Un paso a la izquierda,
otro a la derecha, abajo, golpe en la espinilla, salto, golpe, golpe,
patada y disparo.
-¡Muy bien Iris! Eso ha
estado genial.
Acababa de machacar al
muñeco de prácticas, eso era todo un logro. Sobretodo si tenemos en
cuenta que el muñeco tiene vida, y se llama Elliot.
-¿Puedo quitarme ya esto?
-pregunta, mientras saca la cabeza del acolchado.
-Tú no has estado tan
bien Elliot, dale el traje a Iris, haber si conseguimos mejorar tu
táctica de defensa.
-No es mi culpa, es
imposible moverse con eso -señala el traje, mientras poco a poco va
dejando a la vista su cuerpo.
-Tengo la ligera impresión
de que, la princesa va a salvar al príncipe -digo entre burlas.
-Cállate, o me veré
obligado a dejarte encerrada en el castillo.
-Eso si logras tocarme
antes de caer en redondo al suelo.
-Ven y dime eso a la cara,
Hurley.
Doy dos pasos hasta quedar
a su altura, topando nariz con nariz.
-¿De verdad quieres
quedar en ridículo?
-No me tientes, vaya a ser
que te lleves una sorpresa.
Me separo unos centímetros
de él, ladeo la cabeza y sonrío, engreído.
-Adelante.
Me vuelvo, para caminar
los metros que antes había caminado, para volver a mi lugar, cuando
una mano agarra mi cintura, me gira y me tira al suelo, haciendo que
mi espalda choque con el frío suelo.
-¿Y ahora qué? Haber si
te crees tan fuerte.
-¡Me has atacado por la
espalda y cuando estaba distraída!
-Pues intenta salir de mi
agarre – está tumbado sobre mí, ejerciendo una fuerza mayor de la
que yo tengo.
Mi rodilla busca dar con
el blanco, pero ve la intención en mis ojos, y la para.
-Vale, está bien, tú
ganas ¡pero suéltame!
Sonríe, triunfal, y se
quita de encima, Dylan aplaude mientras sonríe y nos da la
enhorabuena. Me levanto lentamente sintiendo un dolor agudo en la
espalda, teniendo que volver a sentarme, mi respiración es agitada
por el esfuerzo.
-¿Estás bien, Iris?
-Dylan se acerca al ver que me vuelvo a tumbar.
-No, creo que no. Mi
espalda.
-Está bien, no te
preocupes, solo ha sido un golpe -niego con la cabeza sintiendo como
el dolor va creciendo poco a poco.
Dylan me levanta sin
ningún esfuerzo, como si fuese una pluma. Salimos de aquella
habitación y caminamos por aquel recinto donde hay tanta gente,
todas las miradas se posan en nosotros, Elliot camina en silencio a
nuestro lado. Tras un pequeño recorrido para frente a una de las
puertas de cristal, da unos golpecitos y entramos. Me tumba en una
camilla sin decir nada a la mujer que me mira con ojos grandes y
sorprendidos.
-Se ha llevado un gran
golpe contra el suelo al ser derribada.
La mujer asiente sin decir
nada y se acerca hasta mi. Corre una cortina entorno a nosotras para
que nadie más nos pueda ver, me quita la camiseta y hace que le de
la espalda, extiende un líquido viscoso desde los hombros hasta la
parte baja de mi espalda, luego deja que el líquido desaparezca, me
vuelve a poner la camiseta y vuelve a quitar las cortinas.
Lo sorprendente de todo
eso, es que ya no siento ningún dolor, se me ha pasado. Dylan le da
las gracias y volvemos hasta la sala de defensa personal.
-¿Qué era eso?
-pregunto, aún perpleja.
-Es medicina del futuro,
solo tienes que repartir un poco de ese líquido por la zona que te
duele para que se cure.
-¡Cómo mola! ¿Y cuándo
dices que van a inventar eso?
-Entorno al año 3500.
-Vaya, aún falta para
eso.
-Pues un poco, la verdad.
Elliot se mantiene en
silencio todo el rato. Se sienta en el suelo, cansado, mientras
cierra los ojos.
-¿Qué horas es? -le
pregunto a Dylan, sintiéndome también muy cansada.
-Son las nueve, deberíais
de iros ya a casa, es tarde y aún os queda el camino de vuelta.
Asiento, ha sido un día
bastante duro, y aún me queda volver a enfrentarme con papá.
-Venid, os voy a acompañar
hasta arriba.
Caminamos hasta la
entrada, desde esta sala no se encuentra tan lejos, allí sentado en
un sofá se encuentra Brad.
-Brad os llevará a casa.
Genial, simplemente
genial. Es sin duda lo que más deseo para acabar mi día aquí.
-Hasta mañana Dylan -me
despido, con una sonrisa.
-Hasta mañana chicos -es
lo último que oigo antes de salir de allí.
El camino hasta el coche,
lo andamos en silencio, Elliot a mi lado y Brad unos pasos por
delante de nosotros. El coche no está muy lejos, así que llegamos
en seguida, me siento atrás junto con Elliot y no tarda en
invadirnos el silencio incómodo.
Habíamos acordado que a
las cinco pasarían a recogernos a casa , para que nos diese tiempo a
cumplir nuestras obligaciones, es decir, hacer deberes y estudiar.
La casa de Elliot se
encuentra más cerca que la mía, así que tengo que pasar diez
minutos de pura incomodidad yo sola.
-¿Por qué no te gusto?
-le pregunto a Brad, sus palabras llevaban rondándome todo el día.
-Porque acabas de llegar,
y ya estás revolucionando todo, tengo la intuición de que vas a
cambiar lo que nos ha costado con tanto trabajo construir.
-Pero eso es bueno -digo,
extrañada.
-No dije que lo fueses a
cambiar para bien, lo estropearás todo -me mira por el espejo
retrovisor, acusador.
-Pero yo no he hecho nada,
y tampoco creo que lo haga.
-En cuanto pongáis pies
en el futuro, se darán cuenta de que no encajáis y seguro que nos
descubren, será un desastre.
Es increíble como ese
chico podía sacarme de quicio tan rápido.
-No puedes hablar sin
saberlo, además si tan listo te crees, ¡ve tú! Ah, no, espera que
no puedes -sonrío maliciosa.
Tengo el defecto de que,
cuando me cabrean, digo cosas hirientes a los demás, incluso a las
personas que más quiero, no lo puedo controlar.
-Espero que algún día,
te encuentres con alguien como tú.
Ignoro su respuesta,
aunque me cala hasta lo más hondo de mi corazón. A veces no es
fácil ser una persona borde, porque por dentro, soy todo lo
contrario. Porque las personas que somos así, solo queremos mostrar
nuestras barreras para que no entren y así no hacernos daño, ya que
nadie se atreve a cruzarlas, pero cuando lo hacen ¡es todo lo
contrario! Por eso nos mostramos fríos, para que no cualquier
persona entre y que quien lo haga, sea una persona maravillosa.
Poco después llego a
casa, y tras apoyar la cabeza sobre la tierna almohada, quedo rendida
ante morfeo.
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¡Hola lectores!
Pues espero que les guste, y comunicarles de que en las próximas dos semanas puede que no suba capi, por exámenes finales, que tengo que estudiar muchísimo, un beso, les quiere
Patri~
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