The story of my life

domingo, 2 de febrero de 2014

If you hate me, kill me. Capítulo dieciséis

La mano de Justin se mantiene entorno a la mía, se relame los labios lentamente, como si quisiese provocar en mí alguna reacción, que por suerte puedo contener en mi interior, no le pienso dar el gusto de ver cómo me derrito ante tan simple gesto.
Paseamos por los jardines verdes, y cansada de tanta caminata tiro del brazo de Justin hasta un banco, que tras quejarse termina cediendo y sentándose a mi lado.

-¿Por qué paramos? -parece un niño pequeño al que bajan de las atracciones para ir a comer.

-Porque necesito descansar, Justin -y claramente yo soy la madre que intenta convencer al hijo de que tiene que comer para poder volver a las atracciones.

-Pero es que no hemos avanzado a penas -mi cabeza se gira hacia él en ese instante, para mirarlo de una manera un tanto vulgar por mi parte.

-¿Qué estás insinuando? -ahora hecho chispas por los ojos.

-No estoy insinuando nada -dice molesto, mientras pone los ojos en blanco.

-¡Ah, no! Es que si a mi se me ha venido a insultar aquí me vuelvo al hotel y fin del problema -exclamo, mientras mis ojos siguen mandando dagas hacia Justin.

-Pero si nadie te ha insultado -su mirada antes puesta en el infinito ahora se posiciona sobre la mía -anda y que no eres peliculera.

Si hay algo que yo no tolero, es que me insulten, por eso creo que mi mano viajó a la velocidad de la luz, pero extrañamente no terminó estampada sobre la mejilla de Justin, sino contra el pequeño banco de madera.

Tenía que controlarme, al fin y al cabo él era mi secuestrador y un tipo peligroso, podía matarme cuando quisiese, si no lo hizo en otro tiempo fue por cuestiones de conveniencia.

-Eh gatita, yo que tú me estaba quieta, empiezan a mirarnos raro.

-¡Como si a ti te importase ahora lo que piensen los demás de ti! - Justin sonríe.

-Tienes razón, no me importa en lo absoluto, pero a ti sí.

-¿De qué hablas? A mi no, deja de inventar cosas -mi mirada es frustrada.

-Si no te importase no te habrías puesto así.

-No me he puesto de ninguna forma.

-Pareces una niña pequeña -dice con una sonrisita.

-Mira quién fue a hablar.

-No te lo niego yo -se encoge de hombros, pero su sonrisa jamás se borra.

Y sonrío, porque es imposible enfadarse con Justin, tan sólo hace falta que las comisuras de sus labios se eleven unos milímetros para conseguir que todo el esfuerzo se vaya al traste, que el orgullo quede machacado, para que en medio de la discusión acabe sonriendo y así, dejar que él gane, porque no tengo valor de hacerlo yo.

Maldito y sensual Justin.

-¿Podemos ahora seguir avanzando, por favor?

-Sí -digo, alargando mucho la i.

Nos levantamos del pequeño banco, Justin agarra mi cintura con un brazo y con el otro sostiene mi rostro, luego avanza los últimos centímetros que nos separan, y sus labios húmedos se posan sobre los míos. Y tengo sed, sed de sus besos y de esos labios tan deseables que tiene.

Para mi desgracia se separa, andamos unos minutos más hasta llegar a la conocida Torre Eiffel, por fin, tantos años siendo mi sueño verla y por fin lo consigo. Gracias a Justin.

-Perdone, ¿podría hacernos unas fotos? -le dice a un señor mayor que se encuentra a escasos metros de nosotros.

-Claro -coge el teléfono de Justin.

El brazo de Justin sigue en mi cintura, ambos sonreímos mientras posamos para que detrás nuestra se aprecien las vistas. Nos hace varias más, una de ellas en la que nuestros labios acaban unidos en un dulce beso.

-Muchas gracias -le dice al señor -el hombre se despide con un gesto de cabeza y nos quedamos solos allí, bueno, solos junto con otras cien personas más que se encuentran paseando por los alrededores.

Al final, vencidos por la terrible y larga caminata, decidimos volver al hotel, donde pedimos comida para que nos la lleven en la habitación mientras nos tiramos en la cama a hacer el vago.

-He pensado una cosa – le digo a Justin tras unos minutos de silencio.

-Que miedo -dice – tú pensando, a saber -en su tono se nota la ironía pero decido ignorarlo.

-Tal vez cuando se produzca el robo nosotros deberíamos de estar dentro del avión -digo, calmada, pero Justin da un respingo y se pone de pie en un salto.

-Mierda, ¡tienes razón! No sé como no se me ha ocurrido antes.

-Tengo una mente brillante -soy una modesta.

-Voy a llamar para que me cambien los billetes.

Me encojo de hombros mientras abro la puerta para recoger la comida que acaba de llegar.
Para cuando entro con la comida, los billetes ya están cambiados, lo que no me explico es cómo los ha cambiado tan rápido, a mi no me hubiese dado tiempo ni de coger el teléfono. Misterios de la vida.

Abrimos los recipientes y nos sentamos a comer, primero en silencio, pero no sé como, acabamos cantando con la boca llena mientras no podemos parar de reír. Y así es la vida junto a éste chico, hagas lo que hagas, al final siempre acabarás riendo o haciendo el tonto, pero al fin y al cabo, feliz.

-Creo que deberíamos irnos a la cama ya -dice mientras mira la hora en el móvil – son las dos.

-¿Qué? ¿En serio? Se me ha pasado muy rápido el tiempo.

-A mi también -dice sincero, mientras recoge los plásticos y envases de la comida.

Quito todos los cojines que tiene la cama, destapo las sábanas y me introduzco dentro, segundos después Justin repite mi acción, apaga la luz, pero en lugar de estar cada uno lo más separado posible del otro como yo pensaba, Justin me acerca a él y me abraza, sus suspiros me acarician la piel muy suavemente produciéndome una sensación de calidez, mis ojos se vuelven pesados, y en alguna caricia de Justin, debo de quedarme dormida.

**********************************************************************************

¡Hola!

Siento mucho el retraso, pero he tenido dos grandes problemas ¡tenía anginas! He estado con 40 de fiebre durante una maldita semana, vamos, lo que es estar mala en toda regla, y ya para rematar, ¡mi ordenador está roto! ¡roto!  Y digo está, porque lo sigue, ahora os estoy escribiendo desde el ordenador de mi amiga, que tan amablemente me ha prestado su ordenador, por eso este capítulo es tan extremadamente corto, hasta que no me lo arreglen tendré que subir por aquí y claro, no puedo pasar cuatro horas escribiendo como a mi me gustaría, así que perdonen que sea tan pequeño y cutre, pero quería subirles algo, bueno ya me despido, muchas gracias por la espera y por leer, les quiere

Pati~

No hay comentarios:

Publicar un comentario