Peter
carga con nuestras maletas mientras nosotros entramos a la casa, todo
está tan silencioso como siempre. Avanzamos hasta el despacho de
Justin, ninguno de los dos nos atrevemos a decir palabra, el ruido de
nuestras pisadas nos acompañan hasta que logramos sentarnos, dejando
así, un silencio inmenso.
Minutos
después, donde nuestras miradas se mantienen fijas en el otro,
alguien pega a la puerta y tras el consentimiento de Justin, ese
alguien avanza hasta donde ambos nos encontramos, posa sus manos en
el escritorio, es un chico, de unos veinticinco años, su pelo es
negro azabache, sus ojos verdes esmeralda, y su sonrisa, blanca, como
en los anuncios de Colgate.
-Todo
ha salido de maravilla -es el chico quien habla, su sonrisa nunca
desaparece.
-¿Estás
seguro? -murmura Justin, poco convencido.
-Sí,
puedes estar completamente tranquilo.
-¿Mandaste
el dinero donde acordamos?
-Todo
en orden.
-¿Lo
has comprobado?
-Por
Dios Justin, no soy un niño pequeño, sé lo que tengo que hacer, es
mi trabajo.
-Lo
sé, pero esto es serio Collins, hay que asegurarse de que todo está
perfecto -la voz de Justin ha aumentado unos decibelios, el tal
Collins parece que lo está cabreando.
-Tranquilo
Bieber, tampoco hace falta que te pongas así -el de pelo azabache
parece entender la ira de Justin y decide dar esquinazo a su cabreo.
Los
ojos de Justin chispeantes miran al perfil del chico desconocido,
mientras éste, con normalidad se sienta en la silla que se encuentra
a mi lado, se inclina hacia atrás y posa sus pies en el escritorio
de Justin, eso solo lo hace cabrear aún más.
-Quita
tus sucios pies de mi escritorio o tendré que matarte, Collins.
-Wow,
tranquilo Bieber, tampoco es para tanto - a pesar de sus palabras se
sienta en una posición normal y me mira, por primera vez desde que
entró.
Justin
suspira, frustrado, se pasa las manos por el pelo, siempre que está
furioso o cabreado lo hace.
-¿Y
tú eres...? -me escanea de arriba abajo y yo no puedo hacer más que
una mueca.
-Eso
ahora no importa, Collins, céntrate.
-Ya
entiendo, es alguna de tus putitas, ¿verdad? -su mirada se vuelve
gatuna y Justin se levanta de la silla.
-Maldita
sea que pares de una jodida vez, Collins, no me obligues a pegarte un
tiro.
¿Me
ha llamado puta? ¿Ese maldito mal nacido acaba de decir que soy una
puta? Ahora soy yo quien echa chispas. Collins divertido por la
situación, posa su mano en mi pierna derecha, asqueada le doy un
manotazo.
-No
me toques -hablo por primera vez desde que entré en la habitación.
-Uh,
la gatita tiene garras -la situación le debe parecer divertida
porque se echa a reír.
Cada
segundo que pasa me hace ver que es más imbécil aún de lo que ya
pensaba.
-Collins
ya basta – la mano de Justin agarra la madera del escritorio con
fuerza, con tanta, que parece que de un momento a otro la va a
romper.
-Está
bien, está bien -dice, mientras lanza los brazos al aire y sonríe,
con esa sonrisa tan típica y estúpida, que hace que me den arcadas
-está todo en orden, Bieber, el robo ha sido todo un éxito y el
dinero está a salvo.
-Bien
-dice Justin mientras se inclina hacia atrás en su silla.
-¿Qué
piensas hacer ahora con ella? -me mira, desde un principio estaba
jugando a que no me conocía cuando en realidad sabía toda la
historia.
-Dejarla
en libertad -abre uno de los cajones mientras busca un merchero, para
encender un cigarrillo, bueno, no es un cigarrillo pero prefiero
nombrarlo con ese nombre que a decir el real, y le tiende otro a
Collins que lo acepta con gusto.
Ambos
dan una calada y hacen que el espacio se llene inmediatamente de ese
humo tan tóxico que yo no soporto, me encojo en mi asiento mientras
trato de respirar lo menos posible.
-¿Estás
loco Bieber? ¿Cómo la vas a dejar en libertad? Sabe demasiado.
-Le
prometí que si me ayudaba con toda esta mierda, la dejaría ir.
-En
cuanto la dejes libre irá con toda esta mierda a la policía.
-No
lo haré -mi mirada es desafiante, y por primera vez Collins cambia
su expresión sonriente por una con aires de superioridad.
-No
podemos fiarnos, Bieber, sabes que no podemos correr riesgos, estamos
a punto de que nos pille la pasma, ya sabes que pisotean nuestros
talones y estamos hasta el cuello de mierda.
-¿Y
qué pretendes que haga entonces? -su mirada pasa de él, a mí, y mi
corazón comienza a acelerarse de una manera incontrolable.
-Que
la mates, nos quitaríamos un gran problema de encima.
Me
quedo petrificada, y no sé si es la habitación, o mi cuerpo quien
baja de temperatura, porque empiezo a tener mucho frío.
-No
vamos a matarla, Collins, no digas tonterías – Justin niega con la
cabeza mientras me mira.
-¿Te
rajas Bieber? ¿Es que te has enamorado de esta puta?
Otra
vez con lo mismo, ¿es que a ese imbécil no le han enseñado
modales?
-No
me he enamorado, ¡yo no soy de esos! -la voz de Justin vuelve a
aumentar.
-¿Entonces
que pasa, Bieber? ¿Por qué no lo haces? ¿Es que ahora no te
atreves a matar a inocentes? No sería la primera vez que matases a
alguien.
-Maldita
sea, pues claro que soy capaz de hacerlo.
-¡Pues
hazlo!
-¡Tú
no me das órdenes Collins! Te recuerdo que aquí quien manda soy yo.
-Lo
sé, Justin, peo no vamos a permitir que por una tía todo se vaya a
la mierda y lo sabes, solo quiero lo mejor para todos.
-Tienes
razón -se relaja en su asiento – tendré que matarla.
Mi
respiración es entrecortada, y por unos segundos, mi corazón deja
de latir, la mirada fría de Justin se posa sobre la mía, que se
mantiene asustada, y me mira como si nada, como si yo nunca hubiese
importado, como si fuese un trapo al que no le importa tirar.
-Ya
sabes Bieber, cuanto antes, mejor. Yo me marcho, no puedo estar
presente, pero me hubiese encantado ver como su menudo cuerpo queda
sin vida, es una lástima, ese cuerpo aún tiene mucho uso.
Justin
asiente, pero no dice nada. Collins desaparece por la puerta dejando
un terrible silencio entre nosotros. Una lágrima se desliza por mi
mejilla, nunca creí capaz a Justin de esto, al menos no ahora, no
conmigo. Llegué a pensar que él, que yo, que nosotros...
-Lo
siento -murmura, dirigiéndose a mí por primera vez, niego con la
cabeza, no me atrevo a mirarle a los ojos, esos ojos que tanto me han
transmitido y que tanto he amado, y qué demonios ¡que amo! Porque
no todo es pasado. Porque sé, que cuando los mire, sentiré aún más
dolor del que ya siento.
-No,
está bien, está claro que todo esto es más importante, por favor,
hazlo ya, mátame ya -mis palabras suenan bajas, y cansadas, porque
realmente me estoy empezando a cansar de todo esto.
-Jazmyn
yo... -niego con la cabeza, y levanto la mirada, que se encuentra con
ese mar de color miel, que se encuentra cristalino.
-Cuando
quieras, Justin.
Sus
manos se introducen en el bolsillo interior de la chaqueta, saca una
pistola y me apunta, sus manos tiemblan. Y entonces la vuelve a
guardar.
-No
puedo -dice -no puedo hacerlo.
Mis
manos se dirigen hacia mis mejillas, y secan todo rastro de lágrimas.
-No
importa lo que ese estúpido de Collins diga, ven, te llevaré a
casa.
Asiento,
mis mejillas vuelven a estar empapadas a pesar de haberlas secado
hace tan solo unos segundos, pero esta vez es Justin quien las seca,
cuidadosamente con la yema de los dedos. Agarra mi mano y me lleva
hacia el coche, cierra la puerta con fuerza y sale a gran velocidad.
-¿Dónde
vives? -su voz suena ronca y entrecortada.
Le
doy mi dirección, y nos dirigimos en silencio hacia mi casa. En dos
largas e incómodas horas, llegamos a mi casa, abro la puerta tras un
leve adiós y sigo el sendero que me lleva hasta el jardín.
¿Y
ya está? ¿Eso es todo? Al parecer, sí. Mi casa ahora se ve menos
apetecible que nunca, daría lo que sea por dar media vuelta y volver
junto a Justin, besarlo, abrazarlo, decirle cuánto lo amo, pero al
parecer, al final si que todo era parte de ese tonto juego del que
yo, acabo de ser eliminada. Una lágrima se desliza por mi mejilla,
pero yo la seco. Cuánto daría por que en este momento, su voz me
llamase, me pidiese que volviese y me dijese que me ama, como en las
películas, como en los libros ¡como en mis sueños! Pero un
terrible silencio, y el ruido de mis pisadas, es lo único que me
acompaña.
-¡Espera
Jazmyn! -me vuelvo, y contemplo a Justin, que se ha bajado del coche
y ahora se encuentra frente a mí, tan solo unos metros nos separan
-¿quieres saber por qué no te he disparado? Porque, dispararte a
ti, sería como dispararme a mí, porque si tú mures, lo hago yo. Y
porque en este tiempo he comprendido, ¡que estoy enamorado!
¡enamorado de tu sonrisa, de tu mirada, de ti! He comprendido, ¡que
te amo! Te amo como jamás he amado a nadie, y como pensé que nunca
lo haría, y ahora sé, que no podría vivir ni un solo día de mi
vida sin ti, ya no. Y cada vez que te alejas de mi lado, siento un
vacío en el pecho que no se va hasta que no vuelves, y me
encantaría, que cada noche, que cada día, estuvieses a mi lado, que
al dormir, pueda abrazarte, y que al despertar, estés junto a mí,
me encantaría poder llevarte cada día a un nuevo sitio, cumplir
tus sueños, hacerte reír, pero si no quieres yo... Lo entenderé,
porque ¿quién querría estar en mi mundo? ¿quién querría estar
conmigo? Y ahora yo... Solo puedo decir que tú, te has convertido en
todo lo que quiero, en mi centro de atención, que te has convertido
en mi vida.
Cada
palabra hace agitar con velocidad a mi corazón, y cada una de sus
lágrimas derramadas, han estado acompañadas por las mías, ahora,
mis piernas avanzan primero despacio y luego rápido hacia él. Y
corro, corro hasta tenerlo entre mis brazos, para poder estrecharlo.
Y besarlo, porque sus labios no tardan en encontrar los míos para
unirse.
-Yo
también te amo, Justin -murmuro mientras lo miro a los ojos.
-Por
favor, nunca te alejes de mí.
-Lo
haré, si prometes no alejarte tú de mí.
-¿Siempre?
-Esa
es una palabra demasiado corta para definirlo.
Y
una vez más, nuestros labios se unen, no es nuestro primer beso,
pero desde luego, que tampoco el último.
FIN.
*********************************************************************************
¡Hola!
Y al fin se acaba, la historia de Jazmyn y Justin, ¿a que no lo esperaban? En realidad, tenía pensado en hacer otro capítulo más, pero al cuerno con eso, me dio sentimiento y preferí terminar aquí. Ochenta y nueve páginas, miles de palabras y de horas de trabajo han sido puestos en esta novela. Y con orgullo puedo decir que estoy encantada de esta novela, porque realmente, la considero mi primera novela, ¡he acabado mi primera novela! y qué orgullosa estoy de ello. La gente suele dedicar sus novelas a su familia, pero yo, soy especial. Esta novela va dedicada a mi ídolo, mi inspiración, y a mi razón de vivir, va por ti, Kidrauhl. Por acompañarme cada día en este viaje de mi vida, y ayudarme a expresar mis palabras con tus canciones, por hacer en cada movimiento una nueva idea para mi. También se la quiero dedicar a mi hermana, por prestarme su ordenador todo el tiempo que lo he necesitado para escribir, por ayudarme y apoyarme a cumplir mi sueño, que es escribir. A mis amigos Jake, Ali y Judith, que siempre me han dado ideas, me han aconsejado y me han propuesto nombres, que se me dan terriblemente mal. Y como no, a mi mejor amiga, mi alma gemela, mi hermana, aunque no de sangre, te la dedico a ti, Yoli. Y por último, a vosotros, mis queridos lectores, por hacer posible esto, por dedicar vuestro tiempo a leer lo que escribo, por apoyarme,por tener fe en mí, porque vosotros reís y lloráis conmigo, gracias por acompañarme en este viaje de mi vida, en el que expreso todo mis sentimientos, todo mi amor y cariño, en unas páginas de inspiración e imaginación. Y decir que esta historia acaba, que cerramos página, pero que pronto, una nueva vamos a abrir, ¡espero que me acompañéis en mi próxima historia! Mil gracias, y un besazo y abrazo enormes, les quiere
Patri~
No hay comentarios:
Publicar un comentario