The story of my life

viernes, 21 de febrero de 2014

Viaje para dos.

Introducción

¿Viajar? ¿Al futuro? Pero... ¿Eso es posible? Pues al parecer, sí.

Caroline y James se ven en graves problemas tras decidir viajar al año 5000 ¡demasiado lejos! Ahora Iris y Elliot, tendrán que adentrarse en esta desconocida y temible aventura para salvarlos.
Acompaña a nuestra protagonista en su trágica aventura de los viajes al futuro.

¿Amor? Puede. ¡Pasar tantas horas con tu compañero puede pasar factura!

Viaje para dos.



Prólogo


Empezaba a cansarme de sus tontos juegos, de sus ojos esmeralda y de su bonita melena castaña.

-Te he dicho que no -mi respuesta es firme, e inflexible.

-¡Vamos! ¡Por favor! -pestañea muchas veces seguidas, mientras pone cara de inocente y yo no puedo hacer nada más que suspirar.

-Vale vale, está bien, pero como se entere alguien...

-No se enterará nadie, ¡lo prometo!

Niego con la cabeza, es imposible discutir con él.

-¿Estás lista? -me pregunta, su mirada se mantiene posada en mis ojos azul cielo.

-Que sí, venga, vamos antes de que me arrepienta.

Sonríe, de esa forma que hace que se me agite el corazón. Desliza sus dedos por el teclado rápidamente y marca la fecha indicada.

-Vamos, tú cruzarás primero.

-No, espera espera, creo que es una mala idea fijar la fecha en el año 5000, es demasiado lejos, Dios sabe si el mundo no habrá sido conquistado por extraterrestres, o es controlado por máquinas, quizás se haya convertido en polvo, o peor aún, estemos tan pegados al Sol que el calor haga que nos derritamos...

No puedo seguir con mi interminable discurso porque soy empujada por James al interior del portal y caigo, durante varios segundos por un vacío oscuro y temible que hace palpitar a mi corazón agitadamente. Son unos segundos, porque luego aterrizo sobre algo, o mejor dicho alguien.

-¡Me has asustado! -murmuro, mientras me aparto de James.

-Y tú me has aplastado -se frota los codos -fallo técnico, debería de haberme apartado.

-Espero que hayas ajustado el portal a tan solo unos minutos.

-Una semana, en realidad.

Mi cara va pasando del blanco, al rosa, para más tarde tomar un color rojo. Y de no haber sido por aquel extraño ruido, seguramente me hubiese puesto a gritar como loca en poseso.


Capítulo uno


Camino de vuelta a casa, cansada de las clases. Subo las interminables escaleras y finalmente entro en casa. Un extraño murmullo viene desde el salón, suelto la mochila y me dirijo hacia allí.

-Hola -digo, mi voz es alta y claro, varios hombres vestidos de chaqueta se encuentran en el salón acompañados de mi padre.

-Hola cariño -mi padre sonríe, pero veo el miedo en sus ojos.

-¿Qué pasa aquí? -murmuro, los tres desconocidos me observan, uno de ellos, canoso, ojos marrones, de unos cincuenta años, otro rubio, de ojos azules, rondando los treinta y por último un chico de cabello castaño, que le llega por los hombros y ojos tan negros que parece que intentan llegar al tono del tizón, aparenta unos veinticinco años, pero a mi no me engaña su apariencia, apuesto que tiene veinte.

-Siéntate, estos señores quieren hablar con nosotros.

Hago lo que me dice, arrimo la silla más cercana y espero a que alguno de ellos hable.

-Es sobre Caroline, en su último viaje fue demasiado lejos junto con James, no sabemos por qué lo han hecho, pero nunca nadie lo había hecho y sentimos decirle esto, señor Hurley, pero su hija está en peligro.

¿Viajes? ¿De qué habla este señor? ¿Y por qué Caroline está en peligro? ¿Papá? ¿Por qué llora?

-No entiendo -mi cara debe de ser un poema, ya que para mí nada tiene ningún sentido.

-La señorita Caroline, tu hermana mayor, puede viajar al futuro junto con James, gracias al portal.

Suelto una gran carcajada, ¿acaso piensan que soy tonta? Estos señores se deben de estar riendo de mi.

-No, Iris, estos señores están diciendo la verdad.

-¿Tú también papá? Vosotros estáis locos.

El hombre con el pelo canoso, ignora lo que digo y continúa hablando.

-Creemos que las únicas personas que pueden ir a buscarlos son Iris y Elliot.

-¿Quién es Elliot? -pregunto, la curiosidad siempre puede conmigo.

-Es el hermano pequeño de James – esta vez habla el que parece ser el más joven de todos, sus ojos negros me examinan, de una manera fría que hace erizar los vellos de mi piel.

-¿Y qué tenemos que ver en todo esto nosotros dos? -mi mirada cambia al más viejo, pasa la mano por su cabello despeinándolo más de lo que antes estaba.

-Quizás no lo entiendas, pero viajar al futuro es muy peligroso, uno nunca sabe lo que se puede encontrar, por eso elegimos a un personal específico para viajar, los entrenamos para esto durante años.

-¿Hay más como mi hermana y ese tal James? -paso por alto el detalle de que eso no contesta a mi pregunta.

-Por supuesto que sí, muchos en realidad -sus ojos azules chispean con orgullo.

-¿Y por qué no mandáis a alguno de ellos a por mi hermana? -mi pregunta suena con un tono de indignación total, no entiendo que tengo que ver yo en todo esto.

-Porque cada pareja tiene un portal asignado.

-¿Y qué? -sigo sin comprender a estos señores -¿por qué no van desde su portal hasta la época en que se fueron? ¿O por qué no simplemente cruzan el portal de Caroline?

El de cabello castaño suspira haciendo que su larga melena se mueva levemente, es el rubio quién se decide finalmente a contestar.

-Contestando a tu primera pregunta, es totalmente imposible, ya que ellos forman la pareja más joven, por lo tanto la que puede viajar más lejos en el futuro, ningún otro portal supera los 3000 años. Y, contestando a la segunda, porque es imposible, esos portales están hechos para que solo los viajeros puedan viajar al futuro, pero hay leves excepciones, como los hermanos.

-¿Quiere decir que los únicos, además de los viajeros, que pueden viajar al futuro son los hermanos de estos? -mi cerebro procesa la información como un locomotor a toda velocidad, y en seguida se carga de nuevas preguntas que formular.

-Exactamente – se reclinan en la silla los tres a la vez y entonces me doy cuenta de que a pesar de tener los ojos y pelos de otros colores, son iguales, con una diferencia de edad pero al fin y al cabo con los mismos rasgos.

-¿Y qué quieren de mí? Si ellos han viajado tan lejos, será por algo, además volverán ¿no?

-Me temo que no es tan fácil como crees -es el de la melena rubia quien habla – los viajes al futuro cuentan con un tiempo mínimo de unos minutos, y de máximo un año, el tiempo pasa allí igual que aquí, pero debes de tener mucho cuidado, el portal aparece en el mismo lugar a la hora justa en la que se acaba el tiempo y si no estás allí justo a tiempo, podrías quedarte perdido por el futuro toda la vida.

-¿Por qué temen entonces? En una semana tanto mi hermana como James regresarán.

-No sabemos lo que hay en el año 5000, como hemos dicho antes nunca nadie había viajado tan lejos, ¡podría ni si quiera existir el mundo! -sus ojos color tizón van tomando poco a poco, un brillo de rabia.

-¿Piensan mandarnos a nosotros allí para que lo descubramos? ¡Podríamos morir! Ni si quiera estamos preparados para esto, al menos no yo.

-Hemos tardado cientos de años para construir ese portal, y hemos tenido que invertir mucho trabajo y dinero para este proyecto, no podemos dejar que todo se vaya al traste porque dos chiquillos hayan querido darse una excursión, que es realmente peligrosa.

-Iris, debes de confiar en ellos -mi padre habla por primera vez en al menos media hora, sus ojos ya no están aguosos como antes, pero sigue el dolor reflejado en ellos.

-Papá, ¿tú sabías todo esto?

-Claro que lo sabía, fui yo quien dio el consentimiento cuando tu hermana nació.

Una punzada de traición recorre todo mi cuerpo, ¡llevo dieciséis años viviendo en una mentira! ¡y vaya mentira! Porque además, resulta que todos mis seres queridos están involucrados en esto.

-¿Algún día pensabais contármelo? -mi mirada se posiciona en las baldosas blancas y marrones del suelo, y luego suben hasta sus ojos que vuelven a ponerse aguosos.

-Yo... Lo siento.

-¿Qué tengo que hacer? -pregunto, en sorpresa de todos, nadie esperaba que finalmente colaborase, supongo.

-¿Estás dispuesta a ayudarnos?

-No, a vosotros no, lo haré por mi hermana.

El hombre canoso asiente, comprendiendo que realmente no confío en ninguno de ellos, y que todo lo hago por Caroline.
Una llamada interrumpe el silencio, el de cabellos castaños es quien la atiende.

-¿Bill? Sí, la chica ha aceptado -el tal Bill dice algo en la otra línea que no logro escuchar por la distancia - ¡eso es estupendo! - sus ojos negros se posan en mí durante unos segundos mientras Bill contesta – cuanto antes mejor -silencio - ¿ahora? Sí, eso sería perfecto, nos vemos en veinte minutos.

Todas las miradas están posadas en él, que vuelve a guardar el móvil en el bolsillo derecho de la chaqueta.

-¿Y bien? -pregunta, impaciente, el mediano.

-El chico también ha aceptado, le ha costado un poco, pero finalmente ha cedido.

El de ojos marrones observa el reloj detenidamente durante unos instantes, como si no lograse ver con claridad los números del caro reloj.

-Deberíamos de irnos ya.

-¿Y la chica? -quien pregunta es el joven, su mirada me asusta, no puedo evitar sentir un escalofrío cada vez que la posa en mí.

-Bill va de camino a la nave con el chico, cuanto antes comencemos con todo esto, mejor.

Mis ojos viajan a los de papá, que en seguida fija los suyos en mi, en ellos se ven la culpa y el malestar que siente. Me encantaría decirle que no esté mal y que no todo es culpa suya, pero siendo sinceros, gran parte de la culpa, si que es suya.

-¿Debería coger algo? -pregunto, tímida por primera vez en toda la conversación.

-No, no te preocupes.

Asiento, a la espera, los tres se levantan y yo con ellos, papá fija la vista en un punto inexistente de la pared, y sé que está a punto de volverse loco. No me despide, ni si quiera me da una última mirada, ni me dice un ''no tengas miedo, todo saldrá bien'' que es ciertamente lo que más necesito.

Caminamos en silencio hasta la salida, un audi negro (como no) se encuentra aparcado en la cera de en frente. Me siento en el asiento de atrás, junto a la ventanilla mientras veo todo pasar. Realmente todo respecto a esto me da miedo, ¿dónde me he metido? ¡Y esos ojos negros! Jamás había visto algo que impusiese tanto. Nunca una mirada, me había hecho sentir tanto miedo. Pero era imposible no quedarse admirada por ese contraste, su melena castaña casi podría confundirse con un color rubio, podría decirse que es una mezcla de ambos colores, su piel, blanca como la porcelana, tanto, que parece que en cuanto la toques, se va a romper. Y el tono de su piel solo sirve para realzar más los ya oscuros ojos negros. Y esa melena, tan loca y descontrolada ¡yo la cortaría en este mismo momento si tuviese unas tijeras!

Se remueve nervioso en su asiento, al parecer ha debido de sentir mi mirada escrutadora puesta sobre él. Pero, ¿cómo no iba a fijarme en alguien como él? Si bastaban unos segundos de tu tiempo para dejarte asombrado. No es guapo, ni si quiera apuesto, ¡pero mucho menos feo! Es... Simplemente el chico más extraño que he visto en mi vida, porque, aunque su melena parezca suave, y su piel delicada, esos ojos hacen sentir terror en cada parte de tu cuerpo.

Bastan quince minutos para llegar a nuestro destino. Cuando había oído la palabra nave, no sé por qué pero mi cerebro había imaginado un ovni o algo por el estilo, ¡pero nada que ver! Se trata de un enorme edificio, de paredes blancas acompañado de un precioso jardín.

Bajamos del coche y caminamos al interior del edificio, las paredes son gruesas y duras, los techos altos y las ventanas grandes que dan una gran luminosidad al lugar. Avanzamos pasillo recto, pasillo a la derecha, pasillo recto, pasillo a la derecha, pasillo a la izquierda, escaleras abajo, pasillo a la derecha, pasillo recto, escaleras abajo... E innumerables pasillos y escaleras más, tantas, que era imposible no perderse allí, pero aquellos hombres parecen saberse el recorrido a la perfección.
Hasta que por fin llegamos, unas puertas grandes y altas de roble que hacen un contraste con las paredes blancas del pasillo y la luz amarillenta de la única lámpara que se encuentra a nuestro alrededor.

Avanzamos los últimos pasos, es el canoso quien se atreve a abrir la puerta, que desde mi perspectiva, parece muy pesada. Soy yo la última en entrar a aquella escondida habitación, hay una mesa grande en el centro de la sala, dos hombres se encuentran sentados discutiendo, una mujer carga con unos papeles mientras discute no sé cuales condiciones junto con otra mujer. Y a lo lejos, apoyado sobre la pared, se encuentra un chico. Chico que, supongo que es ese tal Elliot.

Cuando nos ven aparecer todos callan y nos observan, mis piernas parecen flaquear pero las mantengo alerta. Nos vamos acercando poco a poco hasta el chico, que había pasado de mantener la vista fija a algún punto del suelo, a tenerla en mí.

Mientras más cerca estamos, más puedo ver sus intensos ojos verdes. Tiene una corta melena de un tono castaño miel, su cuerpo es esbelto, no parece muy alto, pero conforme nos acercamos, veo que me saca unos centímetros. Viste con una chaqueta color beige, que se adaptaba perfectamente a sus definidos músculos.

-Laura, ¿podrías ir a llamar a los demás? Vamos a comenzar.

Tomo asiento, y segundos después alguien arrastra una silla a mi lado.

-Hola -me giro hacia la voz y me encuentro con esos bonitos ojos verdes por primera vez.

-Hola -murmuro.

-Tú debes de ser Iris -sonríe, una sonrisa de puro dientes blancos y perfectos.

-Y tú Elliot -le devuelvo la sonrisa, aunque solo elevo las comisuras de mis labios.

-En la que nos han metido, ¿eh? -intenta hacerse el fuerte, pero en la forma en la que se tensan sus músculos al hablar se nota que está igual o incluso más asustado que yo.

Me encojo de hombros, tampoco me apetece mucho iniciar una conversación.

-No eres muy habladora, ¿no?

-Por lo que veo tú sí.

-Lo siento, es que estoy nervioso.

-Entiendo.

Nuestra conversación se ve interrumpida por una estampida de personas que entran por la puerta y se van sentando a nuestro alrededor. Y la situación no podía ser más terrorífica, todos, hombres y mujeres trajeados de color negro, con expresiones serias. Tanto mi expresión como la de Elliot se torna de puro terror, ¡quiero volver a casa! ¡ya! ¿De verdad mi hermana lleva veinte años tratando con esta gente? Porque yo no llevo ni dos minutos, y ya me quiero ir.


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¡Hola!

Aquí les traigo nueva novela, introducción, prólogo y primer capítulo, no se pueden quejar. No sé si esta historia la terminaré, o la dejaré a medias, porque cuando estás empezando una historia todo lo tienes muy oscuro, aún así intentaré subir capítulo todos los viernes como siempre, aviso de que ya tengo escrito el capítulo dos, y que la semana que entra la voy a tener entera de vacaciones así que aprovecharé y escribiré otro más, para tener un capítulo de reserva y así subir cada viernes. Espero que les haya gustado y que apoyen mi idea, tengo muchas cosas pensadas para esta historia, aunque que me costó muchísimo escribirla, porque no sabía sobre qué escribir, estuve dos semanas pensando ideas, y aunque esta no sea la mejor, puedo intentar sacarle provecho. ¡Mil gracias por leer! Ojalá se unan a esta historia, un besito y un abrazo, les quiere

Patri~ 

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