The story of my life

viernes, 21 de marzo de 2014

Me llaman la gafe. Historia dos

Parte dos

El sonido de las agujas del reloj empieza a hartarme, sigo el compás del molesto ruido con el pie derecho. Ya han pasado dos horas, ¿cuánto más tendré que esperar? Suspiro cansada cuando veo a la recepcionista salir.

-Puede pasar.

-Ya era hora -mi mirada es frustrada, pero sin decir nada más camino hasta el despacho para comenzar la entrevista.

Una mujer esbelta levanta la cabeza cuando me hago presente, lleva el pelo recogido en una cola alta y unas gafas cuadradas que no hacen justicia a sus ojos verdes.

-¿Russo? -pregunta, mientras deja los papeles a un lado.

-Presente -alza una ceja ante mi contestación. Que tonta soy, no estamos en el colegio.

-Siéntese, por favor.

Asiento, avergonzada y hago lo que me dice.

-¿Por qué cree que debería de contratarla?

-¿Le soy sincera o le cuento el royo que suelta todo el mundo siempre?

-Sea sincera, por favor.

-Pues porque estoy en paro, y soy muy joven, probablemente no dure ni un día contratada, pero puedo llevarme a casa el día de trabajo.

-¿Por qué ha sido despedida de tantos sitios? -ladeo la cabeza y sonrío.

-Pues porque soy gafe, la persona más gafe que puede existir sin duda, yo no tengo un mal día, tengo una mala vida.

-¿Cree que merece que la contrate?

-Sinceramente, no, pero tengo que presentarme a alguna entrevista si no quiero que mis padres se me echen encima y me recuerden lo inútil que soy.

-¿Tiene usted algún trauma?

-¿Perdón?

-Que si tiene usted algún trauma, infantil o por el estilo.

-No, si la he escuchado a la perfección, ¿por qué lo pregunta?

-No existen las personas gafes, ni la mala suerte, nosotros creamos nuestro entorno con nuestros pensamientos.

Suelto una carcajada que resuena por todo el despacho.

-¿Y usted qué sabrá? -mi pregunta ahora es seria, y rotunda.

-Soy psicóloga -su mirada es de superioridad, inmediatamente la fulmino con la mirada.

-Eso no quiere decir que lo sepas todo.

-Voy a dar la entrevista por finalizada, como comprenderá, no está usted contratada.

Se levanta y me señala la puerta con desprecio, como si mi presencia fuese demasiado vulgar para su empresa.

-Ojalá tengas aunque sea un sólo día la mala suerte que tengo yo, para callarte y dejar de decir estupideces.

-No voy a permitir que me hables así, bastante con que dejé que me tuteases sin darte permiso.

-¿Permiso? ¿Pero quién se cree que es? -mi risa vuelve a resonar.

-Márchese ahora mismo o me veré obligada a llamar a seguridad.

-Adelante, hágalo, no le tengo miedo.

-Señorita, no me haga pulsar el botón -hago un gesto vulgar con el dedo, y eso hace que pulse inmediatamente el botón.

Dos hombres altos y fuertes, vestidos con chaqueta, llegan en ese momento a nuestra altura.

-¿La está molestando?

-Llévensela.

-Es usted una guarra -no puedo evitar decirlo, su boca se abre y cierra de la indignación -y una amargada, acabará sola, ni si quiera los gatos la querrán. ¡Siesa, borde, aburrida, estirada!

Uno de los guardas me agarra de las muñecas con fuerza y me saca del despacho pero eso no impide que yo pare de decir barbaridades por la boca.

-¡Te arrepentirás de esto! ¡El karma es muy malo, perra! -todos a nuestro al rededor miran a la loca que llevan a rastras fuera del edificio mientras comentan lo vulgar que soy -¡púdranse todos! ¡céntrense en sus vidas y dejen de mirarme!

Podría callarme, pero mi vida, al igual que yo, somos así, y eso no va a cambiar.

-¡Bruja! -grito a las puertas del edificio, antes de que uno de los guardas me patee el trasero y acabe comiendo tierra -¡que les den a todos!

Sentada en el suelo, con los codos sollados por la caída al suelo, y gritando maldiciones a todo aquel que pasa, es como transcurre mi mañana. Un bonito día.

*********************************************************************************
Aquí está la recompensa como les acabo de decir en el capítulo cinco de viaje para dos, muchas gracias a todos por el apoyo, un besito, les quiere

Patri~


No hay comentarios:

Publicar un comentario