The story of my life

jueves, 26 de diciembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo doce

Suelto una amarga carcajada por las palabras de Justin, ''piérdela conmigo'' ¿Acaso me estaba pidiendo que él y yo...? Frotaría mis ojos para ver si estoy despierta, pero la reacción de Justin me hace saber que lo estoy.
-¿Qué te hace tanta gracia?
-No pienso perder mi virginidad contigo, Justin.
-¿Por qué no? -dice frunciendo el ceño.
Eso Jazmyn, ¿por qué no? Es decir, lo amo, más que a nada en este mundo, entonces, ¿por qué no quiero? Pues porque quiero que él esté enamorado de mi.
-Porque no, Justin.
-Que borde eres cuando quieres -dice negando con la cabeza – entonces no habrá misión.
-Pero Justin -digo gimoteando.
-No hay peros que valgan, y punto.
-¿Por qué te importa tanto? -digo tras meditar esa misma pregunta en mi mente varias veces y no encontrar respuesta.
-No es que me importe, es que una virgen no podría darle la satisfacción que él necesitaría para que te diese la contraseña.
Sus palabras llegan como una bala a mi corazón, ¿me hice ilusiones? Puede... Puede que sí. Mis ojos tientan con aguarse, mi corazón en romperse, pero mi mente, hace que me sienta fuerte, y es que, en los peores momentos siempre hay que ignorar, olvidar y seguir adelante, ¿por qué Justin iba a merecerse mis lágrimas? No, no se las daré, las guardaré para alguien que realmente me haga creer que las merece.
-Mañana vendré a buscarte sobre la una -dice Justin tras varios minutos de silencio, asiento y se va.
¿Cómo va a doler un corazón que ya es inexistente? Hace tiempo que se rompió, que Justin lo rompió.
¿Que se siente que la persona que amas te lastime? Pues lo diré, se siente como mierda. Lágrimas que un día fueron de felicidad han sido remplazadas por otras de tristeza, y tal vez, aquellas otras nunca volverán. ¿Qué pasará cuando Justin me deje ir?
Me olvidará - susurró mi mente- lo olvidarás -dijo mi orgullo- te buscará- gritó mi corazón.
Me doy una rápida ducha y me voy a dormir, ¿qué tendrá Justin preparado para mañana?
***
Lentamente salgo de las sábanas, son las once, me arreglo y a las doce y media se oye el habitual click.
-¿Ya estás lista? -dice un Justin totalmente impresionante, porque realmente así es como iba, supras moradas, jeans y sudadera también moradas, pero, lo que realmente hacía que se viese también, ¡era su gorra de los Yankees en morada! ¡Dios! Como la extrañaba.
Ir vestido así lo hacía ver más joven, y recordar al Justin de hace diez años hace que mi corazón empiece a latir a una velocidad casi audible.
-Creo que sí -digo más como pregunta que afirmación.
-Entonces vamos -dice abriendo la puerta de par en par para dejarme pasar.
-¿Dónde vamos? -digo extrañada.
-Ya lo verás -caminamos hacia la salida y Justin marcha hacia la carretera a toda velocidad.
Tras veinte minutos de camino, Justin para frente a una cafetería al aire libre.
-¿Qué tal un café? - abre mi puerta y me tiende la mano, la garro y me levanto, luego junta nuestros labios en un suave beso y partimos hacia una mesa no muy alejada de nosotros.
-No me gusta el café, Justin -digo y él rueda los ojos.
-¿Qué tal chocolate con churros? -dice y yo río por esa mención, y es que en una de sus canciones más antiguas puedo recordar como parecía que él nombraba eso.
-¿De qué te ríes? -dice frunciendo el ceño y yo no puedo evitar reír más.
-Nada nada, sí, chocolate con churros -mis palabras salen entrecortadas por la risa, pero él se ve que me entiende y pide chocolate con churros para los dos.
-¿Que tenía tanta gracia? - él me dice tras irse el camarero y servirnos lo que pedimos.
-Que no es nada, de verdad.
-¿Tengo algo en la cara? -dice alarmado mientras se señala.
-No, Justin, no tienes nada en la cara, bueno, ahora un poco de chocolate -digo al ver que se había manchado.
Pone cara de susto y me hace reír, cojo una servilleta y me acerco a él, le limpio el chocolate de la cara, y cuando estoy dispuesta a irme él no me deja.
-Tú también tienes un poco.
-¿Ah, sí? ¿Dónde? -digo extrañada.
-En los labios -susurra tras llevar los suyos a los míos, juntándolos en un dulce beso.
Nos separamos con las respiraciones agitadas, sus ojos, sobre los míos, mis ojos, sobre los suyos, ¿estará pensando él también en lo mismo que yo? Porque, yo no puedo quitarme de la cabeza cuanto lo amo y que es el hombre de mi vida.
Beso su frente y vuelvo a mi sitio, bajo la tentación de decir te quiero, pero ¿de qué iba a servir? Terminamos nuestros churros entre risas y bromas.
-A sí que... -digo tras montar en el coche - ¿para comer chocolate con churros hemos venido hasta aquí? -mis palabras salen con un intento de levantar una ceja que como de costumbre se convierte en una expresión rara y ridícula en mi cara.
-Por supuesto que no, ¿qué te hace pensar eso? -me mira extrañado al decir eso.
-Porque has vuelto a tomar rumbo a casa -digo señalando la carretera.
-Mierda -masculla – me he equivocado de dirección -entra en un desvío para dar media vuelta y tomar el otro rumbo de la carretera, justamente el contrario de nuestra anterior dirección.
Suelto una leve risita que retumba en todo el coche, Justin me mira de reojo muy serio, pero luego también ríe, oh dios, ¡y qué risa más bonita! Aunque Justin lo ignore, ese simple gesto hace que mi corazón lata a una velocidad inalcanzable, ni en una carrera en la que me persiguiese una manada de lobos conseguiría acelerar tanto mi corazón, y es que él, tan solo él, consigue hacer que a mi corazón le de un vuelco y casi se salga de mi pecho en un maldito segundo.
-Oh Justin -susurro tan despacio y bajo que logro escucharlo solamente yo.
La mano de Justin se dirige a la radio y pone una emisora, la dulce voz del presentador nos inunda.
-Hoy haremos un recordatorio de todos aquellos cantantes que lograron cautivar a las masas y que hoy en día, ya pasaron la moda para suplirlos otros cantantes.
''La moda'' no es una palabra adecuada para Justin, él jamás fue eso, desapareció por otro tipo de cuestiones, pero aún así, nos invadió una melodía que reconocimos al instante, y debo decir que no fui la única persona en el coche a la que se le puso el corazón a mil por hora, tengo que reconocer que tengo miedo de la reacción de Justin.
Aye, aye, aye, aye, aye, aye, aye, aye. 
Me, plus you. Im'a tell you one time 
Me, plus you. Im'a tell you one time 
Me, plus you. Im'a tell you one time, one time, one time. 
Era imposible no reconocer esa canción y esa letra, la que tantas veces había escuchado y llorado, la que tantas fuerzas me había dado, la voz de Justin produjo una especie de revoltijo en mí, el cambio había sido tan asombroso que... Era difícil decir que proviene de la misma persona.
When I met you girl my heart went knock, knock 
Now them butterflies in my stomach wont stop stop 
and even thought it's a struggle love is all we got 
so we gonna keep keep climbin till the mountain top 
your world is my world And my fight is your fight 
my breath is your breath And your heart (and now I've got my) 
Me sorprende la voz de Justin cantar, pero no el Justin de la radio, el Justin de aquí. Y no sé cómo, pero ambos acabamos cantando la canción, pero el dúo que formaban las dos voces de Justin había sido tan bonito que deseé volver a oírlo. Pero como toda canción, acabó, y pronto reprodujeron más de distintos cantantes que ciertamente ya no importaban, al menos no a mí.
-Ya casi hemos llegado -dice un Justin alegre.
-Genial -susurro incapaz de tragarme otra de estas canciones.
Un par de minutos después Justin aparca, estamos en lo que parece ser un sitio en la nada, hay una casita a lo lejos, a pesar de no haber nadie Justin abre mi puerta y besa mis labios, no es un beso casto, ni uno frío, tampoco cálido, es uno de anhelo y pasión. ¿Sentirá Justin eso por mí? Son cosas que no sé, y que quizás tampoco llegue a saber jamás, pero como es costumbre para mí, de ilusiones se vive, y los momentos mágicos hay que disfrutarlos con todas tus ganas, porque puede que ya no vuelvan a suceder más.
Entramos en la casita, hay un salón pequeño pero acogedor, con una chimenea que se encuentra apagada, nos inunda un tremendo silencio, pero que a la vez es cálido, al lado hay una pequeña cocina que puedo ver ya que es de espacio abierto y tan solo hay una leve separación de una barra, hay dos puertas cerradas: a la derecha, una que dejamos atrás pero que Justin me informó de que es un baño. A la izquierda, otra que es a la que nos adentramos.
Mi sorpresa es evidente al descubrir que es un estudio de grabación, ¿qué hacemos aquí? ¿Acaso Justin sigue cantando?
-Bienvenida a mi propio estudio de grabación, no te sorprendas, aquí no vendrá nadie que no sea yo, y ahora tú -sus palabras provocan un grito ahogado en mi garganta.
Justin señala que entre con él a la cabina, es la primera vez que entro a un lugar de estos, él se sienta en el piano y hace que yo me siente a su lado, sus manos se deslizan por el piano tocando una dulce melodía provocando casi un ataque a mi corazón, cuando pensaba que el sonido del piano iba a ser el único en la habitación, la dulce voz de Justin inunda mis oídos, lágrimas pinchan a mis ojos y yo las dejo salir, es una melodía increíblemente hermosa, su voz, el piano, todo provoca una armonía que puede romperte en mil pedazos una y otra vez.
Para cuando la canción finaliza estoy completamente bañada en lágrimas, Justin agarra mi cintura, me acerca más a él y me abraza callando mis sollozos que ahora dejé en libertad, sus manos acarician mi pelo una y otra vez. Lentamente levanto mi cabeza, y aún con los ojos aguados, miro fijamente el color miel de los suyos.
-Te extrañaba... -susurro despacio, con miedo de que todo sea una mentira.
-Estoy aquí -susurra aún incluso más despacio que yo.
-Pensaba que Kidrauhl ya no existía -su brazo me envuelve con más fuerza.
-Kidrauhl siempre estuvo aquí.
-Me alegro de que así sea -mi voz suena entrecortada y rasposa a causa de las lágrimas, pero el sonido llega a él.
No sé cuanto tiempo fue, tal vez minutos, tal vez horas, pero ¿qué valor iba a tener el tiempo teniéndolo a él a mi lado? Canción tras canción, cantó todas aquellas que nunca lograron salir a la luz ¡y qué pena que no lo consiguieran! Porque he de decir que cada una de ellas es mejor que la anterior, cuando piensas que esa canción no se puede superar, viene la siguiente y lo hace. Pero la primera, tengo que decir que sin duda es la mejor.
-¿Te puedo pedir un favor? -dice Justin dubitativo.
-Claro -mis ojos se encuentran con los suyos, él suspira.
-¿Te puedes sentar aquí? -dice señalando una silla frente al piano, hago lo que me dice sin preguntar nada – llevo un tiempo sin inspiración y me gustaría intentarlo ahora.
Justin se sienta frente al piano, coloca sus manos, cierra los ojos y deja fluir la música, lentamente sus labios se abren y lo que comienza con un susurro acaba con una voz alta y clara, poco a poco, mientras anota las notas y la letra, termina por conseguir una hermosa canción.
-La llamaré Jazmyn -susurra con los ojos fijos en mí.
Y aún con el corazón en la boca y los ojos borrosos, logro comprender que es a mí, la canción es para mí.
-Oh, gracias Justin -una lágrima recorre mi mejilla tras otra.
-En realidad, te las doy yo a ti.
Está a mi lado, me tiende una mano para que yo me levante, sus ojos buscan los míos, se acerca lentamente hacia mí, pero en el último segundo sus labios cambian de rumbo y besan mi mejilla.

Tras eso salimos al exterior que ya se encuentra totalmente a oscuras, debe de ser de noche, Justin agarra mi mano con fuerza y me introduce en el coche, con la música sonando recorremos la solitaria carretera de camino al que ahora debo de llamar mi hogar.

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¡Hola!
Ya sé que pensaban que había desaparecido, lo sé y lo siento mucho, pero entre las fiestas, las salidas y que estaba (y estoy) mala, pues puf, no he podido hacer mucho, el dolor de cabeza y la fiebre no me deja concentrarme, así que perdón por el tiempo y lo aburrido que es el capítulo, para escribirlo precisé más de dos horas, mi concentración estaba completamente perdida y es que entre eso y que en escribir se tarda sus horas, pues ya ven, y a mi eso de escribir por días poco a poco no me va, porque un día estoy de buen humor y hago un capítulo alegre y otro triste y ya el capítulo daría un giro completo, por eso prefiero todo del tirón, en fin, mil gracias a todos, ¡y feliz navidad! un beso, les quiere
Patri~

domingo, 8 de diciembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo once

¿Cómo puedo seducir a Justin? Suspiro, recojo un mechón que cae por mi frente con un ganchillo, me acerco a él con paso decidido moviendo las caderas más de la cuenta, idea que cogí gracias a la rubia de bote. Cuando estoy frente a él me inclino tanto que dejo mi escote completamente a su vista, ¿no me estaré pasando? Parezco una fulana. Coloco una mano en su pierna, cerca de su paquete y la muevo de arriba hacia abajo, acerco mis labios a su oído donde dejo mi respiración unos segundos para luego susurrar con voz seductora ''¿así está bien?'' Justin ladea el rostro dejándome ver sus ojos dilatados, la reacción me asusta, doy un paso hacia atrás pero él estira sus brazos hasta mis caderas haciendo que me siente sobre sus piernas, noto un bulto que hace que ponga una mueca de asco.
-¿Por qué te alejas? -susurra en mi oído con voz ronca.
-Porque creo que ya está bien por hoy -trago saliva, mis palabras sonaron un poco entrecortadas e inseguras.
-Pero mañana entras a trabajar, hoy será la única clase... -su voz es cada vez más ronca y sus pupilas están cada vez más dilatadas.
-No creo que necesite más clases -digo esta vez con voz más decidida mientras quito sus brazos de mi y me alejo de él.
-Está bien, tú te las pierdes...
-No las necesito -repito con voz alta y clara.
Justin se levanta, se acerca a la puerta mientras la abre susurra algo que no logro escuchar.
-¿Qué? -digo frunciendo el ceño.
-Que mañana a las siete pasaré a por ti -dice con la voz menos ronca.
-Está bien -susurro al tiempo que cierra la puerta.
Suspiro, pongo la alarma del reloj que hay en la mesita de noche a las seis en punto, me doy una rápida ducha, me meto en la cama mientras me cubro por las sábanas porque el frío empieza a llegar.
***
Un molesto ruido hace que me despierte, con los ojos cerrados tanteo hasta dar con el despertador, lo apago y me siento sobre la cama, me froto los ojos con las manos y salgo de la cama, el desayuno ya está colocado sobre la mesa, rápidamente me bebo el zumo de naranja y me como las tostadas para proceder a arreglarme. Me lavo los dientes, rizo mi pelo y me maquillo, me visto con la ropa que escogió Justin y me miro en el espejo, suspiro, parezco una desesperada poligonera.
Me hecho una proporción grande de perfume, necesito oler bien. Miro el reloj, ya son las siete, me siento en la cama a esperar a Justin que no tarda en llegar, con el habitual click de la puerta me levanto para encontrármelo. Me acerco a él y nos dirigimos a la salida, Justin saluda a Peter y luego entramos al coche.
-Bien, repasemos el plan -dice Justin, suspiro agotada y asiento -vas a entrar allí, luego preguntarás a la secretaria por Christian Santos , cuando estés cerca de él lo seduces cuanto puedas y ya él te dará las indicaciones, todo lo demás es cosa tuya.
-De acuerdo -digo, tras minutos de silencio me vuelvo hacia él -Justin... ¿Y si no lo consigo? -digo preocupada.
-Tranquila, si no lo consigues nos dedicaremos al primer plan.
Asiento poco convencida.
-Tres días es poco tiempo para prepararlo todo -susurro tras una leve meditación.
-Por eso tendremos todo preparado, de todas formas, estoy seguro de que lo lograrás.
-Eso espero -digo en un hilo de voz.
Avanzamos por las pobladas carreteras mientras nos acercamos cada vez más a mi terrible destino, ¿y si allí pido ayuda y me escapo? No, no podría alejarme de Justin. Aunque por otra parte... En dos semanas todo acabará, el robo se habrá cometido y yo estaré en libertad, ¿pero realmente quiero eso? ¿Quiero alejarme de Justin para siempre? No, no quiero.
-Ya hemos llegado -dice Justin mientras frena suavemente frente a un enorme edificio.
Se me corta la respiración y el pánico me llega, ¿puedo hacerlo? No, esa no es la pregunta, ¿quiero hacerlo? No... Pero por él, por él lo haré.
Bajo del coche, entro por las grandes puertas de cristal, ando con paso decidido hacia una secretaria que veo a lo lejos, es delgada, con el pelo algo canoso, desde aquí se puede oír su horrible voz de pito. Me coloco frente a ella esperando que finalice la llamada pero no lo hace, espero cinco minutos pero sigue al teléfono.
-Perdone yo... -la mujer levanta la mano en mi dirección diciendo que me mantenga en silencio, luego suelta una larga carcajada por algo que han dicho en la otra línea.
-Perdona pero yo soy Jazmyn... -aquella desagradable mujer vuelve a hacer lo mismo, frustrada y cabreada desconecto el teléfono de la mujer para que me preste atención, ella suelta un chillido que hace retumbar mis tímpanos.
-¿Se puede saber que haces? -dice mientras echa chispas con la mirada.
-Ahora que por fin, después de media hora tengo tu atención, ¿podría decirme dónde puedo encontrar al señor Christian Santos?
Una carcajada resuena detrás mía por encima de los chillidos de aquella mujer, me vuelvo, un hombre vestido de traje, de unos treinta años, con una melena castaña ondulada y salvaje, ojos azules, mucho más alto que yo, se acerca hacia donde estoy discutiendo con la secretaria.
-Yo soy Christian, ¿qué necesitas?
-Yo... Eh, soy Jazmyn -digo embobada por las profundidades de sus ojos.
-¿Eres la chica en prácticas? -asiento incapaz de hablar -encantado -dice mientras extiende su mano, la agarro con buen gusto y sonrío de forma encantadora.
-¿Es que no le piensas decir nada? -dice aquella mujer indignada.
-Se me olvidaba, ella es Marisa, te acostumbrarás.
Christian me lleva por unos pasillos hasta un despacho, se sienta en una silla giratoria y hace que yo me coloque a su lado, me explica unas cosas del ordenador, entonces recuerdo mi cometido, me dice que tome asiento, me dirijo hacia una de las sillas que hay frente a él que ahora se encuentra de pié, hago que el bolso se me caiga y me agacho a recogerlo, marcando mi trasero de más.
Cuando vuelvo la vista hacia él veo donde la tenía clavada, bien, buen comienzo.
Coloco la silla a su lado y sigue explicándome cosas que realmente ya sabía desde antes, pero me hago la tonta para pasar más tiempo junto a él.
-¿Lo has entendido? -dice tras otra de sus aburridas explicaciones.
-Sí, creo que sí.
-¿Podrías traerme un café de la máquina? Puedes servirte otro si quieres.
Asiento con un plan en la cabeza, cuando ya los tengo vuelvo contoneando mis caderas, aún estando de pié me inclino frente a él para posicionar su café en la mesa, dejando mi escote completamente a su vista, luego vuelvo a mi sitio, cuando llevo más de medio café bebido hago que un poco de este caiga sobre el escote de mi vestido y parte de mi piel. Suelto un pequeño chillido por el calor del café.
-¿Estás bien? -dice preocupado.
-Me quemo -digo señalando el café sobre mi piel.
Coge una servilleta y empieza a secar sobre mis pechos y la zona de la tela, dejando que clave sus ojos en mis senos, siendo ese mi cometido.
-Creo que ya está -dice aún con su vista fija en el mismo lugar, cuando se da cuenta de que estoy mirando hacia la dirección de sus ojos él aparta la mirada.
-Oh, puedes mirar, tranquilo -digo con calma -también los puedes tocar -digo cogiendo su mano y posicionándola encima de uno de mis senos y dejándola ahí.
Él queda cortado por mi reacción, pero lejos de quitarla coloca su otra mano en el otro seno, yo sonrío y me acerco más a él.
-Puedes hacer conmigo lo que quieras... -susurro.
-¿Lo que quiera? -dice con voz ronca.
-Lo que quieras -vuelvo a susurrar.
Me levanto de la silla y me siento sobre sus piernas aún con sus manos puestas en mi, coloco mi mano sobre su paquete y él gime, creo que esto será pan comido. Lentamente me baja el vestido y el sostén, lleva uno de mis pezones a su boca y me hace gemir. Cuando sus manos están a punto de bajar mi tanga alguien toca la puerta, me sobresalto y bajo corriendo de encima de él, me visto rápidamente y abro la puerta.
-Señorita Jazmyn, han venido a buscarla para que vuelva a casa -dice Marisa poniendo mala cara. Asiento y me voy con ella.
Cuando salgo encuentro a Justin apoyado sobre el capó del coche y yo corro para abrazarlo, estoy asustada por lo que ha pasado.
-¿Qué tal tu primer día, pequeña? -dice cariñosamente mientras me besa en los labios.
-Podría haber sido mejor -digo mientras suspiro -vayámonos, por favor.
Justin asiente, entramos en el coche y no hablamos en todo el trayecto, cuando llegamos me acompaña hasta mi habitación y entra, nos sentamos los dos en la cama.
-¿Qué ha pasado? -dice preocupado por mis lágrimas.
-Es que él... Estuve a punto de hacerlo con él -gimoteo.
-¡Eso es genial! -dice Justin extrañado.
-No, no lo es... -sollozo más fuerte.
-¿Por qué no?
-¿No lo entiendes Justin? Estuve a punto de perder mi virginidad con él.
El rostro de Justin cae mientras abre y cierra la boca sin saber muy bien que decir.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Quería ayudarte.
-Está bien, abortamos la misión, seguiremos con la primera.
-No, no, Justin no.
-No dejaré que pierdas la virginidad con él, ¿me entiendes?
-Pero entonces el plan...
-No importa el plan -dice negando con la cabeza.
-Sí, Justin, sí importa.
-¿Quieres seguir adelante con él? -dice y yo asiento -entonces sólo hay una solución.
-¿Cuál? -digo ya sin rastro de lágrimas en mí.

-Piérdela conmigo.

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¡Hola! 
Siento el retraso, ya sé que pensaban que hoy no subiría, pero ya ven, aquí estoy, gracias a todos por leer, espero que les guste este capi, decidí hacerlo más picante, ¡nos vemos el viernes! Les quiere,
Patri~ 

sábado, 30 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo diez

Mi ansiedad crece con forme nos vamos acercando, grandes casas se alzan a nuestro al rededor y tiemblo por dentro, ¿les gustaré? Ya sé que eso no importa pero... ¡Maldita sea si que importa! Al menos para mi.
Muevo las manos, inquieta, por saber lo que me espera. Tan solo de pensarlo mi piel se vuelve de punta, ¿cómo debería de comportarme ante los padres de Justin? No tengo ni idea. Miro hacia Justin que se mantiene bastante tranquilo mientras conduce, maldita sea, cuanto lo envidio, ojalá yo pudiese estar así de tranquila.
-Ya casi llegamos -anuncia Justin, haciendo que mis nervios aumenten en una cantidad horrorosamente grande -pero antes creo que debería decirte algo.
-¿Qué? - me asombro yo misma de que mis palabras suenen tan firmes y no tartamudee como realmente creí que iba a pasar.
-Solo estarán mi madre y mis dos hermanos.
Me encojo de hombros y no le doy importancia, tampoco quiero ser entrometida. Justin se introduce por un lugar en el que las casas son cada vez más pequeñas y acogedoras, frena ante una de ellas e inmediatamente me siento como en casa, no es para nada lo que me esperaba y estoy muy contenta por ello.
Vestida con un vestido color coral, que llega hasta por encima de mis rodillas, con adornos color negro y tacones del mismo color, salgo del coche. Justin nota mis nervios y se coloca a mi lado.
-Todo estará bien, ¿vale? No será para tanto, créeme.
-Prométeme que nos iremos lo más pronto posible -casi ruego y un pequeño pucherito se me escapa haciéndolo reír inmediatamente.
-Te lo prometo -dice y veo un deje de diversión en su mirada.
-No te rías, no es gracioso, de seguro no te gustaría estar en mi lugar -le doy un leve codazo en el costado y vuelve a reír. Me encanta cuando lo hace.
-A mi me resulta realmente gracioso -se encoge de hombros, pongo cara de enfadada – oh vamos, no es para tanto.
-Para mi sí... -digo en un susurro. Justin no tiene ni idea de que para mi, es como si esto no fuese un juego, si no una relación, porque aunque no lo sea, pienso disfrutarla como si lo fuera.
-No te lo tomes tan apecho, anda, ven aquí -dice y me da un leve abrazo acompañado de un beso en la frente, ¿vamos?
Suspiro, cojo las fuerzas necesarias y camino a su lado hacia la pequeña casa que está posicionada frente a nosotros. Justin da unos suaves golpes contra la madera de la puerta mientras esperamos a que alguien nos abra.
Una niña nos abre la puerta y mi alma cae en picado al suelo, la reconozco en seguida, mis ojos se humedecen al verla pero rápidamente devuelvo las lágrimas a su lugar, es incluso más bonita que en fotos. Como a crecido.
-¡Justin! -grita mientras lo abraza fuertemente.
-Hey, hola pequeña, ¿cómo has estado? -dice mientras le revuelve un poco el pelo, a pesar de tantos años ellos siguen haciendo las mismas cosas, son una estampa adorable.
-¡Justin! ¡Justin! -un niño rubio corre hasta él y lo abraza tan fuerte que casi lo hace caer al suelo.
Me quedo parada mientras ellos continúan con su bonita estampa familiar. No quiero interrumpirles este bonito momento.
-Hola -dice Jazzy algo tímida.
-Hola -digo y una sonrisa se forma en mi cara.
-Tú debes de ser Jazmyn -dice y en sus mejillas se posa un leve color rosado.
-Y tú Jazzy -mi sonrisa se hace más amplia, ella mira hacia sus pies sonrojada.
-Oh, vamos, no seas tímida -digo y abro mis brazos, ella corre los pasos que nos separan y se lanza a mi en un abrazo, yo río por el cariño que me transmite.
-Y tú debes de ser Jaxon, ¿no es cierto? -digo y él asiente, se acerca y me da un tímido abrazo.
-Jazzy, Jaxon, ¿quién ha venido? -dice Pattie saliendo a fuera con un delantal rosa colgado en su cintura.
-Oh, Justin, no te esperaba tan temprano -dice y se lanza en un fuerte abrazo.
Cuando se aleja, se acerca a mi, primero me observa, luego sonríe y me envuelve en sus brazos, amo que sean así de cariñosos, hacen que uno sienta que son como tu familia.
-Eres más bonita de lo que imaginaba -dice y sonríe, mientras hace que mis mejillas tomen el mismo color que minutos antes Jazzy había tomado.
-Gracias -digo y muestro una sonrisa de dientes al completo.
-Vamos, pasad -abre más la puerta y hace que todos entremos -estaba terminando de cocinar, podéis tomar asiento, pronto estaré con vosotros.
-¿Hace falta que ayude en algo? -le digo y muestro una sonrisa amistosa.
-Oh, no, no, tú eres mi invitada, siéntate y disfruta.
-Como prefieras -me encojo de hombros y me coloco junto a Justin.
Me agarra por la cintura y me lleva hacia una acogedora sala en la que los pequeños se encuentran en el sofá viendo dibujos en la televisión, nos sentamos junto a ellos y reímos recordando tiempos en los que éramos nosotros los que estábamos en sus lugares.
-Ya está la comida -la voz de Pattie nos avisa desde la sala continua.
Caminamos hasta una acogedora mesa de madera con un total de seis sillas, me siento entre Justin y Jazzy, justo frente a Pattie.
-Y... ¿desde cuando están juntos? -toso fuertemente sin esperarme la pregunta obviamente, espero a que Justin responda y me da una leve patada bajo la mesa para que yo conteste, maldito sea.
-Pues... ¿Unas dos semanas? -digo no muy segura.
-Oh -dice un poco cortada por el poco tiempo de nuestra relación.
Tras bendecir la mesa procedemos a comer, y debo de decir que es la mejor comida que probé jamás.
-Estaba todo muy bueno -digo mientras ayudo a Pattie recoger la mesa.
Justin es arrastrado a jugar junto con los chicos y yo me veo obligada, por así decirlo, a quedarme con ella, miedo me dan sus preguntas.
-Gracias querida -dice sonriente, mientras yo me encojo de hombros devolviendo le la sonrisa.
Observo a Justin en la lejanía y no puedo evitar reír ante sus actos con los chicos, es realmente encantador.
-Pareces muy enamorada de él -dice.
-Lo estoy... -lo que empezó con voz firme terminó en un susurro.
Ella suspira y procede a lavar los platos y cubiertos recién utilizados.
-Espero que él haya cambiado, no me gustaría que te hiciese daño, pareces buena chica.
-Quédate tranquila, estoy segura de que no lo hará -porque es una actuación.
-Eso espero -dice y sonríe, una sonrisa cálida y reconfortante, ella es preciosa, una mujer admirable y envidiable sin duda -¿desde cuando estás enamorada de él?
-Mm, ¿realmente? Desde hace diez años, cuando pude oír su voz por primera vez -su boca forma una O, debe estar impresionada.
-¿Eras... belieber?
-No, no lo era, lo soy -recalco y ella sonríe.
-Vaya, eso es sorprendente, no creí que después de todo quedase alguien, ya sabes... Diez años son muchos años, todos cambiaron y lo olvidaron...
-Bueno, supongo que yo no soy como los demás, pienso que si haces una promesa, debes cumplirla, y la mía fue amarlo por encima de todo, siempre.
Ella vuelve a mostrar sus bonitos dientes en una sonrisa, mientras le paso uno de los platos, veo como en sus ojos se forman algunas lágrimas y me siento mal por ella.
-Yo... Tan solo pensé que igual él ya no encontraba a nadie que lo amase, después de todo lo que pasó no imaginé esto -sube su brazo y seca la lágrima que rueda por su rostro -pero Dios siempre está para todo e hizo que tú vinieses a él, y de verdad te agradezco que lo hagas.
-Oh por favor, no debes llorar, solo... No es nada, de veras.
Ella suelta el plato que estaba enjuagando y me abraza haciendo que mi mundo se desmorone, quizás sea la primera y la última vez que vea este rostro, ¿pero saben qué? Debo decir que son unas grandes personas, más de lo que jamás podrían imaginar y soñar, ella es simplemente la mujer más fuerte y dulce que pude conocer, incluso mejor de lo que todos comentaban, es la madre de mi Justin, y espero algún día, mi suegra.
Terminamos de recoger, y nos despedimos, vaya, antes no quería entrar y ahora no quiero irme, desearía pasar aquí todo el tiempo del mundo. Justin agarra mi mano y me da un apretón, bajamos los últimos escalones y montamos en el coche, mientras acelera formando humo miro alejarse poco a poco aquella pequeña casa hasta que desaparece completamente haciendo que mire hacia delante y suspire.
-¿Y bien? ¿A que no fue tan malo?
-Tu familia es genial -digo y unas ganas enormes de volver el tiempo atrás me dan.
-¿Mi madre te hizo muchas preguntas? -dice curioso mientras intercambia miradas entre mi rostro y la carretera.
Niego con la cabeza y vuelvo a suspirar, ¿por qué me siento tan exhausta?
-Tan solo un par de ellas sin importancia, creo que se creyó todo, aunque debo decir que quedó un poco afectada por eso de las dos semanas.
-Debiste inventar una fecha más avanzada -dice mientras niega.
-También podrías haberlo hecho tú -digo molesta mientras lo miro y él ríe.
-Tú lo has dicho, podría.
Maldito seas Justin Drew.
-¿Y ahora qué? -digo luego de minutos de silencio.
-Tengo planes, en casa.
No le doy importancia, de seguro quiere informarme sobre nuevos cambios. Salimos del coche al llegar y agarra mi cintura para facilitar mi camino a la casa, estos tacones me están matando. Entramos a su despacho y nos colocamos en nuestros ya habituales asientos.
-Conseguí el trabajo para ti -dice triunfal.
-¿En serio Justin? ¡Eso es genial!
-Lo sé -dice, ladea la cabeza y sonríe -mañana irás a tu primer día como secretaria de uno de los jefes.
-¿Y cómo hago para seducirlo? Quiero decir... Yo nunca intenté seducir a un hombre, no sé hacerlo.
Justin echa la cabeza atrás y ríe fuertemente, no es ninguna broma, espero pacientemente a que termine de reír, con el ceño fruncido hasta que por fin para de hacerlo.
-¿Hablas en serio? -dice con una mueca. Yo suspiro.
-Sí, Justin.
-¿Tal vez deberías practicar? -ahora quien ríe soy yo.
-¿Practicar? ¿Cómo? -digo confusa.
-Intenta seducirme a mi -dice, con una sonrisa lobuna y yo río por no llorar, esto no será nada fácil -¿qué tal si vamos a tu habitación?
-¿A mi habitación? ¿Para qué? -digo un tanto extrañada, y he de decir, que con un poco, pero que conste, solo un poco de temor.
-Para tu atuendo de mañana -dice y pone los ojos en blanco.
-Oh, ah -digo más relajada -Justin, no sé nada de ser secretaria.
-Por eso vas allí de prácticas, y terminarás de hacerlas tres días antes de que atraquemos -dice y sonríe, una sonrisa malvada que he de reconocer que me encanta.
-Bueno, es cierto que ese plan es mucho mejor que el mío -digo y él ríe contestando un ''por supuesto''.
Nos dirigimos a mi habitación, abro el vestidor y Justin entra y se dirige hacia la zona de vestidos excesivamente cortos,cogiendo uno cereza, que hace ver demasiado escote, y marca demasiado mis curvas, además de unos tacones tan altos con los que podré prácticamente tocar el cielo.
-Oh no, ni lo sueñes -digo.
-Oh, sí -dice.
Maldito seas Justin Drew.
-Y ahora... -continúa añadiendo -¿qué tal si practicamos tu táctica de seducción?
Un nudo se forma en mi estómago haciendo que mis nervios incrementen por el miedo.

Oh, Justin, ¿qué decir si quién me seduce eres tú a mi? Y sin ni si quiera hacer nada.

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¡Hola!
En primer lugar pedir disculpas por el retraso pero he estado de bautizo y he ido a ver en llamas, pero en fin, aquí estoy con el nuevo capítulo, el próximo será más interesante^_^ y no, no habrá sexo xD mil gracias por leer, un beso, les quiere
Patri~

viernes, 22 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo nueve

Hay veces en la vida, en las que debes afrontar los riesgos y consecuencias, y eso, amigo mio, no es tan fácil de asimilar. Ya tumbada en el césped pude contemplar el anochecer con Justin a mi lado, ¿quién lo iba a decir? Realmente parecemos dos chicos enamorados, y en teoría, una de las dos partes, lo está, es decir, yo sí estoy enamorada de Justin, podrá tener mil fallos e imperfecciones, pero para mi, nunca cambiará ese sentimiento que tan sólo puedo sentir con él, ya pasen diez, cien o mil años, porque jamás, y digo jamás, se irá. Puedo sentir que él es el hombre de mi vida, el que amaré hasta el resto de mis días ya sea vivo o muerto por muy mal que suene, y es que yo, quiero envejecer junto a él, quiero afrontar los riesgos de la vida y las lecciones a su lado, y he decir, que no quiero vivir si no es con él.
Tendrá miles de fallos, lo pasaré realmente mal, ¿pero saben qué? Amor, no es amor, sin sus riesgos y baches, ya que por más que queramos nada es perfecto en esta vida. Puedo contemplarlo miles de veces pero jamás me cansaré de hacerlo, observar su rostro detalle por detalle, fijarme en un lunar escondido de su rostro, explorar lugares mágicos en él, porque lo que siento hacia él se podría decir que es eso, pura magia.
Mis ojos pasan de sus labios a sus ojos otra vez, escaneando su rostro milímetro por milímetro, todo él es lo que amo, cada detalle puede hacerme temblar internamente, pero eso, jamás se sabrá ya que yo para él tan sólo soy un papel, pero... ¿Y si sus sentimientos han cambiado? ¿Podría haber yo conseguido que el corazón de piedra de Justin lentamente volviese a latir frenéticamente? Tal vez nunca lo pueda descubrir, o tal vez sí. Tan es mi temor de que me ame y me deje ir, que la angustia me está matando, ¿y a quién voy a engañar? Él nunca sentirá por mi lo que yo por él, sería demasiado bonito para ser cierto.
-¿Qué pasa? ¿Qué tengo? -dice Justin con voz ronca haciendo que mi corazón de un vuelco.
-¿Eh? ¿A qué te refieres? -digo sin darme cuenta de que Justin se había dado cuenta de que lo estaba observando.
Sinceramente prefiero contemplar a Justin que a un atardecer, uno no tiene siempre la oportunidad de observar tal belleza de tan de cerca.
-Me incomoda que me mires tanto -se revuelve el pelo un poco ¿extraño? Sí, algo por así decirlo.
-No te estoy mirando – ni si quiera yo pude tragarme tal mentira.
-Ya, claro -dice riendo.
El Sol poco a poco va desapareciendo llevándose así consigo el último aliento del día dejándonos completamente en la oscuridad de la noche, acompañado de un millón de estrellas y una preciosa Luna llena. Simplemente precioso.
Una pareja situada unos metros hacia nuestra derecha comenta lo bonita que es la noche, y no puedo estar más de acuerdo con eso. Una brisa fresca nos recorre haciéndome estremecer ligeramente, pero no pasa desapercibido por Justin que inmediatamente me abraza transmitiéndome así, todo su calor. El corazón le va lento, puedo escuchar los leves golpes que desprende, haciéndome saber de esta manera lo a gusto que se siente.
Justin levanta mi cabeza haciendo que mis ojos se posen en los suyos, acerca su rostro al mío dándome un tierno beso que hace acelerar tanto mi corazón como el suyo, puedo oír y sentir los ya no tan leves golpes de su corazón consiguiendo así un rayo de esperanza.
Unas ganas tremendas se posan en mí de querer susurrar un te quiero, ¿pero de qué iba a servir? Ciertamente para nada. Tan sólo iba a causar una incomodez entre nosotros y eso no puede ayudarme para nada. Debo de asimilar que para él solo soy la chica que finge ser su novia para mantener distraídos tanto a la prensa como a la policía, la chica que le causó problemas y que estuvo a punto de arruinarle la vida, y eso es lo que veo reflejado de mi en él, y me gustaría no tener que sentir eso, ¿por qué todo es tan complicado? Un poco de amor no me vendría mal.
-¿En que piensas tanto? -susurra Justin en mi oído con voz dulce.
-Nada, tan solo... Tan solo pienso en nosotros.
Me guardo las comillas del nosotros en la mente para no levantar sospechas, e inmediatamente me muerdo la lengua por lo que le dije.
-¿En qué exactamente piensas de nosotros? -su voz ahora suena un poco ronca causando en mí más nervios de los que debería, haciéndome así perder el control por completo.
-No sé, es solo que quizás, y solo quizás, me guste nuestra... Relación -pienso bien las palabras antes de decirlas para despistar un poco lo que quiero decir, llamemos lo indirecta.
Justin se encoge de hombros y muerde mi labio inferior.
-Deberías de dejar de pensar tanto y empezar a disfrutar un poco más.
Ese leve gesto, tan solo eso, hace que mi corazón pase de estar de una velocidad moderada a parecer que va a estallar, esto no debe de ser bueno para mi pobre corazón, quizás me cause problemas. Quien sabe, en un futuro tal vez.
-Creo que deberíamos de irnos ya – dice Justin levantándose del césped, se sacude los pantalones y como todo el caballero que no es me tiende la mano, la agarro y gracias a su ayuda me levanto, sacudo la hierba de mi bonito vestido y con los tacones en mis manos caminamos lejos de allí.
-No deberías caminar descalza, te vas a resfriar -dice Justin mientras niega con la cabeza.
-No puedo andar con tacones por la hierba, se me clavan -digo haciendo pucheros.
-Anda ven aquí – en un impulso Justin me coge en brazos pillándome completamente por sorpresa y haciéndome chillar, puede que le tenga un poco de miedo a las alturas, pero solo puede.
-¡Justin bájame! -grito mientras pataleo inútilmente.
-No, no quiero que te resfríes.
-¡Por favor Justin! -mis patadas parecen no hacerle ningún tipo de daño porque ni si quiera se inmuta, lo que hace irritarme aún más.
Justin ríe ante mi comportamiento ya que le parece infantil.
-Ya está, ya llegamos -dice posicionándome en el suelo.
Siento unas ganas enormes de besar el suelo en cuanto mis pies se posan en él, ya sé porque el Papa besa el suelo cuando se baja de un avión, oh, pobre hombre.
Entramos al coche, él riendo y yo enfadada, finalmente acabo riendo con él. Mierda, que bien se siente su risa, es tan jodidamente bonita que es imposible no quedar embobada, ojalá riese así más a menudo.
-Ahora tenemos que hablar -el rostro de Justin ahora se torna serio y sé que no es nada bueno.
-¿De qué? -digo extrañada levantando, o mejor dicho, haciendo un intento de levantar una ceja.
-Aquí no, mejor en mi despacho, creo que este no es lugar para tratar estos temas -asiento ante sus palabras y el resto del viaje tan solo puedo pasarlo pensativa, ¿será por mis palabras de antes? No... Espero que no.
Bajamos del coche y Peter nos recibe en el mismo lugar de siempre.
-¿Todo bien? -dice nada más ver a Justin.
-Sí, todo bien. Me llevaré a Jazmyn al despacho, tenemos que hablar un par de cosas, luego la llevaré yo a su habitación.
-Está bien -asiente y sale de la habitación, Justin agarra mi brazo y salimos de allí, caminamos hasta llegar a su despacho.
Entramos en silencio, él se sienta en su silla y yo en la que está situada justo al frente de su mesa.
-¿Y bien? -digo cuando veo que no tiene pintas de que vaya a hablar.
-En vista de que faltan tres semanas para el golpe, creo que deberíamos de empezar a prepararlo todo.
-Tienes razón -asiento.
-Bien, ven aquí -me señala un sitio a su lado y llego hasta él, saca los mismos planos que la otra vez solo que con un par de cambios.
Los observo detenidamente pero no me termina de cuadrar.
-No sé, pero no veo del todo claro esto, creo que deberíamos de cambiar muchas cosas aquí.
-A mi tampoco me cuadra, por eso he decidido que me ayudes a pensar en un plan mejor.
-Bien -vuelvo a observar detenidamente el plan y en las cosas que decido cambiar – hay partes que están bastante bien, pero hay otras que no tanto.
-Me parece que es todo un poco confuso, no termino de verlo, ¿qué piensas tú?
-Pues, tal vez, creo que deberíamos de cambiar más esto.
-Adelante.
-¿Qué tal si yo lograse trabajar allí? Tan solo tendría que ganarme al jefe, conseguiría así que me diese las contraseñas y así podríamos ahorrarnos todo esta parte de aquí -digo señalando un punto del mapa -ya sé que es poco tiempo, pero confía en mí, yo podría seducirlo, me sería realmente fácil, cuando tenga las contraseñas, podrían subir tus hombres por estas partes de los túneles, y otros tantos, por esta, el chico de la electricidad debería de cortar las luces, haciendo así que todo el circuito de las cámaras se cortase, alguien iría a ver qué es lo que pasa, pero eso es lo de menos.
-¿No serías una gran sospechosa? -dice dudando de esa parte, yo niego con la cabeza.
-Conseguiré que un par de días antes me despida, tardaría al menos una semana en poder cambiar todo el registro de contraseñas ya que no es tan sencillo con el programa que tienen instalado, y yo no podría entrar en el rango de sospechosos ya que es él quien me despidió y no fui yo quien se fue.
Justin ladea su rostro y sonríe.
-Creo que ese es un gran plan, solo tendría que cambiar un par de detalles y tú no te tendrías que ver involucrada en ello, el problema está en cómo vamos a conseguir que te contraten.
-Yo pensé el plan, haz tú el resto -digo mientras me inclino hacia atrás en la silla.
-Tranquila, de alguna manera lo conseguiré.
-Será pan comido.
-Eso no lo dudes.
Charlamos un rato más sobre estrategias y cambios en algunas partes del plan, haciéndolo más detallado y no tan general como yo lo propuse. Luego de eso, me encontraba en el pasillo caminando junto a Justin a mi habitación, abre la puerta y entra junto a mi, suspira y se frota la cabeza.
-¿Estás bien? -digo mirándolo con preocupación.
-Sí, solo estoy cansado, ahora quería comentarte sobre mañana.
-¿Qué pasa mañana?
-Digamos que tendremos un encuentro un tanto... Familiar.
-¿Qué quieres decir?
-Mis padres quieren conocerte.
-¿Qué? ¿Por qué? Si todo es un engaño.
-Pero eso ellos no lo saben, y no lo pueden saber, necesito que hagas lo que hemos estado haciendo hasta ahora, ya verás, te caerán bien.
-¿Y si lo hago mal?
-No lo creo, eres realmente muy buena actriz.
Ajá, actriz, estoy segura de ello. Cuanta ironía en mis pensamientos.
-Mañana a las diez tienes que estar arreglada, ten un vestuario formal pero amistoso.
-¿Cómo debo comportarme ante ellos?
-Solo sé tu misma, estoy seguro de que les encantarás, y de todas formas si no lo haces tampoco va a importar.
-Tienes razón -sus palabras son como un balde de agua fría que hace despertarme, que tonta he sido por un momento.
-Buenas noches Jazmyn.
-Buenas noches Justin.
Mis palabras resuenan por toda la habitación dejando al fin un silencio por completo, he de decir que mañana será un gran día, y estoy segura de que para nada bueno y divertido.


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¡Hola!
Hoy viernes, traje el nuevo capítulo, y he de decir, que en el próximo os esperan unas cuantas de sorpresas y que en el diez habrá una cosa que solo podréis imaginar con el capítulo de la semana que viene :P debo decir que estoy muy contenta con esta novela, que tengo ya preparado el final y tan solo de pensar en como acaba, me dan ganas de llorar,pero no se asusten, que aún falta muchísimo, solo que ya tengo ganas de llegar, en fin, que muchas gracias por su apoyo, por haberme animado a seguir a delante con escribir, porque si no fuera por vosotros, probablemente ya lo habría dejado. Sé que no soy la mejor escritora, que no escribo las mejores historias, pero realmente espero que valoren mi trabajo y esfuerzo, mil gracias a todos los que me leen y recomiendan siempre, un besazo, les quiere
Patri~

sábado, 16 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo ocho

El aire frío azota mi rostro, Justin se mantiene a mi lado entrelazando nuestras manos que ya permanecen heladas a la espera del espectáculo.
¿Cuánto faltará? Ya es la sexta vez que me hago esta pregunta, las puertas están por abrirse a la espera de miles de fanáticos por entrar. El frío cala hondo haciendo que nuestras respiraciones sean lentas y pesadas, mis manos y pies se mantienen helados a la espera del calor, mis labios están de un tono morado y mis dientes castañean, Justin ni si quiera se inmuta, sus manos están un poco frías pero nada que no se pueda soportar, este chico cada día me sorprende más, ¿pero qué te vas a esperar? Él es de Canadá.
Lentamente la puerta se abre, nos hacemos paso entre las masas hacia el interior, nuestros pasos son largos y rápidos intentando esquivar a muchos que avanzan a nuestra vez hacia el interior, ya en primera fila, podemos parar e intentar que nuestras respiraciones vuelvan a la normalidad, poco a poco la sala se va llenando de todos los smilers que vienen a ver a Miley Cyrus.
¿Por qué estaremos aquí? Por más que lo intente y le de vueltas no entiendo el por qué Justin me habrá traído aquí.
Una melodía muy conocida empieza a sonar mientras de uno de los laterales sale ella, luce con unos shorts negros, una camiseta hasta el ombligo con el logo de su disco, su pelo se encuentra ligeramente liso, ahora teñido de un peculiar tono rojizo, lleva unas zapatillas bastante cómodas y comienza a cantar. Ya que estoy aquí, pienso disfrutar cantando a pleno pulmón las tan amadas y conocidas canciones de esta chica y mover mi cuerpo al son de la música.
Justin a mi lado parece estar disfrutando, el concierto se acaba rápido, o tal vez eso me parece a mi, salgo prácticamente a rastras del lugar esperando que en cualquier momento salga Miley diciendo que es solo una broma y que tan solo acaba de empezar. Más la espera no valió la pena ya que eso nunca sucedió.
Nos dirigimos hacia los camerinos, Justin me hace quedarme esperando en la puerta mientras él entra, pasan cinco, diez, quince y veinte minutos, pero ni rastro de Justin, empiezo a cansarme, estoy realmente agotada. Apoyo la cabeza contra el marco de la puerta esperando que eso me mantenga en pié, cierro los ojos y suspiro. Oigo una pequeña risa que me hace abrir los ojos lentamente, un chico de unos veinticinco años me está mirando, tiene el pelo ligeramente rizado, rubio, ojos azules, bastante alto quizás dos cabezas más que yo, delgado pero fuerte, puedo distinguir algunas pecas en la zona de la nariz y las mejillas, que hacen darle un gesto adorable y tierno.
-Hola -me dice con una amplia sonrisa haciendo ver sus blancos dientes.
-Hola -digo pero no tan feliz como él, tan solo sonrío sin mostrar mis dientes.
-¿Qué haces aquí? Pareces cansada, deberías ir a casa- me encojo de hombros ante su pregunta.
-Simplemente estoy esperando a alguien.
-Vaya, ese alguien no parece muy considerado por su parte.
-Puede -sonrío y esta vez sí muestro mis dientes.
-Tal vez deberías mancharte ahora, luego no podrá reclamarte.
-Créeme, estar aquí es lo que menos quiero, pero no puedo marcharme.
-¿Por qué no? Yo podría llevarte -río ante esto último.
-Eres un desconocido, y ya te lo he dicho, no puedo marcharme.
-Entonces, si el transporte es lo de menos, ¿por qué?
-No tengo por qué responder -digo y sonrío.
-Tienes razón, no tienes por qué -me mira de arriba a abajo -no pareces una chica muy habladora.
-Normalmente no cuando estoy cansada.
-Si tú lo dices... Por cierto, mi nombre es Michael.
-Yo soy Jazmyn, encantada.
Michael abre la boca para responder cuando la puerta se abre haciendo que me sobresalte, un Justin despeinado sale del camerino haciendo que mi corazón se rompa en mil pedazos. Contengo mis lágrimas y me apoyo más en la pared haciendo mi respiración casi audible.
-¿Vamos? -me dice.
Asiento, con la mirada perdida e intento mantenerme en pié.
-¿Estás bien? -dice Michael mirándome con una preocupación notable.
-Sí -digo sonriendo, él asiente no muy convencido.
Justin tira de mi con brusquedad haciendo que tropiece casi cayendo al suelo, pero su fuerte aguante me mantiene, mi cabeza da vueltas y tan solo quiero que esto acabe, poder volver a casa y seguir soñando con conocer a Justin, a veces todo es más bonito en sueños. Allí nunca sentí esta presión en el pecho que cada vez asfixia más a mi corazón casi parándolo por completo, ni se siente como si lo apuñalaran miles de veces clavando pequeños agujeros por todos lados. Uno allí se siente a salvo, con el corazón en una caja fuerte a prueba de balas y cuchillos, allí no hay presiones ni ganas de llorar, y el único dolor existente es el de no poder estar con él.
Llegamos al coche, no hay palabras ni acompañamientos, solo entro y dejo mi mirada en un punto inexistente de la ventana, con la cara apoyada en el cristal viendo todo y nada, ni si quiera la velocidad me hace temer, tal es el daño que una bomba sería como una amapola posada sobre mi.
No hay planes, ni palabras, ni música, ni si quiera miradas, tan solo un silencio indescifrable. Lentamente el coche frena haciéndome saber que ya estamos aquí, con Justin a mi lado camino hacia mi habitación, y sin embargo, no me puedo alegrar más de estar sola y encerrada, ya con Justin fuera me tumbo en la cama demarrando las lágrimas contenidas. Fueron horas de llanto hasta que me dije basta. Aún con el rostro mojado me puse de pié y con el rostro bien alto, conseguí el valor que necesitaba, para declarar a mi corazón en guerra, metido en un zulo a más de mil metros de profundidad, encadenado, para así no volver a sufrir.
¿Qué es eso de martillar a mi corazón cuando ni si quiera debería de sentir? Y es que, no merece la pena sufrir, por alguien que ni sabe de ti.
Me doy una rápida ducha y me visto con un pijama. La mejor venganza es la indiferencia, y si eso es así, que así sea.
Lentamente entro a mi cama, con el reloj marcando las cinco de la mañana caigo rendida bajo los efectos de morfeo, soñando así, con quien menos esperaba.
Con una fresca brisa despierto de mi sueño, miro a mi alrededor y encuentro el desayuno con una nota a su lado, el reloj marca las once. Salgo de las mantas y me dirijo hacia el al ver que estoy hambrienta. Leo la nota que tan solo dice ''a la una pasaré a buscarla, póngase algo formal''
Termino el desayuno con gusto y me dirijo al vestidor, ¿qué podría ponerme? Finalmente acabo escogiendo un vestido azul marino que llega por encima de mis rodillas y se ajusta perfectamente a mis curvas, unos tacones negros, con una chaqueta a juego. Rizo mi pelo, me lavo los dientes y con un poco de perfume me acabo de arreglar.
Son las doce y media cuando ya estoy lista, permanezco sentada a la espera, luego de maquillarme un poco, la puerta se abre diez minutos antes de lo previsto pero ciertamente me da igual al ya estar lista.
-Vamos -dice Peter con tono normal, ni brusco ni cariñoso, simplemente indiferente.
Llego a su lado y me agarra del brazo, ya en la sala de siempre, me hace esperar. Un Justin con vaqueros ajustados, camisa y supras sale del interior de una de las puertas, me levanto de la silla y hacemos el recorrido hacia el coche.
-¿Dónde vamos? -pregunto luego de silenciosos e incómodos minutos.
-He reservado en un restaurante.
No contesto y sigo mirando por la ventanilla, cada vez el silencio se me hace más pesado, el aire se puede cortar con un cuchillo. Abro y cierro la boca varias veces sin saber muy bien que decir.
-¿Y luego? -digo finalmente.
Justin se encoge levemente de hombros y me mira de reojo.
-Lo que surja.
Justin parece pensativo, y cortante, por lo que decido no seguir intentando sacar tema, porque realmente no vale la pena. Para en unos aparcamientos, salgo lentamente del coche intentando que no se me vea nada, caminamos agarrados de las manos hasta llegar. Nos llevan hasta nuestra mesa y estamos en silencio en la espera de la comida que Justin como había supuesto ya había pedido.
Comemos en silencio y salimos de allí aún sin decir nada, nos montamos en el coche, ¿qué pasa con Justin? La que debería estar enfadada debería de ser yo, no él.
-¿Justin? -digo y me mira- ¿qué pasa? - alza una ceja extrañado de lo que le digo, pero sé que sabe exactamente a lo que me refiero.
-¿Por qué lo dices? -su mirada sigue fija en la carretera, pero sus nudillos están blancos de lo fuerte que aprieta el volante.
-Justin, ya basta, vas a romperlo -digo señalando el volante y él rápidamente afloja el agarre.
-No me había dado cuenta -dice extrañado.
Pone música para liberar tensión en el ambiente e inmediatamente lo logra porque acabamos cantando y riendo juntos, aparca el coche y quiero que siga, lo estábamos pasando bien.
Abre mi puerta, besa mi frente y dice un ''lo siento'' casi inaudible, decido pensar que son imaginaciones mías, que es lo que mi cerebro quiere oír.
Mantiene su mano en mi cintura y yo en la suya mientras caminamos por un parque, está completamente lleno, apoyo mi cabeza en su hombro y aspiro el tal habitual aroma, su esencia es fresca y deja que desear, podrías pasar perfectamente horas junto a él, y no cansarte de ese olor tan especial, podrías dormir y despertar junto a ese aroma toda la vida, te lo aseguro, ese aroma a Justin no se irá.
-¿Qué te apetece hacer? -dice luego de unos adorables minutos en los que me había dedicado a pensar en su olor.
-¿Una partida de bolos? -digo con un brillo en los ojos y él ríe.
Amo jugar a los bolos, de verdad que sí, es un juego bastante entretenido, además sé como lleva Justin el mal perder y yo soy bastante buena.
-Lo que la señorita diga.
Caminamos un rato más , hasta que decidimos ir a jugar a los bolos. Entramos en el local, luego de pedir los zapatos con nuestro número nos colocamos.
-¿Sabes jugar? -pregunta, que inocente.
-Por supuesto, ¿listo para perder? -niega con la cabeza mientras ríe.
-Adelante, las chicas primero -dice dándome la bola.
Cojo impulso y lanzo la bola dando en el clavo, teniendo así un pleno, me vuelvo y sonrío.
-Pura suerte -dice mientras tira teniendo otro pleno.
Vuelvo tirando logrando hacer otro pleno, esta vez Justin los tira todos menos uno, suelta una hartada de insultos y yo río.
Hacia el final del partido, me encuentro ganando por diez puntos de diferencia.
-Vamos, vamos, vamos, por favor -dice Justin mientras tira, tan solo logra tirar la mitad y vuelve a maldecir.
-Última ronda -digo con felicidad mientras hago mi último tiro volviendo a conseguir un pleno.
-¡Oh, venga ya! ¡Esto no es justo! -dice haciendo como si llorase.
Justin tira la bola logrando tirarlos todos menos uno.
-¡Y la ganadora es... Jazmyn! -grito con felicidad.
-Te he dejado ganar -dice como si nada.
-Ajá, claro, yo te creo.
-¿Que no? Te reto a otra partida.
-Si pierdes, tendrás que hace lo que yo te diga una semana.
-Y si gano, tendrás que hacer lo que yo diga una semana.
-¿Listo para perder?
-Eso debería de decir yo.
Con unos marcadores igualados llegamos al último tiro, la bola rueda y rueda, se me hace eterna la espera, logro tirarlos todos menos uno y maldigo. Justin tira triunfante haciendo un pleno. Santa mierda, perdí. Perdí por un maldito y asqueroso bolo.
-Y ahora, ¿qué hago contigo? -dice sonriendo triunfante.
-Oh amo y señor mío, haré lo que tú digas -digo divertida.
-Bien, ya pensaré algo para ti, esclava mía.
Y algo me dice, que ese algo no me va a gustar.
-¿Vamos? -dice tendiéndome su mano.
-Vamos- contesto mientras la agarro con gusto.




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¡Buenas!
Perdón por la tardanza, pero me ha estado fallando el internet, pero bueno, aquí está el nuevo capítulo, ya sé que es aburrido, y el siguiente también, pero para el diez tengo pensada una cosa que bueno, creo que va a gustar, de todas formas en el final del capítulo nueve se desvela lo que va a pasar en el diez, además de un par de misterios, un millón de gracias a todos por leer y a los que me recomiendan, se los agradezco mucho,  espero que les haya gustado, un beso, les quiere
Patri~

domingo, 10 de noviembre de 2013

If you hate me, kill me. Capítulo siete

-¿Ya se van? -dice la zorra de bote al vernos a mi y a Justin dirigirnos hacia la salida.
-Sí, ya se nos hace tarde, tenemos un largo día por recorrer.
-Ah, lástima... -diría otra hartada de ''zorras'' pero creo que no merece si quiera mi tiempo mental.
Esto es penoso, ¿qué se supone que hago hablando sola? Creo que necesito ir a un psicólogo con urgencia.
-Gracias por la atención, ya llamaré si tengo alguna queja o... Necesidad -dice Justin como si nada.
Puto.
Puto
y puto.
¿Cómo se atreve a zorrear así, en mi cara? Vale que no seamos nada, pero... JODER.
Auch, eso duele y mucho, que él no sienta nada por mi no quiere decir que yo por él tampoco, aunque no lo sepa pero...
-¿Qué haces? Vamos -dice Justin tirando de mi brazo sacándome de mis pensamientos.
-¿Ah? -parezco tonta.
Camino torpemente por el asfalto y doy gracias por no llevar tacones, de lo contrario hubiese aterrizado en el suelo hace bastante tiempo.
Justin abre la puerta de mi lado, besa mis nudillos y deja que entre, no puedo evitar bufar, vaya cabreo que acabo de pillar. Da la vuelta con una ceja alzada, arranca y sale a toda velocidad, me tenso y mi corazón se agita dando paso al terror.
-¿Y bien? -dice con ¿molestia?
-¿Y bien qué? -mientras digo esto me miro las uñas indiferente, cuando por dentro estoy muriendo.
-¿Por qué ese comportamiento? -por el rabillo del ojo veo que me está mirando.
-A veces pareces idiota -mascullo entre dientes, más para mi que para él, pero sé que me ha oído.
-¿A qué ha venido eso? -dice fingiendo molestia, bufo, como si mis palabras le hiciesen daño.
-¿Es que quieres estropear todo el plan por un calentón? -digo por fin mirándolo, sus ojos están posados en la carretera, abre y cierra la boca sin saber que decir, totalmente pillado por sorpresa, luego me mira y vuelve a mirar hacia la carretera.
-¿De qué estás hablando? Yo no voy a estropearlo.
-¿Ah no? ¿A caso crees que si vas coqueteando por ahí con todas las chicas con tu ''novia'' delante nuestra relación va a parecer real? ¡Por dios Justin! ¡Céntrate!
-Pareces una novia celosa -dice riendo entre dientes.
-No estoy celosa -digo con sorpresa haciendo una O – me estoy preocupando por el plan, solo quiero que todo salga bien para dejar de verte cuanto antes -lo miro molesta, maldita mentirosa me estoy volviendo.
-Tengo necesidades, ¿vale? -dice cambiando de tema completamente.
-Joder Justin, no puedes ir por ahí tirándote a todas las tías que se pasen por tu camino, ¡nos tienen vigilados!
-Maldita sea, tienes razón -dice mascullando -pero alguien tendrá que satisfacer mis necesidades – dice con una sonrisa lobuna, lo miro con cara rara pasando por alto su último comentario.
-Pues búscate la vida -lo miro indiferente y su sonrisa se vuelve más amplia.
-Tranquila, ya tengo una persona, eres mi ''novia'' ¿no? Satisface me.
-Ah no, no y no, me niego rotúndamente, búscate a cualquier guarra, a mi me dejas tranquila.
-Pero cariño, eres mi pareja, tenemos que fortalecer nuestra unión -dice mientras se le escapa la risa que llevaba minutos guardando.
-Ni lo sueñes -suelto señalándolo.
-Pero si lo estás deseando -coloca su mano libre en mi pierna, sube desde abajo e intenta llegar a mi parte íntima, quito su mano con un tortazo.
-Ni lo sueñes, Bieber -espeto entre dientes lanzando dagas hacia él.
-Eso ya lo veremos -ladea la cabeza y me lanza una mirada de superioridad. Idiota.
Pasamos el resto del viaje en completo silencio, ¿por qué no pondrá nunca música? Es lo mejor de ir en coche, mover la cabeza al ritmo de la música, cantar las letras a todo pulmón mientras el viento mueve tu pelo, es una locura, pero a la vez, nunca quieres parar o bajar.
Paramos en un McDonald's y hago una fiesta en mi interior, ¡oh bendita y amada comida basura, cuanto te extraño! ¡ya va mami cariño, ya va! Vale, necesito un psicólogo urgentemente.
No espero a que Justin me abra la puerta, estoy cabreada y molesta, salgo dando un portazo y camino hacia dentro, Justin sale a toda velocidad, cierra el coche y llega hasta mi, me coge de la cintura y me susurra un ''¿se puede saber que haces?'' contestándole un ''huir de ti, idiota''
Nos colocamos en la cola, aún con Justin agarrando mi cintura, empiezo a agobiarme, esto está lleno de gente y todas las miradas están posadas en nosotros, me vuelvo hacia él y le sonrío, muerdo su oreja juguetona mientras le guiño un ojo, quiero hacerlo sufrir un rato.
-Jazmyn... -jadea rogando que pare.
-¿Si, Justin ?-digo inocente pestañeando seguidamente muchas veces.
-¿Qué haces? -dice con suma preocupación en su voz, ni que lo fuese a matar.
-¿Yo? Nada, besar a mi novio -resalto la palabra novio para que los de mi alrededor nos oigan.
-Para -suelta metiendo su mano izquierda en un bolsillo y la derecha abrazando mis hombros.
-¿Por qué? -suelto lo más inocente posible sabiendo ya su respuesta, gruñe ferozmente y decido parar ya.
-De acuerdo cariño -lo miro a los ojos y lo beso apasionadamente, wow ¿desde cuando beso yo así? Cuando el respirar se me hace necesario me separo de él apoyando mi frente sobre la suya, doy un leve bocado en su labio inferior, que sexy se siente eso.
Miro hacia delante aún sintiendo todas las miradas en nosotros, ajá, di un gran espectáculo, ya tan solo quedan dos personas hasta nuestro turno, ¿cómo pasó tan rápido? Increíble.
Pedimos y nos sentamos en una mesa, bendita y sagrada hamburguesa, en ese momento me da igual parecer un cerdo hambriento y engullo las patatas junto con mi hamburguesa, eso si, con sus sorbitos de Coca-cola, ¿qué? Aún me queda algo de dignidad, o eso espero al menos.
-Cuidado, vaya ser que la lechuga se te atraviese con una patata y la Coca-cola haga una mutación juntando las -dice Justin riendo.
Maldito mal nacido, si él comió igual o peor que yo.
Lo miro con odio y sigo comiendo como si nada, me da igual que me anden fotografiando u observando, la comida es lo primero ante todo, siempre.
Salimos del McDonald's, voy con una sonrisa de oreja a oreja, amo este lugar de veras, de los mejores sitios del universo. Entramos al coche, con Justin pegado me obliga a esperar que él me abra la maldita puerta, ni que estuviese manca y no pudiese hacerlo, la imagen de caballero no le pega para nada, por dios. Da el habitual rodeo pero no antes sin besarme, esta vez cortamente, y en mi interior rujo, quiero más.
-¿Paseo y cine o cine y paseo? -dice cuando entra.
-Creo que paseo y cine, necesito bajar esta comida antes de volverme una bola con patas -Justin ríe ante mi comentario, una sonrisa verdadera, y hace que me inunde una oleada de calidez, amo su risa, me encantaría poder oírla más a menudo, es simplemente genial.
-¿Crees que lo hago bien? -dice y noto en su voz un poco de ¿nerviosismo, quizás?
-¿El qué? -espeto luego de escanear su rostro.
-El papel de novio, quiero decir, hacía tiempo que no lo fingía.
-¿Eso quiere decir que ya lo hiciste más veces? -digo extrañada.
-¿Realmente creías que yo amaba a todas esas chicas de la tele? -bufa -eran realmente insoportables, solo podía llevarlas a sitios de lujo, casi ni tocaban el suelo ellas mismas, totalmente insoportables, por no hablar de como besaban, era realmente asqueroso -dice con una mueca en su rostro -nunca he estado enamorado -suelta de repente, así sin más.
-¿Nunca? Yo pensaba que si las amabas, os veíais realmente tan felices que...
-Todo un montaje, tan solo para mantener mi fama, vaya estupidez. ¿Para qué? Mírame ahora.
-Podrías haber continuado si hubieses querido -digo en un hilo de voz.
-¿Por qué iba a hacerlo? Yo ya no era querido allí.
-Siempre estuvimos contigo, Justin -digo insistiendo.
-¿Quienes? Yo no vi a nadie, ¿no entiendes que estaba solo? Completamente solo, ese nunca fue mi lugar.
-Antes lo era, tu sueño, estabas destinado a ello, todos te amaban.
-Kidrauhl murió, todos lo querían a él, pero no a Justin Bieber.
-Justin Bieber era otro papel de la tele, queríamos a Kidrauhl, a esa persona que logró enamorar a millones de personas.
-Eso ya no importa -dice negando con la cabeza.
-¿Que pasó contigo? -necesito saberlo.
-Que me di cuenta de quien soy, y desde luego que no una marioneta.
Asiento, para no seguir con el tema, se ve una herida a la que no le gusta entrar y la que no pienso abrir.
Seguimos en silencio por unos cinco minutos.
-¿Por qué nunca pones música? -digo aburrida del incómodo silencio.
-Es la costumbre -dice y se encoge de hombros, alza su mano hasta la radio, la enciende y una dulce melodía nos envuelve, no sé cual es, pero me acaba enamorando.
Justin y yo tarareamos la letra que logramos captar rápidamente, haciendo que finalmente acabemos cantando a pleno pulmón el estribillo, es bastante pegadiza, ¿de quién será?
Oh mi dios, la jodida voz de Justin es puro amor, la adoro. Lo contemplo sintiendo un nido de mariposas en mi estómago. Como amo a este chico.
Aparca, abro la puerta pero esta vez cierro con más suavidad, espero a que esté a mi lado, entrelazamos nuestros dedos y veo como encajan a la perfección, suspiro y caminamos lentamente, no hay nadie a nuestro alrededor, ¿por qué me ha traído aquí? Cruzamos un puentecillo, hay un estanque abajo, Justin se saca una bolsita con pan de uno de los bolsillos, me da un trozo mientras a pellizcos los vamos tirando a los peces que andan nadando por ahí, el dulce ruido del agua me relaja y el viento hace que mis vellos se pongan de punta, abrazo mi cuerpo y Justin me atrae hacia él, apoyo la cabeza en su hombro y aspiro su dulce aroma.
-¿Por qué me has traído aquí? -digo abriendo mis ojos que segundos antes había dejado cerrados.
-Necesitaba un rato de tranquilidad para despejar la cabeza.
-Entiendo -digo asintiendo, su mano rodea mi cintura consiguiendo así, abrigarme.
-¿Vamos? -dice minutos después.
-Vamos – despego la cabeza de su hombro pero él no quita su mano de mi cintura, caminamos medio abrazados hasta el coche, me abre la puerta pero esta vez no hay besos, ni susurros, solo silencio.
Rodea el coche, mientras pone música para mi sorpresa, suena una canción muy conocida para ambos, sonreímos y comenzamos a cantar de camino al cine, pasamos el rato cantando y burlándonos el uno del otro.
Que ironía, pasándomelo bien con mi secuestrador.
Llegamos al centro comercial, aparca en la zona de los aparcamientos, salgo del coche y vuelve a rodearme con sus brazos, posa sus labios en mi frente y me da un beso, luego caminamos dentro donde el calor nos inunda y doy gracias internamente, llegamos a la taquilla y nos ponemos a la cola.
-¿Que te apetece ver? -me dice con una sonrisa.
-Me da igual -digo mientras me encojo de hombros -en realidad me gustan todos los géneros.
-¿Podemos ver una de susto? -dice alargando la u de la palabra susto.
-Como quieras -digo riendo por el anterior tono.
Compramos las entradas para una película 3D de susto, no recuerdo el título, tampoco es algo importante, nunca he probado el 3D así que eso es nuevo para mi, compramos un menú de pareja que consiste en unas palomitas gigantes y dos refrescos del mismo tamaño. Entramos a la sala, hay un par de parejas por aquí y por allá, prácticamente vacía.
Estas películas no suelen asustarme, son muy malas. Nos sentamos en nuestros asientos situados en una de las filas del centro, pasamos la publicidad tirándonos palomitas mutuamente y riendo por lo bajo, ahora mi cara sabe a mantequilla.
Cuando terminamos la película nos dirigimos al coche comentando lo mala que era y el poco susto que daba además de la estupidez que es el 3D.
Justin abre mi puerta, cuando voy a entrar hace que me gire, lo miro con el ceño fruncido, se acerca a mi y me besa, es un beso que nunca antes me habían dado, y que espero recibir más a menudo, sus cálidos labios hacen que los míos ya no estén tan fríos, sus manos hacen que estemos más unidos aún de lo que ya estábamos, nos separamos sin respiración, apoyamos nuestras frentes juntas y siento la necesidad de decirle que lo amo, pero recuero que él está fingiendo y una oleada de dolor invade mi cuerpo.
Yo lo amo, lo amé cuando fue Kidrauhl, lo amé cuando era Justin y lo amo ahora que es Justin Bieber, lo amo desde fingiendo un papel, desde huyendo de la policía, hasta cantando, simplemente amo todas y cada una de sus facetas, lo amé cuando lo vi por primera vez hace diez años, y lo amo ahora que lo tengo aquí, besándome, y aunque sea un beso fingido, lo pienso disfrutar como si no lo fuera, porque lo merezco.
Entro al coche, Justin da la vuelta y salimos de allí dejando un rastro de humo tras nosotros y perdiéndonos en la lejanía de las calles.

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¡Hola!
He tenido que subir hoy domingo, ya que la semana la pasé estudiando, el viernes de cumpleaños y el sábado de concierto, fui a ver a auryn*_* bueno, también vi a Critika & Saik, Sweet California y Xuso Jones, pero tan solo quería ver a mis niños, en fin que aquí está el capítulo, no pensaba subir porque no escribí el ocho, pero wow, abrí blog para ver las estadísticas y fueron tantas, que decidí subir. ¡Un millón de gracias por su atención! Y ya saben, nos vemos el próximo viernes, les quiere
Patri~