bonito momento.
-Hola -dice Jazzy algo tímida.
-Hola -digo y una sonrisa se forma en mi cara.
-Tú debes de ser Jazmyn -dice y en sus mejillas se posa un leve color rosado.
-Y tú Jazzy -mi sonrisa se hace más amplia, ella mira hacia sus pies sonrojada.
-Oh, vamos, no seas tímida -digo y abro mis brazos, ella corre los pasos que nos separan y se lanza a mi en un abrazo, yo río por el cariño que me transmite.
-Y tú debes de ser Jaxon, ¿no es cierto? -digo y él asiente, se acerca y me da un tímido abrazo.
-Jazzy, Jaxon, ¿quién ha venido? -dice Pattie saliendo a fuera con un delantal rosa colgado en su cintura.
-Oh, Justin, no te esperaba tan temprano -dice y se lanza en un fuerte abrazo.
Cuando se aleja, se acerca a mi, primero me observa, luego sonríe y me envuelve en sus brazos, amo que sean así de cariñosos, hacen que uno sienta que son como tu familia.
-Eres más bonita de lo que imaginaba -dice y sonríe, mientras hace que mis mejillas tomen el mismo color que minutos antes Jazzy había tomado.
-Gracias -digo y muestro una sonrisa de dientes al completo.
-Vamos, pasad -abre más la puerta y hace que todos entremos -estaba terminando de cocinar, podéis tomar asiento, pronto estaré con vosotros.
-¿Hace falta que ayude en algo? -le digo y muestro una sonrisa amistosa.
-Oh, no, no, tú eres mi invitada, siéntate y disfruta.
-Como prefieras -me encojo de hombros y me coloco junto a Justin.
Me agarra por la cintura y me lleva hacia una acogedora sala en la que los pequeños se encuentran en el sofá viendo dibujos en la televisión, nos sentamos junto a ellos y reímos recordando tiempos en los que éramos nosotros los que estábamos en sus lugares.
-Ya está la comida -la voz de Pattie nos avisa desde la sala continua.
Caminamos hasta una acogedora mesa de madera con un total de seis sillas, me siento entre Justin y Jazzy, justo frente a Pattie.
-Y... ¿desde cuando están juntos? -toso fuertemente sin esperarme la pregunta obviamente, espero a que Justin responda y me da una leve patada bajo la mesa para que yo conteste, maldito sea.
-Pues... ¿Unas dos semanas? -digo no muy segura.
-Oh -dice un poco cortada por el poco tiempo de nuestra relación.
Tras bendecir la mesa procedemos a comer, y debo de decir que es la mejor comida que probé jamás.
-Estaba todo muy bueno -digo mientras ayudo a Pattie recoger la mesa.
Justin es arrastrado a jugar junto con los chicos y yo me veo obligada, por así decirlo, a quedarme con ella, miedo me dan sus preguntas.
-Gracias querida -dice sonriente, mientras yo me encojo de hombros devolviendo le la sonrisa.
Observo a Justin en la lejanía y no puedo evitar reír ante sus actos con los chicos, es realmente encantador.
-Pareces muy enamorada de él -dice.
-Lo estoy... -lo que empezó con voz firme terminó en un susurro.
Ella suspira y procede a lavar los platos y cubiertos recién utilizados.
-Espero que él haya cambiado, no me gustaría que te hiciese daño, pareces buena chica.
-Quédate tranquila, estoy segura de que no lo hará -porque es una actuación.
-Eso espero -dice y sonríe, una sonrisa cálida y reconfortante, ella es preciosa, una mujer admirable y envidiable sin duda -¿desde cuando estás enamorada de él?
-Mm, ¿realmente? Desde hace diez años, cuando pude oír su voz por primera vez -su boca forma una O, debe estar impresionada.
-¿Eras... belieber?
-No, no lo era, lo soy -recalco y ella sonríe.
-Vaya, eso es sorprendente, no creí que después de todo quedase alguien, ya sabes... Diez años son muchos años, todos cambiaron y lo olvidaron...
-Bueno, supongo que yo no soy como los demás, pienso que si haces una promesa, debes cumplirla, y la mía fue amarlo por encima de todo, siempre.
Ella vuelve a mostrar sus bonitos dientes en una sonrisa, mientras le paso uno de los platos, veo como en sus ojos se forman algunas lágrimas y me siento mal por ella.
-Yo... Tan solo pensé que igual él ya no encontraba a nadie que lo amase, después de todo lo que pasó no imaginé esto -sube su brazo y seca la lágrima que rueda por su rostro -pero Dios siempre está para todo e hizo que tú vinieses a él, y de verdad te agradezco que lo hagas.
-Oh por favor, no debes llorar, solo... No es nada, de veras.
Ella suelta el plato que estaba enjuagando y me abraza haciendo que mi mundo se desmorone, quizás sea la primera y la última vez que vea este rostro, ¿pero saben qué? Debo decir que son unas grandes personas, más de lo que jamás podrían imaginar y soñar, ella es simplemente la mujer más fuerte y dulce que pude conocer, incluso mejor de lo que todos comentaban, es la madre de mi Justin, y espero algún día, mi suegra.
Terminamos de recoger, y nos despedimos, vaya, antes no quería entrar y ahora no quiero irme, desearía pasar aquí todo el tiempo del mundo. Justin agarra mi mano y me da un apretón, bajamos los últimos escalones y montamos en el coche, mientras acelera formando humo miro alejarse poco a poco aquella pequeña casa hasta que desaparece completamente haciendo que mire hacia delante y suspire.
-¿Y bien? ¿A que no fue tan malo?
-Tu familia es genial -digo y unas ganas enormes de volver el tiempo atrás me dan.
-¿Mi madre te hizo muchas preguntas? -dice curioso mientras intercambia miradas entre mi rostro y la carretera.
Niego con la cabeza y vuelvo a suspirar, ¿por qué me siento tan exhausta?
-Tan solo un par de ellas sin importancia, creo que se creyó todo, aunque debo decir que quedó un poco afectada por eso de las dos semanas.
-Debiste inventar una fecha más avanzada -dice mientras niega.
-También podrías haberlo hecho tú -digo molesta mientras lo miro y él ríe.
-Tú lo has dicho, podría.
Maldito seas Justin Drew.
-¿Y ahora qué? -digo luego de minutos de silencio.
-Tengo planes, en casa.
No le doy importancia, de seguro quiere informarme sobre nuevos cambios. Salimos del coche al llegar y agarra mi cintura para facilitar mi camino a la casa, estos tacones me están matando. Entramos a su despacho y nos colocamos en nuestros ya habituales asientos.
-Conseguí el trabajo para ti -dice triunfal.
-¿En serio Justin? ¡Eso es genial!
-Lo sé -dice, ladea la cabeza y sonríe -mañana irás a tu primer día como secretaria de uno de los jefes.
-¿Y cómo hago para seducirlo? Quiero decir... Yo nunca intenté seducir a un hombre, no sé hacerlo.
Justin echa la cabeza atrás y ríe fuertemente, no es ninguna broma, espero pacientemente a que termine de reír, con el ceño fruncido hasta que por fin para de hacerlo.
-¿Hablas en serio? -dice con una mueca. Yo suspiro.
-Sí, Justin.
-¿Tal vez deberías practicar? -ahora quien ríe soy yo.
-¿Practicar? ¿Cómo? -digo confusa.
-Intenta seducirme a mi -dice, con una sonrisa lobuna y yo río por no llorar, esto no será nada fácil -¿qué tal si vamos a tu habitación?
-¿A mi habitación? ¿Para qué? -digo un tanto extrañada, y he de decir, que con un poco, pero que conste, solo un poco de temor.
-Para tu atuendo de mañana -dice y pone los ojos en blanco.
-Oh, ah -digo más relajada -Justin, no sé nada de ser secretaria.
-Por eso vas allí de prácticas, y terminarás de hacerlas tres días antes de que atraquemos -dice y sonríe, una sonrisa malvada que he de reconocer que me encanta.
-Bueno, es cierto que ese plan es mucho mejor que el mío -digo y él ríe contestando un ''por supuesto''.
Nos dirigimos a mi habitación, abro el vestidor y Justin entra y se dirige hacia la zona de vestidos excesivamente cortos,cogiendo uno cereza, que hace ver demasiado escote, y marca demasiado mis curvas, además de unos tacones tan altos con los que podré prácticamente tocar el cielo.
-Oh no, ni lo sueñes -digo.
-Oh, sí -dice.
Maldito seas Justin Drew.
-Y ahora... -continúa añadiendo -¿qué tal si practicamos tu táctica de seducción?
Un nudo se forma en mi estómago haciendo que mis nervios incrementen por el miedo.

Oh, Justin, ¿qué decir si quién me seduce eres tú a mi? Y sin ni si quiera hacer nada.

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¡Hola!
En primer lugar pedir disculpas por el retraso pero he estado de bautizo y he ido a ver en llamas, pero en fin, aquí estoy con el nuevo capítulo, el próximo será más interesante^_^ y no, no habrá sexo xD mil gracias por leer, un beso, les quiere
Patri~

viernes, 22 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo nueve

Hay veces en la vida, en las que debes afrontar los riesgos y consecuencias, y eso, amigo mio, no es tan fácil de asimilar. Ya tumbada en el césped pude contemplar el anochecer con Justin a mi lado, ¿quién lo iba a decir? Realmente parecemos dos chicos enamorados, y en teoría, una de las dos partes, lo está, es decir, yo sí estoy enamorada de Justin, podrá tener mil fallos e imperfecciones, pero para mi, nunca cambiará ese sentimiento que tan sólo puedo sentir con él, ya pasen diez, cien o mil años, porque jamás, y digo jamás, se irá. Puedo sentir que él es el hombre de mi vida, el que amaré hasta el resto de mis días ya sea vivo o muerto por muy mal que suene, y es que yo, quiero envejecer junto a él, quiero afrontar los riesgos de la vida y las lecciones a su lado, y he decir, que no quiero vivir si no es con él.
Tendrá miles de fallos, lo pasaré realmente mal, ¿pero saben qué? Amor, no es amor, sin sus riesgos y baches, ya que por más que queramos nada es perfecto en esta vida. Puedo contemplarlo miles de veces pero jamás me cansaré de hacerlo, observar su rostro detalle por detalle, fijarme en un lunar escondido de su rostro, explorar lugares mágicos en él, porque lo que siento hacia él se podría decir que es eso, pura magia.
Mis ojos pasan de sus labios a sus ojos otra vez, escaneando su rostro milímetro por milímetro, todo él es lo que amo, cada detalle puede hacerme temblar internamente, pero eso, jamás se sabrá ya que yo para él tan sólo soy un papel, pero... ¿Y si sus sentimientos han cambiado? ¿Podría haber yo conseguido que el corazón de piedra de Justin lentamente volviese a latir frenéticamente? Tal vez nunca lo pueda descubrir, o tal vez sí. Tan es mi temor de que me ame y me deje ir, que la angustia me está matando, ¿y a quién voy a engañar? Él nunca sentirá por mi lo que yo por él, sería demasiado bonito para ser cierto.
-¿Qué pasa? ¿Qué tengo? -dice Justin con voz ronca haciendo que mi corazón de un vuelco.
-¿Eh? ¿A qué te refieres? -digo sin darme cuenta de que Justin se había dado cuenta de que lo estaba observando.
Sinceramente prefiero contemplar a Justin que a un atardecer, uno no tiene siempre la oportunidad de observar tal belleza de tan de cerca.
-Me incomoda que me mires tanto -se revuelve el pelo un poco ¿extraño? Sí, algo por así decirlo.
-No te estoy mirando – ni si quiera yo pude tragarme tal mentira.
-Ya, claro -dice riendo.
El Sol poco a poco va desapareciendo llevándose así consigo el último aliento del día dejándonos completamente en la oscuridad de la noche, acompañado de un millón de estrellas y una preciosa Luna llena. Simplemente precioso.
Una pareja situada unos metros hacia nuestra derecha comenta lo bonita que es la noche, y no puedo estar más de acuerdo con eso. Una brisa fresca nos recorre haciéndome estremecer ligeramente, pero no pasa desapercibido por Justin que inmediatamente me abraza transmitiéndome así, todo su calor. El corazón le va lento, puedo escuchar los leves golpes que desprende, haciéndome saber de esta manera lo a gusto que se siente.
Justin levanta mi cabeza haciendo que mis ojos se posen en los suyos, acerca su rostro al mío dándome un tierno beso que hace acelerar tanto mi corazón como el suyo, puedo oír y sentir los ya no tan leves golpes de su corazón consiguiendo así un rayo de esperanza.
Unas ganas tremendas se posan en mí de querer susurrar un te quiero, ¿pero de qué iba a servir? Ciertamente para nada. Tan sólo iba a causar una incomodez entre nosotros y eso no puede ayudarme para nada. Debo de asimilar que para él solo soy la chica que finge ser su novia para mantener distraídos tanto a la prensa como a la policía, la chica que le causó problemas y que estuvo a punto de arruinarle la vida, y eso es lo que veo reflejado de mi en él, y me gustaría no tener que sentir eso, ¿por qué todo es tan complicado? Un poco de amor no me vendría mal.
-¿En que piensas tanto? -susurra Justin en mi oído con voz dulce.
-Nada, tan solo... Tan solo pienso en nosotros.
Me guardo las comillas del nosotros en la mente para no levantar sospechas, e inmediatamente me muerdo la lengua por lo que le dije.
-¿En qué exactamente piensas de nosotros? -su voz ahora suena un poco ronca causando en mí más nervios de los que debería, haciéndome así perder el control por completo.
-No sé, es solo que quizás, y solo quizás, me guste nuestra... Relación -pienso bien las palabras antes de decirlas para despistar un poco lo que quiero decir, llamemos lo indirecta.
Justin se encoge de hombros y muerde mi labio inferior.
-Deberías de dejar de pensar tanto y empezar a disfrutar un poco más.
Ese leve gesto, tan solo eso, hace que mi corazón pase de estar de una velocidad moderada a parecer que va a estallar, esto no debe de ser bueno para mi pobre corazón, quizás me cause problemas. Quien sabe, en un futuro tal vez.
-Creo que deberíamos de irnos ya – dice Justin levantándose del césped, se sacude los pantalones y como todo el caballero que no es me tiende la mano, la agarro y gracias a su ayuda me levanto, sacudo la hierba de mi bonito vestido y con los tacones en mis manos caminamos lejos de allí.
-No deberías caminar descalza, te vas a resfriar -dice Justin mientras niega con la cabeza.
-No puedo andar con tacones por la hierba, se me clavan -digo haciendo pucheros.
-Anda ven aquí – en un impulso Justin me coge en brazos pillándome completamente por sorpresa y haciéndome chillar, puede que le tenga un poco de miedo a las alturas, pero solo puede.
-¡Justin bájame! -grito mientras pataleo inútilmente.
-No, no quiero que te resfríes.
-¡Por favor Justin! -mis patadas parecen no hacerle ningún tipo de daño porque ni si quiera se inmuta, lo que hace irritarme aún más.
Justin ríe ante mi comportamiento ya que le parece infantil.
-Ya está, ya llegamos -dice posicionándome en el suelo.
Siento unas ganas enormes de besar el suelo en cuanto mis pies se posan en él, ya sé porque el Papa besa el suelo cuando se baja de un avión, oh, pobre hombre.
Entramos al coche, él riendo y yo enfadada, finalmente acabo riendo con él. Mierda, que bien se siente su risa, es tan jodidamente bonita que es imposible no quedar embobada, ojalá riese así más a menudo.
-Ahora tenemos que hablar -el rostro de Justin ahora se torna serio y sé que no es nada bueno.
-¿De qué? -digo extrañada levantando, o mejor dicho, haciendo un intento de levantar una ceja.
-Aquí no, mejor en mi despacho, creo que este no es lugar para tratar estos temas -asiento ante sus palabras y el resto del viaje tan solo puedo pasarlo pensativa, ¿será por mis palabras de antes? No... Espero que no.
Bajamos del coche y Peter nos recibe en el mismo lugar de siempre.
-¿Todo bien? -dice nada más ver a Justin.
-Sí, todo bien. Me llevaré a Jazmyn al despacho, tenemos que hablar un par de cosas, luego la llevaré yo a su habitación.
-Está bien -asiente y sale de la habitación, Justin agarra mi brazo y salimos de allí, caminamos hasta llegar a su despacho.
Entramos en silencio, él se sienta en su silla y yo en la que está situada justo al frente de su mesa.
-¿Y bien? -digo cuando veo que no tiene pintas de que vaya a hablar.
-En vista de que faltan tres semanas para el golpe, creo que deberíamos de empezar a prepararlo todo.
-Tienes razón -asiento.
-Bien, ven aquí -me señala un sitio a su lado y llego hasta él, saca los mismos planos que la otra vez solo que con un par de cambios.
Los observo detenidamente pero no me termina de cuadrar.
-No sé, pero no veo del todo claro esto, creo que deberíamos de cambiar muchas cosas aquí.
-A mi tampoco me cuadra, por eso he decidido que me ayudes a pensar en un plan mejor.
-Bien -vuelvo a observar detenidamente el plan y en las cosas que decido cambiar – hay partes que están bastante bien, pero hay otras que no tanto.
-Me parece que es todo un poco confuso, no termino de verlo, ¿qué piensas tú?
-Pues, tal vez, creo que deberíamos de cambiar más esto.
-Adelante.
-¿Qué tal si yo lograse trabajar allí? Tan solo tendría que ganarme al jefe, conseguiría así que me diese las contraseñas y así podríamos ahorrarnos todo esta parte de aquí -digo señalando un punto del mapa -ya sé que es poco tiempo, pero confía en mí, yo podría seducirlo, me sería realmente fácil, cuando tenga las contraseñas, podrían subir tus hombres por estas partes de los túneles, y otros tantos, por esta, el chico de la electricidad debería de cortar las luces, haciendo así que todo el circuito de las cámaras se cortase, alguien iría a ver qué es lo que pasa, pero eso es lo de menos.
-¿No serías una gran sospechosa? -dice dudando de esa parte, yo niego con la cabeza.
-Conseguiré que un par de días antes me despida, tardaría al menos una semana en poder cambiar todo el registro de contraseñas ya que no es tan sencillo con el programa que tienen instalado, y yo no podría entrar en el rango de sospechosos ya que es él quien me despidió y no fui yo quien se fue.
Justin ladea su rostro y sonríe.
-Creo que ese es un gran plan, solo tendría que cambiar un par de detalles y tú no te tendrías que ver involucrada en ello, el problema está en cómo vamos a conseguir que te contraten.
-Yo pensé el plan, haz tú el resto -digo mientras me inclino hacia atrás en la silla.
-Tranquila, de alguna manera lo conseguiré.
-Será pan comido.
-Eso no lo dudes.
Charlamos un rato más sobre estrategias y cambios en algunas partes del plan, haciéndolo más detallado y no tan general como yo lo propuse. Luego de eso, me encontraba en el pasillo caminando junto a Justin a mi habitación, abre la puerta y entra junto a mi, suspira y se frota la cabeza.
-¿Estás bien? -digo mirándolo con preocupación.
-Sí, solo estoy cansado, ahora quería comentarte sobre mañana.
-¿Qué pasa mañana?
-Digamos que tendremos un encuentro un tanto... Familiar.
-¿Qué quieres decir?
-Mis padres quieren conocerte.
-¿Qué? ¿Por qué? Si todo es un engaño.
-Pero eso ellos no lo saben, y no lo pueden saber, necesito que hagas lo que hemos estado haciendo hasta ahora, ya verás, te caerán bien.
-¿Y si lo hago mal?
-No lo creo, eres realmente muy buena actriz.
Ajá, actriz, estoy segura de ello. Cuanta ironía en mis pensamientos.
-Mañana a las diez tienes que estar arreglada, ten un vestuario formal pero amistoso.
-¿Cómo debo comportarme ante ellos?
-Solo sé tu misma, estoy seguro de que les encantarás, y de todas formas si no lo haces tampoco va a importar.
-Tienes razón -sus palabras son como un balde de agua fría que hace despertarme, que tonta he sido por un momento.
-Buenas noches Jazmyn.
-Buenas noches Justin.
Mis palabras resuenan por toda la habitación dejando al fin un silencio por completo, he de decir que mañana será un gran día, y estoy segura de que para nada bueno y divertido.


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¡Hola!
Hoy viernes, traje el nuevo capítulo, y he de decir, que en el próximo os esperan unas cuantas de sorpresas y que en el diez habrá una cosa que solo podréis imaginar con el capítulo de la semana que viene :P debo decir que estoy muy contenta con esta novela, que tengo ya preparado el final y tan solo de pensar en como acaba, me dan ganas de llorar,pero no se asusten, que aún falta muchísimo, solo que ya tengo ganas de llegar, en fin, que muchas gracias por su apoyo, por haberme animado a seguir a delante con escribir, porque si no fuera por vosotros, probablemente ya lo habría dejado. Sé que no soy la mejor escritora, que no escribo las mejores historias, pero realmente espero que valoren mi trabajo y esfuerzo, mil gracias a todos los que me leen y recomiendan siempre, un besazo, les quiere
Patri~

sábado, 16 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo ocho

El aire frío azota mi rostro, Justin se mantiene a mi lado entrelazando nuestras manos que ya permanecen heladas a la espera del espectáculo.
¿Cuánto faltará? Ya es la sexta vez que me hago esta pregunta, las puertas están por abrirse a la espera de miles de fanáticos por entrar. El frío cala hondo haciendo que nuestras respiraciones sean lentas y pesadas, mis manos y pies se mantienen helados a la espera del calor, mis labios están de un tono morado y mis dientes castañean, Justin ni si quiera se inmuta, sus manos están un poco frías pero nada que no se pueda soportar, este chico cada día me sorprende más, ¿pero qué te vas a esperar? Él es de Canadá.
Lentamente la puerta se abre, nos hacemos paso entre las masas hacia el interior, nuestros pasos son largos y rápidos intentando esquivar a muchos que avanzan a nuestra vez hacia el interior, ya en primera fila, podemos parar e intentar que nuestras respiraciones vuelvan a la normalidad, poco a poco la sala se va llenando de todos los smilers que vienen a ver a Miley Cyrus.
¿Por qué estaremos aquí? Por más que lo intente y le de vueltas no entiendo el por qué Justin me habrá traído aquí.
Una melodía muy conocida empieza a sonar mientras de uno de los laterales sale ella, luce con unos shorts negros, una camiseta hasta el ombligo con el logo de su disco, su pelo se encuentra ligeramente liso, ahora teñido de un peculiar tono rojizo, lleva unas zapatillas bastante cómodas y comienza a cantar. Ya que estoy aquí, pienso disfrutar cantando a pleno pulmón las tan amadas y conocidas canciones de esta chica y mover mi cuerpo al son de la música.
Justin a mi lado parece estar disfrutando, el concierto se acaba rápido, o tal vez eso me parece a mi, salgo prácticamente a rastras del lugar esperando que en cualquier momento salga Miley diciendo que es solo una broma y que tan solo acaba de empezar. Más la espera no valió la pena ya que eso nunca sucedió.
Nos dirigimos hacia los camerinos, Justin me hace quedarme esperando en la puerta mientras él entra, pasan cinco, diez, quince y veinte minutos, pero ni rastro de Justin, empiezo a cansarme, estoy realmente agotada. Apoyo la cabeza contra el marco de la puerta esperando que eso me mantenga en pié, cierro los ojos y suspiro. Oigo una pequeña risa que me hace abrir los ojos lentamente, un chico de unos veinticinco años me está mirando, tiene el pelo ligeramente rizado, rubio, ojos azules, bastante alto quizás dos cabezas más que yo, delgado pero fuerte, puedo distinguir algunas pecas en la zona de la nariz y las mejillas, que hacen darle un gesto adorable y tierno.
-Hola -me dice con una amplia sonrisa haciendo ver sus blancos dientes.
-Hola -digo pero no tan feliz como él, tan solo sonrío sin mostrar mis dientes.
-¿Qué haces aquí? Pareces cansada, deberías ir a casa- me encojo de hombros ante su pregunta.
-Simplemente estoy esperando a alguien.
-Vaya, ese alguien no parece muy considerado por su parte.
-Puede -sonrío y esta vez sí muestro mis dientes.
-Tal vez deberías mancharte ahora, luego no podrá reclamarte.
-Créeme, estar aquí es lo que menos quiero, pero no puedo marcharme.
-¿Por qué no? Yo podría llevarte -río ante esto último.
-Eres un desconocido, y ya te lo he dicho, no puedo marcharme.
-Entonces, si el transporte es lo de menos, ¿por qué?
-No tengo por qué responder -digo y sonrío.
-Tienes razón, no tienes por qué -me mira de arriba a abajo -no pareces una chica muy habladora.
-Normalmente no cuando estoy cansada.
-Si tú lo dices... Por cierto, mi nombre es Michael.
-Yo soy Jazmyn, encantada.
Michael abre la boca para responder cuando la puerta se abre haciendo que me sobresalte, un Justin despeinado sale del camerino haciendo que mi corazón se rompa en mil pedazos. Contengo mis lágrimas y me apoyo más en la pared haciendo mi respiración casi audible.
-¿Vamos? -me dice.
Asiento, con la mirada perdida e intento mantenerme en pié.
-¿Estás bien? -dice Michael mirándome con una preocupación notable.
-Sí -digo sonriendo, él asiente no muy convencido.
Justin tira de mi con brusquedad haciendo que tropiece casi cayendo al suelo, pero su fuerte aguante me mantiene, mi cabeza da vueltas y tan solo quiero que esto acabe, poder volver a casa y seguir soñando con conocer a Justin, a veces todo es más bonito en sueños. Allí nunca sentí esta presión en el pecho que cada vez asfixia más a mi corazón casi parándolo por completo, ni se siente como si lo apuñalaran miles de veces clavando pequeños agujeros por todos lados. Uno allí se siente a salvo, con el corazón en una caja fuerte a prueba de balas y cuchillos, allí no hay presiones ni ganas de llorar, y el único dolor existente es el de no poder estar con él.
Llegamos al coche, no hay palabras ni acompañamientos, solo entro y dejo mi mirada en un punto inexistente de la ventana, con la cara apoyada en el cristal viendo todo y nada, ni si quiera la velocidad me hace temer, tal es el daño que una bomba sería como una amapola posada sobre mi.
No hay planes, ni palabras, ni música, ni si quiera miradas, tan solo un silencio indescifrable. Lentamente el coche frena haciéndome saber que ya estamos aquí, con Justin a mi lado camino hacia mi habitación, y sin embargo, no me puedo alegrar más de estar sola y encerrada, ya con Justin fuera me tumbo en la cama demarrando las lágrimas contenidas. Fueron horas de llanto hasta que me dije basta. Aún con el rostro mojado me puse de pié y con el rostro bien alto, conseguí el valor que necesitaba, para declarar a mi corazón en guerra, metido en un zulo a más de mil metros de profundidad, encadenado, para así no volver a sufrir.
¿Qué es eso de martillar a mi corazón cuando ni si quiera debería de sentir? Y es que, no merece la pena sufrir, por alguien que ni sabe de ti.
Me doy una rápida ducha y me visto con un pijama. La mejor venganza es la indiferencia, y si eso es así, que así sea.
Lentamente entro a mi cama, con el reloj marcando las cinco de la mañana caigo rendida bajo los efectos de morfeo, soñando así, con quien menos esperaba.
Con una fresca brisa despierto de mi sueño, miro a mi alrededor y encuentro el desayuno con una nota a su lado, el reloj marca las once. Salgo de las mantas y me dirijo hacia el al ver que estoy hambrienta. Leo la nota que tan solo dice ''a la una pasaré a buscarla, póngase algo formal''
Termino el desayuno con gusto y me dirijo al vestidor, ¿qué podría ponerme? Finalmente acabo escogiendo un vestido azul marino que llega por encima de mis rodillas y se ajusta perfectamente a mis curvas, unos tacones negros, con una chaqueta a juego. Rizo mi pelo, me lavo los dientes y con un poco de perfume me acabo de arreglar.
Son las doce y media cuando ya estoy lista, permanezco sentada a la espera, luego de maquillarme un poco, la puerta se abre diez minutos antes de lo previsto pero ciertamente me da igual al ya estar lista.
-Vamos -dice Peter con tono normal, ni brusco ni cariñoso, simplemente indiferente.
Llego a su lado y me agarra del brazo, ya en la sala de siempre, me hace esperar. Un Justin con vaqueros ajustados, camisa y supras sale del interior de una de las puertas, me levanto de la silla y hacemos el recorrido hacia el coche.
-¿Dónde vamos? -pregunto luego de silenciosos e incómodos minutos.
-He reservado en un restaurante.
No contesto y sigo mirando por la ventanilla, cada vez el silencio se me hace más pesado, el aire se puede cortar con un cuchillo. Abro y cierro la boca varias veces sin saber muy bien que decir.
-¿Y luego? -digo finalmente.
Justin se encoge levemente de hombros y me mira de reojo.
-Lo que surja.
Justin parece pensativo, y cortante, por lo que decido no seguir intentando sacar tema, porque realmente no vale la pena. Para en unos aparcamientos, salgo lentamente del coche intentando que no se me vea nada, caminamos agarrados de las manos hasta llegar. Nos llevan hasta nuestra mesa y estamos en silencio en la espera de la comida que Justin como había supuesto ya había pedido.
Comemos en silencio y salimos de allí aún sin decir nada, nos montamos en el coche, ¿qué pasa con Justin? La que debería estar enfadada debería de ser yo, no él.
-¿Justin? -digo y me mira- ¿qué pasa? - alza una ceja extrañado de lo que le digo, pero sé que sabe exactamente a lo que me refiero.
-¿Por qué lo dices? -su mirada sigue fija en la carretera, pero sus nudillos están blancos de lo fuerte que aprieta el volante.
-Justin, ya basta, vas a romperlo -digo señalando el volante y él rápidamente afloja el agarre.
-No me había dado cuenta -dice extrañado.
Pone música para liberar tensión en el ambiente e inmediatamente lo logra porque acabamos cantando y riendo juntos, aparca el coche y quiero que siga, lo estábamos pasando bien.
Abre mi puerta, besa mi frente y dice un ''lo siento'' casi inaudible, decido pensar que son imaginaciones mías, que es lo que mi cerebro quiere oír.
Mantiene su mano en mi cintura y yo en la suya mientras caminamos por un parque, está completamente lleno, apoyo mi cabeza en su hombro y aspiro el tal habitual aroma, su esencia es fresca y deja que desear, podrías pasar perfectamente horas junto a él, y no cansarte de ese olor tan especial, podrías dormir y despertar junto a ese aroma toda la vida, te lo aseguro, ese aroma a Justin no se irá.
-¿Qué te apetece hacer? -dice luego de unos adorables minutos en los que me había dedicado a pensar en su olor.
-¿Una partida de bolos? -digo con un brillo en los ojos y él ríe.
Amo jugar a los bolos, de verdad que sí, es un juego bastante entretenido, además sé como lleva Justin el mal perder y yo soy bastante buena.
-Lo que la señorita diga.
Caminamos un rato más , hasta que decidimos ir a jugar a los bolos. Entramos en el local, luego de pedir los zapatos con nuestro número nos colocamos.
-¿Sabes jugar? -pregunta, que inocente.
-Por supuesto, ¿listo para perder? -niega con la cabeza mientras ríe.
-Adelante, las chicas primero -dice dándome la bola.
Cojo impulso y lanzo la bola dando en el clavo, teniendo así un pleno, me vuelvo y sonrío.
-Pura suerte -dice mientras tira teniendo otro pleno.
Vuelvo tirando logrando hacer otro pleno, esta vez Justin los tira todos menos uno, suelta una hartada de insultos y yo río.
Hacia el final del partido, me encuentro ganando por diez puntos de diferencia.
-Vamos, vamos, vamos, por favor -dice Justin mientras tira, tan solo logra tirar la mitad y vuelve a maldecir.
-Última ronda -digo con felicidad mientras hago mi último tiro volviendo a conseguir un pleno.
-¡Oh, venga ya! ¡Esto no es justo! -dice haciendo como si llorase.
Justin tira la bola logrando tirarlos todos menos uno.
-¡Y la ganadora es... Jazmyn! -grito con felicidad.
-Te he dejado ganar -dice como si nada.
-Ajá, claro, yo te creo.
-¿Que no? Te reto a otra partida.
-Si pierdes, tendrás que hace lo que yo te diga una semana.
-Y si gano, tendrás que hacer lo que yo diga una semana.
-¿Listo para perder?
-Eso debería de decir yo.
Con unos marcadores igualados llegamos al último tiro, la bola rueda y rueda, se me hace eterna la espera, logro tirarlos todos menos uno y maldigo. Justin tira triunfante haciendo un pleno. Santa mierda, perdí. Perdí por un maldito y asqueroso bolo.
-Y ahora, ¿qué hago contigo? -dice sonriendo triunfante.
-Oh amo y señor mío, haré lo que tú digas -digo divertida.
-Bien, ya pensaré algo para ti, esclava mía.
Y algo me dice, que ese algo no me va a gustar.
-¿Vamos? -dice tendiéndome su mano.
-Vamos- contesto mientras la agarro con gusto.




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¡Buenas!
Perdón por la tardanza, pero me ha estado fallando el internet, pero bueno, aquí está el nuevo capítulo, ya sé que es aburrido, y el siguiente también, pero para el diez tengo pensada una cosa que bueno, creo que va a gustar, de todas formas en el final del capítulo nueve se desvela lo que va a pasar en el diez, además de un par de misterios, un millón de gracias a todos por leer y a los que me recomiendan, se los agradezco mucho,  espero que les haya gustado, un beso, les quiere
Patri~

domingo, 10 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo siete

-¿Ya se van? -dice la zorra de bote al vernos a mi y a Justin dirigirnos hacia la salida.
-Sí, ya se nos hace tarde, tenemos un largo día por recorrer.
-Ah, lástima... -diría otra hartada de ''zorras'' pero creo que no merece si quiera mi tiempo mental.
Esto es penoso, ¿qué se supone que hago hablando sola? Creo que necesito ir a un psicólogo con urgencia.
-Gracias por la atención, ya llamaré si tengo alguna queja o... Necesidad -dice Justin como si nada.
Puto.
Puto
y puto.
¿Cómo se atreve a zorrear así, en mi cara? Vale que no seamos nada, pero... JODER.
Auch, eso duele y mucho, que él no sienta nada por mi no quiere decir que yo por él tampoco, aunque no lo sepa pero...
-¿Qué haces? Vamos -dice Justin tirando de mi brazo sacándome de mis pensamientos.
-¿Ah? -parezco tonta.
Camino torpemente por el asfalto y doy gracias por no llevar tacones, de lo contrario hubiese aterrizado en el suelo hace bastante tiempo.
Justin abre la puerta de mi lado, besa mis nudillos y deja que entre, no puedo evitar bufar, vaya cabreo que acabo de pillar. Da la vuelta con una ceja alzada, arranca y sale a toda velocidad, me tenso y mi corazón se agita dando paso al terror.
-¿Y bien? -dice con ¿molestia?
-¿Y bien qué? -mientras digo esto me miro las uñas indiferente, cuando por dentro estoy muriendo.
-¿Por qué ese comportamiento? -por el rabillo del ojo veo que me está mirando.
-A veces pareces idiota -mascullo entre dientes, más para mi que para él, pero sé que me ha oído.
-¿A qué ha venido eso? -dice fingiendo molestia, bufo, como si mis palabras le hiciesen daño.
-¿Es que quieres estropear todo el plan por un calentón? -digo por fin mirándolo, sus ojos están posados en la carretera, abre y cierra la boca sin saber que decir, totalmente pillado por sorpresa, luego me mira y vuelve a mirar hacia la carretera.
-¿De qué estás hablando? Yo no voy a estropearlo.
-¿Ah no? ¿A caso crees que si vas coqueteando por ahí con todas las chicas con tu ''novia'' delante nuestra relación va a parecer real? ¡Por dios Justin! ¡Céntrate!
-Pareces una novia celosa -dice riendo entre dientes.
-No estoy celosa -digo con sorpresa haciendo una O – me estoy preocupando por el plan, solo quiero que todo salga bien para dejar de verte cuanto antes -lo miro molesta, maldita mentirosa me estoy volviendo.
-Tengo necesidades, ¿vale? -dice cambiando de tema completamente.
-Joder Justin, no puedes ir por ahí tirándote a todas las tías que se pasen por tu camino, ¡nos tienen vigilados!
-Maldita sea, tienes razón -dice mascullando -pero alguien tendrá que satisfacer mis necesidades – dice con una sonrisa lobuna, lo miro con cara rara pasando por alto su último comentario.
-Pues búscate la vida -lo miro indiferente y su sonrisa se vuelve más amplia.
-Tranquila, ya tengo una persona, eres mi ''novia'' ¿no? Satisface me.
-Ah no, no y no, me niego rotúndamente, búscate a cualquier guarra, a mi me dejas tranquila.
-Pero cariño, eres mi pareja, tenemos que fortalecer nuestra unión -dice mientras se le escapa la risa que llevaba minutos guardando.
-Ni lo sueñes -suelto señalándolo.
-Pero si lo estás deseando -coloca su mano libre en mi pierna, sube desde abajo e intenta llegar a mi parte íntima, quito su mano con un tortazo.
-Ni lo sueñes, Bieber -espeto entre dientes lanzando dagas hacia él.
-Eso ya lo veremos -ladea la cabeza y me lanza una mirada de superioridad. Idiota.
Pasamos el resto del viaje en completo silencio, ¿por qué no pondrá nunca música? Es lo mejor de ir en coche, mover la cabeza al ritmo de la música, cantar las letras a todo pulmón mientras el viento mueve tu pelo, es una locura, pero a la vez, nunca quieres parar o bajar.
Paramos en un McDonald's y hago una fiesta en mi interior, ¡oh bendita y amada comida basura, cuanto te extraño! ¡ya va mami cariño, ya va! Vale, necesito un psicólogo urgentemente.
No espero a que Justin me abra la puerta, estoy cabreada y molesta, salgo dando un portazo y camino hacia dentro, Justin sale a toda velocidad, cierra el coche y llega hasta mi, me coge de la cintura y me susurra un ''¿se puede saber que haces?'' contestándole un ''huir de ti, idiota''
Nos colocamos en la cola, aún con Justin agarrando mi cintura, empiezo a agobiarme, esto está lleno de gente y todas las miradas están posadas en nosotros, me vuelvo hacia él y le sonrío, muerdo su oreja juguetona mientras le guiño un ojo, quiero hacerlo sufrir un rato.
-Jazmyn... -jadea rogando que pare.
-¿Si, Justin ?-digo inocente pestañeando seguidamente muchas veces.
-¿Qué haces? -dice con suma preocupación en su voz, ni que lo fuese a matar.
-¿Yo? Nada, besar a mi novio -resalto la palabra novio para que los de mi alrededor nos oigan.
-Para -suelta metiendo su mano izquierda en un bolsillo y la derecha abrazando mis hombros.
-¿Por qué? -suelto lo más inocente posible sabiendo ya su respuesta, gruñe ferozmente y decido parar ya.
-De acuerdo cariño -lo miro a los ojos y lo beso apasionadamente, wow ¿desde cuando beso yo así? Cuando el respirar se me hace necesario me separo de él apoyando mi frente sobre la suya, doy un leve bocado en su labio inferior, que sexy se siente eso.
Miro hacia delante aún sintiendo todas las miradas en nosotros, ajá, di un gran espectáculo, ya tan solo quedan dos personas hasta nuestro turno, ¿cómo pasó tan rápido? Increíble.
Pedimos y nos sentamos en una mesa, bendita y sagrada hamburguesa, en ese momento me da igual parecer un cerdo hambriento y engullo las patatas junto con mi hamburguesa, eso si, con sus sorbitos de Coca-cola, ¿qué? Aún me queda algo de dignidad, o eso espero al menos.
-Cuidado, vaya ser que la lechuga se te atraviese con una patata y la Coca-cola haga una mutación juntando las -dice Justin riendo.
Maldito mal nacido, si él comió igual o peor que yo.
Lo miro con odio y sigo comiendo como si nada, me da igual que me anden fotografiando u observando, la comida es lo primero ante todo, siempre.
Salimos del McDonald's, voy con una sonrisa de oreja a oreja, amo este lugar de veras, de los mejores sitios del universo. Entramos al coche, con Justin pegado me obliga a esperar que él me abra la maldita puerta, ni que estuviese manca y no pudiese hacerlo, la imagen de caballero no le pega para nada, por dios. Da el habitual rodeo pero no antes sin besarme, esta vez cortamente, y en mi interior rujo, quiero más.
-¿Paseo y cine o cine y paseo? -dice cuando entra.
-Creo que paseo y cine, necesito bajar esta comida antes de volverme una bola con patas -Justin ríe ante mi comentario, una sonrisa verdadera, y hace que me inunde una oleada de calidez, amo su risa, me encantaría poder oírla más a menudo, es simplemente genial.
-¿Crees que lo hago bien? -dice y noto en su voz un poco de ¿nerviosismo, quizás?
-¿El qué? -espeto luego de escanear su rostro.
-El papel de novio, quiero decir, hacía tiempo que no lo fingía.
-¿Eso quiere decir que ya lo hiciste más veces? -digo extrañada.
-¿Realmente creías que yo amaba a todas esas chicas de la tele? -bufa -eran realmente insoportables, solo podía llevarlas a sitios de lujo, casi ni tocaban el suelo ellas mismas, totalmente insoportables, por no hablar de como besaban, era realmente asqueroso -dice con una mueca en su rostro -nunca he estado enamorado -suelta de repente, así sin más.
-¿Nunca? Yo pensaba que si las amabas, os veíais realmente tan felices que...
-Todo un montaje, tan solo para mantener mi fama, vaya estupidez. ¿Para qué? Mírame ahora.
-Podrías haber continuado si hubieses querido -digo en un hilo de voz.
-¿Por qué iba a hacerlo? Yo ya no era querido allí.
-Siempre estuvimos contigo, Justin -digo insistiendo.
-¿Quienes? Yo no vi a nadie, ¿no entiendes que estaba solo? Completamente solo, ese nunca fue mi lugar.
-Antes lo era, tu sueño, estabas destinado a ello, todos te amaban.
-Kidrauhl murió, todos lo querían a él, pero no a Justin Bieber.
-Justin Bieber era otro papel de la tele, queríamos a Kidrauhl, a esa persona que logró enamorar a millones de personas.
-Eso ya no importa -dice negando con la cabeza.
-¿Que pasó contigo? -necesito saberlo.
-Que me di cuenta de quien soy, y desde luego que no una marioneta.
Asiento, para no seguir con el tema, se ve una herida a la que no le gusta entrar y la que no pienso abrir.
Seguimos en silencio por unos cinco minutos.
-¿Por qué nunca pones música? -digo aburrida del incómodo silencio.
-Es la costumbre -dice y se encoge de hombros, alza su mano hasta la radio, la enciende y una dulce melodía nos envuelve, no sé cual es, pero me acaba enamorando.
Justin y yo tarareamos la letra que logramos captar rápidamente, haciendo que finalmente acabemos cantando a pleno pulmón el estribillo, es bastante pegadiza, ¿de quién será?
Oh mi dios, la jodida voz de Justin es puro amor, la adoro. Lo contemplo sintiendo un nido de mariposas en mi estómago. Como amo a este chico.
Aparca, abro la puerta pero esta vez cierro con más suavidad, espero a que esté a mi lado, entrelazamos nuestros dedos y veo como encajan a la perfección, suspiro y caminamos lentamente, no hay nadie a nuestro alrededor, ¿por qué me ha traído aquí? Cruzamos un puentecillo, hay un estanque abajo, Justin se saca una bolsita con pan de uno de los bolsillos, me da un trozo mientras a pellizcos los vamos tirando a los peces que andan nadando por ahí, el dulce ruido del agua me relaja y el viento hace que mis vellos se pongan de punta, abrazo mi cuerpo y Justin me atrae hacia él, apoyo la cabeza en su hombro y aspiro su dulce aroma.
-¿Por qué me has traído aquí? -digo abriendo mis ojos que segundos antes había dejado cerrados.
-Necesitaba un rato de tranquilidad para despejar la cabeza.
-Entiendo -digo asintiendo, su mano rodea mi cintura consiguiendo así, abrigarme.
-¿Vamos? -dice minutos después.
-Vamos – despego la cabeza de su hombro pero él no quita su mano de mi cintura, caminamos medio abrazados hasta el coche, me abre la puerta pero esta vez no hay besos, ni susurros, solo silencio.
Rodea el coche, mientras pone música para mi sorpresa, suena una canción muy conocida para ambos, sonreímos y comenzamos a cantar de camino al cine, pasamos el rato cantando y burlándonos el uno del otro.
Que ironía, pasándomelo bien con mi secuestrador.
Llegamos al centro comercial, aparca en la zona de los aparcamientos, salgo del coche y vuelve a rodearme con sus brazos, posa sus labios en mi frente y me da un beso, luego caminamos dentro donde el calor nos inunda y doy gracias internamente, llegamos a la taquilla y nos ponemos a la cola.
-¿Que te apetece ver? -me dice con una sonrisa.
-Me da igual -digo mientras me encojo de hombros -en realidad me gustan todos los géneros.
-¿Podemos ver una de susto? -dice alargando la u de la palabra susto.
-Como quieras -digo riendo por el anterior tono.
Compramos las entradas para una película 3D de susto, no recuerdo el título, tampoco es algo importante, nunca he probado el 3D así que eso es nuevo para mi, compramos un menú de pareja que consiste en unas palomitas gigantes y dos refrescos del mismo tamaño. Entramos a la sala, hay un par de parejas por aquí y por allá, prácticamente vacía.
Estas películas no suelen asustarme, son muy malas. Nos sentamos en nuestros asientos situados en una de las filas del centro, pasamos la publicidad tirándonos palomitas mutuamente y riendo por lo bajo, ahora mi cara sabe a mantequilla.
Cuando terminamos la película nos dirigimos al coche comentando lo mala que era y el poco susto que daba además de la estupidez que es el 3D.
Justin abre mi puerta, cuando voy a entrar hace que me gire, lo miro con el ceño fruncido, se acerca a mi y me besa, es un beso que nunca antes me habían dado, y que espero recibir más a menudo, sus cálidos labios hacen que los míos ya no estén tan fríos, sus manos hacen que estemos más unidos aún de lo que ya estábamos, nos separamos sin respiración, apoyamos nuestras frentes juntas y siento la necesidad de decirle que lo amo, pero recuero que él está fingiendo y una oleada de dolor invade mi cuerpo.
Yo lo amo, lo amé cuando fue Kidrauhl, lo amé cuando era Justin y lo amo ahora que es Justin Bieber, lo amo desde fingiendo un papel, desde huyendo de la policía, hasta cantando, simplemente amo todas y cada una de sus facetas, lo amé cuando lo vi por primera vez hace diez años, y lo amo ahora que lo tengo aquí, besándome, y aunque sea un beso fingido, lo pienso disfrutar como si no lo fuera, porque lo merezco.
Entro al coche, Justin da la vuelta y salimos de allí dejando un rastro de humo tras nosotros y perdiéndonos en la lejanía de las calles.

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¡Hola!
He tenido que subir hoy domingo, ya que la semana la pasé estudiando, el viernes de cumpleaños y el sábado de concierto, fui a ver a auryn*_* bueno, también vi a Critika & Saik, Sweet California y Xuso Jones, pero tan solo quería ver a mis niños, en fin que aquí está el capítulo, no pensaba subir porque no escribí el ocho, pero wow, abrí blog para ver las estadísticas y fueron tantas, que decidí subir. ¡Un millón de gracias por su atención! Y ya saben, nos vemos el próximo viernes, les quiere
Patri~














domingo, 3 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo seis

La dulce melodía de believe suena a mi alrededor, entonces es cuando me doy cuenta de que me quedé dormida con los auriculares puestos, apago el reproductor y miro la hora en el reloj de la mesita de noche, las seis y media de la madrugada. Froto los ojos cansada, salgo de la cama y me dirijo al baño, me doy una buena ducha, cuando termino abro el armario blanco y saco una toalla, me envuelvo en ella y me dirijo al vestidor, hoy iríamos a sitios normales, por lo tanto me decanto por unos vaqueros ajustados y una blusa azul, acompañado por unas supras del mismo color que la blusa. Me hago una coleta alta, me lavo los dientes y uso colonia que encuentro en el armario, me quedo asombrada al ver que se trata de The Key, me tumbo en la cama, solo son las nueve, no sé a que hora vendrán a buscarme, pero seguro que pronto.
Tras largos minutos silenciosos de paz, se oye el click de la puerta, Peter entra con una bandeja (de mi ansiado desayuno) muero de hambre.
Peter deja la bandeja en la mesita y me mira esperando que diga algo, lo miro con el ceño fruncido y él lo frunce a mi vez.
-Vendré a por ti en una hora -dice y se va aún con el ceño más fruncido, eso hace que lo frunza yo aún más (si es que eso es posible, claro)
Me lanzo a mi desayuno como si mi vida dependiese de eso, aunque viéndolo así, se trata de eso. Sin comida, no hay vida.
Cuando termino me lavo los dientes, aún falta media hora para que Peter venga por mi, el reproductor está sin batería, busco entre los cajones un cargador y al rato de andar zarandeándolos lo encuentro, busco un enchufe por toda la habitación, y veo uno que está situado justamente detrás de mi cama, lo enchufo y lo dejo en la cama, miro el reloj y bufo, solo han pasado diez minutos.
Odio esperar y todo lo que tenga que ver con ello, por eso siempre suelo ser yo quien va a recoger a la otra persona pero está claro que en mi caso no tengo elección, me tumbo en la cama y miro el techo deseando ver algo interesante. Es blanco y liso, nada por lo que entretenerme, cierro los ojos y en lugar de mi habitación mi mente viaja hasta perderse en unos ojos color miel, inconfundibles y profundos, los ojos que más sentimientos me han transmitido y expresado, esos que tanto he deseado, y deseo.
Un golpe de aire fresco golpea en mi cara, y el momento en que Justin me besó por primera vez se refleja ante mi, el tacto de sus labios sobre los míos y lo bien que se sienten, hace que se me pongan los vellos de punta, la sensación de mariposas revoloteando que sentí, fue realmente mágica, algo que nunca había experimentado y que deseaba seguir haciendo por el resto de mi vida, esa conexión que solo tienes con una persona y que sabes que jamás se irá, eso es lo que yo sentí. Y espero volver a sentir.
El click de la puerta hace que vuelva a la realidad, abro los ojos lentamente y me encuentro a un Peter enfadado en la puerta, me levanto sin rechistar para no enfadarlo más de lo que ya lo está, me agarra del brazo y caminamos hacia la misma sala de ayer, el aroma que desprende es mágico, esa esencia especial que transmiten esos cuadros es... Lo mejor.
Justin está situado de cara a la puerta contraria a mi, su ancha y trabajada espalda queda a mi vista, se cruza de brazos y hace que los músculos de sus brazos resalten aún más poniendo mi corazón a cien.
-Justin -dice Peter para que acción seguida éste se diese la vuelta quedando su vista posicionada en mi.
-Vamos -dice y se que se refiere a mi, camino los cuatro largos pasos que nos separan y cuando llego a él caminamos hasta la salida, al salir el aire azota mi rostro y hace que mi pelo se alborote despeinándolo por completo, pero poco me importa.
Subimos al mismo coche que la otra vez, noto tensión por parte de Justin, abro mi boca para preguntar pero instintivamente la cierro. Avanzamos por la carretera más rápido de lo que realmente me gustaría, y de lo que está permitido. Mi corazón se agita por el miedo que le tengo a la velocidad, mi rostro se vuelve más pálido de lo normal y me tenso por completo agarrándome al manillar.
-¿Po-podrías aflojar? -le digo a Justin mas bien como una súplica -por favor -digo al ver que no me hace caso.
En lugar de hacerlo acelera un poco más y en su rostro se muestra un amago de sonrisa, le divierte mi sufrimiento. Y eso duele.
-Ju-Justin... Voy a vomitar como no aflojes -digo con el rostro ya pálido por completo -esto no es gracioso.
Justin se da cuenta de que me encuentro realmente mal y afloja, poco a poco mi rostro va cogiendo color y mi respiración se fue volviendo regular. Gracias a Dios.
-¿Estás mejor? -dice tras minutos de silencio.
Oh, ¿Justin preocupándose por mi? Esto es nuevo.
-Eh...¿si? -digo un poco confusa. Más que afirmación suena a pregunta.
Suelta un gruñido como respuesta, adelanta a un par de coches que iban ''lentos'' según Justin, los cuales iban a la velocidad apropiada y callejea un poco. Luego de unos diez minutos dando vueltas llegamos al Spa.
-Espera aquí -dice y se baja, rodea el coche y me abre la puerta, salgo lentamente, me agarra de la cintura y me susurra cosas (a vista de los demás) en el oído.
Caminamos agarrados de la mano un par de calles hasta llegar a nuestro destino, un enorme edificio se alza ante mi, con grandes cristales por los cuales entra una gran claridad, entramos y una mujer de unos treinta años, nos atiende.
Es rubia de bote, se puede notar a kilómetros de distancia, y al ver a Justin lanza una mirada coqueta, se acerca con pasos decididos como si de atrapar una presa se tratara, la miro extrañada, ¿es que no vio nuestras manos entrelazadas? Niego lentamente y espero a que llegue para que deje de hacer el ridículo. Esto es penoso.
-Buenas tardes, ¿le puedo ayudar en algo? -se dirige a Justin y muestra una sonrisa lobuna.
-Sí, nos puede ayudar -le digo recalcando el ''nos'' para que se fijase en mi. Maldita zorra.
-¿En qué necesitan mi ayuda? -dice las palabras como si de clavar alfileres en mi se tratara.
Zorra.
Zorra.
Y zorra.
Ya me conozco a la gente de esta calaña. ¿Celosa? ¡como para no estarlo! ¡esa perra me quiere robar a MI Justin! Bueno... Igual no es mío, pero... Pero... ¡Lo será!
-Tenemos una cita a nombre de Justin Bieber -dice finalmente haciendo que la zorra de bote (así la apodé) dejase de mandarme dagas con la mirada.
-Muy bien, voy a mirarlo -le dice dándole la sonrisa más... ¡Asquerosa! Que he visto en mi vida.
Por Dios, que ya no tiene edad para andar haciendo estas cosas. A hacer croché abuela.
Aprieto la mandíbula mientras la zorra de bote se da la vuelta y contonea su trasero hasta llegar al ordenador donde hace unas comprobaciones.
-Aquí les dejo mi número por si tienen alguna queja -dice y le guiña el ojo a Justin.
Zorra.
Zorra.
Zorra.
Y más zorra.
¿Quejas? Quejas va a tener ella cuando le estampe mi delicado puño en su asqueroso rostro.
-Gracias -dice Justin con una mirada que no sé descifrar y se guarda el número en la cartera.
-Por cierto soy Marta -le dice a Justin, porque claramente yo para ella no existo, y le da dos besos.
Carraspeo para hacerme notar.
-Cariño, ¿podemos empezar ya con el maravilloso día de Spa que me has regalado? -le digo a Justin con una mirada tierna y enamoradiza, desprendiendo todo el amor del mundo.
-Claro que sí pequeña -me dice mientras me da un pequeño pico.
Solo hizo falta ese gesto, ese maldito gesto para revolucionar a todas y cada una de mis hormonas.
Maldito y sensual Justin.
Vuelve a entrelazar nuestros dedos y nos dirigimos a la primera sala que a regañadientes la zorra de bote nos indica.
Caminamos un largo pasillo hasta llegar a la primera sala. Una mujer con rostro simpático y unas leves arrugas por su ya avanzada edad nos hace entrar a unos cambiadores y ponernos unos bañadores para proceder.
Es un biquini con una tela bastante suave azul marino, con el logo del Spa a un lado, se ajusta perfectamente a mis curvas, es cómodo y enseña pero no más de lo que debe. Ciertamente me gusta y mucho. Salgo de los probadores y me dirijo al encuentro al que habíamos quedado con Tis , la mujer que nos atendió, Justin ya se encuentra allí con un bañador también azul como el mío con el mismo logo a un lado, enseñando su robusto y trabajado torso y dejando a mi vista sus fuertes brazos. No tengo palabras.
Bueno sí: maldito y sensual Justin.
Ajá, lo sé, otra vez, pero es que es imposible no decirlo, nadie sabe lo que se siente en este momento al tenerlo así, frente a mi, bueno igual unas centenas de chicas pero... Igual para mi, siempre será como wow.
Él es jodidamente perfecto por más que lo quiera negar, el gran Justin es malditamente perfecto.
Sus ojos me recorren de arriba abajo al igual que lo hacen los míos con él. Mis mejillas se tornan rojas al ver el punto fijo donde su vista se ha quedado clavada. Será guarro.
Tis nos lleva hasta unas salas y hace que me meta en una bañera llena de chocolate, ¿estoy en el cielo? Esto no podía ser mejor, se siente tan bien.
Me relajo por completo al entrar en el chocolate, mi piel inmediatamente se vuelve de un color marrón, el chocolate es suave y huele exquisito, tanto que me dieron ganas de probarlo, pero igual me contuve. Justin situado a una bañera de distancia, apoya la cabeza y cierra los ojos, yo hago lo mismo y una dulce melodía empieza a sonar de unos altavoces siendo eso lo único que suena a nuestro alrededor.


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¡Buenas!
¿Les sorprende que haya subido tan rápido? Bueno, solo hace seis días de mi última actualización, la cosa es que, a partir de hoy subiré solamente los viernes, pero no estoy segura que este viernes pueda hacerlo ya que el jueves tengo examen de física y química, asignatura que se me da extremadamente mal, por lo tanto pasaré la semana estudiando, si encuentro hueco para subir lo haré, ya que el capítulo lo tengo escrito además de subido en wattpad, solo que yo no publico un capítulo hasta  que no tenga el otro escrito, así que hasta que no escriba el capítulo ocho no subiré el siete, de todas formas yo creo que si que subiré el siete el viernes, en fin, que mil gracias por haber leído, por ahora estoy satisfecha con la novela y me encanta el final que tengo planeado , lo sé, ya, aún queda mucho pero bah, decirles que llevo un total de 35 páginas en world (contando con el capítulo siete)  lo que quiere decir que va bastante bien, solo que en world no son 7 capítulos, sino menos para que sean más largos, pero aquí los subo más cortos para actualizar más a menudo, un último gracias y ya saben, si me pueden recomendar se los agradecería de corazón ya que yo no le hago publicidad a mi novela, y dudo que alguien encuentre mi blog por arte de magia, un besito, les quiere
Patri~