The story of my life

sábado, 15 de febrero de 2014

If you hate me, kill me. Capítulo dieciocho

Peter carga con nuestras maletas mientras nosotros entramos a la casa, todo está tan silencioso como siempre. Avanzamos hasta el despacho de Justin, ninguno de los dos nos atrevemos a decir palabra, el ruido de nuestras pisadas nos acompañan hasta que logramos sentarnos, dejando así, un silencio inmenso.
Minutos después, donde nuestras miradas se mantienen fijas en el otro, alguien pega a la puerta y tras el consentimiento de Justin, ese alguien avanza hasta donde ambos nos encontramos, posa sus manos en el escritorio, es un chico, de unos veinticinco años, su pelo es negro azabache, sus ojos verdes esmeralda, y su sonrisa, blanca, como en los anuncios de Colgate.
-Todo ha salido de maravilla -es el chico quien habla, su sonrisa nunca desaparece.
-¿Estás seguro? -murmura Justin, poco convencido.
-Sí, puedes estar completamente tranquilo.
-¿Mandaste el dinero donde acordamos?
-Todo en orden.
-¿Lo has comprobado?
-Por Dios Justin, no soy un niño pequeño, sé lo que tengo que hacer, es mi trabajo.
-Lo sé, pero esto es serio Collins, hay que asegurarse de que todo está perfecto -la voz de Justin ha aumentado unos decibelios, el tal Collins parece que lo está cabreando.
-Tranquilo Bieber, tampoco hace falta que te pongas así -el de pelo azabache parece entender la ira de Justin y decide dar esquinazo a su cabreo.
Los ojos de Justin chispeantes miran al perfil del chico desconocido, mientras éste, con normalidad se sienta en la silla que se encuentra a mi lado, se inclina hacia atrás y posa sus pies en el escritorio de Justin, eso solo lo hace cabrear aún más.
-Quita tus sucios pies de mi escritorio o tendré que matarte, Collins.
-Wow, tranquilo Bieber, tampoco es para tanto - a pesar de sus palabras se sienta en una posición normal y me mira, por primera vez desde que entró.
Justin suspira, frustrado, se pasa las manos por el pelo, siempre que está furioso o cabreado lo hace.
-¿Y tú eres...? -me escanea de arriba abajo y yo no puedo hacer más que una mueca.
-Eso ahora no importa, Collins, céntrate.
-Ya entiendo, es alguna de tus putitas, ¿verdad? -su mirada se vuelve gatuna y Justin se levanta de la silla.
-Maldita sea que pares de una jodida vez, Collins, no me obligues a pegarte un tiro.
¿Me ha llamado puta? ¿Ese maldito mal nacido acaba de decir que soy una puta? Ahora soy yo quien echa chispas. Collins divertido por la situación, posa su mano en mi pierna derecha, asqueada le doy un manotazo.
-No me toques -hablo por primera vez desde que entré en la habitación.
-Uh, la gatita tiene garras -la situación le debe parecer divertida porque se echa a reír.
Cada segundo que pasa me hace ver que es más imbécil aún de lo que ya pensaba.
-Collins ya basta – la mano de Justin agarra la madera del escritorio con fuerza, con tanta, que parece que de un momento a otro la va a romper.
-Está bien, está bien -dice, mientras lanza los brazos al aire y sonríe, con esa sonrisa tan típica y estúpida, que hace que me den arcadas -está todo en orden, Bieber, el robo ha sido todo un éxito y el dinero está a salvo.
-Bien -dice Justin mientras se inclina hacia atrás en su silla.
-¿Qué piensas hacer ahora con ella? -me mira, desde un principio estaba jugando a que no me conocía cuando en realidad sabía toda la historia.
-Dejarla en libertad -abre uno de los cajones mientras busca un merchero, para encender un cigarrillo, bueno, no es un cigarrillo pero prefiero nombrarlo con ese nombre que a decir el real, y le tiende otro a Collins que lo acepta con gusto.
Ambos dan una calada y hacen que el espacio se llene inmediatamente de ese humo tan tóxico que yo no soporto, me encojo en mi asiento mientras trato de respirar lo menos posible.
-¿Estás loco Bieber? ¿Cómo la vas a dejar en libertad? Sabe demasiado.
-Le prometí que si me ayudaba con toda esta mierda, la dejaría ir.
-En cuanto la dejes libre irá con toda esta mierda a la policía.
-No lo haré -mi mirada es desafiante, y por primera vez Collins cambia su expresión sonriente por una con aires de superioridad.
-No podemos fiarnos, Bieber, sabes que no podemos correr riesgos, estamos a punto de que nos pille la pasma, ya sabes que pisotean nuestros talones y estamos hasta el cuello de mierda.
-¿Y qué pretendes que haga entonces? -su mirada pasa de él, a mí, y mi corazón comienza a acelerarse de una manera incontrolable.
-Que la mates, nos quitaríamos un gran problema de encima.
Me quedo petrificada, y no sé si es la habitación, o mi cuerpo quien baja de temperatura, porque empiezo a tener mucho frío.
-No vamos a matarla, Collins, no digas tonterías – Justin niega con la cabeza mientras me mira.
-¿Te rajas Bieber? ¿Es que te has enamorado de esta puta?
Otra vez con lo mismo, ¿es que a ese imbécil no le han enseñado modales?
-No me he enamorado, ¡yo no soy de esos! -la voz de Justin vuelve a aumentar.
-¿Entonces que pasa, Bieber? ¿Por qué no lo haces? ¿Es que ahora no te atreves a matar a inocentes? No sería la primera vez que matases a alguien.
-Maldita sea, pues claro que soy capaz de hacerlo.
-¡Pues hazlo!
-¡Tú no me das órdenes Collins! Te recuerdo que aquí quien manda soy yo.
-Lo sé, Justin, peo no vamos a permitir que por una tía todo se vaya a la mierda y lo sabes, solo quiero lo mejor para todos.
-Tienes razón -se relaja en su asiento – tendré que matarla.
Mi respiración es entrecortada, y por unos segundos, mi corazón deja de latir, la mirada fría de Justin se posa sobre la mía, que se mantiene asustada, y me mira como si nada, como si yo nunca hubiese importado, como si fuese un trapo al que no le importa tirar.
-Ya sabes Bieber, cuanto antes, mejor. Yo me marcho, no puedo estar presente, pero me hubiese encantado ver como su menudo cuerpo queda sin vida, es una lástima, ese cuerpo aún tiene mucho uso.
Justin asiente, pero no dice nada. Collins desaparece por la puerta dejando un terrible silencio entre nosotros. Una lágrima se desliza por mi mejilla, nunca creí capaz a Justin de esto, al menos no ahora, no conmigo. Llegué a pensar que él, que yo, que nosotros...
-Lo siento -murmura, dirigiéndose a mí por primera vez, niego con la cabeza, no me atrevo a mirarle a los ojos, esos ojos que tanto me han transmitido y que tanto he amado, y qué demonios ¡que amo! Porque no todo es pasado. Porque sé, que cuando los mire, sentiré aún más dolor del que ya siento.
-No, está bien, está claro que todo esto es más importante, por favor, hazlo ya, mátame ya -mis palabras suenan bajas, y cansadas, porque realmente me estoy empezando a cansar de todo esto.
-Jazmyn yo... -niego con la cabeza, y levanto la mirada, que se encuentra con ese mar de color miel, que se encuentra cristalino.
-Cuando quieras, Justin.
Sus manos se introducen en el bolsillo interior de la chaqueta, saca una pistola y me apunta, sus manos tiemblan. Y entonces la vuelve a guardar.
-No puedo -dice -no puedo hacerlo.
Mis manos se dirigen hacia mis mejillas, y secan todo rastro de lágrimas.
-No importa lo que ese estúpido de Collins diga, ven, te llevaré a casa.
Asiento, mis mejillas vuelven a estar empapadas a pesar de haberlas secado hace tan solo unos segundos, pero esta vez es Justin quien las seca, cuidadosamente con la yema de los dedos. Agarra mi mano y me lleva hacia el coche, cierra la puerta con fuerza y sale a gran velocidad.
-¿Dónde vives? -su voz suena ronca y entrecortada.
Le doy mi dirección, y nos dirigimos en silencio hacia mi casa. En dos largas e incómodas horas, llegamos a mi casa, abro la puerta tras un leve adiós y sigo el sendero que me lleva hasta el jardín.
¿Y ya está? ¿Eso es todo? Al parecer, sí. Mi casa ahora se ve menos apetecible que nunca, daría lo que sea por dar media vuelta y volver junto a Justin, besarlo, abrazarlo, decirle cuánto lo amo, pero al parecer, al final si que todo era parte de ese tonto juego del que yo, acabo de ser eliminada. Una lágrima se desliza por mi mejilla, pero yo la seco. Cuánto daría por que en este momento, su voz me llamase, me pidiese que volviese y me dijese que me ama, como en las películas, como en los libros ¡como en mis sueños! Pero un terrible silencio, y el ruido de mis pisadas, es lo único que me acompaña.
-¡Espera Jazmyn! -me vuelvo, y contemplo a Justin, que se ha bajado del coche y ahora se encuentra frente a mí, tan solo unos metros nos separan -¿quieres saber por qué no te he disparado? Porque, dispararte a ti, sería como dispararme a mí, porque si tú mures, lo hago yo. Y porque en este tiempo he comprendido, ¡que estoy enamorado! ¡enamorado de tu sonrisa, de tu mirada, de ti! He comprendido, ¡que te amo! Te amo como jamás he amado a nadie, y como pensé que nunca lo haría, y ahora sé, que no podría vivir ni un solo día de mi vida sin ti, ya no. Y cada vez que te alejas de mi lado, siento un vacío en el pecho que no se va hasta que no vuelves, y me encantaría, que cada noche, que cada día, estuvieses a mi lado, que al dormir, pueda abrazarte, y que al despertar, estés junto a mí, me encantaría poder llevarte cada día a un nuevo sitio, cumplir tus sueños, hacerte reír, pero si no quieres yo... Lo entenderé, porque ¿quién querría estar en mi mundo? ¿quién querría estar conmigo? Y ahora yo... Solo puedo decir que tú, te has convertido en todo lo que quiero, en mi centro de atención, que te has convertido en mi vida.
Cada palabra hace agitar con velocidad a mi corazón, y cada una de sus lágrimas derramadas, han estado acompañadas por las mías, ahora, mis piernas avanzan primero despacio y luego rápido hacia él. Y corro, corro hasta tenerlo entre mis brazos, para poder estrecharlo. Y besarlo, porque sus labios no tardan en encontrar los míos para unirse.
-Yo también te amo, Justin -murmuro mientras lo miro a los ojos.
-Por favor, nunca te alejes de mí.
-Lo haré, si prometes no alejarte tú de mí.
-¿Siempre?
-Esa es una palabra demasiado corta para definirlo.
Y una vez más, nuestros labios se unen, no es nuestro primer beso, pero desde luego, que tampoco el último.

FIN.

*********************************************************************************
¡Hola!
Y al fin se acaba, la historia de Jazmyn y Justin, ¿a que no lo esperaban? En realidad, tenía pensado en hacer otro capítulo más, pero al cuerno con eso, me dio sentimiento y preferí terminar aquí.  Ochenta y nueve páginas, miles de palabras y de horas de trabajo han sido puestos en esta novela. Y con orgullo puedo decir que estoy encantada de esta novela, porque realmente, la considero mi primera novela, ¡he acabado mi primera novela! y qué orgullosa estoy de ello. La gente suele dedicar sus novelas a su familia, pero yo, soy especial. Esta novela va dedicada a mi ídolo, mi inspiración, y a mi razón de vivir, va por ti, Kidrauhl. Por acompañarme cada día en este viaje de mi vida, y ayudarme a expresar mis palabras con tus canciones, por hacer en cada movimiento una nueva idea para mi. También se la quiero dedicar a mi hermana, por prestarme su ordenador todo el tiempo que lo he necesitado para escribir, por ayudarme y apoyarme a cumplir mi sueño, que es escribir. A mis amigos Jake, Ali y Judith, que siempre me han dado ideas, me han aconsejado y me han propuesto nombres, que se me dan terriblemente mal. Y como no, a mi mejor amiga, mi alma gemela, mi hermana, aunque no de sangre, te la dedico a ti, Yoli. Y por último, a vosotros, mis queridos lectores, por hacer posible esto, por dedicar vuestro tiempo a leer lo que escribo, por apoyarme,por tener fe en mí,  porque vosotros reís y lloráis conmigo, gracias por acompañarme en este viaje de mi vida, en el que expreso todo mis sentimientos, todo mi amor y cariño, en unas páginas de inspiración e imaginación. Y decir que esta historia acaba, que cerramos página, pero que pronto, una nueva vamos a abrir, ¡espero que me acompañéis en mi próxima historia! Mil gracias, y un besazo y abrazo enormes, les quiere
Patri~ 

No hay comentarios:

Publicar un comentario